Los investigadores, dirigidos por Edward Gibson, profesor de ciencias cognoscitivas y del cerebro del MIT, comprobaron que los miembros de la tribu Piraha del remoto noroeste del Brasil utilizan el idioma para expresar cantidades relativas como "algunos" y "más", pero no números precisos."A menudo se supone que contar es una parte innata de la cognición humana", señala Gibson, "pero aquí hay un grupo que no cuenta. Ellos podrían aprender, pero contar no es útil en su cultura, por eso nunca han adoptado esa herramienta".
El estudio ofrece evidencias de que las palabras que designan los números son un concepto inventado por las culturas humanas cuando los necesitan y no una parte inherente de los idiomas.
El nuevo estudio sigue los pasos de uno anterior publicado en el 2004, en el cual se encontró que aparentemente los Piraha tenían palabras para expresar las cantidades "uno", "dos" y "muchos". En la nueva investigación, los investigadores del MIT observaron el mismo fenómeno cuando les pidieron a los Piraha que describieran conjuntos de objetos cuando el contenido de estos iba aumentando, desde el 1 hasta el 10.
Sin embargo, el equipo del MIT decidió cambiar de perspectiva: empezaron con 10 objetos y pidieron a los miembros de la tribu que contaran hacia atrás. En ese experimento, los miembros de la tribu usaron la palabra que previamente se pensaba que significaba "dos" cuando estaban presentes tantos como cinco o seis objetos, y emplearon la palabra que supuestamente significaba "uno" para cualquier cantidad entre uno y cuatro.
Esta manera de valorar cantidades nunca se había observado antes, aunque los investigadores sospechan que quizás también pueda encontrarse en otros idiomas primitivos y muy minoritarios sobre los cuales se ha venido creyendo que para contar poseen palabras equivalentes a "uno", "dos" y "muchos".

El sitio arqueológico Canímar Abajo figura entre los cementerios prehispánicos más numerosos del país.
Según refiere el doctor Roberto Rodríguez, las excavaciones han aportado nuevos conocimientos arqueológicos de sumo valor.
El profesor Eske Willerslev, de la Universidad de Copenhague, y su equipo de investigadores de ADN fósil, han hecho un descubrimiento que obliga a revisar la historia de la inmigración en Groenlandia. Hasta ahora, la ciencia miraba como una posibilidad muy razonable el que los primeros habitantes de Groenlandia fueran antepasados directos de su población actual. Ahora resulta que los inmigrantes originales del lado materno, reflejado en el ADN mitocondrial, vinieron en cambio de una población siberiana cuyos descendientes actuales más cercanos proceden de las Islas Aleutianas, en la frontera entre el Pacífico Norte y el Mar de Bering.
Con los rápidos avances actuales en el mundo tecnológicamente desarrollado, las personas toman a menudo la innovación aportada por una nueva tecnología como algo garantizado, sin dedicar mucho tiempo a pensar en la experimentación por el método de prueba y error que hace útil a una tecnología en la vida cotidiana. Cuando la nueva tecnología del arco y la flecha se introdujo en el mundo, cambió la forma en que los humanos cazaban y luchaban. Arqueólogos de la Universidad de Missouri han descubierto que hubo en aquella época muchos sujetos que, movidos por el propósito de perfeccionar el funcionamiento de esta nueva arma, realizaron investigación experimental, produciendo una gran variedad de puntas de proyectiles en busca de la mejor combinación.
Según los resultados de un nuevo estudio, la especie humana estuvo dividida en dos grupos aislados durante la mitad de su existencia en África. Un cambio climático, la reducción de las poblaciones y las condiciones ambientales adversas, pudieron haber causado y mantenido esta separación.
Un equipo de científicos liderado por un arqueólogo de la Universidad de Arizona ha desenterrado lo que se considera, hasta la fecha, la colección más antigua de artefactos de oro hallada en América.
En los años 70, el pacífico e igualitario pueblo Batek de la selva tropical malaya, vivía muy probablemente como sus antepasados lo habían hecho durante miles de años: En grupos de familias, moviéndose cada pocas semanas a un lugar fresco donde cazar pequeñas presas, desenterrar tubérculos y recolectar productos del bosque para el comercio con los forasteros. La actividad maderera desarrollada a gran escala en la selva malaya durante los años 80 diezmó casi toda la tierra de los Batek y dejó el bosque restante surcado por los caminos madereros. Sin embargo, a diferencia de muchos otros pueblos indígenas, los Batek han conseguido aferrarse a su estilo de vida tradicional.
Una intrépida arqueóloga está en camino de echar por tierra las creencias firmemente arraigadas entre los estudiosos acerca de quienes encargaron la construcción de los templos mayas y los utilizaron.
Una muela de 40.000 años ha proporcionado a los científicos la primera evidencia directa de que los neandertales se movían de un lugar a otro durante sus vidas.
La evolución del lenguaje humano fue mucho más compleja de lo que se desprende de algunos intentos recientes de vincularla a un gen específico, según Robert Berwick, un experto en lingüística computacional del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

Una colaboración internacional europea de investigación dirigida por científicos del Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva, aporta evidencias de una rápida pauta de desarrollo en un neandertal belga de 100.000 años de antigüedad (Homo neanderthalensis).
Los huesos fosilizados de un reptil planeador previamente desconocido, de cuello largo y 220 millones de años de antigüedad, pueden permanecer empotrados en la piedra para siempre, pero gracias a un escáner de tamaño industrial de Tomografía Computerizada (CT por sus siglas en inglés), del Centro para Imaginología Cuantitativa de la Universidad Estatal de Pensilvania, la estructura ósea y el comportamiento de estas pequeñas criaturas son ahora conocidos.


