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18 julio, 2009

POLÍTICA-AMÉRICA CENTRAL: El despertar de los golpistas

Por Raúl Gutiérrez

SAN SALVADOR, jul (IPS) - En caso de mantenerse la dictadura de Roberto Micheletti en Honduras, la derecha centroamericana recobraría fuerzas y se abriría la posibilidad de más golpes de Estado, aprovechando la fragilidad de las democracias surgidas en las dos últimas décadas, advierten analistas.

Las fuerzas democráticas y la comunidad internacional deben ejercer presión para restablecer el orden constitucional en Honduras y permitir el retorno de Manuel Zelaya a la presidencia, cuyo mandato termina en enero de 2010, reclamaron los expertos de distintos países de la región consultados por IPS.

Ernesto Rivas Gallont, quien fue embajador salvadoreño en Estados Unidos entre 1981 y 1989, considera que las implicaciones del golpe cívico-militar hondureño en varios países de América Central se acentuarían si Micheletti se consolida en el poder.

"Si los golpistas llegaran a prevalecer en Honduras, no hay duda que eso envalentonaría a las derechas centroamericanas", aseguró a IPS el diplomático.

Aunque "cuesta admitirlo, (Fidel) Castro y (Hugo) Chávez tienen razón" cuando señalan que, en caso de prosperar la dictadura hondureña, "se puede desatar una cadena de golpes de Estado contra gobiernos en la región", escribió Rivas Gallont en su blog en referencia a lo expresado a comienzos de este mes por el líder cubano y el mandatario venezolano.

"Es más que obvio que el golpe (…) ha exacerbado las diferencias entre izquierda y derecha. Y no sólo en Honduras", aseveró.

Zelaya fue sacado en pijamas de su residencia por un centenar de militares la madrugada del 28 de junio y enviado a Costa Rica, concretándose así el golpe de Estado pergeñado por las Fuerzas Armadas, la dirigencia política de los dos partidos históricos y el gran empresariado.

Fue la culminación de semanas de forcejeos políticos públicos a causa de los planes del gobierno de Zelaya de hacer una consulta popular, no vinculante, ese domingo. Pero analistas señalan que el derrocamiento fue impulsado por algunas de las políticas sociales de Zelaya y su realineamiento internacional con gobiernos de izquierda más radicales de América Latina.

En la encuesta, como la llamó Zelaya porque se instrumentaría por fuera del sistema legal en razón de que no se permiten plebiscitos ni referendos en año electoral, se le preguntaría a la población si estaba a favor o en contra de instalar una asamblea constituyente. En caso de que hubiera sido favorable, sus componentes serían elegidos en los comicios del 29 de noviembre.

Los sectores golpistas aseguran que Zelaya promovía la asamblea con la intención de reformar la Constitución para habilitar la reelección presidencial, hoy prohibida tanto consecutiva como alternada, y perpetuarse así en el poder. El mandatario depuesto alega que nunca expuso que esa fuera su propuesta ni estaba expuesto en la convocatoria.

Micheletti, quien lideró la movida política para el derrocamiento militar de la democracia desde su cargo de presidente del Congreso legislativo, ha asegurado que no cederá ante las presiones internacionales. Hoy encabeza un gobierno que no ha sido reconocido por ningún país y recibe la condena de los más representativos organismos mundiales.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), el sistema de la Integración Centroamericana (SICA), la Unión Europea (UE) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), entre otros, han condenado el golpe de Estado en Honduras y demandan enfáticamente el regreso de Zelaya a la presidencia.

En cambio y pese a estos fuertes pronunciamientos, sólo "las derechas centroamericanas han justificado el golpe utilizando a Chávez como pretexto", indican las fuentes consultadas por IPS.

Es el caso, por ejemplo dicen, de los sectores de esta corriente en El Salvador que acaban de dejar el gobierno ejercido por décadas para que pase a manos del izquierdista y otrora guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). "Pueden sentirse tentada a realizar acciones similares a las de Honduras, que han marcado nuestra historia", alertan.

La derechista y hoy opositora Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó El Salvador de 1989 a junio de este año, aunque reprobó el "destierro" de Zelaya, nunca condenó el golpe de Estado.

"(…) También es cierto que el presidente Zelaya cometió graves violaciones constitucionales que llevaron a otros órganos del Estado" a su separación del cargo, señaló Arena en un comunicado publicado en medios locales en espacios pagados a comienzos de este mes.

En ese texto se exhorta al flamante presidente salvadoreño Mauricio Funes a "abstenerse" de tener protagonismo en la crisis hondureña, porque "podría afectar las relaciones entre ambos países".

El gobierno del FMLN encabezado por Funes condenó de inmediato el golpe y dos días después, junto a sus iguales de Guatemala y Nicaragua, en el marco de la reunión del SICA en Managua, acordaron cerrar por 48 horas sus fronteras con Honduras, el 1 y 2 de este mes, como medida de presión contra la dictadura de Micheletti.

El SICA está integrado por todos los países centroamericanos, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, además de República Dominicana como estado asociado.

Funes también fue anfitrión de los gobernantes Cristina Fernández, de Argentina, Rafael Correa, de Ecuador, y Fernando Lugo, de Paraguay, del presidente de la Asamblea General de la ONU, el nicaragüense Miguel D'Escoto, y del secretario general de la OEA, el chileno Miguel Insulza, quienes esperaron en señal de respaldo en San Salvador el frustrado intento de Zelaya de volver a su país el 4 de julio.

Algunos empresarios, dirigentes políticos y columnistas de medios conservadores salvadoreños han señalado que Funes debería aprender de lo sucedido en Honduras y no intentar reformas constitucionales como las promovidas por Zelaya.

El analista Leonel Gómez coincidió con Rivas Gallont en que los acontecimientos en Honduras podrían derivar en más intentos de terminar con la democracia en la región.

"Lo peligroso de esto es que podría incentivar a otras fuerzas a cometer otros golpes de Estado como el sucedido en Honduras", manifestó Gómez, quien ha colaborado en investigaciones sobre corrupción y fondos para las dictaduras de la región con los legisladores estadounidenses Patrick Leahy y con el ahora fallecido Joe Moakley, ambos del gobernante Partido Demócrata.

El especialista subrayó que algunos militares guatemaltecos "están muy ansiosos de recibir una orden para proceder de forma similar" a sus colegas hondureños.

El presidente de Guatemala, Álvaro Colom, debió salir a desmentir que se estuviera fraguando un golpe militar, luego que Chávez advirtiera que existía ese peligro. Pero la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, aseguró que sectores económicos de ese país podrían estar tramando un ataque al sistema de derecho.

Gómez, tras recordar que en el pasado Estados Unidos ha "escrito páginas negras en la historia centroamericana" al apoyar dictaduras y golpes varios, exhortó al actual gobierno de Barack Obama a "actuar de forma más firme y consecuente con sus postulados".

América Central, con excepción de Costa Rica, fue gobernada casi todo el siglo XX por regímenes militares o de fuerza impuestos por poderosos sectores económicos en connivencia con políticos conservadores y la asistencia o la directa intervención de Estados Unidos. En el último tramo de ese periodo se tiñó de guerras civiles con la aparición de guerrillas izquierdistas.

La excepcionalidad de Costa Rica se debe, según los historiadores, en especial a la disolución del ejército dispuesto el 1 de diciembre de 1948 por el entonces presidente José Figueres (1906-1990), quien incluso debió enfrentar un intento de golpe en 1949 poco antes de que entrara en vigor la medida.(

02 julio, 2009


Honduras: Políticos, empresarios y militares: protagonistas de un golpe anunciado

Leticia Salomón

A. LOS HECHOS

1. LA DETENCIÓN Y EXPATRIACIÓN DEL PRESIDENTE

El domingo 28 de junio de 2009, un contingente de militares rodearon la residencia del Presidente de la República, Manuel Zelaya Rosales (2006-2010), lo detuvieron, lo trasladaron a la Fuerza Aérea Hondureña y lo enviaron a Costa Rica, en un acto similar al que realizaban los militares en el pasado cuando querían deshacerse de los antiguos Jefes de las Fuerzas Armadas. El detonante principal fue la convocatoria a una encuesta de opinión a realizarse ese mismo día, promovida por el Presidente de la República, a través de la cual se le consultaría a la ciudadanía si deseaba que en las elecciones de noviembre se colocara una cuarta urna (las otras tres corresponden al Presidente, a los diputados y a los alcaldes) para votar por la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente en el 2010, cuyo fin primordial sería la elaboración de una nueva Constitución de la República.

2. EL PROCESO DE PRODUCCIÓN DEL GOLPE DE ESTADO

El golpe de Estado se venía gestando desde varios días atrás, alimentado por una confrontación creciente entre los tres poderes del Estado, específicamente entre los poderes Legislativo y Judicial contra el Poder Ejecutivo. Una de las manifestaciones más evidentes fue el desconocimiento por dos poderes del Estado, de la decisión del Presidente de la República de destituir al Jefe del Estado Mayor Conjunto, General Romeo Vásquez Velásquez, por negarse a cumplir una orden del Ejecutivo, facultad establecida en la propia Constitución de la República que se enmarca dentro de la subordinación jerárquica de las Fuerzas Armadas al poder legítimamente constituido. La restitución del mencionado General en su cargo en una operación relámpago por parte de la Corte Suprema de Justicia y similar acción por parte del Congreso Nacional, que llegó al extremo de declarar héroe nacional al militar, constituyó un atentado a la independencia de poderes y llevó al límite la negativa de ambos poderes a realizar una consulta ciudadana.

La decisión de consumar el golpe de Estado se tomó el jueves 25 de junio cuando el mismo Presidente del Congreso pidió al pleno declarar deshabilitado al Presidente de la República para continuar desempeñando su cargo, y procedió a constituir una Comisión de Dictamen cuya resolución no se produjo con la celeridad que se esperaba, lo que unido a la cautela del Embajador de los Estados Unidos para apoyar la inhabilitación, impidió que el golpe de Estado se consumara ese mismo día.

3. EL DESENCADENANTE

La Constitución vigente en Honduras data de 1982 y en ella no se contemplan los mecanismos para revisarla y crear una nueva. Los constituyentes de la época, conscientes de las debilidades de los partidos políticos tradicionales, establecieron un conjunto de artículos denominados “pétreos” y una advertencia encaminada a considerar como delito cualquier intento de reformarla. La iniciativa del Presidente Zelaya de impulsar una consulta/encuesta ciudadana para preguntarle a la ciudadanía si quería que se colocara una cuarta urna en las elecciones generales de 2009, para decidir sobre la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente que se encargaría de reformar la constitución, recibió una reacción adversa de la clase política que recordaba constantemente que en el pasado autoritario esa propuesta llevaba implícita un golpe de Estado y, derivado de ello, el empeño continuista del Presidente de la República. A partir de ese momento, todo intento del Presidente para realizar la consulta chocaba con la oposición del Poder Legislativo, primero, y del Poder Judicial, después. Ambos intensificaban su oposición emitiendo constantes y veloces fallos de ilegalidad a las iniciativas del poder Ejecutivo, relacionadas con la cuarta urna, ya sea en la fase de consulta o en la fase de encuesta.

B. LA ALIANZA POLÍTICO-ECONÓMICA-MEDIÁTICA

Lo anterior permitió la confluencia de intereses diversos:

1. intereses político-partidarios, que aglutinaron a seguidores del Presidente del Congreso Nacional, Roberto Micheletti, candidato perdedor en las elecciones primarias del partido Liberal, con un fuerte resentimiento con el presidente del Poder Ejecutivo por no haberle dado el apoyo suficiente para asegurar su triunfo; militantes del partido Nacional, que vieron la iniciativa del Presidente Zelaya como una amenaza al triunfo del candidato de su Partido, Porfirio “Pepe” Lobo; diputados de dos de los tres partidos pequeños, Pinu y Democracia Cristiana, que se posicionaron al lado del presidente del Congreso Nacional en la confrontación de poderes del Estado (la excepción la constituyó el partido Unificación Democrática de tendencia izquierdista y con muy poca representación en el parlamento).

2. Intereses político-institucionales, en torno a los que se agruparon las siguientes instituciones: a) Corte Suprema de Justicia, de cuyos miembros ocho son del partido Liberal, incluido su presidente, y siete son del partido Nacional. Todos ellos fueron nombrados por el Congreso Nacional a propuesta de una Junta Nominadora, pero todos guardan un alto nivel de subordinación hacia el partido que votó por ellos y, en el caso del Presidente (de la Corte Suprema) mantiene una relación de dependencia directa con respecto al Presidente del Congreso Nacional b) Ministerio Público, dirigido por el Fiscal General, perteneciente al partido Liberal, y el Fiscal General Adjunto, del partido Nacional, ambos nombrados recientemente por el Congreso Nacional luego de fuertes negociaciones entre las bancadas en las que el presidente Micheletti jugó un papel activo c) Procuraduría General de la República, liberal nombrada por el Congreso Nacional y con fuerte dependencia de su partido d) Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, reelecto por el Congreso Nacional luego de intensas negociaciones con el partido Liberal y e) Tribunal Supremo Electoral, organismo altamente partidizado cuyo presidente pertenece al partido Liberal y mantiene vínculos directos con el presidente del Congreso.

3. Intereses económicos, que juntaron a dirigentes empresariales de las organizaciones gremiales, Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) y Asociación Nacional de Industriales (ANDI), que estaban disgustados con la decisión presidencial de aumentar unilateralmente el salario mínimo en diciembre anterior, a pesar de la negativa empresarial a aumentarlo.

4. Intereses mediáticos, que hicieron confluir a los principales dueños de medios de comunicación a) Rafael Ferrari, del Partido Liberal, dueño de canales de televisión 3, 5 y 7, y de una cadena de radio y varias radios menores, b) Carlos Flores, también del Partido Liberal, ex presidente de Honduras y dueño de Diario La Tribuna, de mucha influencia en la zona central del país y padre de la Vicepresidenta del Congreso Nacional a quien colocó por su amistad con Roberto Micheletti, entonces Presidente del Congreso Nacional, con una relación de dependencia hacia el ex presidente; c) Jorge Cañahuatti, del Partido Nacional, dueño de los diarios El Heraldo y La Prensa, con fuerte influencia en la zona central el primero y nacional el segundo, confrontado con el gobierno desde el inicio, por cuestiones partidarias y por quedar excluido de los contratos del gobierno. Desde dos años atrás el presidente comenzó a señalar a los "poderes fácticos" que lo presionaban para conseguir beneficios económicos, dentro de los cuales se encontraban los empresarios de medios de comunicación y otras actividades económicas, que se han señalado.

C. LOS ARGUMENTOS SEÑALADOS

1. El presidente quería imponer la democracia participativa

La clase política del país, representada en el Congreso Nacional a través de los partidos actualmente constituidos, ha manifestado una resistencia creciente a aceptar nuevas formas de democracia, como la participativa, argumentando que la democracia representativa es la única forma de ejercicio de la democracia y que los diputados al Congreso Nacional son los únicos facultados para opinar sobre los asuntos públicos. La idea de consultar a la ciudadanía para opinar sobre un asunto de trascendencia nacional, como la creación de una nueva Constitución adaptada a los cambios que ha experimentado el contexto nacional e internacional luego de 28 años de haber sido emitida, alteró la calma legislativa y sus diputados comenzaron a argumentar que la Constitución de la República no se podía cambiar porque los constituyentes que emitieron la Constitución de 1982, actualmente vigente, decidieron que habían artículos pétreos que hacían imposible que la Constitución fuera reformada.

2. El Presidente desobedeció las órdenes judiciales

La insistencia del Presidente de la República de continuar adelante con la idea de la cuarta urna, pese a la oposición del Poder Legislativo, secundada por el Poder Judicial, llevó al límite la confrontación entre los poderes del Estado y todos ellos terminaron con argumentaciones y contra argumentaciones jurídicas que evidenciaron la politización partidaria del Poder Judicial que se posicionó al lado del Poder Legislativo en el conflicto entre Poder Legislativo y Poder Ejecutivo. De esta manera, lo que pudo haber sido un conflicto exclusivamente jurídico, que debía resolverse en los tribunales de Justicia, se convirtió en un problema esencialmente político que se manejó públicamente como problema jurídico, aunque privadamente, a través de negociaciones entre el Poder Ejecutivo y la alianza político-económica-mediática, se manejó como un problema político.

3. El Presidente pretendía continuar en el poder

El argumento del continuismo comenzó a ser utilizado por el Congreso Nacional, secundado por los dueños de medios de comunicación, la empresa privada, sectores conservadores, personas y grupos interesados, y militares retirados que comenzaron a plantar la idea de que el presidente quería continuar en el poder, a pesar de su reiterada afirmación de que él estaría en el gobierno hasta el último día de su mandato y que la Asamblea Nacional Constituyente sería tarea del nuevo gobierno que iniciaría en el 2010. En esta percepción pudieron influir declaraciones iniciales contradictorias por parte de funcionarios allegados al Presidente de la República, que pudieron contribuir a confundir a los sectores en confrontación sobre este tema, aunque el mismo adquirió su propia dinámica y comenzó a repetirse una u otra vez por parte de todos los componentes de la alianza política-económica-mediática, hasta lograr un alto nivel de manipulación y desinformación.

4. El presidente quería instaurar el comunismo en el país

La cercanía del Presidente Zelaya con los países integrantes de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) y Petrocaribe, le creó una imagen de centro izquierda que incomodó a empresarios y políticos que comenzaron a asociar todas las decisiones gubernamentales con acciones encaminadas a instaurar el comunismo en el país, situación que fue hábilmente manipulada por los medios de comunicación y repetida insistentemente por los militares retirados que adquirieron un protagonismo creado y estimulado por las fuerzas opositoras al gobierno. La cercanía a los países de la ALBA, en particular, Venezuela, Nicaragua y Cuba, les llevó a estigmatizar a gobierno y ciudadanos de estos países, y a considerar que la presencia de sus diplomáticos en el país constituía una amenaza para la democracia.

5. El Presidente ha incumplido sus funciones

El tema de la cuarta urna desplazó a todos los otros temas de la agenda nacional, acaparando la atención de legisladores, funcionarios y medios de comunicación, al extremo que medios de comunicación de la alianza político-económica-mediática dedicaban espacios casi completos a cuestionar el tema y, por supuesto, el gobierno utilizaba el canal del Estado y un par de canales más, para defender su posición en torno a la cuarta urna. La alianza opositora continuó cuestionando la insistencia presidencial en mantener el tema y decidieron cuestionarlo por la falta de atención, que según ellos, le restaba a la fiebre AH1N1, inundaciones y terremotos.

D. EL PAPEL DE LOS MILITARES

Conforme avanzaba la confrontación entre poderes del Estado, en una evidente crisis de ingobernabilidad política, la alianza opositora comenzó a acercarse al Jefe del Estado Mayor Conjunto, General Romeo Vásquez Velásquez, y a la Junta de Comandantes, para pedirles que no obedecieran las órdenes del presidente de la República, de repartir las cajas para la encuesta de opinión en todo el país. A la vez que negociaba con la cúpula militar en privado, colocaba en la agenda pública a militares retirados, protagonistas de la década de los ochenta, formados en plena guerra fría, reafirmando posiciones anticomunistas, incitando a la desobediencia y haciendo llamados a la insubordinación de los militares activos. La crisis permitió que personajes sumados en el anonimato adquirieran visibilidad y se convirtieran en referentes notables para los medios de comunicación de la alianza opositora, militarizando la agenda de los medios y polarizando la sociedad en dos grupos fuertemente enfrentados, los que estaban a favor y los que estaban en contra. La destitución del Jefe del Estado Mayor y la renuncia del Secretario de Defensa, Edmundo Orellana, fue una consecuencia lógica de la presión político-jurídica a que se vieron enfrentados los militares durante varios días de confrontación.

Hasta ese momento las Fuerzas Armadas aparecían como víctimas de la polarización civil en el plano político. A partir de ahí y luego de la restitución político-judicial del General en su cargo, y después de su reconocimiento público en el Congreso Nacional como “héroe nacional”, por haberle desobedecido al Presidente de la República, el militar comenzó a participar en marchas y protestas callejeras, y a dar entrevistas para los medios opositores, definiéndose claramente del lado de la alianza político-económica-mediática. La Junta de Comandantes, constituida por los Jefes de las tres fuerzas y el Inspector General, además del propio Jefe del Estado Mayor Conjunto, decidió involucrarse en la confrontación tomando partido por la alianza opositora y ejecutando el golpe de Estado de la mañana de 28 de junio. Muchos años de profesionalización y creciente subordinación militar a los gobiernos legítimamente constituidos fueron echados por la borda por los Comandantes militares que prefirieron anteponer sus intereses y rencores particulares, y sucumbir ante el poder económico y político, cometiendo uno de los errores más grandes que marcarán negativamente a su institución. En estos 28 años de construcción democrática, las Fuerzas Armadas lograron construir paso a paso una fuerte legitimidad ante la sociedad, al grado que aparecían en las encuestas con un nivel de aceptación similar al de la iglesia católica. Verlos en la calle, al lado de la Policía, persiguiendo y golpeando a ciudadanos hondureños que se plantaron para rechazar el golpe de Estado, representa un retroceso grave por el cual pagarán su precio ante la historia y ante la sociedad.

E. LAS CONTRADICCIONES DEL CONGRESO NACIONAL

Lo ocurrido en el Congreso nacional durante el domingo 28 de junio pasará a la historia del país como un ejemplo de los extremos a los que puede conducir la combinación de intolerancia, manipulación del significado de la democracia, intereses personales, ideologización del conflicto político y rivalidades intrapartidarias. Lo más lamentable es la reproducción de los viejos métodos militares que combinaban mentiras sostenidas como verdades, silencio oficial ante la situación crítica, sometimiento de los medios de comunicación opuestos al golpe, desinformación, ausencia de información sobre lo que ocurre, intervención de teléfonos, detención de funcionarios, represión de manifestantes, interrupción del fluido eléctrico, intento de controlar la comunicación electrónica y auto proclamación como defensores de la nación. Lo anterior dio lugar a una serie de contradicciones en que incurrieron los diputados y allegados, reproducidas fielmente por los medios de comunicación, las cuales se resumen en lo siguiente:

1. La carta de renuncia del Presidente del Ejecutivo

La justificación del golpe de Estado fue la renuncia que supuestamente había firmado y sellado el presidente de la República el domingo 28 de junio, en la que indicaba que lo hacía por razones de salud y para preservar la paz de la nación. La carta presentaba fecha del jueves 25 de junio, fecha en que se había planificado el golpe de Estado como producto de las conversaciones entre el presidente del Congreso Nacional y el Jefe del Estado Mayor Conjunto y en la cual esperaban inhabilitar al Presidente de la República.

2. Sustitución versus derrocamiento

La argumentación central utilizada por los diputados del Congreso Nacional es que ante el vacío dejado por la renuncia del Presidente de la República, el Congreso Nacional se ve obligado a sustituirlo por el Presidente del Congreso, a quien le toca constitucionalmente la sucesión en el cargo. Sin embargo, ellos mismos y sus allegados han caído en contradicciones al repetir que el presidente ha sido derrocado, relevado de su cargo, inhabilitado o separado del mismo por incumplir órdenes judiciales. El Decreto Legislativo estableció improbar la actuación del Presidente de la República y separarlo de su cargo.

3. Espíritu de cuerpo versus intereses partidarios

El Congreso Nacional ha asumido posiciones bastante homogéneas ante el golpe de Estado. Ha aparecido como un poder del Estado confrontado con otro poder del Estado, sin distinciones partidarias entre liberales y nacionalistas, aunque a nivel individual cada uno apuesta a sus propios intereses, como la distribución de cargos públicos en los siete meses que faltan para que el Presidente Zelaya termine su período presidencial, y la distribución de cargos en el Congreso Nacional, una vez que inicie el próximo gobierno. Los nacionalistas apostaron al golpe confiando que esta crisis ahondaría las diferencias del partido Liberal y les haría perder las elecciones de noviembre. Los liberales apostaron al golpe pensando que el control del gobierno por siete meses les permitirá disponer de recursos públicos para financiar su campaña y ganar los comicios de noviembre.

4. De candidato perdedor a presidente de facto

La pérdida de las elecciones primarias de su partido ante su opositor Elvin Santos, no fue un obstáculo para incorporarlo como socio menor en el proceso de golpe de Estado, porque esa alianza lo fortalecía frente al Presidente quien lucía aislado de su partido. El resentimiento generado como resultado de sus frustradas aspiraciones presidenciales por la vía legal, se vio compensado ante la posibilidad de ser presidente por la vía ilegal, como producto de un golpe de Estado.

F. LAS DEBILIDADES GENERADORAS DE LA CRISIS

Es indudable que la crisis político-institucional que desembocó en el golpe de Estado del 28 de junio, tiene raíces en la estructura del sistema político y en sus debilidades para enfrentar adecuadamente los retos que supone la construcción de la democracia en nuestro país, entre las cuales podemos señalar las siguientes:

1. Politización partidaria de las instituciones

Todas las instituciones del Estado son políticas por naturaleza, pero imprimirle un sello partidario excluyente, subordinado e irrespetuoso, traspasa los límites de lo aceptable y se convierte en una debilidad que puede convertirse en una amenaza para el fortalecimiento democrático. La falta de independencia y la limitación de la autonomía para desempeñarse frente a la ciudadanía se convierte en una fuerte debilidad que ha aflorado en esta crisis con dimensiones tan grandes que deben motivar a una profunda reflexión.

2. Candidatura presidencial de los Presidentes del Poder Legislativo

En los últimos años se ha observado una creciente tendencia a la confrontación entre los poderes Legislativo y Ejecutivo, particularmente en los dos últimos años de gobierno, cuando comienzan a definirse los precandidatos y candidatos a la Presidencia de la República. Un factor explicativo clave es el lanzamiento de las candidaturas presidenciales de los presidentes del Congreso Nacional que lleva al parlamento a poner distancia ante el poder Ejecutivo e inclusive confrontarlo, para obtener una mayor aceptación popular o para comenzar a ejercer el poder antes de obtenerlo. En años pasados se realizó una reforma encaminada a impedir que este tipo de candidaturas se pudieran lanzar sin antes haber renunciado a su cargo, pero la misma politización de las instituciones, en particular del Sistema Judicial, ha hecho que los dos últimos presidentes de ese poder del Estado hayan lanzado sus candidaturas a pesar de la prohibición derivada de una reforma constitucional.

3. Incapacidad política para lograr acuerdos

De manera creciente se ha observado la incapacidad política para articular consensos y alcanzar acuerdos, característica que libró en el pasado a nuestro país de los enfrentamientos bélicos que se produjeron en otros países de Centroamérica. Esta tendencia ha llegado a su máxima expresión en la crisis que condujo al actual golpe de Estado, situación que pudo evitarse si hubiera existido voluntad política para ceder en las dos partes en conflicto, mayor disposición a la negociación y mejor preparación para la solución pacífica de los conflictos.

4. Recurrencia a poderes arbitrales

Una gran debilidad del sistema político hondureño, muy vinculada a la anterior, es la constante búsqueda de poderes arbitrales para solucionar los conflictos. La recurrencia a las Fuerzas Armadas es la actitud que lo ha caracterizado históricamente, aunque esta decisión ha terminado siempre, como ahora, en golpes de Estado, luego de otorgarles un protagonismo político que no les corresponde. Una nueva manifestación de esta tendencia se expresa en la recurrencia a las iglesias como factor mediador y arbitral, papel que tampoco les corresponde por la condición laica del Estado hondureño. En este proceso de polarización y posterior golpe de Estado, las iglesias hondureñas, tanto la católica como las evangélicas, no sólo fallaron en su papel mediador sino que se inclinaron por una de las fuerzas en conflicto, exacerbando los ánimos e intensificando la polarización. Esta tendencia es negativa porque le concede protagonismo político a dos instituciones que no deben tenerlo porque ocupan y deben ocupar espacios que no deben estar contaminados por la política.

5. Cultura de la intolerancia, el irrespeto y la confrontación

Una característica relativamente nueva del sistema político hondureño es la intolerancia a los que son y piensan diferente; el irrespeto al otro, incluidas las máximas autoridades de nuestro país; y la tendencia a convertir diálogos en confrontación. Esta situación se ha observado con mucha preocupación en la crisis actual tanto en el ámbito político como en el ámbito social. Llama la atención que la confrontación llegó al límite, provocada y estimulada por los medios de comunicación de la alianza opositora, impregnando a la sociedad de lo que hasta ahora ha sido una característica de los medios de comunicación en general: ofensas, lenguaje soez, gritos, invasión de la privacidad, agresión, acusaciones infundadas. Todo ello se vio en este proceso, lo que imposibilita más la búsqueda de consensos y la solución pacífica de los conflictos.

G. UN GOLPE AL PROCESO DEMOCRÁTICO

Si no fuera por el drama provocado por el golpe de Estado, la detención y expulsión del Presidente de la República, la represión de manifestantes, las violaciones a las garantías individuales y los controles a la libertad de expresión, provocaría hilaridad la forma en que los políticos hondureños definen la democracia, el orden democrático y el fortalecimiento institucional. Mantienen el viejo concepto ideologizado de democracia que colocaba a los militares como sus máximos defensores, consideran orden democrático al castigo impuesto al Presidente de un poder del Estado por atreverse a desafiar al Congreso Nacional y denominan fortalecimiento institucional a la rapidez con que nombran a su sustituto y a su nuevo gabinete. La situación se volvería más hilarante si los escuchamos razonando sobre porqué lo sucedido no puede definirse como un golpe de Estado: no lo es, dicen, porque siguen existiendo los tres poderes, no se ha roto el orden constitucional y no hay militares al frente de las instituciones del Estado.

Los políticos hondureños le han dado un fuerte golpe al proceso de construcción democrática que se ha venido gestando en los últimos 28 años, demostrando intolerancia, irrespeto a la independencia de poderes, autoritarismo, ignorancia de los cambios que se han producido en el contexto internacional, ambiciones desmedidas, subordinación a los grupos económicos y un profundo irrespeto al Estado de Derecho.

Las Fuerzas Armadas se volvieron cómplices del rompimiento del orden constitucional y le provocaron un profundo daño a su imagen institucional, sustituyendo su condición profesional, apolítica y no deliberante, por la condición peyorativa de gorilas con que se les conocía hasta la década de los ochenta. Se sumaron al juego de los protagonistas de la alianza político-económica y mediática, y se convirtieron en instrumento para que ellos lograran sus objetivos y se quedaran con la gloria, mientras la institución se quedaba con la ignominia.

Todas las personas, grupos y políticos tienen derecho a apoyar o rechazar sistemas ideológicos que caracterizan a los países de nuestro continente; a lo que no tienen derecho es a imponer su criterio particular como criterio general de la sociedad, a impedir que un presidente termine su mandato constitucional porque no comparten con él sus simpatías personales con otros presidentes y a impedir que la ciudadanía sea consultada sobre cualquier tema, incluyendo la elaboración de una nueva Constitución. Manifestarse sobre estos y otros temas, es también un derecho de todos, pero expresar públicamente nuestras preferencias y gritarlas con toda la fuerza que podamos, no nos hace superiores a los otros.

• Consultar a la ciudadanía no puede ser nunca un acto ilegal: cuando los integrantes de la alianza política-económica y mediática asuman el significado de esta frase, será un gran indicador de avance en cultura política democrática.
• Reconocer y respetar la coexistencia de personas, partidos y países que son o piensan diferentes, será un gran indicador de que las Fuerzas Armadas hondureñas superaron su condición primitiva y atrasada.
• Emitir una opinión no implica obligatoriamente estar a favor o en contra, cuando la sociedad hondureña asuma este criterio, será un gran indicador de su capacidad para debatir y proponer.


Tegucigalpa, Honduras, 29 de junio de 2009

Leticia Salomón es socióloga y economista, profesora-investigadora del
Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de
Honduras e investigadora asociada del Centro de Documentación de Honduras
(CEDOH). Autora de varios libros de análisis político-social.

29 junio, 2009

Denuncia Cuba golpe de Estado en Honduras

Conferencia de prensa de Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, con motivo del golpe de Estado en Honduras, el 28 de junio de 2009.

(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

Karina Soto (Moderadora).—Bienvenidos a la conferencia de prensa del Ministro de Relaciones Exteriores, compañero Bruno Rodríguez Parrilla.

Ministro, están aquí representantes de los medios de la prensa nacional y están también 33 corresponsales que representan a 22 medios de 13 países.

Usted tiene la palabra.

Bruno Rodríguez.—Ustedes han seguido, desde horas de esta madrugada seguramente, la información del brutal golpe de Estado que se ha producido en Honduras contra el presidente constitucional y legítimo, José Manuel Zelaya.

Los he convocado para denunciar el secuestro de la Canciller de Honduras, Patricia Rodas, y del embajador de Cuba en ese país, Juan Carlos Hernández, que se produjo, aproximadamente a las 10:00 de la mañana, hora de Honduras, 12:00 del día, aproximadamente, hora de Cuba, cuando los embajadores de Cuba, de Venezuela y de Nicaragua daban protección con su inmunidad diplomática y estaban junto a la canciller Patricia Rodas.

Denuncio que, aproximadamente, a las 10:00 de la mañana el mayor Oceguera, de las fuerzas armadas hondureñas, se presentó en el lugar en que los tres embajadores extendían, con su inmunidad, protección diplomática a la canciller Patricia Rodas.

Me informa el Embajador de Cuba que el mayor Oceguera se conducía con caballerosidad cuando se produjo la irrupción de militares encapuchados y uniformados que, portando armas largas, golpearon a los embajadores y a la propia Canciller, y trataron de separarla por la fuerza y conducirla fuera del local en que se encontraban. El Embajador de Cuba tuvo tiempo de asirse firmemente a la Canciller, de tomar su brazo e impedir que se le desprendiera de ella por la fuerza, y fue conducido, siendo golpeado también, en una furgoneta o camioneta sin chapa, por dichos encapuchados, pertenecientes a las fuerzas armadas hondureñas. Ambos fueron conducidos a la jefatura de la Fuerza Aérea de Honduras, desde donde, a las 10:25, hora de Honduras; 12:25, hora de Cuba, recibí una llamada personal y directa de nuestro embajador en Honduras. El compañero Juan Carlos me confirmó personalmente estos hechos, me dio este testimonio en el momento en que empezó a ser empujado y golpeado y se le retiró su teléfono celular.

Tuve oportunidad de escuchar personalmente cuando el embajador se dirigió a los encapuchados para decirles: "¡No me empujen! ¡Cojones!", palabra bien cubana y viril.

A las 12:35, hora de Cuba; 10:35, hora de Honduras, recibí una comunicación del embajador Juan Carlos Hernández, que había sido expulsado por la fuerza, después de haber sido separado de manera violenta de la canciller Patricia Rodas, y se encontraba en la calle.

RESPETO A LA VIDA DE PATRICIA RODAS

El embajador confirma estos hechos, y yo convoco a la opinión pública internacional, al pueblo hondureño, a las fuerzas armadas, a sus oficiales dignos y honestos no plegados a este golpe artero, a salvar la vida de la canciller Patricia Rodas que corre peligro en manos de uniformados encapuchados golpistas que actúan en gravísima violación del derecho internacional, de la Convención de Viena de Relaciones Diplomáticas y a la usanza de las más crueles y violentas dictaduras militares latinoamericanas del pasado.

Convoco a las Naciones Unidas, al Movimiento de Países No Alineados, al Grupo de Río, a exigir la libertad incondicional e inmediata y a exigir garantías para la vida de la canciller Patricia Rodas por parte de los militares golpistas.

A los partidos políticos, al Congreso hondureño habría que reclamar dignidad, apego a la libertad y a la Constitución hondureña.

En este momento se producen rumores de que la canciller Patricia Rodas podría ser expulsada violentamente de territorio hondureño, pero no se ha producido ninguna confirmación de informaciones de esa naturaleza, por lo que considero que es un deber de la opinión pública internacional llamar a que se garantice su vida.

El embajador Juan Carlos Hernández retornó hace unos minutos a la Embajada de Cuba, donde se encuentra. Debo decir que la Embajada de Cuba preservará su integridad territorial en cumplimiento del derecho internacional y de las convenciones diplomáticas, y responsabilizo a las fuerzas armadas hondureñas con la vida de la canciller Patricia Rodas y con la integridad del personal cubano y, en particular, de la Embajada de Cuba en Tegucigalpa.

Puedo responder preguntas, incluso intentaría establecer comunicación con nuestro embajador para que ustedes escuchen directamente su testimonio.

Moderadora.—Por favor, Carlos Batista, de AFP.

Carlos Batista.—Sí, buenas tardes.

¿El Canciller de Cuba estaría en disposición, si se le solicitara, de acoger a la canciller Patricia Rodas y al presidente Zelaya?

Bruno Rodríguez.—El presidente Zelaya ha declarado y reiterado, hasta hace pocos minutos —cuando bajé todavía hablaba ante la prensa—, que él es el único legítimo y constitucional presidente de Honduras y que lo único que corresponde hacer es que los militares golpistas depongan su actitud y retorne inmediatamente al Palacio de Gobierno.

Conozco personalmente a la canciller Patricia Rodas y sé que no haría menos que lo que hace hoy el presidente Zelaya.

Shasta Darlington (CNN).—Solo una aclaración. ¿Dónde estaban reunidos los tres embajadores y la Canciller en el momento en que les ocurrió lo que les ocurrió?

Bruno Rodríguez.—No tengo todos los detalles, no estaban en la Embajada de Cuba.

MISIÓN CUBANA SE MANTIENE FIRME

Moderadora.—Patricia Grogg, de IPS.

Patricia Grogg (IPS).—Canciller, quisiera hacerle dos preguntas, si me lo permite:

Una, ¿qué sabe la Cancillería sobre el personal cubano que está en Honduras trabajando en distintas esferas, como la medicina...? ¿Qué hay con ese personal y a cuántos ascienden en este minuto?

Y, aparte de este llamado que usted hace a las organizaciones, si hay alguna propuesta concreta de Cuba en apoyo al Presidente constitucional de Honduras. Gracias.

Bruno Rodríguez.—En Honduras se encuentran en estos momentos 486 cubanos, la inmensa mayoría de ellos médicos, dispersos en toda la geografía nacional de ese país. Se encuentran protegidos por el pueblo hondureño en sus lugares de trabajo, ateniéndose estrictamente al principio de que su labor es únicamente humanitaria y consiste solo en aliviar el dolor y la enfermedad de los hermanos hondureños.

Debo decir que Cuba participa de los esfuerzos de los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, ALBA, que se encuentra movilizada y, al mismo tiempo, en su condición de Presidente del Movimiento de Países No Alineados, está convocando la acción del mismo.

Debo decir que Cuba exige firmemente el restablecimiento del estado de derecho en Honduras y que los militares golpistas depongan su actitud.

En Honduras hay únicamente un gobierno constituido, únicamente un Presidente constitucional que debe retornar de inmediato, sin condición alguna, al Palacio de Gobierno.

Andrea Rodríguez (AP).—Buenas tardes, Canciller.

¿Hay algún tipo de disposición del presidente Raúl Castro a viajar mañana a la Cumbre de Nicaragua que está siendo convocada por los países de Centroamérica y también del ALBA? ¿Tendría voluntad el presidente Raúl Castro de viajar a Managua mañana? Gracias.

Bruno Rodríguez.—Se están produciendo numerosas convocatorias con la urgencia que el caso requiere. Cuba estará representada de manera apropiada y participa en las coordinaciones de estos eventos, incluida la cumbre del ALBA.

Cabrera Peinado (Radio Rebelde).—El problema es que ya la pregunta que iba a hacer, la colega anterior la hizo, Ministro; pero aun así quisiera que nos ofreciera la posición del MINREX y el gobierno de Cuba en relación con el personal cubano que está en este país.

Bruno Rodríguez.—He descrito el personal cubano que se encuentra allí. Reitero que todo el personal de cooperación internacional, en particular el personal de salud, los médicos cubanos, que son conocidos y queridos por el pueblo hondureño se encuentra en sus lugares de trabajo. El personal diplomático se encuentra en la Embajada de Cuba, en el cumplimiento de su deber.

Debo decir que recibo constantemente noticias de numerosos amigos, que testimonian la resistencia y la movilización creciente del pueblo hondureño, que sabemos que restablecerá su voluntad, y que los militares golpistas han cometido, no solo una grosera violación del derecho, sino han utilizado la violencia, incluso, contra embajadores acreditados en Tegucigalpa, en brutal violación de su inmunidad diplomática.

He visto noticias del sobrevuelo de aviones militares. He visto, como ustedes, imágenes de soldados apuntando con armas largas a la población, o incluso reprimiendo periodistas. Conozco que algunos militares se personaron frente a la embajada de Cuba, y reitero que responsabilizo a las fuerzas armadas hondureñas con la integridad física de nuestra embajada y de nuestro personal diplomático.

Serguei Novozhilov (ITAR-TASS).—Canciller, una pregunta un poco amplia.

Desde su punto de vista, ¿cuáles son las perspectivas de desarrollo de la situación en Honduras?

Bruno Rodríguez.—No aventuraría pronósticos, es una pregunta muy hipotética. Solo confío en la fuerza y la voluntad del pueblo hondureño, confío en los sectores de la sociedad hondureña de vocación democrática. Estoy convencido de que la verdad y la justicia se abrirán paso, que en el mundo de hoy no es posible realizar golpes de Estado brutales, violatorios del derecho, como este. La época de las dictaduras militares en América Latina ya pasó, y estoy convencido de que la movilización urgente de la opinión pública internacional, de los organismos internacionales, y en particular del pueblo hondureño, impedirá que este golpe se consume, y retornará a su lugar, al ejercicio del gobierno, al presidente legítimo y constitucional de Honduras, Manuel Zelaya.

Juan M. Somoza (Milenio).—Ministro, usted nos decía que estaba en comunicación directa con la Embajada. Por favor, ¿en este momento cuál es la situación de la Embajada cubana? ¿Está rodeada, los militares se retiraron, hay tensión?

PALABRAS DEL EMBAJADOR CUBANO

Bruno Rodríguez.—He tratado de establecer comunicación ahora mismo, para que ustedes puedan escuchar la voz del embajador de Cuba en Honduras. Me dicen que en este minuto todavía no tienen la comunicación lista.

Puedo decir que la situación en la Embajada es la que he descrito. El personal diplomático cumple sus tareas propias de un momento de emergencia, de una situación excepcional como esta. Debo decir que dentro del personal que está en la Embajada de Cuba hay niños y mujeres, que cumplen también estas tareas diplomáticas, y que los diplomáticos cubanos, fieles a la tradición de nuestra patria, cumplirán su deber y preservarán la integridad de la Embajada.

Juan Carlos, ¿me escuchas?

Juan C. Hernández.—Sí, lo escucho, Ministro, perfectamente.

Bruno Rodríguez.—Te pido que te identifiques y cuentes brevemente lo ocurrido en la mañana de hoy para la prensa cubana y extranjera, que se encuentra aquí reunida.

Juan C. Hernández.—Muy brevemente. Hemos escuchado con atención todo lo que ha explicado el Ministro. Tal cual ha sido dicho es lo que ha sucedido realmente por acá.

Lo primero que hay que decir es que nuestro personal está firme, por supuesto, con lo que hemos aprendido de nuestro Comandante en Jefe y de nuestro pueblo, dando la batalla. Aquí, realmente, hay tranquilidad en nuestro personal, ecuanimidad y control.

Lo que, ciertamente, al filo de las 10:00 de la mañana, cuando junto con los embajadores de Venezuela, de Nicaragua, estábamos en el lugar conversando con la canciller Patricia Rodas y evaluando su situación, fuimos interrumpidos por militares de las Fuerzas Armadas de Honduras, y, realmente, aunque en un inicio el mayor Oceguera, que fue quien se presentó, trató de negociar para que Patricia saliera, ella dijo que no salía si no era acompañada por uno de nosotros. Ahí estuvieron conversando, pero unos minutos más tarde irrumpieron de manera violenta en el lugar; alrededor de unos 12 o 15 militares, quizás más, dentro de la propia casa, recibiendo indicaciones, de sacarla por la fuerza. Y nosotros nos apretamos en fila cerrada ahí, no permitiendo que corriera riesgo la vida de la Canciller, y tratamos de llamar a la cordura y decir que habíamos informado a nuestros países que estábamos siendo secuestrados por la fuerza militar, y que había violación de los derechos de la Convención de Viena, el derecho diplomático, y todos los demás derechos elementales que en ese momento pudieran tenerse en cuenta.

Así las cosas, fuimos sacados violentamente del lugar. Me aferré con Patricia, lógicamente, teniendo en cuenta que, además, de ser una dama, es una persona íntegra, una persona que ha venido defendiendo los derechos de todo el pueblo, y no permitimos que la llevaran sola a donde iban, y logré entrar en la camioneta, donde fuimos metidos por la fuerza y conducidos hacia la base de la Fuerza Aérea de Tegucigalpa. Lógicamente, allí, no me permitieron quedarme con Patricia y cuando nos aferramos y pedí que su integridad física debía ser respetada me apartaron de ella. En realidad, no sabemos qué ha sucedido con la Canciller en este minuto, pues le fue quitado su teléfono.

A mí me sacaron de manera violenta, usando las armas largas, me arrebataron el teléfono, cuando conversaba con mi Canciller, y obviamente trataron de amedrentarme y me metieron por la fuerza en un carro militar y me sacaron de allí.

Durante todo el trayecto de la base y en las afueras del lugar, me dijeron que me callara la boca porque podía sucederme algo peor. Les dije que peor que la muerte no pudiera ser nada, pero que en esas condiciones los cubanos no nos amedrentamos nunca, y que podían hacer lo que quisieran pero que la voz del mundo iba a denunciar lo que estaba sucediendo. Me dijeron que eso no era con nosotros, con los diplomáticos, que era interno.

Me dejaron botado en las afueras. Quiero decir que eran militares con pasamontañas, cubiertos totalmente. Me dejaron en las afueras del aeropuerto internacional, que está muy unido a la base aérea.

Allí me identifiqué. Cuando gente del pueblo vieron, obviamente, un carro con cristales oscuros, que quienes lo conducían tenían pasamontañas, se dieron cuenta de que algo estaba sucediendo. Inmediatamente me identifiqué, como el embajador de Cuba y entonces la gente que estaba en ese lugar me protegió y me trajo hasta la sede de nuestra misión diplomática, y aquí estamos con nuestra gente, firmes, decididos, de manera que hemos visto que el movimiento de la solidaridad ha respondido muy positivamente. Aun cuando hay confusión en medio de todo lo que está sucediendo, se les está impidiendo los accesos a los lugares, en la sede de la embajada, hay que decirlo con toda transparencia, los amigos ya se han apostado en los alrededores para proteger también.

Nuestro personal, nuestros cooperantes, los 48 cubanos que nos encontramos en la misión estatal cubana, tenemos la firmeza y la decisión de continuar defendiendo a toda costa la integridad de nuestra sede, de nuestras personas, y en este espíritu seguimos adelante.

Bruno Rodríguez.—¿Fuiste golpeado, embajador?

Juan C. Hernández.—Sí, realmente, fui golpeado en varias oportunidades, en el lugar donde nos encontrábamos inicialmente con la canciller Patricia, con armas largas me golpearon muchísimo. Fueron empujones, maltratos, trataron de quitarme el teléfono para que no denunciara lo que estaba pasando cuando conversaba con usted; pero, aun así seguimos y no dejamos que se dejara de escuchar la voz del pueblo.

Aquí también, a lo interno, inmediatamente se dio a conocer, porque los amigos nos estuvieron llamando en el momento en que sucedía eso y lo estaban denunciando.

El doctor Luther Castillo, por todos conocido, egresado de la ELAM, quien está en este minuto apostado frente a la sede de la Casa Presidencial junto a otros miles de hondureños, nos dice que denunciaron públicamente con altoparlantes allí la situación en la que nos encontrábamos, y, bueno, hemos recibido aquí solidaridad de los embajadores de Venezuela y también de Nicaragua, con los cuales hemos estado trabajando muy mancomunadamente.

Bruno Rodríguez.—Muchas gracias, muchas gracias embajador.

Juan C. Hernández.—Gracias a ustedes.

Bruno Rodríguez.—Ha habido un brutal golpe de Estado, la comunidad internacional y los organismos internacionales no podrían permitirlo. Este golpe de Estado ha depuesto a un gobierno legítimo y constitucional por el solo hecho de querer hacer una consulta popular.

Denuncio el carácter criminal, brutal, de este golpe de Estado; reitero la solidaridad de Cuba y de los países del ALBA con el pueblo hondureño, que se moviliza, resiste y lucha contra el golpe.

Responsabilizo a las Fuerzas Armadas de Honduras, en particular, al mayor Oceguera, con la vida de la canciller Patricia Rodas, y reclamo de la prensa internacional que informe de manera objetiva y permanente a la opinión pública mundial lo que acontece en ese hermano país.

Tengo la profunda convicción de que la verdad será conocida, que la razón y la justicia se abrirán paso, que el pueblo hondureño con su lucha hará retornar al Palacio de Gobierno al único, legítimo y constitucional presidente de Honduras, compañero Manuel Zelaya.

Muchas gracias.

Un error suicida: Reflexiones de Fidel Castro sobre el golpe de Estado en Honduras

(Tomado de Cubadebate)

En la reflexión escrita la noche del jueves 25, hace tres días, dije: "Ignoramos qué ocurrirá esta noche o mañana en Honduras pero la conducta valiente de Zelaya pasará a la historia."

Dos párrafos antes había señalado: "...Lo que allí ocurra será una prueba para la OEA y para la actual administración de Estados Unidos."

La prehistórica institución interamericana se había reunido al otro día en Washington, y en una apagada y tibia resolución prometió realizar las gestiones pertinentes de inmediato para buscar una armonía entre las partes en pugna. Es decir, una negociación entre los golpistas y el Presidente Constitucional de Honduras.

El alto jefe militar, que seguía al mando de las Fuerzas Armadas hondureñas, hacía pronunciamientos públicos en discrepancia con las posiciones del Presidente, mientras solo de modo meramente formal reconocía su autoridad.

No necesitaban los golpistas otra cosa de la OEA. Les importó un bledo la presencia de un gran número de observadores internacionales que viajaron a ese país para dar fe de una consulta popular, a los cuales Zelaya habló hasta altas horas de la noche. Antes del amanecer de hoy lanzaron alrededor de 200 soldados profesionales bien entrenados y armados contra la residencia del Presidente, los que apartando rudamente la escuadra de la Guardia de Honor secuestraron a Zelaya, quien en ese momento dormía, lo conducen a la base aérea, lo montan por la fuerza en un avión y lo transportan a un aeropuerto en Costa Rica.

A las 8 y 30 de la mañana, conocimos por Telesur la noticia del asalto a la Casa Presidencial y el secuestro. El Presidente no pudo asistir al acto inicial de la consulta popular que tendría lugar este domingo. Se desconocía lo que habían hecho con él.

La emisora de televisión oficial fue silenciada. Deseaban impedir la divulgación prematura de la traicionera acción a través de Telesur y Cubavisión Internacional, que informaban de los hechos. Suspendieron por ello los centros de retransmisión y terminaron cortando la electricidad a todo el país. Todavía el Congreso y los altos tribunales envueltos en la conspiración no habían publicado las decisiones que justificaban la conjura. Primero llevaron a cabo el incalificable golpe militar y luego lo legalizaron.

El pueblo se despertó con los hechos consumados y comenzó a reaccionar con creciente indignación. No se sabía el destino de Zelaya. Tres horas más tarde, la reacción popular era tal que se vio a mujeres golpeando con el puño a los soldados, cuyos fusiles casi se les caían de las manos por puro desconcierto y nerviosismo. Inicialmente sus movimientos parecían los de un extraño combate contra fantasmas, más tarde trataban de tapar con las manos las cámaras de Telesur, apuntaban temblorosos sus fusiles contra los reporteros, y a veces, cuando la gente avanzaba, los soldados retrocedían. Enviaron transportadores blindados con cañones y ametralladoras. La población discutía sin miedo con las dotaciones de los blindados; la reacción popular era asombrosa.

Alrededor de las 2 de la tarde, en coordinación con los golpistas, una mayoría domesticada del Congreso depuso a Zelaya, Presidente Constitucional de Honduras, y designó un nuevo Jefe de Estado, afirmando al mundo que aquel había renunciado, presentando una firma falsificada. Minutos después, Zelaya, desde un aeropuerto en Costa Rica, informó todo lo ocurrido y desmintió categóricamente la noticia de su renuncia. Los conspiradores hicieron el ridículo ante el mundo.

Otras muchas cosas ocurrieron hoy. Cubavisión se dedicó por entero a desenmascarar el golpe, informando todo el tiempo a nuestra población.

Hubo hechos de carácter netamente fascista, que no por esperados dejan de asombrar.

Patricia Rodas, la ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, fue después de Zelaya el objetivo fundamental de los golpistas. Otro destacamento fue enviado a su residencia. Ella, valiente y decidida, se movió rápido, no perdió un minuto en denunciar por todos los medios el golpe. Nuestro embajador había hecho contacto con Patricia para conocer la situación, como lo hicieron otros embajadores. En un momento determinado les solicitó a los representantes diplomáticos de Venezuela, Nicaragua y Cuba reunirse con ella, que, ferozmente acosada, necesitaba protección diplomática. Nuestro embajador, que desde el primer instante estaba autorizado a brindar el máximo apoyo a la Ministra constitucional y legal, partió para visitarla en su propia residencia.

Cuando estaban ya en su casa, el mando golpista envió al mayor Oceguera para arrestarla. Ellos se pusieron delante de la mujer y le dicen que está bajo protección diplomática, y solo se puede mover en compañía de los embajadores. Oceguera discute con ellos y lo hace de forma respetuosa. Minutos después penetran en la casa entre 12 o 15 hombres uniformados y encapuchados. Los tres embajadores se abrazan a Patricia; los enmascarados actúan de manera brutal y logran separar a los embajadores de Venezuela y Nicaragua; Hernández la toma tan fuertemente por uno de los brazos, que los enmascarados los arrastran a los dos hasta una furgoneta; los conducen a la base aérea, donde logran separarlos, y se la llevan. Estando allí detenido, Bruno, que tenía noticias del secuestro, se comunica con él a través del celular; un enmascarado trata de arrebatarle rudamente el teléfono; el embajador cubano, que ya había sido golpeado en casa de Patricia, le grita: "¡No me empujes, cojones!" No recuerdo si la palabra que pronunció fuese alguna vez utilizada por Cervantes, pero sin duda el embajador Juan Carlos Hernández enriqueció nuestro idioma.

Después lo dejaron en una carretera lejos de la misión y antes de abandonarlo le dijeron que, si hablaba, podía sucederle algo peor. "¡Nada es peor que la muerte!", les respondió con dignidad, "y no por ello les temo a ustedes." Los vecinos de la zona lo ayudaron a regresar a la embajada, desde donde de inmediato se comunicó otra vez con Bruno.

Con ese alto mando golpista no se puede negociar, hay que exigirle la renuncia y que otros oficiales más jóvenes y no comprometidos con la oligarquía ocupen el mando militar, o no habrá jamás un gobierno "del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" en Honduras.

Los golpistas, acorralados y aislados, no tienen salvación posible si se enfrenta con firmeza el problema.

Hasta la señora Clinton declaró ya en horas de la tarde que Zelaya es el único Presidente de Honduras, y los golpistas hondureños ni siquiera respiran sin el apoyo de Estados Unidos.

En camisa de dormir hasta hace unas horas, Zelaya será reconocido por el mundo como el único Presidente Constitucional de Honduras.

Fidel Castro Ruz
Junio 28 de 2009
6 y 14 p.m.

02 julio, 2007

A 34 años de un intento de golpe con más de 30 asesinatos: Crónica del Tanquetazo que mató a Leonardo Henrichsen

EL CIUDADANO. Periódico mensual, año 3, número 46, fundado en marzo del 2005

Este viernes 29 de junio se cumplieron34 años del fallido intento de golpe contra Salvador Allende perpetrado por un grupo de oficiales del regimiento de tanques Blindados Nº 2, que pasó a la memoria como El Tancazo o el Tanquetazo. También se conmemora la muerte del camarógrafo argentino-sueco Leonardo Henrichsen, asesinado en las calles de Santiago ese mismo día de 1973, al igual que una treintena de víctimas civiles. En Santiago, hubo dos actividades recordatorias, organizadas por periodistas y amigos de la profesión:

1) 11 horas, Acto in Memoriam, Amunátegui 31, tercer piso (Círculo de Periodistas de Santiago)

2) 12 horas, Romería y Ofrenda Floral frente al Banco Central (Agustinas y Morandé)

Antecedentes del crimen
1973

Henrichsen cubrió el levantamiento militar del 29 de juicio de 1973 para la Radio y Televisión de Suecia. Encontró la muerte mientras filmaba a una patrulla al mando del cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, quien fracasó en conseguir que Carabineros permitiera el acceso a La Moneda por la Comisaría de Accidentes del Tránsito (CIAT) que se hallaba debajo de la Plaza de la Constitución, en la parte posterior del palacio presidencial. Distintos uniformados también fracasaron en otras tareas ordenadas por el jefe de los sublevados, teniente coronel Roberto Federico Souper Onfray, como solicitar la rendición a la guardia de Carabineros encargada del palacio presidencial y exigir la definición de las fuerzas del regimiento Buin, que llegaron al sector desde el norte de la ciudad, al mando del coronel Felipe Geiger Stahr, quien finalmente decidió no intervenir, abandonando a su suerte al jefe del levantamiento, que se hallaba a bordo de un tanque estacionado en los aledaños de la Plaza de la Constitución. El periodista registró las imágenes de los militares que lo mataron cuando tuvo la mala suerte de toparse, a las 9:10 de la mañana, con el malhumorado cabo Bustamante que, tras el fracaso de su misión de enlace, se dedicó a agredir a los civiles que transitaban por las calles Agustinas y Morandé hasta que Souper dio la orden de huir en desbandada.

Durante este episodio ocurrieron algunos hechos singulares. Uno fue el oscuro desempeño de Agusto Pinochet, entonces jefe del estado mayor del Ejército, quien apareció en el palacio de La Moneda, después de la huida de Souper, al mando de las tropas del Buin, en circunstancias que ese regimiento tenía su propio jefe y, además, su investidura de jefe de estado mayor lo obligaba a estar siempre cerca del comandante en jefe, como un secretario, en este caso, del general Carlos Prats González, quien no lo vio durante toda esa mañana. Cuando el presidente Salvador Allende llegó al palacio, apareció Pinochet. El general se cuadró y le dijo "Todo bajo control, mi Presidente", ante los distraídos Prats y el ministro de Defensa José Tohá. Otro detalle fue que todos los altos oficiales, incluido el general Prats, anduvieron todo ese día vestidos con el uniforme corriente, la llamada "gabardina 2", utilizada por reglamento para trabajos de oficina, en cambio Pinochet apareció "vestido para matar", en ropa de combate, como si hubiera sabido temprano que ese día habría una pequeña guerra. Este detalle fue registrado en el "Diario de Guerra" que debió abrir ese día el general Guillermo Pickering, jefe del comando de institutos militares, quien sospechaba de Pinochet y diseñó con Prats la estrategia para sofocar la intentona de golpe. Lo más probable es que Pinochet haya permanecido toda esa mañana "al cateo de la laucha", esperando hacia dónde se inclinaría la balanza del poder y cuál sería la fuerza real que exhibirían los golpistas, a quien también les falló el apoyo civil y para militar comprometido por la organización fascista Patria y Libertad, cuyos miembros no aparecieron por ninguna parte a pesar que esa misma madrugada sacaron del regimiento abundantes armas largas y pesadas que les fueron entregadas por los oficiales sublevados. Para esa fecha, Prats y Allende tenían absoluta confianza en la lealtad de Pinochet.

En la "foja" 342 del expediente de la causa 2765/73, que el Ejército instruyó inmediatamente después del intento de golpe, a cargo de Francisco Saavedra Moreno, Fiscal militar ad hoc de la Segunda Fiscalía Militar, el
teniente coronel Souper Onfray declaró el 9 de julio: "En relación a la referencia de fojas 247 vuelta, que de mí hace el cabo 1º Alejandro Latorre, no es totalmente efectivo, puesto que cuando llegó junto a mi tanque el Capitán Alliende le pregunté por el Comandante del Buin, haciéndole además la pregunta expresa de "¿dónde estaba la ayuda del Buin?". Él me contestó que estaba al mando de la Unidad mi General Pinochet y que luego de consultar volvería junto a mí; pero no lo hizo". Esta declaración por lo menos confirma la connivencia previa del Buin con el intento de golpe.

Otro hecho muy curioso fue que el cabo Bustamante casi muere ese día por lo que podría llamarse "fuego amigo". La camioneta 3/4 en que se desplazaba su patrulla huyó en dirección sur, por la calle Teatinos, pero fue interceptada en la Alameda por las tropas "leales" del regimiento Tacna, al mando del entonces coronel Julio Canesa, quien salió de mala gana a reprimir a los golpistas, presionado personalmente por el general Prats. Las tropas del Tacna se posicionaron en Alameda, frente al ministerio de Educación, donde detuvieron a muchos sublevados, pero le dispararon al vehículo de Bustamante cuando no acató la voz de alto. Hubo un muerto y varios heridos graves, que fueron llevados de inmediato al Hospital Militar, entre ellos el cabo Bustamante, quien hoy quizás sea cojo porque recibió los impactos de grueso calibre en las extremidades. Un Informe Reservado del Ejército de Chile [Dirección General de Logística, Sección de Sanidad, Hospital Militar], dirigido al tribunal castrense el 24 de julio de 1973, describió la atención prestada a los heridos y fallecidos el día 29 de junio de 1973 y registró: "CB.1 Héctor Bustamante, Regto. Blind. 2 Fractura húmero izquierdo y pie der. Hospitalizado". Inmovilizado por sus heridas, Bustamante no compareció a declarar ante el fiscal militar, como lo hicieron decenas de cabos, suboficiales, oficiales, y centenares de soldados, carabineros y civiles.

Para ocultar que hubo encuentros armados en el centro de la ciudad entre militares "leales" y golpistas el Ejército creó una fábula: los disparos que recibieron algunos sublevados, como la patrulla de Bustamante, salieron de la construccion de la Torre Entel, a pocos metros de distancia, donde Investigaciones detuvo a 159 personas, entre obreros, ingenieros y otros trabajadores, quienes estaban desarmados y más bien se habían ocultado temerosamente en los sótanos del edificio que carece de ventanas. En definitiva, el cabo Bustamante Gómez fue uno de los pocos militares atacados por sus propios pares en el centro de la ciudad, ya que las fuerzas del Tacna se tomaron a tiros la sede del regimiento Blindados Dos, más de un kilómetro al sur de La Moneda, donde hubo un conscripto muerto y otros heridos. En la jornada hubo 22 muertes civiles documentadas por el fiscal y una decena de uniformados.

El 12 de julio de 1973, el conscripto José Orlando Villa Paredes, de la Compañía de Tiradores del Regimiento Blindado 2, en la foja 528 (b) aparece declarando textualmente ante el juez militar: "Nos apostamos en Morandé con Moneda, mandados por el cabo Bustamante, quien nos ordenó disparar al aire para espantar los civiles. Mi cabo después nos ordenó corrernos a Morandé con Agustinas, también nos ordenó disparar al aire. Al rato, como se iban los tanques del lugar, el cabo Bustamante nos ordenó subir a la camioneta en que habíamos ido y en la Alameda nos detuvo mi General Prats, quien estaba frente a la Torre Entel. No sé de dónde nos dispararon y murió un conscripto que iba en la camioneta, quedando dos de nosotros heridos, a los que llevamos al Hospital Militar". Este conscripto de la patrulla de Bustamante está, por lo tanto, entre los candidato a la autoría directa del asesinato del periodista, puesto que el disparo mortal definitivo lo hizo un soldado, debido a que el cabo erró por mala puntería, no por falta de deseos de matar. El conscripto Villa Paredes reconoció ante el juez haber disparado por lo menos al aire, pero entrevistado por este periodista el 27 de abril de este año, en su domicilio de Puente Alto, para un documental sobre Leonardo Henrichsen del realizador argentino Andrés Habegger, describió su actuación de ese día más como si sólo hubiera participado en un pacífico paseo militar por el centro de la ciudad. Treinta y cuatro años después ni siquiera admitió haber disparado al aire. "¡Jamás disparamos!"


El asesinato de Leonardo Henrichsen todavía continúa impune. Hasta ahora los tribunales chilenos han denegado justicia a la familia del periodista. La jueza Romy Grace Rutherford Parentti, del Segundo Juzgado del Crimen, desestimó por 'prescripción' la querella criminal presentada por los hijos Josephine y Andrés Henrichsen Macfarlane, el 27 de octubre de 2005, contra el cabo Bustamante Gómez 'y quienes resulten responsables'. La corte de Apelaciones acogió también la tesis de la prescripción. El último reclamo de justicia fue un recurso introducido ante la Corte Suprema a fines de abril de este año, por el abogado Hiram Villagra, "por los delitos de secuestro calificado, asociación ilícita genocida, crímenes de guerra y homicidio calificado" de cuatro ciudadanos argentinos muertos o asesinados bajo la dictadura militar: Leonardo Henrichsen, Oscar Héctor Bugallo Celuzi, Miguel Angel Lacorte y Héctor Garzán Morillo.
1973

Mientras tanto, Bustamante Gómez residiría actualmente en Arica, en el extremo norte de Chile. Y todos los jefes, autores intelectuales y cómplices civiles de este putsch acaecido 74 días antes del golpe de Pinochet –11 de septiembre de 1973– gozan de libertad y buena salud. Souper Onfray prestó incluso sus servicios a la DINA de la región metropolitana de Santiago, la guardia pretoriana que eliminó o hizo desaparecer a más de 3.500 disidentes y opositores a la dictadura.

Ernesto Carmona

11 junio, 2007

Chávez reitera que fracasará la ofensiva opositora para derrocar a su gobierno

10/06/2007 - 21:33
IBLNEWS, AGENCIAS

Chávez reitera que fracasará la ofensiva opositora para derrocar a su gobierno

El presidente venezolano, Hugo Chávez, señaló hoy que los nuevos intentos por derrocar a su administración, que, según dijo, son impulsados por el gobierno estadounidense, están condenados al fracaso.

Chávez se refirió durante su programa dominical "Aló Presidente" al conflicto surgido tras la salida del aire, el 27 de mayo, del canal privado Radio Caracas Televisión (RCTV).

El gobernante reiteró que el caso de RCTV está siendo utilizado como pretexto para intentar desestabilizar el país y crear las condiciones para desencadenar un nuevo golpe de Estado.

"Es más fácil que caigan sobre Caracas cinco bolas de fuego que derroquen a este gobierno", afirmó el presidente.

Chávez sostuvo que las manifestaciones de estudiantes organizadas a partir del 28 de mayo no son ni espontáneas ni apolíticas, porque forman parte de un "golpe suave o de mecha corta" para tratar de tumbar el gobierno.

Sostuvo que esos estudiantes, que dicen actuar por iniciativa propia, están siendo utilizados como "carne de cañón" por quienes están coordinando el plan.

Recordó que el "golpe suave" consiste en organizar sucesivas acciones de calle, calificadas de pacifistas, hasta que en alguna de ellas se desate un incidente emocionalmente fuerte que, magnificado por los medios de comunicación, cree un estado de conmoción nacional que dé pie a un levantamiento interno o a una intervención exterior.

Chávez explicó que la estrategia opositora está al descubierto y que las fuerzas que apoyan el proyecto revolucionario bolivariano están alertas para sofocar cualquier intento por romper el proceso.