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06 agosto, 2008

Geología: Expansión y Encogimiento de los Mares, Posible Causa Común de Muchas Extinciones en Masa

Boletín NC&T Vol. 1, No. 647 6 de Agosto de 2008.

Foto: Shanan Peters, University of Wisconsin-MadisonLas extinciones masivas, como la que exterminó a los dinosaurios hace 65 millones de años, se suelen considerar el resultado de impactos de asteroides contra la Tierra o del oscurecimiento de la atmósfera provocado por supervolcanes. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que es el océano, y en particular los grandes cambios en su nivel y en sus sedimentos en el transcurso de largos periodos de tiempo, la causa primaria de extinciones masivas periódicas en los últimos 500 millones de años.

"Las expansiones y contracciones de esos entornos tienen profundos efectos sobre la vida en la Tierra", subraya Shanan Peters, profesor de geología y geofísica en la Universidad de Wisconsin-Madison. La idea general subyacente en esta hipótesis es que los cambios relacionados con el nivel del mar ejercen, en los ecosistemas marinos, una influencia sobre las tasas de extinción por las cuales las especies de animales o de vegetales sobreviven o desaparecen; tasas que por regla general determinan la composición de la vida en los océanos.

Los científicos creen que desde hace 3.500 millones de años, cuando surgió la vida en la Tierra, pueden haberse desencadenado 23 extinciones masivas, muchas de las cuales tuvieron como víctimas a formas simples de vida como los microorganismos unicelulares. En los últimos 540 millones de años, ha habido cinco extinciones masivas bien documentadas, principalmente de animales y vegetales marinos, como resultado de las cuales se perdieron nada menos que del 75 al 95 por ciento de las especies.

En la mayoría de casos, los científicos han sido incapaces de determinar las causas de esos dramáticos eventos. En el caso de la desaparición de los dinosaurios, los científicos sí tienen un "revólver humeante", un cráter de impacto que hace pensar que los dinosaurios desaparecieron como resultado de la colisión de un gran asteroide contra nuestro planeta. Pero las causas de las otras extinciones masivas siguen sin estar claras.

En el transcurso de centenares de millones de años, los océanos del mundo se han expandido y encogido en respuesta al deslizamiento de las placas tectónicas de la Tierra y a los cambios climáticos. Hubo períodos de la historia del planeta en los cuales inmensas áreas de los continentes fueron inundadas por mares poco profundos, tal como sucedió con el gran canal marítimo que casi dividió América del Norte durante la era de los dinosaurios, y que se llenó de tiburones y mosasaurios.

Cuando esos mares sobre los continentes se secaron, los animales como los mosasaurios y los tiburones gigantes se extinguieron, y también se produjeron cambios en las condiciones imperantes en zonas marinas donde la vida exhibió su mayor diversidad.

Los resultados del nuevo estudio no excluyen otras influencias en la extinción, de tipo geofísico como supererupciones volcánicas o asteroides asesinos, o de tipo biológico como enfermedades y la competencia entre las especies. Lo que indican los resultados es que hay un ingrediente común para los eventos de extinción masiva acaecidos durante un período significativamente largo de la historia de la Tierra.

12 agosto, 2007

Un paleontólogo aficionado descubre en Suiza un gran 'cementerio' de dinosaurios herbívoros

Sábado, 11 agosto 2007
IBLNEWS, AGENCIAS

Un aficionado a la paleontología ha descubierto en la localidad suiza de Frick, junto a la frontera con Alemania, el que podría ser el mayor 'cementerio' de dinosaurios de Europa.

"Fue a ver un sitio para construir una casa y descubrió los huesos" de dos plateosaurios, explicó Monica Ruembeli, del museo de dinosaurios de Frick.

Los hallazgos demuestran que la zona, conocida por los descubrimientos de plateosaurios durante décadas, podría extenderse hasta 1,5 kilómetros, lo que la convertiría en "el mayor sitio" de estas características en todo el continente, según Martin Sander, paleontólogo de la Universidad de Bonn.

La localidad de Frick contiene los huesos de un animal por cada 100 metros cuadrados, por lo que en el área mencionada podría haber restos de más de un centenar de plateosaurios, añadió Sander.

Algunos científicos creen que los pacíficos herbívoros, que medían hasta 10 metros desde la cabeza hasta la cola, recorrían los deltas de los ríos en grandes manadas hace unos 210 millones de años, cuando la mayor parte de Suiza era un desierto similar al actual estuario del Nilo.

En Alemania hay dos grandes antiguos asentamientos de plateosaurios, aunque no se conoce con exactitud su tamaño porque uno está cubierto por la ciudad de Halberstadt y el otro, cerca de Trossingen, por un bosque.

© IBLNEWS. New York 2007


13 julio, 2007

Paleontología: El Secreto de la Fuerza Destructiva del Tyranossaurus Rex

Boletín NC&T Vol. 1, No. 495

Jueves, 12 de Julio de 2007


12 de Julio de 2007.
Foto: U. AlbertaLos hallazgos obtenidos en una nueva investigación pueden ayudar a explicar la devastadora fortaleza de las mandíbulas de los tiranosaurios, al demostrar cómo un hueso nasal fusionado convirtió estructuralmente al cráneo del animal en una "máquina de triturar".

"Los huesos nasales fusionados, similares a arcos, son una característica única de los tiranosáuridos", explica Eric Snively, un investigador de la Universidad de Alberta. "Esta adaptación, por ejemplo, evitaba que los T. rex se rompieran literalmente el cráneo cuando trituraban los huesos de sus presas".

Snively y los dos coautores del trabajo, el físico Donald Henderson, del Museo Real Tyrrell de Paleontología, y Doug Phillips, de la Universidad de Calgary, compararon los cráneos y dientes de un grupo de tiranosáuridos con los de otro grupo de animales diferente. En uno de los primeros estudios que se centran en los mecanismos estructurales del cráneo de los dinosaurios, los científicos emplearon la tomografía computarizada para investigar factores como la fortaleza dental, nasal y craneal.

Los tiranosaurios difieren de otros dinosaurios en la gran robustez de su dentadura y su cráneo, áreas agrandadas para la unión y expansión de los músculos mandibulares y la consecuente habilidad de morder profundamente hasta el interior de los huesos.

El equipo de Snively comprobó que los huesos nasales fusionados de los tiranosaurios eran considerablemente más fuertes que los huesos nasales no fusionados de los carnosaurios. Esta extensa fusión elevaba la fuerza de dinosaurios como el T. rex y les ayudaba a dar poderosas mordeduras capaces de astillar los huesos de sus presas. En otros dinosaurios carnívoros, sus huesos craneales debían separarse ligeramente con cada gran mordedura que diera el animal. En cambio, en los tiranosaurios, toda la fuerza se aplicaba sobre la presa. En especial, el T. rex tenía un cráneo y músculos mandibulares tan fuertes, que se le puede considerar una trituradora viviente.

Un T. rex de mediano tamaño tenía incluso mayor fortaleza craneal que una criatura carnívora más grande, como por ejemplo el Carcharadontosaurus saharicus.

La fortaleza del cuello del T. rex era igualmente sorprendente. Por ejemplo, en una fracción de segundo, un T. rex podía girar con violencia su cabeza en un ángulo de 45 grados y lanzar a una persona de 50 kilogramos a cinco metros de altura en el aire. Y esto, considerando de un modo conservador su fuerza, asegura Snively.

"Mantenemos bajos los valores estimados para la fuerza de esos dinosaurios porque nos cuesta creer que fuesen animales tan fuertes. Sin embargo, nuestros colegas del Museo Tyrrell han llegado a la conclusión de que la mandíbula inferior de un T. rex podía aplicar 200.000 newtons de fuerza, similar a la necesaria para levantar un camión tráiler", matiza Snively. "Todas las características del T. rex confluían para dotar a este animal con la capacidad de infligir la mordedura más potente de entre las de todos los animales de tierra firme que hayan existido".

28 junio, 2007

Paleontología: Encuentran Evidencia Definitiva de un Dinosaurio Nadador


Encuentran Evidencia Definitiva de un Dinosaurio Nadador
28 de Junio de 2007.
Foto: Guillaume Suan, Universidad Lyon1Un extraordinario sendero submarino de doce huellas consecutivas proporciona la evidencia más sólida hasta la fecha de que algunos dinosaurios nadaban. El sendero de huellas, que mide 15 metros de largo, está ubicado en el campo de huellas de La Virgen del Campo, en la Cuenca de Cameros, España, y alberga el primer registro largo y continuo de movimientos natatorios de un dinosaurio terópodo no aviar.

Un equipo dirigido por Rubén Ezquerra, de la Fundación Patrimonio Paleontológico de La Rioja, en La Rioja, España, descubrió las huellas en un área conocida desde hace tiempo por su abundancia de rastros dejados en el terreno por dinosaurios terrestres del Cretáceo temprano, hace unos 125 millones de años.

El sendero de huellas consta de 6 pares asimétricos de 2-3 marcas cada una. Cada conjunto de marcas, que se han preservado en una capa de arenisca, mide en promedio unos 50 centímetros de largo y 15 de ancho. El espaciado entre huellas sugiere una zancada submarina de entre 243 y 271 centímetros.

Según Loic Costeur, coautor del estudio, del Laboratorio de Planetología y Geodinámica de Nantes, Universidad de Nantes, Francia, las huellas en forma de "S" denotan un gran animal flotante cuyas garras golpearon el sedimento mientras nadaba en unos 3,2 metros de agua. Otros detalles permiten deducir que el dinosaurio estaba nadando contra corriente, esforzándose por mantener un rumbo rectilíneo.

El dinosaurio nadaba con movimientos alternos de sus patas traseras. Se trata de un tipo de movimiento natatorio parecido al empleado hoy por bípedos modernos, incluyendo aves acuáticas.

La cuestión de si los dinosaurios pudieron ser capaces de nadar ha sido investigada y debatida durante muchos años. Hasta ahora, sin embargo, existía muy poca evidencia firme que documentase el comportamiento natatorio. Algunos hallazgos pioneros perdieron luego credibilidad cuando se descubrió que los rastros fueron producidos sobre terreno seco, o cuando se determinaron otras circunstancias que los desacreditaban como tales.

El sendero de huellas de La Virgen del Campo abre una valiosa puerta hacia nuevas áreas de investigación. Nuevos modelos informáticos biomecánicos basados en los hallazgos mejorarán el conocimiento de la fisiología de los dinosaurios y de sus capacidades físicas, así como la imagen que se tiene de los nichos ecológicos en los cuales habitaron.

20 mayo, 2007

Biología: La Extinción de los Dinosaurios No Provocó el Surgimiento de los Mamíferos Modernos


15 de Mayo de 2007.

Foto: ICLEsto es lo que sostiene un grupo de investigadores. Un nuevo y completo "árbol de la vida" que representa la historia de los 4.500 mamíferos en la Tierra muestra que éstos no se diversificaron como resultado de la muerte de los dinosaurios.

Esto contradice la teoría ampliamente aceptada de que la extinción masiva que barrió de la Tierra a los dinosaurios hace unos 65 millones de años impulsó el rápido surgimiento de los mamíferos que hoy pueblan el planeta.

El equipo internacional de investigación ha estado trabajando durante una década para confeccionar este árbol de la vida a partir de registros fósiles existentes y nuevos análisis moleculares. Los investigadores señalan que muchos de los "ancestros" genéticos de los mamíferos que hoy vemos a nuestro alrededor existían hace 85 millones de años, y sobrevivieron al impacto del meteorito que, según parece, exterminó a los dinosaurios. Sin embargo, a lo largo del período cretáceo, cuando los dinosaurios deambulaban por la Tierra, estas especies mamíferas eran relativamente escasas en número, y les resultaba difícil diversificarse y evolucionar en ecosistemas dominados por los dinosaurios.

El árbol de la vida muestra que después de la extinción de los dinosaurios, algunos mamíferos experimentaron un rápido período de diversificación y evolución. Sin embargo, la mayoría de aquellos grupos ha desaparecido por completo, como por ejemplo el Andrewsarchus (una agresiva vaca parecida a un lobo), o declinado en diversidad, como el grupo que contiene a los perezosos y a los armadillos.

Los investigadores creen que nuestros "ancestros" y los de los demás mamíferos que hoy viven en nuestro planeta, comenzaron a extenderse alrededor de la época en que se produjo un súbito incremento de temperatura en el planeta, diez millones de años antes de la muerte de los dinosaurios.

El profesor Andy Purvis, de la División de Biología del Imperial College de Londres explica: "Nuestra investigación ha mostrado que en los primeros 10 ó 15 millones de años después de la extinción de los dinosaurios, los mamíferos actuales mantuvieron una muy escasa presencia, mientras que esos otros mamíferos dominaban el escenario. Parece ser que un episodio posterior de "calentamiento global" pudo haber impulsado la diversidad actual, y no la muerte de los dinosaurios".

Este descubrimiento puede implicar tener que reescribir la historia de cómo llegamos a evolucionar en este planeta. El nuevo estudio, gracias a la gran panorámica que muestra sobre el árbol genealógico de los mamíferos, ofrece, según los autores, la visión más clara hasta ahora acerca de nuestro lugar en la naturaleza.

Kate Jones, de la Sociedad Zoológica de Londres, argumenta que esta investigación no sólo demuestra que la extinción de los dinosaurios no causó la evolución de los mamíferos modernos, sino que también nos enriquece con una gran cantidad de información de otro tipo. Según ella, estos datos podrán servir para que los científicos sean capaces de vislumbrar el futuro de diversas especies e identificar a las que estén en mayor peligro de extinción. De ser así, el beneficio para la conservación a escala mundial será incalculable.

05 marzo, 2007

Investigadores estadounidenses identifican una nueva especie de dinosaurio

04/03/2007 - 14:39
IBLNEWS, AGENCIAS


Investigadores estadounidenses identifican una nueva especie de dinosaurio

Investigadores del Museo de Historia Natural de Cleveland acaban de anunciar el descubrimiento de una especie de dinosaurio, el Albertaceratops nesmoi, un eslabón hasta ahora perdido de la cadena evolutiva de los dinosaurios herbívoros con cornamenta.

Hasta ahora se conocían especies de dinosaurios cornudos antiguas, con astas muy grandes, y especies relativamente más modernas, con cuernos pequeños. El Albertaceratops, una especie con cuernos de tamaño mediano,
similares a los de un brazo humano, viene así a acabar con este misterio, aseguran los expertos.

Esta nueva especie, similar al triceratops, tenía diez millones de años antes de la aparición de estos últimos una cornamenta muy similar.

El encargado de paleontología vertebrada del Museo, Michael Ryan, hizo público este descubrimiento en la edición de este mes del 'Journal of Paleontology'. El fósil que sirve para respaldar sus tesis fue hallado hace seis años en el sur de Alberta, en Canadá, a donde viajó Ryan recién graduado de la Universidad de Calgary.

"Es un hallazgo de una importancia incuestionable", aseguró Peter Dodson, un paleontólogo de la Universidad de Pennsylvania. "Se trata del abuelo o tío-abuelo de la extensa familia de dinosaurios con cornamenta que surgieron después", afirmó.

El nombre de la nueva especie, Albertaceratops nesmoi, tiene que ver con el lugar donde fueron desenterrados los fósiles, Alberta, y con el nombre de un granjero que vivía cerca de Manyberries, Cecil Nesmo, quien ayudó a los paleontólogos a encontrar los fósiles.

La criatura tenía unos seis metros de largo y vivió hace 78 millones de años. El dinosaurio cornudo más antiguo descubierto en Norteamérica es el Zuniceratops una especie de larga cornamenta que data de hace 90 millones de años.

Uno de los descubridores del Zuniceratops, Jim Kirkland, también respaldó la teoría del eslabón perdido entre los dinosaurios de larga cornamenta y los de corta cornamenta y aseguró que él ya predijo que un hallazgo similar al de Ryan se produciría. "Mira por dónde, la teoría de la evolución funciona", afirmó Kirkland.


06 febrero, 2007

Encuentran más de cien huevos fosilizados de dinosaurio en el centro de la India

El hallazgo tuvo lugar en el distrito de Dhar, a unos 150 kilómetros de la ciudad de Indore.

(Agencias)
Un equipo de paleontólogos aficionados ha encontrado más de un centenar de huevos fosilizados de dinosaurios del periodo cretácico en la región de Madhya Pradesh, en el centro de la India, según el diario Hindustan Times.

El hallazgo tuvo lugar en el distrito de Dhar, a unos 150 kilómetros de la ciudad de Indore, en diciembre pasado, pero el equipo retrasó el anuncio hasta confirmar que los fósiles eran efectivamente huevos de dinosaurios.

«La semana pasada, el geólogo Tapas Ganguly, de la Universidad de Howrah, confirmó las características de los fósiles», declaró al diario Vishal Verma, uno de los paleontólogos de la organización Mangal Panchayatan Parishad, dedicado a explorar la región.

«Todos los huevos se descubrieron en un único campo de anidamiento. Por cada nido había entre seis y ocho huevos», explicó Verma.

El periodo cretácico se remonta a entre 144 y 65 millones de años y está considerado como la última fase de la época de los dinosaurios.

Los expertos creen que estos huevos pueden pertenecer a tres tipos de dinosaurios del grupo de los saurópodos, gigantescos herbívoros que podían llegar a alcanzar una longitud de entre 12 y 25 metros.