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12 agosto, 2007

Líderes al laboratorio

Revista Qué Pasa
NEWSLETTER | Edición sábado 11 de agosto de 2007

El académico de la Universidad Católica Gaspar Galaz y el empresario José Luis del Río en plena acción. 

Durante tres días, un grupo de conocidos personajes realizó el taller de ingeniería genética que organizan los científicos Pablo Valenzuela y Bernardita Méndez. Como en los tiempos de colegio, estos destacados alumnos se pusieron delantal y volvieron al laboratorio. Esta vez, eso sí, para realizar experimentos bastante más sofisticados, como aislar ADN y crear transgénicos. ¿El resultado? Todos salieron convencidos de que sin inversión en ciencia no hay desarrollo en Chile, y varios ya piensan invertir en biotecnología. Qué Pasa fue testigo de este "experimento".

Por  Claudia Giner

Felipe Lamarca concentrado "pipeteando" el ADN de una célula en cultivo. Lo acompaña la instructora Vivian Wilhelm.

Pablo Valenzuela y Bernardita Méndez se han transformado en la pareja icono de la ingeniería genética en Chile y en una de las voces más autorizadas para hablar de biotecnología. Desde que volvieron a Chile, en 1989, después de más de 15 años en EE.UU. trabajando como socios en la prestigiosa Chiron Corporation, se han dedicado a full a estos temas.

Junto a su colaborador Mario Rosemblatt, están creando el primer parque tecnológico del país, que agrupa a la Fundación Ciencia para la Vida, a la empresa de biotecnología BiosChile y a varias otras  empresas nacionales e internacionales. Concretaron además alianzas con universidades para programas de doctorado y forman parte del Instituto Milenio de Biología Fundamental y Aplicada. De paso, Valenzuela se ganó el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas, y Méndez fue nombrada por la presidenta Bachelet para ocupar el sillón que dejó el científico Claudio Bunster en el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad.

Pero una de las facetas de la pareja que más ha dado que hablar son los famosos talleres de ingeniería genética para líderes de opinión que realizan a través de la Fundación Ciencia para la Vida.

"La idea nació conversando con nuestro amigo Fernando Flores sobre cómo hacer que las personas que toman las decisiones claves en el país tengan conocimiento sobre lo que es la ingeniería genética y la aplicación en la biotecnología", explica Bernardita Méndez y agrega: "Queríamos que los líderes de opinión se dieran cuenta de que la ciencia no es un mundo aparte ni ajeno y que hay que incorporarla al desarrollo del país".

Para lograrlo, explica la bióloga, había que invitarlos "a ponerse delantal y meter las manos en el laboratorio". Esto haría la diferencia. En mayo de 2004 realizaron el primer taller. Los invitados no eran comunes y corrientes. Los primeros alumnos fueron el entonces presidente Ricardo Lagos, Fernando Flores, Hernán Büchi,  Bruno Philippi, Hernán Larraín, René Cortázar y el magnate mexicano Carlos Slim, entre otros. De ahí en adelante estos cursos, únicos en el mundo -dice Méndez-, no pararon. Se corrió la voz y fueron muchos los que solicitaron ser invitados.

Hasta la fecha, por los laboratorios de la Fundación han transitado aproximadamente 80 destacados personajes. Tal ha sido el éxito de los talleres que ya hay varios países que los quieren copiar.

Manos a la obra

A principios de julio pasado les tocó el turno al empresario Felipe Lamarca; a Anita Holuigue, directora ejecutiva del Grupo Dial; al economista Felipe Larraín; al empresario Max Marambio; a Esperanza Cueto, presidenta de Comunidad Mujer; al presidente de Dersa, José Luis del Río; a Juan José del Río, gerente de proyectos de Moneda Asset Management; a Rafael Guilisasti, gerente general Viñedos Emiliana; al gerente general de Recalcine, Alejandro Weinstein; al profesor de arte Gaspar Galaz y a la directora de la Biblioteca del Congreso, Soledad Ferreiro, entre otros. Todos ellos se convertirían, durante tres jornadas sucesivas, en ingenieros genéticos.

Alumnos bien disciplinados, llegaron el jueves 5 de julio a las 15.00 horas en punto. En cada puesto de la larga mesa de la sala de conferencias de la Fundación Ciencia para la Vida, en Av. Zañartu, había un delantal blanco, un distintivo con el nombre de cada participante, una carpeta con toda la información teórica y un protocolo para realizar los experimentos en el laboratorio. 

Pablo Valenzuela fue el encargado de dar la charla inaugural. Muchos de los presentes, que jamás habían visto una célula en el microscopio, estaban expectantes, aunque  en total silencio. El Ph.D. y presidente de BiosChile hizo entonces una comparación entre las células y los computadores. "Todos los seres vivos tienen el mismo sistema operativo para almacenar, expresar y transferir información genética. El ADN es como el disco duro y los genes, que están dentro de ese ADN, son como los distintos programas del PC. Toda la información que está en los genes, o programas en el caso de un PC, es intercambiable entre los organismos vivos. Y es lo que llamamos ingeniería genética", dice. "Lo que ustedes van a hacer ahora en el laboratorio es ingeniería genética pura. Aislar ADN de una célula, identificar el gen, copiarlo e introducirlo en otra célula. Tal como uno traslada programas de una computadora a otra".

Tras la introducción, todos estaban ansiosos por ingresar al laboratorio. Se armaron seis grupos, cada uno de tres integrantes y a cargo de un instructor, papel que asumieron durante esos días los investigadores jóvenes de los laboratorios de Ciencia para la Vida. Valenzuela supervisa hasta el más mínimo detalle. No deja nada al azar y es celoso de los horarios. Todo tiene que empezar y terminar exactamente a la hora acordada.  

Cada grupo se ubica en un área de las mesas del laboratorio, frente a los implementos que utilizarán: tres pipetas para cada uno, puntas desechables para las pipetas -que los alumnos más austeros se negaban a botar- y varios Eppendorf -pequeños tubos de plástico- con reactivos y células en cultivo, entre otros.

El instructor de cada grupo explica brevemente la tarea: aislar el ADN de una célula humana, donde está representado todo el material genético que tienen los individuos. Luego habrá que fragmentar ese ADN en miles de partes y, con unas "tijeras moleculares", cortar el gen específico que se separará.

Otro de los experimentos consistió en hacer nada menos que un transgénico. En simple, sacar un gen de una parte para ponerlo en otra. En este caso se le inyectó el gen fluorescente de una medusa a la bacteria Escherichia coli. ¿El resultado? La bacteria se llenó de pintas verdes fluorescentes. "En estos experimentos, que pueden parecer tan sencillos -explica Valenzuela-, está el trabajo de cinco premios Nobel. Uno que descubrió cómo se aísla el material genético, otro que desarrolló las tijeras moleculares, etc.".

Supervisados por los distintos instructores, los alumnos se ponen guantes quirúrgicos y empiezan a trabajar. Felipe Larraín y Alejandro Weinstein, amigos desde los tiempos en que eran alumnos de Economía de la Universidad Católica, quedaron en el mismo grupo, a cargo del biólogo Jaime Villegas. Aunque Weinsten está más familiarizado con el tema por su trabajo como presidente del Laboratorio Recalcine, ambos están nerviosos con el desafío. Para no equivocarse deciden hacer el experimento al mismo tiempo. Como se emplean cantidades ínfimas -como microlitos, por ejemplo-, una pequeña diferencia puede echar por tierra el trabajo. Y aunque ninguno tiene experiencia científica, nadie en el grupo quiere fracasar.

Otros, en cambio, se muestran aprensivos y preguntan qué sucedería si les saltara una gota de la bacteria Escherichia coli.
Max Marambio integra otro grupo junto a Felipe Lamarca y Soledad Ferreiro. Los dirige la bióloga Vivian Wilhelm. Inspirado, Lamarca dice que esto "abre el mate. Es como develar un misterio de cómo trabajan los científicos y los premios Nobel. La verdad es que, guardando las proporciones, nos damos cuenta de que son cosas que todos podemos hacer".

Marambio es quien más pregunta. El tema de los transgénicos y la aplicación de la ingeniería genética en el rubro alimentario no son desconocidos para él. Dueño de "Río Zaza", una empresa de alimentos en Cuba, está muy interesado en una de las investigaciones que dirige Wilhelm sobre el aumento del valor nutritivo del lupino, una legumbre que se utiliza como alternativa en los alimentos de salmones. Esta bióloga también integró uno de los equipos que desarrollaron la reconocida vacuna contra la bacteria Piscirickettsia, que era responsable del 50% de la mortalidad de estos peces y que, junto con la vacuna para la hepatitis B, han sido los mayores aportes científicos de Valenzuela y sus colaboradores.

Entre experimento y experimento, los alumnos hacen un break. Café, jugos naturales y frutas, todo está dispuesto para un minuto de relajo. "Para mí fue clave poder hacer con mis manos lo que muchas veces tengo que aprobar en diferentes proyectos", comenta Weinstein, mientras un instructor recuerda que el alumno más aventajado que ha pasado por el taller ha sido Hernán Büchi. Vivian Wilhelm dice que el economista -que está suscrito desde joven a "Nature", una de las revistas científicas más influyentes del mundo- "hacía preguntas más complejas y se notaba que dominaba los temas".

De vuelta en el laboratorio, uno de los alumnos alza la voz: "Acá está la ciencia de la vida. Tengo en mis manos todo el genoma humano", dice un histriónico Gaspar Galaz al tomar el tubo con el ADN. El crítico de arte forma un grupo con José Luis del Río y Esperanza Cueto. Los dirigió Sebastián Bernales, uno de los biólogos más jóvenes de la fundación y que tiene a su cargo una investigación sobre la droga para el Alzheimer que ya está en su etapa final para ser aprobada. "Este fue el grupo más inquieto", dice Bernales con humor. En medio de uno de los experimentos se escaparon a conocer el laboratorio que dirige Bernales, Medivation Inc, emplazado también en el Parque Tecnológico. Es la primera compañía norteamericana de biotecnología que se instala en Chile, en alianza con la Fundación Ciencia para la Vida. Otros instructores fueron Verónica Burzio, Erwin Krauskopf y Esteban Engel.

Del Río alucinó con la experiencia en laboratorio. Al dueño de Sodimac le interesan los temas de innovación, y de hecho participa en el fondo de inversión "Aysén Capitales", que está dedicado a buscar nuevos negocios en la industria de la biotecnología y se ha mantenido muy en reserva. "Queremos invertir en emprendedores y empresarios que crean que el aporte científico y tecnológico tendrá un alto impacto en Chile y que se puede vender en el mundo". Entusiasmado, agrega: "Es un privilegio que nos hayan convidado. Asomarse al mundo de la biotecnología y trabajar en este gran laboratorio es fantástico. Es el mundo del futuro. Aunque sea a esta edad de mi vida, me encanta actualizarme de toda esta aventura del hombre".

Hace 40 años que el gerente general de Viña Emiliana, Rafael Guilisasti, no entraba a un laboratorio. "Este es un mundo que en mis actividades en la Viña Concha y Toro yo vivía desde la periferia. El nudo ciego de la ciencia, que uno ve desde afuera, es un factor vital de nuestra vida. Y este taller nos permite hacer este mundo más palpable".

El debate final

Tras los experimentos, al tercer día, vino la presentación final de Pablo Valenzuela y Bernardita Méndez. Los flamantes alumnos se sienten ya con más dominio de los temas y la palabras ingeniería genética les suenan ahora más familiares.

Valenzuela se refiere a los nuevos negocios en la biotecnología del futuro. "Si queremos participar  del conocimiento de vanguardia, debemos tener más investigadores en Chile, tanto básicos como aplicados. El salmón transgénico podría cambiar la industria. Con la hormona del crecimiento los peces se podrían cultivar en la mitad del tiempo", dice.

Luego señala que en Chile se gradúan 14 doctores en Ciencia por cada millón de habitantes por año, mientras que en Brasil, son 100. "Necesitamos formar y además traer más doctores en Ciencia. De lo contrario, no nos podemos subir al carro tecnológico", agrega.
Larraín no se resiste y pide la palabra: "Los países que acumulan tecnología crecen más y más rápido. Ésta es clave para mejorar la productividad", dice.

"Chile -agrega Valenzuela- invierte el 0,65% del PIB en desarrollo científico y tecnológico, y en muchos países emergentes, sobre el 2%. Tenemos la esperanza en la promesa que realizó la presidenta Bachelet, cuando asumió su gobierno, de llegar al 1,2% del PIB".
Bernardita Méndez agrega que, a diferencia de lo que muchos creen, de los fondos que se recaudan por el royalty de la minería, sólo alrededor del 20% se destina a la ciencia y a la tecnología, que equivale a unos US$ 100 millones.

La gran pregunta que circula entre los presentes es cómo debe enfrentar Chile esta aplastante realidad. "Ahora que hemos podido acercarnos a lo que son las ciencias básicas y conocer la realidad chilena al respecto, tenemos una responsabilidad al estar informados. Si en algo podemos colaborar, cuente con nosotros, porque a todos nos interesa que a Chile le vaya bien", le dice Del Río a Valenzuela.

30 junio, 2007

Aprecian diplomáticos de islas del Pacifico avance biotecnológico cubano

  Actualizado 2:30 A.M. (hora local)

  La Habana, sábado 30 de junio de 2007. Año 11 / Número 181

Periódico Granma
ILEANA MEDINA AMARO

Representantes de seis Estados Insulares del Pacífico ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) realizaron una visita al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), ubicado en la capital cubana.

Los diplomáticos conocieron el desarrollo de las investigaciones cubanas en ese campo, las cuales han permitido obtener productos sintéticos para el mejoramiento de la salud humana, el control agropecuario y fitosanitario entre otros.

Collin Beck, embajador de la República de las Isla Salomón en la ONU y concurrente para Cuba, se mostró impresionado por la calidad de los fármacos obtenidos por la Ínsula caribeña, entre ellos el Heberbiovac (vacuna recombinante contra la hepatitis B), producto que le permitió al país reportar un solo caso de muerte por esta enfermedad en 2006.

Sainavatata Sinaouti, encargado de negocios de la República de las Islas Fiiji en la ONU y Cuba, manifestó interés por extender a empresas localizadas en naciones del Pacífico oriental el uso de estos medicamentos, las tecnologías y proyectos para su obtención.

Sergio Pérez, gerente regional de ventas para Asia de Heber Biotec S.A., ofreció una explicación detallada acerca de la transferencia de tecnologías de este tipo y sobre la comercialización de esos productos en naciones de la región.

El funcionario de esa empresa comercializadora de producciones biotecnológicas y farmacéuticas, asociada al CIGB, enfatizó que la política de intercambio se prioriza, fundamentalmente, entre Estados del Sur, para potenciar en esos países servicios técnicos de transferencia tecnológica y proyectos de investigación-desarrollo.

Entre el grupo de diplomáticos que visitaron el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología estuvieron también representantes de Papua Nueva Guinea, Samoa, Tuvalu y Tonga.

12 junio, 2007

Desarrollan posible vacuna oral contra el cólera

Washington, 12 jun (PL) Un arroz modificado genéticamente podría servir como vacuna oral contra el cólera, como evidencia los resultados preliminares de pruebas realizadas con ratones, divulgó hoy la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS).

A diferencia de otros fármacos contra esa enfermedad, el candidato vacunal no necesita refrigeración, por lo que su resulta más barato y fácil de aplicar en Africa, América Latina y Asia, donde abunda la enfermedad.

Además, el producto tiene la capacidad de resistir la digestión en el estómago, lo que garantiza que llegue al intestino, donde tiene que producir la respuesta inmune contra la bacteria causante del cólera, explicó el jefe del estudio Hiroshi Kiyono.

Otra ventaja está en sus efectos protectores en las mucosas de la nariz, boca y conductos genitales, indicó el experto de la división de inmunología de mucosas en la Universidad de Tokio.

De acuerdo con los científicos, es posible que la vacuna represente una ventaja contra infecciones que afecten las mucosas como la Escherichia coli, el VIH causante del SIDA y el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS).

30 mayo, 2007

Cuba y China colaborarán en desarrollo de las ciencias

La Habana, 29 may (PL) Cuba y China firmaron hoy dos acuerdos de colaboración en las esferas de la biotecnología y las ciencias biomédicas, así como en los campos de la ciencia, tecnología y el medio ambiente.

Vacunas y anticuerpos monoclonales, neurociencias, ciencias cognitivas, son algunas de las áreas científicas en las que la Secretaría del Consejo de Estado de Cuba y la Academia de Ciencias de la República Popular China, acordaron colaborar.

Además el acuerdo comprende la clonación de células animales y células madre, genómica y las aplicaciones de la biotecnología (médica, agrícola y marina).

El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y la Academia de Ciencias de China, rubricaron un segundo acuerdo en virtud del cual colaborarán en distintas áreas de la ciencia tecnología y el medio ambiente.

Entre estas sobresalen, políticas para el desarrollo de las ciencias, la innovación tecnológica y protección de la propiedad intelectual, ciencias básicas y aplicadas y energías renovables.

También colaborarán en esferas como la nanotecnología, bioinformática, tecnología de la información, recursos naturales y medio ambiente.

26 mayo, 2007

La finalidad del conocimiento científico y literario en relación al caso de la biotecnología cubana

REBELION
Belén Gopegui
Cuadernos Hispanoamericanos, nº 681

En el poema Guía para la Física Moderna de un Niño, Auden escribe: "Esta pasión de nuestra naturaleza/ Por el proceso de descubrir/ Es un hecho que apenas se puede dudar,/Pero me alegraría más/ Si supiera más claramente/ Para qué queremos el conocimiento".

El físico Richard Feynman había comentado en una ocasión "la falta de aprecio emocional de los poetas hacia los aspectos de la Naturaleza que se han revelado en los últimos cuatrocientos años". En 1967 alguien le envía el poema de Auden para mostrarle que los poetas modernos escriben prácticamente acerca de todo. Sin embargo, Feynman replica: "El poema del señor Auden sólo confirma esta falta de respuesta a las maravillas de la Naturaleza, pues él mismo dice que le gustaría saber más claramente para qué queremos el conocimiento. Lo queremos para poder amar más la Naturaleza. ¿No daría vueltas a una bella flor en su mano para verla también desde otras perspectivas?".

Feynman sabe que los hombres buscan el conocimiento con muchos otros fines, para hacer la guerra, para tener un éxito comercial, para ayudar a los enfermos, etc, motivos de diverso valor. Los poetas, dice, entienden estos motivos obvios y sus consecuencias, y escriben sobre ellos. Pero, a su modo de ver, las emociones de "asombro, maravilla, deleite" que se experimentan al descubrir cómo trabaja la Naturaleza en los mundos animado e inanimado raramente se expresan juntas en la poesía moderna. "La insensibilidad de nuestra época", concluye, "tan lamentada, es una insensibilidad que sólo puede ser aliviada por el arte, y desde luego, no por la ciencia sin arte. El arte y la poesía pueden evocar la belleza y hacer, poco a poco, la vida más bella".

El poeta y más aún el narrador, podríamos responder a Feynman, se ocupan menos de cómo funciona la naturaleza y más de la cultura, de la llamada civilización, de las acciones y pasiones humanas. Esto acaso explique que ambos hayan perdido cierta capacidad de asombro o maravilla pues, con demasiada frecuencia, no encuentran civilización sino barbarie.

En 1983 Erich Fried escribe el poema Deuda de reconocimiento y lo fecha "cincuenta años después de la subida al poder de Hitler". Dice así: "Demasiado acostumbrados/ a temblar de indignación/ por los crímenes de los crímenes/ de los tiempos de la esvástica/ Nos olvidamos/ de estarles un poco agradecidos/ a nuestros antecesores/ porque sus acciones / Podrían seguir ayudándonos/ a reconocer a tiempo /la fechoría incomparablemente mayor/ que hoy estamos preparando nosotros".

Tienen a su manera, razón los poetas y los narradores. Tienen razón quienes señalan, como Fried en otro momento, la importancia de remontarse "a las más profundas raíces del mal de las cosas primigenias". Pero tal vez también el físico tenga a su vez razón. Tal vez el narrador y el poeta deban ocuparse de aspectos de la naturaleza que apenas han sido vislumbrados por la literatura, y ocuparse de aspectos de la cultura y de la civilización que la literatura ha considerado, al menos cuantitativamente, menos importantes.

Pues si las más profundas raíces del mal, el desprecio, la hybris, la mezquindad, la mentira, la cobardía, el miedo, los desastres, las vidas aparentemente tranquilas pero que sin embargo guardan tormentos en su interior, la muerte, la ira, la ambición criminal, los celos, la traición, la tortura, la ignominia, el daño, si todo ello, decía, ha sido abundantemente tratado en la literatura, por el contrario ni las más profundas raíces del bien, ni siquiera las más superficiales, han merecido algo más de unas cuantas páginas a lo largo de los siglos. Decir, como Gide, que con los buenos sentimientos no se hace literatura, no vendría al caso pues la expresión buenos sentimientos alude antes al mero gesto caritativo, la compasión blanda, la ternura empalagosa, que al hecho de investigar cómo funcionan los individuos y las sociedades cuando no producen barbarie sino integridad de ánimo y bondad de vida.

Este, diremos, sesgo del interés que experimentan poetas y narradores, afecta también a los textos que se escriben sobre literatura, sobre política, o sobre literatura y política. Bien es cierto que han sido muchas más las experiencias de conquista, esclavitud, guerra, sometimiento, a lo largo de la historia, que aquéllas en donde grandes grupos humanos han procurado construir espacios de bondad y justicia. Por eso pido ahora, como Feynman, una mirada dispuesta a descubrir de qué modo trabaja esa parte de la naturaleza que llamamos sociedad humana cuando no se devora así misma.

Voy a centrarme en un único sector de la sociedad, la biotecnología, dentro de un único país, Cuba, y en una determinada organización política llamada revolución. Como es sabido, en las revoluciones la justicia social procura ser fruto deliberado de la política y no consecuencia improbable de la economía. Es también sabido, y admitido incluso por sus mayores detractores, que los primeros pasos de la revolución cubana supusieron la creación de un sistema de educación universal totalmente gratuito, la construcción de escuelas primarias, secundarias y preuniversitarias en todas las provincias y la expansión de la educación superior. Además, partiendo de bases prácticamente inexistentes en la etapa pre-revolucionaria, comenzó a surgir y a expandirse la red de instituciones de investigación científica hasta llegar a su composición actual de 221 Centros de Investigación en donde trabajan más de 31.000 personas. Si se incluyen también los profesores de universidad, significa que hay tres investigadores por cada mil personas en edad económicamente activa, una cifra muy superior a la media de América Latina y equivalente a las estimadas para España, Holanda o Austria.

Conviene siempre que se habla de Cuba recordar que no parte de las mismas condiciones que España o Francia. Conviene recordarlo no tanto para disculpar las posibles carencias de la revolución cubana, como para despertar la imaginación europea acerca de lo que sería posible hacer aquí con los recursos que se tienen si los gobiernos y los pueblos decidieran poner la economía al servicio de la política y no a la inversa.

Lo que se hace en la biotecnología cubana, al decir de Agustín Lage, director del Centro de Inmunología Molecular, es romper el ciclo de "causalidad circular" por el cual en los llamados países subdesarrollados los bajos ingresos de la economía y la escasa inversión en ciencia y tecnología se condicionan mutuamente. La creación del Polo Científico de la Biotecnología es, en este sentido, una inversión de Estado destinada a romper esa causalidad.

Cabe citar aquí algunos de los productos y resultados científicos y económicos de la biotecnología cubana: la existencia de más de veinte biofármacos y vacunas incorporadas al sistema de salud, más de novecientas patentes, vacunas novedosas con tecnología propia para prevenir varios tipos de meningitis, el hecho de que Cuba sea el país del mundo con mayor intensidad y cobertura de vacunación, la drástica reducción de la incidencia de hepatitis B, producto de la vacuna recombinante, el acceso amplio de toda la población a medicamentos de alta tecnología o la red nacional de inmunodiagnóstico. Como se ve, los datos sobre productos se unen a los datos sobre su impacto en la salud de la población, lo que significa que la ciencia forma parte de un contexto social y actúa en él. Además, los productos de la biotecnología cubana se exportan hoy a más de cincuenta países.

Volvamos ahora a Feynman: por qué no dar vueltas a la flor en la mano para verla desde otras perspectivas. Parece lógico desear que los grupos humanos sean capaces de crear polos científicos al servicio de la salud colectiva y, por lo tanto, cuando esto así sucede parece lógico querer mirarlo desde otras perspectivas, comprenderlo, saber cómo funciona.

La cuestión, al decir de Agustín Lage, sería: ¿qué puede explicar el fenómeno de que la Biotecnología Cubana, surgida en un país sin desarrollo industrial previo y bajo el bloqueo paranoide de la mayor potencia del capitalismo mundial, haya logrado construir en unos años un balance económico positivo, mejorando al mismo tiempo la salud de la población, generando productos y una base de patentes? Lage da varias respuestas posibles que podemos resumir de este modo:

Una sólida base de inversión previa en educación y salud. Una inversión específica en Biotecnología que deje atrás la orientación de corto plazo propia del mercado y se guíe por criterios socialistas; esto permite proteger los recursos humanos en periodos de dificultades económicas o mantener, por ejemplo, la inversión aun en periodos de crisis como el que siguió a la caída de la Unión Soviética. Una propiedad social de las instituciones que garantiza la integración librándolas de la trampa de competir unas contra otras. Un diseño de las instituciones como "centros de investigación-producción-comercialización" que abordan, por tanto, el ciclo completo de la investigación científica. La consideración del pueblo cubano no como cliente sino como dueño socialista de las instituciones. Y para terminar, aunque habría más puntos, el hecho de que en la biotecnología, como en otras industrias de la llamada "economía del conocimiento", la productividad dependa directamente de la creatividad de los trabajadores, y ésta, a su vez, de la motivación: "el éxito de la biotecnología cubana fue visto desde el principio", señala Lage, "como parte de la defensa del socialismo en Cuba".

A mediados de enero asistí en Madrid un Encuentro con los Premios Nacionales de Investigación 2006. Dos de los cinco premios trabajaban en proyectos de algún modo subvencionados por Bill Gates. Joan Rodés Teixidor, investigador hepático involucrado en un proyecto sanitario en Mozambique financiado por la fundación Bill &Melinda Gates, comentó los anteriores fracasos de esta fundación en otros países de África debido a la incapacidad para hacer un seguimiento de las personas que habían sido tratadas. La solución encontrada iba a ser acudir al GPS para tener controlados a los enfermos. Por otro lado, el catedrático de economía Andreu Mas Colell se había referido a los experimentos económicos destinados a buscar soluciones para salir de la pobreza y al esfuerzo por encontrar experimentos naturales, experimentos que no haya que producir sino sólo estudiar pues ya han ocurrido.

La labor de la medicina cubana en el exterior, que a la motivación económica de cada trabajador une la motivación de justicia volviendo innecesario recurrir al GPS para conocer a la población, no se nombró en aquel acto en ningún momento, como tampoco el experimento socialista que ha permitido a un país del llamado tercer mundo hacer ciencia en unos niveles que alcanzan y en muchas ocasiones superan a los llamados países desarrollados. Puede que no se aludiera a ello por razones ideológicas, o acaso por simple casualidad. Más que el motivo me importa ahora formular una pregunta anterior al poema de Auden, y a la declarada intencionalidad de Feynman. ¿Para qué queremos el conocimiento?, dice Auden. Para amar más la naturaleza, dice Feynman. O acaso también para transformarla en el sentido que dicten las construcciones morales con respecto a la voluntada de evitar el sufrimiento. Pero, en todo caso, la pregunta previa sería: ¿qué conocimiento científico queremos para qué? Y, del mismo modo, en cuanto a la literatura: ¿Qué conocimiento literario queremos para qué?

Aunque existen casos en que el conocimiento se encuentra por casualidad, lo habitual es que primero haya habido una intención. Si se pretende que los campesinos deban comprar las semillas cada año sin poder guardar las obtenidas en su cosecha, es probable que se encuentren tecnologías Terminator hechas para modificar genéticamente las plantas de tal manera que sus semillas se vuelvan estériles al momento de la cosecha. Pudiera además ocurrir que, en el camino, aparezcan tecnologías más benignas para la tierra o para los alimentos, pero sería raro. Y aun si se encontrasen, puesto que la pregunta original no era qué conocimiento necesito para amar más la naturaleza o para mejorar las condiciones de existencia, sino qué conocimiento necesito para vender más semillas, puede incluso suceder que lo casualmente encontrado pase inadvertido o se deseche. La apropiación privada de los excedentes productivos que son de todos, y su utilización como instrumento para ampliar los privilegios, fácilmente genera un para qué ligado a esas "fechorías" que al decir de Fried estamos preparando.

Termino entonces con una hipótesis temeraria en relación a la literatura. Escritores y poetas han padecido a lo largo de la historia la condición de bufones de los poderosos. Y es posible que a la hora de idear sus obras su pregunta haya sido, fundamentalmente: qué conocimiento necesito para agradar al noble, al rey, al rico. En tal caso, tendría una cierta lógica que tantos relatos y poemas de la "alta literatura" hayan versado sobre la pasión sin freno, el barro, la fatalidad. Pues una visión del ser humano como criatura infame, desmesurada y a merced de implacables designios es, sin duda, la que más puede convenir a quienes someten a sus semejantes. Del mismo modo, cabría así comprender que aquellos escritores que buscaban agradar a las llamadas clases populares con relatos de "baja literatura", hayan construido criaturas tantas veces puras, inocentes e inmersas en un destino que en vez de zarandearlas con violencia, finalmente las premiaba. Y si a los segundos se les ha acusado con frecuencia de pintar los hechos de rosa sólo para agradar, habría que preguntarse hasta qué punto los primeros pintan los hechos un tanto oscuros o al menos eluden dirigir los ojos a lo claro también para agradar.

No todo es, lo sé, tan sencillo; hay grados, matices, combinaciones. Hay, como decía, una historia de la humanidad en la que los intentos de las colectividades por vivir libremente han sido arrasados una y otra vez. Sin embargo, esos intentos germinan de nuevo, ya sea en pequeños círculos, ya en colectividades de cientos de miles de personas. Es verdad, como también ha señalado Lage, que hace falta tiempo para "identificar sus regularidades por encima de lo anecdótico y capturar sus esencias", ahora bien: una cierta persistencia en el deseo de identificar esas regularidades y capturar esas esencias significaría, al menos, haber elegido una formulación distinta a la pregunta del para qué del conocimiento literario. "Tener tema es tener dinero", decía Baudelaire en el siglo XIX, o tener tema es tener protección podría haber dicho en siglos anteriores, o tener tema, diría hoy, es tener beneficio. Pero si nos mostramos de acuerdo con Feynman en que la ciencia y el arte pueden hacer, poco a poco, la vida -pero de quiénes- más bella, entonces la pregunta para los científicos, para los sociólogos, para los artistas, sería ¿qué tema, qué conocimiento, qué imaginación queremos para lograrlo? La cuestión es que, si en el concepto de belleza incluimos, como es posible hacer, el de bondad, seguramente muy pocas personas estarían hoy de acuerdo con la afirmación de Feymann, y eso no deja, por cierto, de ser extraño.

11 mayo, 2007

Elogian industria biofarmacéutica cubana

Actualizado 12:05 P.M. (hora local)

  La Habana, viernes 11 de mayo de 2007. Año 11 / Número 131

Periódico Granma

Orfilio Peláez
pelaez@granma.cip.cu

Pese a las dificultades en infraestructura y acceso a determinados materiales, la industria biofarmacéutica de Cuba es hoy una de las más reconocidas a nivel internacional por el sostenido desarrollo de nuevos productos de alto valor agregado, y la seguridad en el proceso de obtención de los mismos.

Foto:Aldo Mederos El doctor Víctor Maqueda ha participado en la certificación de plantas cubanas productoras de vacunas.

Así lo declaró a este diario el doctor Víctor Maqueda, renombrado experto internacional en buenas prácticas de manufactura, y auditor de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien asiste al IV Taller Internacional de Procesamiento Aséptico en la Industria Biofarmacéutica, que auspiciado por el Centro Nacional de Biopreparados, culmina hoy en el hotel Meliá Habana.

Maqueda elogió la elevada calificación de los profesionales nacionales del sector, lo cual, destacó, les permite manejar complejas tecnologías y obtener resultados de máximo nivel, como son, por ejemplo, la vacuna contra la hepatitis B y las proteínas específicas utilizadas para el tratamiento del cáncer pulmonar y otras neoplasias.

El experto calificó de muy positivo el aval otorgado por la OMS a los tres centros del Polo Científico involucrados en el proceso de fabricación y salida industrial de la vacuna antihepatitis B (CIGB, BioCen y CENPALAB), pues así este efectivo producto puede ser utilizado por la ONU en sus programas internacionales de inmunización.

Tal certificado sitúa a Cuba dentro del reducido grupo de naciones altamente industrializadas, que disponen de fármacos calificados para ese fin.


10 mayo, 2007

Ecología: Monitorizando el Cambio Climático A Través de los Pingüinos



10 de Mayo de 2007.

Foto: Lewis HalseyEstamos acostumbrados a oír hablar sobre los efectos del cambio climático en términos de comportamientos inusuales en los animales, como por ejemplo, patrones alterados en la migración de peces y aves. Sin embargo, unos científicos de la Universidad de Birmingham están probando un bioindicador alternativo: el pingüino rey, con el fin de determinar si puede ser usado para monitorizar los efectos del cambio climático.

Si los pingüinos están viajando más lejos o buceando más hondo en busca de alimentos, esto nos dice algo acerca de la disponibilidad de un pez en particular en las regiones antárticas. Los científicos pueden ser capaces de estudiar la presión ejercida por los pingüinos rey sobre este ecosistema, y buscar los efectos tanto del cambio climático como de la sobrepesca en esta región del mundo.

Una nueva manera de emplear animales como bioindicadores es determinando cuál es su requerimiento de energía. Los investigadores midieron el ritmo del corazón y el consumo de energía de los pingüinos rey mientras caminaban sobre una cinta móvil y mientras nadaban en un largo canal, y obtuvieron relaciones matemáticas entre estas dos variables. Implantaron entonces registradores del ritmo cardíaco en pingüinos, de manera que pudieran medir la energía gastada por estas aves a través del ritmo cardíaco registrado. Los investigadores fueron capaces entonces de encontrar si existía una buena correlación entre el costo energético de buscar alimentos en el mar, y los niveles de peces disponibles para los pingüinos. O, en otras palabras, si los pingüinos tenían que esforzarse más cuando el alimento escaseaba.

Los pingüinos rey son buenos candidatos a bioindicadores por varias razones. Primeramente, cuando forrajean en mar abierto cubren cientos de kilómetros, y son capaces de sumergirse a profundidades de varios cientos de metros, por lo que exploran una porción relativamente grande del entorno marino. En segundo lugar, se conoce bien la dieta de varias poblaciones del pingüino rey. En tercer lugar, después de alimentarse en mar abierto, los pingüinos regresan a tierra para aparearse, lo que los hace accesibles a los investigadores.

15 marzo, 2007

Premian resultados de la investigación científico-técnica

 Casi la mitad de los 52 Premios entregados hoy por la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) a los resultados de la investigación científico-técnica en 2006, están referidos a la preservación de la salud en Cuba.

Uno de los más relevantes recae en los componentes antígenos logrados por especialistas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, para la formulación de la primera vacuna pentavalente obtenida en un país en vías de desarrollo.

Fernando González, viceministro primero de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), entregó la Moneda de la ACC a los autores principales de esa inyección contra el tétanos, la difteria, la tos ferina, la hepatitis B y el Haemophilus influenzae B.

González y otras personalidades reconocieron también en el acto, efectuado en el hemiciclo Camilo Cienfuegos, del Capitolio de La Habana, a la mejores Innovaciones Tecnológicas del año pasado, entre estas el desarrollo de un bloqueador neuromuscular introducido en el Sistema Nacional de Salud.

Por su relevancia científica, el CITMA otorgó uno de sus Premios Especiales al estudio para la determinación de redes funcionales en el cerebro, del Centro de Neurociencias, y por su impacto económico, a la nueva tecnología de producción de acero de alta calidad, que correspondió a la Empresa de Aceros Inoxidables, de la provincia de Las Tunas.

El resultado de mayor impacto social recayó en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí por el trabajo para reducir la transmisión vertical del VIH-SIDA y la mortalidad en niños.

En total fueron premiados 60 renombrados productos y servicios, 52 corresponden a las provincias occidentales y el resto de los lauros serán entregados en sus territorios respectivos. (AIN)

Granma, La Habana, martes 13 de marzo de 2007. Año 11 / Número 72

06 marzo, 2007

CUBA-VENEZUELA: Apuesta a biocombustible sin afectar alimentos

Por Patricia Grogg

LA HABANA, mar (IPS) - Los gobiernos de Cuba y de Venezuela prevén avanzar de manera conjunta en la carrera por los biocombustibles, apelando a la extracción de alcohol de la caña de azúcar, por entender que tiene un impacto desfavorable menor sobre la producción de alimentos.

Fuentes oficiales cubanas definieron el programa alcoholero de colaboración puesto en marcha entre los dos países como parte de los "esfuerzos conjuntos" para proteger el ambiente, disminuir el consumo de combustibles fósiles y fomentar fuentes alternativas de energía bajo el principio de no usar cereales en la fabricación de carburantes.

Venezuela importa actualmente etanol brasileño para sus mezclas de gasolina distribuida en la porción oriental de ese país, en reemplazo del metil terbutil éter (MTBE), un producto contaminante usado para oxigenar el combustible.

"Ellos (los venezolanos) prevén, en una primera etapa, alcanzar una mezcla de ocho por ciento de etanol", informó el director del gubernamental Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar, Luis Gálvez, en un panel televisivo sobre energías alternativas en el cual expertos alertaron que la carrera por el alcohol carburante amenaza a la producción de alimentos.

Los planes de Venezuela prevén la siembra de unas 276.000 hectáreas de caña destinadas a la producción, una vez extraídos los azúcares, de unos 25.000 barriles diarios del alcohol carburante.

A la sombra de una amplia batería de proyectos de colaboración por 1.500 millones de dólares suscritos el 28 de febrero, ambos gobiernos oficializaron un acuerdo para la instalación en Venezuela de 11 plantas de etanol y el desarrollo de la producción cañera con esos fines.

En la misma oportunidad, el ministro cubano del Azúcar, Ulises Rosales del Toro, y el titular venezolano de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, firmaron los contratos para el suministro de las cuatro primeras plantas, según un amplio reportaje publicado por el diario Granma.

"Cuba está jugando un papel importante no solamente en el suministro a Venezuela de algunas instalaciones azucareras disponibles en el país, sino también en colaborar en aspectos de carácter tecnológico", explicó Gálvez.

El funcionario defendió la producción alcoholera a partir de la caña de azúcar por sobre la que descansa en cereales como el maíz, grano del cual Estados Unidos fabrica todo el etanol que consume. Ese país norteamericano es el segundo productor mundial de alcohol, después de Brasil. En su opinión, la caña da respuesta positiva a los tres escenarios que hoy preocupan a la humanidad, como son los alimentos, la energía y el ambiente.

"No se puede producir en estos momentos azúcar si no está ligado a alcohol y a la energía, por razones económicas y de mercado", apuntó Gálvez, quien puso como ejemplo notable de esa "producción flexible", el caso de Brasil, líder en el mundo en la producción de alcohol carburante.

Fuentes especializadas consultadas por IPS calcularon que por una tonelada procesada de caña se puede producir entre 65 y 90 litros de alcohol. También resaltaron que al obtenerse de fuentes naturales no repercute en el efecto invernadero.

Otros expertos participantes en el foro de la televisión estatal cubana insistieron en el peligro que implica la fiebre de los biocombustibles para los países del Sur, pues las naciones industrializadas "hablan de sustituir una fuente (de energía) por otra, sin cambiar" los patrones de alto consumo que tienen actualmente.

"Están considerando un esquema en que la mayor parte de estos combustibles se produzcan en naciones subdesarrolladas de Asia, América Latina o África, desde donde serían exportados al mundo industrializado", advirtió Ramón Pichs, investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

En esa estrategia, los países en desarrollo aportarían grandes extensiones de sus tierras de cultivo y mano de obra barata, con impacto negativo para la producción de alimentos y el ambiente, añadió.

Según estimados de Pichs, para llenar con biocombustible durante dos semanas el tanque de cinco galones de un automóvil son necesarios los granos con que se pueden alimentar 26 personas durante un año.

El interés creciente por los biocombustibles tiene su origen en los altos precios del petróleo, la responsabilidad del combustible fósil en el recalentamiento global y su carácter de fuente de energía no renovable.

Cuba, que en 2002 sometió a su industria azucarera a una reestructuración que implicó el cierre de la mitad de los 156 ingenios con que contaba y una fuerte disminución en el cultivo de la caña, tiene también interés en fabricar alcohol carburante, aunque básicamente para la exportación. Para ello puso en práctica un programa de modernización de por lo menos 11 de sus 17 destilerías y aspira a instalar siete plantas nuevas, para dedicar en lo fundamental a la producción de etanol deshidratado, que es el usado como combustible, pues se le ha eliminado el cuatro por ciento de agua que posee el alcohol normal.

El programa requiere una inversión estimada de entre 100 y 150 millones de dólares y elevaría a unos 500 millones de litros anuales la producción de etanol, estimada actualmente entre 100 millones y 150 millones de litros al año.

Cuba y Venezuela mantienen una estrecha relación política y económica e impulsan una estrategia de integración denominada Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), a la cual el año pasado se sumó Bolivia y últimamente Nicaragua, luego de que el 10 de enero asumió como nuevo presidente de ese país Daniel Ortega.

El acuerdo en materia energética vigente desde 2000 asegura la entrega de Venezuela a Cuba de entre 93.000 y 100.000 barriles diarios de petróleo, además de apoyo tecnológico para el desarrollo de la producción de petróleo y gas en esta isla caribeña.

Tras finalizar la reunión en La Habana para analizar la marcha de un vasto convenio integral de colaboración vigente desde hace más de seis años, ambos países acordaron estimular el desarrollo de nuevas fuentes energéticas en Cuba y Venezuela, con beneficio también para "otras naciones hermanas".

24 febrero, 2007

BIODIVERSIDAD: El libro de la vida en código de barras



Crédito: UN/DPI Photo

Por Stephen Leahy

TORONTO, 20 feb (IPS) - Expertos descubrieron 50 nuevas especies de ave tras el primer muestreo genético de casi todas las 690 conocidas en América del Norte. El proceso fue posible gracias a una novedosa técnica de análisis que tarda apenas tres horas y cuesta sólo cinco dólares.

Un proceso similar de análisis del ADN (ácido desoxirribo nucleico) sumó seis a las 87 especies ya registradas de murciélago en Guyana. El ojo y el oído humanos casi no distinguen las nuevas especies de aquellas de las que ya se tenía conocimiento.

Pero el análisis genético muestra que los ADN de diversas variedades evolucionan por caminos diferentes desde hace millones de años, según investigaciones publicadas el domingo por la revista científica británica Molecular Ecology Notes (Notas de Ecología Molecular).

"El código de barras del ADN transformará los esfuerzos para la protección y conservación de la biodiversidad mundial", dijo a IPS Paul Herbert, del Instituto de Biodiversidad de Ontario en la canadiense Universidad de Guelph.

"No se puede proteger lo que no se puede identificar", explicó el científico.

El hábitat del zarapico, un ave costera norteamericana, sufre una tremenda presión del sector de la construcción y por el cambio climático. Ahora se sabe que, en realidad, esta especie tiene dos formas distintas, cuyos rastros evolutivos se bifurcaron hace 2,5 millones de años.

"¿Cómo es posible desarrollar estrategias para preservar entidades genéticas muy diferentes si se ignora que lo son? Nuestro trabajo es hallar la primera evidencia molecular de algunas de esas divisiones", explicó Herbert.

La importancia de la protección y conservación de la diversidad biológica radica en que los organismos vivos juegan funciones importantes en todos los ecosistemas, como la purificación del agua y el aire del que todos los seres, incluidos los humanos, dependen para sobrevivir.

La diversidad de especies interactuantes es la clave de la salud y resistencia de los ecosistemas, según los expertos.

Usar el ADN para la identificación de las especies no es una práctica nueva, pero lo que desarrollaron Herbert y su equipo es un mecanismo que estandariza, acelera y abarata el análisis.

"Tres horas y cinco dólares en sustancias químicas" es todo lo necesario para identificar una especie a partir de una muestra de tejido, explicó.

El ADN, que aparece en todos los seres vivientes, es una molécula compleja que contiene todas las instrucciones genéticas para que un organismo se desarrolle.

A nadie sorprende que el ADN de un ser humano es diferente y más complejo que el de un gusano... aunque el de un ratón sí es similar al de un humano. Las diferencias entre los millones de piezas que componen el ADN de dos distintas especies animales son muy difíciles de hallar.

Luego de 20 años de investigación y otros varios de pruebas, Herbert logró identificar la porción de un gen llamado citochrome c oxidase I (COI), que, al parecer, es el código de barras de todas las especies animales.

A partir de este avance, los inspectores aduaneros y los guardaparques podrán determinar si un cargamento de pieles o de filetes animales proceden de especies cuya caza es ilegal, indicó el experto.

También los funcionarios de los aeropuertos podrán identificar los restos de las aves que terminan en la turbina de los aviones, con desastrosas consecuencias para ellas y, en ocasiones, también para los aparatos.

Miles de esos "ataques aviares" se registran cada año y podrían evitarse identificando los animales e impidiendo que aniden cerca de los aeropuertos.

La nueva tecnología ya se usa para establecer los límites de los parques nacionales de Madagascar y para entender el impacto del desarrollo económico en las selvas amazónicas.

Y ninguna de esas aplicaciones es tan controvertida como el descubrimiento, chocante para los ornitólogos y aficionados al avistamiento de aves, de 15 nuevas especies en Estados Unidos y Canadá.

"Hay 15 especies pasadas por alto, genéticamente distintas pero que parecen iguales a otras", dijo a IPS uno de los autores del estudio publicado por Molecular Ecology Notes, Mark Stoeckle, de la Universidad Rockefeller de Nueva York.

Considerando cuán bien estudiadas estaban las aves norteamericanas, este hallazgo es toda una sorpresa, según Stoeckle.

"¿Puede usarse el ADN por sí solo para definir una especie? Quizás en el futuro, pero ahora necesitamos la opinión de los expertos", agregó.

Algunos de esos expertos habían afirmado antes que esta tecnología aún no ha probado su rigurosidad. La identificación y clasificación de especies es el objeto de una disciplina denominada taxonomía, con una rica tradición científica de más de tres siglos.

De cualquier manera, los nuevos análisis indican que "existen varios casos de profundas divergencias genéticas dentro de lo que hoy se considera una especie única", sostuvo Herbert.

Aunque especies de aves puedan parecer muy similares al ojo humano, un espécimen no se apareará con otro que tenga un "código de barras" distinto.

Mientras, las nuevas especies de aves y murciélagos aún no tienen un nombre que las distinga. El asunto es objeto de una intensa discusión científica.

"Si decimos que el ADN es a partir de ahora el único medio para identificar especies, se levantarían las plumas de unos cuantos cogotes", observó Herbert.

La taxonomía constituye una tarea difícil y tediosa y ganar experiencia lleva muchos años.

Stoeckle descubrió hace tiempo un cienpiés inusual en el Parque Central de Nueva York. Le insumió cuatro años de trabajo a expertos en Italia identificar el espécimen como de una nueva especie, para lo cual debieron compararlo con todos los cienpiés antes identificados.

El código de barras del ADN aceleraría mucho el proceso, indicó el científico.

Por otra parte, esta nueva tecnología permitiría identificar todos los seres vivientes del planeta. Hoy, ni siquiera lo están todos los alrededor de 5.500 mamíferos de la Tierra. Para los biólogos, sin incluir las bacterias y los hongos debe haber unos dos millones de especies distintas.

Herbert afirmó que le llevaría apenas siete años crear una "biblioteca" de códigos de barras de ADN en la que se identificaría medio millón de especies, incluidos insectos, invertebrados y peces, a un costo bastante modesto: 100 millones de dólares.

Los esfuerzos para financiar el ya denominado Sistema de Código de Barras de Vida ya están en curso. Esta "biblioteca" ya catalogó más de 25.000 especies. (FIN/IPS/traen-mj/sl/ks/wd sc he en bd/07)(FIN/2007)

10 febrero, 2007

Los benefactores de la biotecnología y el biocombustible de la U. de California: El poder de las grandes finanzas y las malas ideas

- - - Servicio Informativo "Alai-amlatina" - - -

Miguel A. Altieri
Eric Holt-Gimenez

Con gran alarde, la British Petroleum (BP) acaba de donar una enorme suma para fondos de investigación de la Universidad de California en Berkeley, los Laboratorios Lawrence Livermore y la Universidad de Illinois, a fin de que puedan desarrollar nuevas fuentes de energía: básicamente biotecnología para desarrollar plantaciones que generen biocombustible.

La donación se produce en el aniversario del infeliz negocio de Berkeley con la gigante de semillas Novartis para investigación, hace diez años. Sin embargo, con 500 millones de dólares, la donación de la BP representa diez veces más la inversión de Novartis. La presentación visual del anuncio fue inconfundible: el logotipo de la corporación BP está perfectamente alineado con las banderas de la Nación, del Estado y de la Universidad.

El director ejecutivo y presidente Robert A. Malone dijo que la BP se estaba "uniendo a algunos de los mejores talentos mundiales en ciencias e ingeniería para responder a la demanda por energías de bajo contenido de carbono, que estaremos trabajando para mejorar y expandir la producción de energía limpia, renovable, a través del desarrollo de mejores plantaciones".

Esta asociación refleja un alineamiento global corporativo rápido, sin fiscalización, y sin precedentes de las más grandes empresas del mundo en el agro-negocio (ADM, Cargill y Bunge), la biotecnología (Monsanto, Syngenta, Bayer, Dupont), el petróleo (BP, TOTAL, Shell) y las industrias automotrices (Volkswagen, Peugeot, Citroen, Renault, SAAB). Para ellas es una inversión relativamente pequeña, ya que estas empresas se van a apropiar de la pericia académica construida a través de décadas de apoyo gubernamental, lo que se traduce en billones de ganancias para esos socios globales.

¿Esta sería una programación que sólo trae ganancias a la Universidad, al público, al medioambiente y la industria? Difícilmente. Además de sobrecargar la programación de las investigaciones de la Universidad, lo que los científicos que están detrás de este evidente negocio privado omiten mencionar es que la aparente "boca-libre" de combustible basado en plantaciones no puede satisfacer nuestra hambre de energía y que no será gratis, ni saludable desde el punto de vista ambiental.

Destinar toda la producción actual de maíz y soja de EE UU para la producción de biocombustibles sólo satisfaría el 12% de nuestra demanda de gasolina y el 6% de diesel. El total del área de EE UU para plantaciones alcanza 625.000 millas cuadradas. Para sustituir el consumo de petróleo de EE UU por biocombustible serían necesarias 1.4 millones de millas cuadradas para etanol de maíz y 8.8 millones de millas cuadradas de soja para biodiesel. Se estima que los biocombustibles van a transformar los estados de Iowa y Dakota del Sur en importadores de maíz hacia el 2008.

El equilibrio energético del biocombustible –la cantidad de energía fósil usada para producir las plantaciones de biomasa comparada con la que será producida– no es nada prometedor. Los investigadores Patzek y Pimentel identifican graves equilibrios negativos de la energía proveniente de biocombustibles. Otros investigadores encuentran un retorno de sólo 1.2 a 1.8 veces para el etanol, en el mejor de los casos, con dudas en relación a biocombustibles basados en celulosa.

Los métodos industriales de producción de maíz y granos de soja dependen de los monocultivos en gran escala. El maíz industrial exige altos niveles de fertilizante químico de nitrógeno (responsable en gran parte de la zona muerta en el Golfo de México) y el herbicida atrazine, un fragmentador endocrino. La soja exige cantidades masivas de herbicida no-selectivo Roundup, que desequilibra la ecología del suelo y produce "súper malezas dañinas". Ambos monocultivos producen una masiva erosión de la capa superficial del suelo y contaminación del agua superficial y subterránea debido a la evacuación de pesticidas y fertilizantes. Cada galón de etanol absorbe de 3 a 4 galones de agua en la producción de biomasa. La expansión de combustible "en espiga" para áreas más secas en el Centro-Oeste va a reducir el ya perjudicado acuífero Ogallala.

Uno de los motivos industriales más subrepticios del proyecto de los biocombustibles –y el motivo por el que Monsanto y compañía son actores clave– es la oportunidad de transformar irreversiblemente la agricultura en plantaciones genéticamente modificadas (GMOs en inglés). Actualmente, el 52% del maíz, el 89% de la soja y el 50% de la colza en EE UU son GMOs. La expansión de biocombustibles a través de "maíz programado", genéticamente adaptado para plantas especiales para el procesamiento de etanol, va a remover todas las barreras prácticas para la permanente contaminación de todas las plantaciones no genéticamente modificadas.

Obviamente, EE UU no puede satisfacer su apetito de energía con biocombustibles. En su reemplazo, los cultivos para combustibles estarán ubicados en los países en vías de desarrollo, sean estas plantaciones en gran escala de caña de azúcar, palmeras que producen aceite y granos de soja, que ya están sustituyendo bosques tropicales primarios y secundarios y pastos en Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y Malasia.

La soja ya causó la destrucción de más de 91 millones de acres de bosques y pastos en Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia. Para satisfacer la demanda del mercado mundial, sólo Brasil tendrá que talar 148 millones más de acres de bosque. La reducción de gases que producen el efecto invernadero se pierde, cuando los bosques que captan carbono son talados para dar paso a las plantaciones que producen biocombustibles.

A más de esto, centenas de miles de pequeños productores campesinos están siendo desplazados por la expansión de la soja. Muchos más perderán sus tierras debido a los biocombustibles. La expansión de tierras cultivables con plantaciones de maíz amarillo para etanol ya redujo el suplemento del maíz blanco para tortillas en México, provocando un aumento de los precios en un 400%. Eso hizo que los líderes campesinos presentes en el reciente Foro Social Mundial en Nairobi exigieran: ¡"Nada de tanques llenos cuando todavía hay estómagos vacíos!".

Con la promoción en gran escala de monocultivos mecanizados, que exigen la introducción de agro-químicos y máquinas, y conforme los bosques que captan carbono sean destruidos para dar paso a las plantaciones para biocombustibles, las emisiones de CO2 aumentarán y no disminuirán. La única manera de parar el calentamiento global es promover la agricultura orgánica en pequeña escala y reducir el uso de todos los combustibles, lo que implica disminuir los patrones de consumo y el desarrollo de sistemas masivos de transporte público, áreas que la Universidad de California debería estar activamente investigando y en las cuales la BP y los otros asociados en función de los biocombustibles nunca invertirán uno solo centavo.

Las consecuencias potenciales para el medioambiente y la sociedad del financiamiento de la BP son profundamente perturbadoras. Después del informe de la revisión externa del acuerdo entre la Universidad de California y Novartis, que recomendó que la Universidad no realizase tales acuerdos en el futuro, ¿como se pudo anunciar un negocio tan grande sin un amplia consulta al cuerpo docente de la Universidad?

La universidad ha sido conducida a una asociación corporativa que puede transformar irreversiblemente los sistemas de alimentos y combustibles del planeta y concentrar un enorme poder en las manos de unos pocos socios corporativos.

Cabe a los ciudadanos de California exigir a la Universidad se responsabilice de investigaciones que verdaderamente apoyen alternativas sostenibles para la presente crisis energética. Un debate público serio sobre este nuevo programa ya debió haberse realizado hace tiempo.

(Traducción ALAI)

- Miguel A. Altieri, Profesor de la Universidad de California en Berkeley
- Eric Holt-Gimenez, Director Ejecutivo, "Food First", Oakland


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