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10 julio, 2008

EE.UU. traslada uranio de Iraq a Canadá

Actualizado 4:45 P.M. (hora local)

  La Habana, martes 8 de julio de 2008. Año 12 / Número 189

WASHINGTON, 7 de julio.— Las fuerzas armadas de Estados Unidos trasladaron este año cientos de toneladas de óxido de uranio de Iraq a Canadá, en una operación secreta, de una semana de duración, informó este lunes un portavoz del Pentágono, según reportes de AFP.

Las 550 toneladas de concentrado de óxido de uranio (yellowcake) fueron vendidas a una empresa canadiense.

En la nación árabe fueron transportadas en acoplados hacia la "zona verde" de Bagdad, y desde allí partieron en un avión militar a un tercer país, donde fueron colocadas en un barco rumbo a Canadá, explicó el portavoz del Pentágono, Bryan Whitman.

El yellowcake es un concentrado de uranio, un polvo insoluble en agua compuesto por 80% de uranita. Sirve para la preparación de combustible en las centrales nucleares, y también puede ser enriquecido para fabricar ese tipo de armas.


20 marzo, 2008

IRAQ: Cinco años en el infierno

Análisis de Dahr Jamail

WASHINGTON, 18 mar (IPS) - Al cumplirse cinco años de la invasión de Estados Unidos a Iraq, la tétrica realidad y la opinión pública iraquí desmienten al gobierno del país ocupante, según el cual la situación allí ha mejorado.

El vicepresidente estadounidense Dick Cheney declaró el lunes, en visita sorpresiva a Iraq, que la invasión lanzada el 20 de marzo de 2003 había sido un "esfuerzo exitoso".

Pero las cifras dejan en evidencia que uno de cada tres iraquíes abandonó su hogar, depende de la asistencia de emergencia para sobrevivir o murió a causa de la invasión y la ocupación. Eso es lo que Cheney considera un "esfuerzo exitoso".

La organización humanitaria Just Foreign Policy calculó que más de un millón de iraquíes murieron tras la invasión y ocupación de su país, que este jueves cumplirá cinco años.

La firma encuestadora británica ORB elevó esa cifra a más de 1,2 millones.

El alto costo de la invasión y ocupación llevó al premio Nóbel de Economía y ex economista jefe del Banco Mundial Joseph Stiglitz a publicar, junto con Linda Bilmes, de la Universidad de Harvard, el libro "The Three Trillion Dollar War" ("La Guerra de los tres billones de dólares").

Y la estimación del título es considerada "conservadora".

Los autores sostienen que el gobierno de George W. Bush minimizó el costo de la guerra y escondió algunos datos a la opinión pública estadounidense.

Alrededor de 4.000 soldados estadounidenses y unos 175 británicos murieron en Iraq, según estadísticas del Departamento (ministerio) de Defensa de Estados Unidos.

"La guerra de Iraq fue una de las más desastrosas que haya librado Gran Bretaña", escribió el periodista Patrick Cockburn en el periódico londinense Independent Newspaper.

"Junto a la guerra de Crimea y a las de los bóer, la de Iraq figurará entre los conflictos que pudieron evitarse y que fueron una demostración de incompetencia de principio a fin", aseguró.

Más de cuatro millones de iraquíes debieron abandonar sus hogares, y alrededor de la mitad de ellos se vieron obligados a dirigirse a otros países, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Uno de cada cuatro residentes de Bagdad, con seis millones de habitantes, debió dejar su vivienda, indicó la Media Luna Roja iraquí.

Millones de personas siguen sin agua potable ni atención médica, informó el lunes el Comité Internacional de la Cruz Roja.

La infraestructura empeoró desde el régimen de Saddam Hussein (1979-2003), que en sus últimos 12 años estuvo signado por duras sanciones económicas dispuestas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a instancias de Estados Unidos.

En esa época murieron más de un millón de iraquíes a causa de la desnutrición y la falta de atención médica.

Unos cuatro millones de niños y niñas iraquíes necesitaban en julio pasado asistencia de emergencia, según un informe divulgado en esa fecha por la organización humanitaria Oxfam Internacional. Además, la desnutrición infantil recrudeció y 70 por ciento de la población carece de acceso a agua potable.

Los hogares iraquíes tienen, en promedio, menos de cinco horas de electricidad al día, incluso en Kurdistán, región septentrional del país que goza de amplia autonomía y que es promocionada por el gobierno de Bush como un ejemplo de éxito.

Las exportaciones petroleras, de las que Iraq extraía más de 80 por ciento de sus ingresos, no llegaron ni un solo día a la cantidad registrada antes de la guerra.

El desempleo, que ya se ubicaba en 32 por ciento de la población económicamente activa, osciló durante la ocupación entre 40 y 70 por ciento, según el gobierno iraquí.

Poco después de las declaraciones de Cheney sobre el "éxito" estadounidense en Iraq, un atentado suicida dejó al menos 32 personas muertas y 51 heridas cerca de una mezquita en Kerbala, ciudad sagrada para los musulmanes de la mayoritaria comunidad chiita ubicada 100 kilómetros al sudoeste de Bagdad.

Otras cuatro personas murieron y 13 quedaron heridas en un bombardeo poco después de la llegada de Cheney a Iraq, cerca de la muy fortificada zona verde de la capital, donde tienen su sede el gobierno nacional y las embajadas de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Bagdad se convirtió en la ciudad más peligrosa del mundo, en gran parte a causa de la política estadounidense de enfrentar a facciones políticas y a grupos étnicos y religiosos entre sí.

La capital de Iraq es hoy una ciudad amurallada de guetos chiitas y sunitas, divididos por muros de concreto erigidos por el ejército estadounidense.

Esas zonas tienen sus propias banderas. En las sunitas flamea el viejo pabellón iraquí, en las chiitas, el nuevo. Los kurdos tienen uno propio.

Las estrategias de limpieza étnica y religiosa, respaldadas por las fuerzas ocupantes, eliminaron virtualmente todas las áreas mixtas de la capital.

El candidato a la presidencia de Estados Unidos por el gobernante Partido Republicano, John McCain, también en Iraq, se reunió con líderes locales en el marco de una misión de investigación de la Comisión de Servicios Armados del Senado.

Al igual que Cheney, McCain prometió respaldar al gobierno iraquí y mantener una prolongada presencia militar en el país.

La estrategia de aumentar la cantidad de tropas implementada por Washington a comienzos del año pasado "funciona", declaró el senador republicano.

Con las "perdurables" bases militares de Estados Unidos en Iraq y una embajada en Bagdad del tamaño del Vaticano, el fin de la ocupación no se vislumbra en el horizonte.

26 enero, 2008

IRAQ-EEUU: Las 953 mentiras, una por una

Entrevista de Miren Gutiérrez

WASHINGTON, ene (IPS) - Ocho funcionarios clave del gobierno de Estados Unidos, incluido el presidente George W. Bush, realizaron al menos 953 declaraciones falsas en las vísperas y tras la invasión de Iraq en marzo de 2003.

Así lo indica una investigación que acaba de publicar en la capital estadounidense el Centro para la Integridad Pública y que dirigió Check Lewis, fundador de esta organización dedicada a elaborar informes periodísticos en profundidad sobre cuestiones de interés general.

Lewis encomendó a sus investigadores rastrear todas las declaraciones de ocho de los principales funcionarios de Washington, entre el 11 de septiembre de 2001 y el 11 de septiembre de 2003, sobre la supuesta posesión de armas de destrucción masiva por parte del régimen de Saddam Hussein y sus vínculos con la red terrorista Al Qaeda.

Luego, el periodista ordenó esas declaraciones en forma cronológica, y las relaciona con los hechos que sucedían al mismo tiempo y con la información verdadera con la que contaba a la sazón el gobierno estadounidense.

Entre los investigados figuran Bush, el vicepresidente Dick Cheney y quienes entonces encabezaban el Departamento de Estado (cancillería), Colin Powell, y el de Defensa, Donald Rumsfeld, así como la ex consejera de Seguridad Nacional y actual secretaria de Estado (canciller), Condoleezza Rice, y el ex subsecretario de Estado Paul Wolfowitz.

La lista se completa con los hoy ex portavoces de la Casa Blanca Ari Fleischer y Scott McClellan.

Ahora resulta claro que el régimen de Saddam Hussein, ejecutado en la horca en diciembre de 2006, no poseía armas de destrucción masiva, y que tampoco tuvo vínculos con los atentados que el 11 de septiembre de 2001 se cobraron 3.000 vidas en Nueva York y en Washington.

"Esta cronología cuestiona la reiterada afirmación de los funcionarios de la administración de Bush según la cual fueron meras víctimas inconscientes de mala inteligencia", indicó Lewis.

"Consideremos las palabras eternas del fallecido historiador y biblotecario del Congreso, Daniel Boorstin, en su clásica obra de 1961, 'The Image' ('La imagen'): "Sufrimos, ante todo, no de nuestros vicios o nuestras debilidades, sino de nuestras ilusiones. Estamos obsesionados, no por la realidad, sino por aquellas imágenes que hemos puesto en lugar de la realidad'", anotó el periodista.

"Estados Unidos fue a la guerra hace casi cinco años, luego de una campaña orquestada de declaraciones falsas de los principales funcionarios de la nación. Una guerra que comenzó bajo la ilusión de una amenaza inminente a la seguridad nacional. Estamos obsesionados por una guerra iniciada sobre premisas falsas", afirmó.

Lewis habló con IPS sobre su informe, al que define como "una cronología pública y privada de la guerra en Iraq de 380.000 palabras, sin precedentes, que se puede rastrear en Internet, con declaraciones públicas entrelazadas con datos, discusiones y disensos internos".

Por lo tanto, el estudio hinca el diente en aquello que los funcionarios "decían en público yuxtapuesto con lo que sabían" realmente.

IPS: -- Usted clasificó declaraciones falsas de ocho altos funcionarios durante dos años. ¿Cuántas son, exactamente? ¿Se puede comparar la situación con la de otro periodo histórico?

CHUCK LEWIS: -- Detectamos 935 declaraciones falsas. Bush hizo la mayoría. McClellan fue el que hizo menos. Que yo sepa, nunca nadie hizo, en ocasión de otra guerra de Estados Unidos, una cronología pública y privada de lo que dijeron funcionarios en relación con lo que sabían en su fuero íntimo. Esta situación no se puede comparar con las del pasado.

-- ¿Qué nos dice el orden cronológico de las declaraciones? ¿Fue una operación orquestada, sistemática?

-- La intensidad de las declaraciones (falsas) aumentó en las semanas anteriores a la resolución del Congreso (que autorizó el 10 de octubre de 2002 al Poder Ejecutivo a invadir Iraq) y en las vísperas de las elecciones de mitad de periodo (en diciembre de ese año). Esa intensidad se duplicó entre enero y marzo (de 2003). Fueron 935 declaraciones falsas en 532 diferentes ocasiones…

Sí, fue una operación sistemática. Lo sabemos por la saturación de las declaraciones de funcionarios diciendo esencialmente lo mismo, 935 veces. Era imposible que se tratara de algo involuntario o de una coincidencia.

-- Separadamente, ustedes reunieron material procedente de más de 25 gobiernos, denunciantes internos y libros periodísticos publicados entre el 11 de septiembre de 2001 y fines de 2007. ¿Detectaron de este ejercicio patrones claros de la conducta de las autoridades estadounidenses? ¿Hubo consenso sobre la guerra de Iraq?

-- El patrón más perturbador es que, internamente -en la Casa Blanca, el Pentágono, en el Departamento de Estado (cancillería) y en la comunidad de inteligencia--, surgían cuestionamientos a las declaraciones de esos funcionarios y sobre sus ambiciones bélicas y, lo que es aun más importante, sobre la información de inteligencia que manejaban. Había visiones discordantes, según las cuales porciones clave de la "evidencia" eran engaños o simplemente no concluyentes.

A los altos funcionarios se les recomendó, reiteradamente, que no dijeran algunas cosas en sus discursos, pero, también reiteradamente, las decían de todos modos. La gran novedad, para mí, es que el "consenso" era cualquier cosa menos unánime, como la Casa Blanca quería que todos creyeran.

Cierta información de inteligencia que servía a los que se inclinaban fue exagerada, y se ignoró el cruzamiento de datos que sugería la inexistencia de amenazas inminentes a la seguridad nacional de Estados Unidos y de otros países. Esta es la conclusión de leer las 380.000 palabras que componen cronología pública y privada de la guerra en Iraq.

-- El gobierno de Bush hizo mucho ruido sobre el programa nuclear de Irán. Pero la Estimación de Inteligencia Nacional publicada en diciembre indica que Irán detuvo el desarrollo de un arma nuclear en 2003, y que no podría, al parecer, producir suficiente uranio enriquecido para una bomba hasta entre 2010 y 2015. ¿Hay similitudes entre esta situación y la inmediatamente anterior a la guerra en Iraq?

-- Las fuentes de inteligencia citadas por Powel en su discurso ante (el Consejo de Seguridad de) la ONU (Organización de las Naciones Unidas), en busca de respaldo internacional para la invasión no eran confiables. Había dudas dentro del gobierno, especialmente en las agencias de inteligencia. Pero igual siguieron con el espectáculo.

En las semanas anteriores a la votación de (la autorización a la invasión a) Iraq en el Congreso, Bush y Cheney hicieron declaraciones tajantes sobre la amenaza de armas de destrucción masiva que, según hoy sabemos, eran falsas.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) no había hecho ninguna Estimación de Inteligencia Nacional al respecto porque Iraq no era visto como un foco potencial de conflicto. Y la Casa Blanca no había encomendado una Estimación…

La información de inteligencia es una mercancía que debe ser resguardada de maniobras políticas.

-- El informe es parte de un libro que usted está preparando, sobre la verdad, el poder y el estado actual del periodismo. ¿Cuál es el estado del periodismo estadounidense luego de la guerra? ¿Por qué esta guerra fue diferente de otras del pasado para el periodismo?

--El estado del periodismo actual no es bueno. Económicamente demacrado, con miles de reporteros y editores despedidos desde 2000, se deja engañar con facilidad y no es suficientemente escéptico de los funcionarios, ni del gobierno ni del poder.

Esta guerra se basó sobre premisas falsas desplegadas a lo largo de 18 meses ante nuestros ojos y los de todo el mundo, con casi toda la prensa estadounidense repitiendo taquigráficamente lo que decía el gobierno de Bush, amplificando la desinformación con poco escepticismo y pocos informes originales.

En la resolución (del Congreso) sobre el golfo de Tonkin de 1964 (que aumentó la presencia militar estadounidense en Vietnam y supuso una escalada de aquella guerra), la falsa premisa fue una agresión a buques de Estados Unidos que no era real. En medio de esos supuestos ataques y de la respuesta irreflexiva y adulona del Congreso a las propuestas bélicas del presidente, convertidas a la postre en ley, la cobertura acrítica de los medios de comunicación duró exactamente una semana.

El periodismo no tenía posibilidades: la guerra era remota, las supuestas batallas se libraban en el mar, con frecuencia de noche, sin reporteros cerca. Dependía únicamente de la Casa Blanca y del Pentágono, que coordinaban sus mensajes…

-- Eso ocurrió hace pocos años. ¿Cuál es su importancia ahora?

-- Que la historia completa de por qué Estados Unidos fue a la guerra aún no fue totalmente contada. Con el paso del tiempo, se consolidarán las memorias y legados presidenciales y las mitologías.

Lo que necesitamos son hechos: quién dijo qué, cuándo, qué sabían realmente antes de hablar. Esta cronología tiene eso en un solo lugar, es accesible y podrá actualizarse en los años venideros. Y eso es importante porque los presidentes toman decisiones sesgadas, humanas, que afectan a las naciones y al mundo, a miles y miles de vidas, y debe haber, en una democracia, un escrutinio independiente, responsable y factual de lo que fue verdad entonces y siempre lo será.

Sin embargo, lo que el mundo necesita más es verdad en tiempo real, no años después. Gracias al debate de los cinco años transcurridos, periodistas y ciudadanos tal vez se vuelvan más escépticos y perspicaces hacia los políticos y poderosos.(FIN/2008)

15 noviembre, 2007

Jimmy Massey, ex marine que peleó en Iraq: “He sido un asesino psicópata”

Rosa Miriam Elizalde

Durante casi 12 años el sargento Jimmy Massey fue un marine de corazón duro. En marzo del 2003, llegó a Iraq con las tropas invasoras y dirigió a 45 hombres que no dudaron en matar a civiles inocentes. En estos días, Massey participa en la Feria del Libro de Caracas, donde presenta su libro Cowboys de Infierno, un crudo testimonio del genocidio que EE.UU. comete contra el pueblo iraquí

"Tengo 32 años y soy un asesino psicópata entrenado. Las únicas cosas que sé hacer es venderle a los jóvenes la idea de enrolarse en los marines y matar. Soy incapaz de conservar un trabajo. Para mí los civiles son despreciables, retrasados mentales, unos débiles, una manada de ovejas. Yo soy su perro pastor. Soy un depredador. En el Ejército me llamaban 'Jimmy el Tiburón'."

Este es el segundo párrafo del libro escrito hace tres años por Jimmy Massey, con la ayuda de la periodista Natasha Saulnier, que se está presentando en la Feria del Libro de Caracas. Cowboys de Infierno es el relato más violento que se haya escrito hasta ahora de la experiencia de un ex miembro del Cuerpo de Marines, uno de los primeros en llegar a Iraq durante la invasión del 2003 y que decidido a contar todas las veces que sean necesarias qué significa haber sido por 12 años un despiadado marine y por qué lo cambió la guerra.

Jimmy asiste como panelista al taller principal de la Feria, que tiene un título polémico: "Estados Unidos, la Revolución posible", y su testimonio ha sido quizás el de mayor impacto en la audiencia. Lleva el pelo con un corte militar, espejuelos oscuros, camina con aires marciales y sus brazos están completamente tatuados. Parece exactamente lo que era: un marine. Cuando habla es otra cosa: alguien profundamente marcado por una aterradora experiencia que intenta evitarle a otros jóvenes incautos. Como asegura en su libro, no ha sido el único que mató en Iraq: esta fue una práctica constante entre sus compañeros. Cuatro años después de dejar la guerra, todavía vive perseguido por las pesadillas.

-¿Qué significan todos esos tatuajes?

-Tengo muchos. Me los hice en el Ejército. En la mano (señala la zona entre los dedos pulgar y anular), el logo de Blackwater, el ejército mercenario que fue fundado donde yo nací, en Carolina del Norte. Me lo hice en un acto de resistencia, porque los marines tienen prohibido tatuarse la zona que va de las muñecas a las manos. Un día los integrantes de mi pelotón nos emborrachamos y todos nos hicimos el mismo tatuaje: un cowboy de ojos inyectados en sangre sobre varias ases, que representan la muerte. Quiere decir exactamente eso que estás pensando: "mataste a alguien". En el brazo derecho, el símbolo de los marines, con la bandera norteamericana y la Texas, donde me enrolé en el Ejército. En el pecho, del lado izquierdo, un dragón chino que desgarra la piel y significa que el dolor es la debilidad escapándose del cuerpo. Lo que no nos mata nos hace más fuerte.

-¿Por qué dijo que en el Cuerpo de Marines encontró las peores personas que usted ha conocido en su vida?

-Estados Unidos solo tiene dos maneras de usar a los marines: para tareas humanitarias y para asesinar. En los 12 años que yo pasé en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos jamás participé en misiones humanitarias.

-Antes de ir a Iraq usted reclutaba a jóvenes para que ingresaran en el Ejército. ¿Qué significa ser un reclutador en Estados Unidos?

-Ser un mentiroso. La administración Bush ha forzado a la juventud norteamericana para que se enrole en el Ejército y lo que básicamente hace –y yo hice también- es tratar de ganar gente con incentivos económicos. Durante tres años recluté a 74 personas, que nunca me dijeron que querían entrar en el Ejército para defender al país ni argumentaron ninguna razón patriótica. Querían recibir dinero para ir a una universidad u obtener un seguro de salud. Y yo les describía primero todas esas ventajas y solo al final les hablaba de que iban a servir a la patria. Jamás recluté al hijo de un rico. Para mantener el trabajo, los reclutadores no podíamos tener escrúpulos.

-Ahora el Pentágono ha relajado más los requisitos para entrar al Ejército. ¿Qué significa eso?

-Los estándares para el reclutamiento han descendido enormemente, porque casi nadie quiere enrolarse. Ya no es un impedimento tener problemas mentales ni antecedentes criminales. Pueden ingresar personas que han cometido felonías, es decir que han sido sentenciadas a más de un año de cárcel, lo que se considera un delito serio. Pueden ingresar muchachos que no han terminado los estudios preuniversitarios. Si pasan la prueba mental, ingresan.

-Usted cambió después de la guerra, pero ¿qué sentimientos tenía antes?

-Yo era como otro soldado cualquiera, que creía en lo que le decían. Sin embargo, desde que estaba reclutando comencé a sentirme mal: como reclutador tenía que mentir todo el tiempo.

-Sin embargo, creyó que su país se enrolaba en una guerra justa contra Iraq.

-Sí. Los reportes de inteligencia que recibíamos decían que Saddan tenía armas de destrucción masiva. Después descubrimos que todo era mentira.

-¿Cuándo se enteró que lo habían engañado?

-En Iraq, a donde llegué en marzo de 2003. A mi pelotón le tocó ir a los lugares que habían sido del Ejército iraquí y vimos miles y miles de municiones en cajas que llevaban la etiqueta norteamericana y estaban ahí desde que los Estados Unidos ayudaban al gobierno de Saddan en guerra contra Irán. Vi cajas con la bandera norteamericana y hasta tanques de EE.UU. Mis marines –yo era sargento de categoría E6, un rango superior al sargento, y dirigía a 45 marines- me preguntaban por qué había municiones de nuestro país en Iraq. No entendían. Los informes de la CIA afirmaban que Salmon Pac era un campo de terroristas y que íbamos a encontrar armas químicas y biológicas. No encontramos nada. En ese momento empecé a pensar que nuestra misión realmente era el petróleo.

-Las líneas más perturbadoras de su libro son esas donde usted se reconoce como asesino psicópata. ¿Puede explicar por qué lo dice?

-He sido un asesino psicópata porque me entrenaron para matar. No nací con esa mentalidad. Fue el Cuerpo de Infantería de Marina quien me educó para que fuera un gangster de las corporaciones estadounidenses, un delincuente. Me entrenaron para cumplir ciegamente la orden del Presidente de Estados Unidos y traerle a casa lo que él pidiera, sin reparar en ninguna consideración moral. Yo era un psicópata porque nos ensañaron a disparar primero y a preguntar después, como lo haría un enfermo y no un soldado profesional que solo debe enfrentar a otro soldado. Si había que matar a mujeres y a niños, lo hacíamos. Por tanto, no éramos soldados, sino mercenarios.

-¿Qué experiencia exactamente le hizo a usted llegar a esa conclusión?

Hubo varias. Nuestro trabajo era ir a determinadas áreas de las ciudades y ocuparnos de la seguridad en las carreteras. Hubo un incidente en particular -y muchos más- que realmente me llevó hasta el borde del precipicio. Afectó a un coche que llevaba civiles iraquíes. Todos los informes de inteligencia que nos llegaban decían que los carros iban cargados con bombas y explosivos. Esa era la información que recibíamos de la inteligencia. Los carros llegaban a nuestros controles y hacíamos algunos disparos de advertencia; cuando no detenían su marcha a la velocidad que indicábamos, disparábamos sin contemplaciones.

-¿Con las ametralladoras?

-Sí. Esperábamos que hubiera explosiones al acribillar cada vehículo. Pero nunca oímos nada. Luego abríamos el carro y ¿qué encontrábamos?: muertos o heridos, y ni una sola arma, ninguna propaganda de Al Qaeda, nada. Salvo civiles en el lugar equivocado y en el momento equivocado.

-Usted también relata cómo su pelotón ametralló una manifestación pacífica. ¿Es así?

-Sí. En los alrededores del Complejo Militar de Rasheed, al sur de Bagdad, cerca del río Tigris. Había manifestantes al final de la calle. Eran jóvenes y no tenían armas. Y cuando avanzamos había ya un tanque que estaba aparcado a un lado de la calle. El conductor del tanque nos dijo que eran manifestantes pacíficos. Si los iraquíes hubieran querido hacer algo podían haber volado el tanque. Pero no lo hicieron. Sólo estaban manifestándose. Eso nos hizo sentirnos bien porque pensamos: "Si fueran a dispararnos, lo habrían hecho ya". Ellos estaban como a 200 metros de nuestro retén.
-¿Quién dio la orden de ametrallar a los manifestantes?

-Del alto mando nos dijeron que no perdiéramos de vista a los civiles porque muchos fedayines (combatientes) de la Guardia Republicana se habían quitado los uniformes, se habían puesto ropas de civiles y estaban desencadenando ataques terroristas contra los soldados estadounidenses. Los informes de inteligencia que nos daban eran conocidos básicamente por cada miembro de la cadena de mando. Todos los marines teníamos muy clara la estructura de la cadena de mando que se organizó en Iraq. Yo creo que la orden de disparar a los manifestantes vino de altos funcionarios de la Administración, eso incluía tanto a los centros de inteligencia militar como gubernamental.


-¿Usted qué hizo?

-Yo regresé a mi vehículo, un humvee (un jeep altamente equipado) y escuché un tiro por encima de mi cabeza. Mis marines empezaron a disparar y yo también. No nos devolvieron ningún disparado, mientras que yo había disparado 12 veces.

Quise asegurarme de que habíamos matado según las normas de combate de la convención de Ginebra y los procedimientos operativos reglamentarios. Intenté olvidarme de sus caras y busqué las armas, pero no había ninguna.

-¿Y sus superiores cómo reaccionaron?

-Me dijeron que "la mierda ocurre".

-Cuando sus compañeros se enteraron que habían sido engañados, ¿cómo reaccionaron?

-Yo era segundo en el mando. Mis marines me preguntaban por qué estábamos matando a tantos civiles. "¿Tú puedes hablar con el teniente?", me preguntaron. "Diles que tiene que haber retenes adecuados, preparados por los ingenieros de combate". La respuesta fue: "No". En el momento en que los marines descubrieron que era una gran mentira, enloquecieron más.

Nuestra primera misión en Iraq no fue para dar apoyo humanitario, como decían los medios, sino para asegurar los campos petroleros de Bassora. En la ciudad de Karbala usamos la artillería por 24 horas. Fue la primera ciudad que atacamos. Yo pensé que íbamos a darle ayuda médica y alimenticia a la población. No. Seguimos de largo hasta los campos petroleros. Antes de llegar a Iraq, estuvimos en Kuwait. Llegamos en enero de 2003 y nuestros vehículos estaban llenos de comida y medicina. Le pregunté al teniente qué íbamos a hacer con los suministros, pues apenas cabíamos nosotros con tantas cosas dentro. Me dijo que su capitan le había ordenado dejar todo en Kuwait. Poco después nos dieron la orden de quemarlo todo: alimentos y suministros médicos humanitarios.

-Usted también ha denunciado el uso del uranio empobrecido

-Tengo 35 años y sólo conservo el 80 por ciento de mi capacidad pulmonar. Me han diagnosticado una enfermedad degenerativa de la columna vertebral, fatiga crónica y dolor en los tendones. Antes, todos los días corría 10 kilómetros por puro placer, y ahora solo puedo caminar entre 5 y 6 km todos los días. Tengo temor de tener niños por eso. Mi cara está inflamada. Mira esta foto (me muestra la imagen que aparece en la credencial de la Feria del Libro), me la tomaron poco después de regresar de Iraq. Parezco un Frankenstein. Todo eso se lo debo al uranio empobrecido, ahora imagínate lo que estará pasando con la gente en Iraq.

-¿Qué ocurrió cuando regresó a Estados Unidos?

-Me trataron como un loco, un cobarde, un traidor.

-Sus superiores han dicho que es mentira todo lo que ha contado.

-La evidencia contra ellos es abrumadora. El Ejército norteamericano esta agotado. Mientras más tiempo dure esta guerra, más posibilidades habrá de que mi verdad aparezca.

-El libro que usted ha presentado en Venezuela está editado en español y en francés. ¿Por qué no se ha publicado en Estados Unidos?

-Las editoriales han exigido que elimine los nombres reales de las personas que están involucradas en su historia y que presente la guerra en Iraq como envuelta en una neblina, menos crudamente. No estoy dispuesto a hacerlo. Editoriales como New Press, supuestamente de izquierda, se negaron a publicarlo porque temían verse envueltas en un pleito presentado por la gente involucrada en el libro.

-¿Por qué medios como The New York Times y The Washington Post jamás reprodujeron su testimonio?

- Yo no repetía el cuento oficial, de que las tropas estaban en Iraq para ayudar al pueblo, ni repetía que los civiles morían por accidente. Me negué a decir eso. No había visto ningún disparo accidental contra los iraquíes y me negué a mentir.

-¿Ha cambiado esa actitud?

-No. Lo que han hecho es incorporar opiniones y libros de personas con objeciones de conciencia: que están contra la guerra en general o que participaron en la guerra, pero no tuvieron este tipo de experiencia. Se resisten todavía a mirar de frente la realidad.

-¿Tiene fotografías o documentos que prueben lo que usted nos ha contado?

-No. Me quitaron todas mis pertenencias, cuando me ordenaron regresar a Estados Unidos. Regresé de Iraq solo con dos armas: mi mente y un cuchillo.

-¿Habrá alguna salida a corto plazo para la guerra?

-No. Lo que veo es una misma política entre demócratas y republicanos. Son la misma cosa. La guerra es un negocio para ambos partidos, que dependen del Complejo Militar Industrial. Necesitamos un tercer partido.

-¿Cuál?

-El del socialismo.

-Usted ha participado en un taller cuyo título es "Estados Unidos: La Revolución es posible". ¿Cree que realmente que habrá revolución en EE.UU.?

-Ya comenzó. En el sur, donde yo nací.

-Pero esa ha sido tradicionalmente la zona más conservadora del país.

-Después del Katrina eso cambió. Nueva Orleáns se parece a Bagdad. La gente del sur está indignada y se pregunta todos los días cómo es posible que se atrevan a invertir en una guerra inútil y en Bagdad, cuando no lo han hecho en Nueva Orleans. Recuerda también que en el Sur se inició la primera gran rebelión del país.

-¿Iría usted a Cuba?

-Admiro a Fidel y al pueblo de Cuba y por supuesto, si me invitan, yo iré a la Isla. No me importa qué me diga mi gobierno. Nadie controla a dónde yo voy.

-¿Sabe usted que el símbolo del desprecio imperial hacia nuestra nación es una fotografía de marines mientrs orinaban sobre la estatua de José Martí, el Héroe de nuestra Independencia?

-Si, lo sé. En el Cuerpo de Marines nos hablaban de Cuba como una colonia de los Estados Unidos y nos ensañaron algo de Historia. Parte de la formación de un marine es aprender algunas cosas de los países que habrá que invadir, como dice la canción.

-¿La canción de los marines?

-(Canta) From the halls of Montezuma, to the shores of Tripoli… (Desde las salas de Montezuma hasta las playas de Trípoli...)

-Es decir, los marines quieren estar en todo el mundo.

-El sueño es dominar al mundo…, aunque por el camino nos conviertan a todos en asesinos.

………………

Jimmy Massey es actualmente uno de los principales activistas de la organización Veteranos de Iraq contra la guerra (Iraq Veterans Against the War, IVAW)

13 noviembre, 2007

Mercenarios con “impunidad de facto”


Eduardo Tamayo G.

Un informe de la ONU tipifica como mercenarias a la mayor parte de las actividades de corporaciones militares privadas que intervienen en Irak y en otros conflictos armados. Estas empresas, que están al servicio de Estados Unidos y de otros países, están en el ojo del huracán pues cometen asesinatos, torturas y otros abusos, gozando de total impunidad.

El Grupo de Trabajo sobre la utilización de mercenarios de las Naciones Unidas señala que en los últimos 10 años ha "aumentado enormemente el número de empresas militares y de seguridad privadas relacionadas con las situaciones de conflicto en el Afganistán y el Iraq" y que la inmunidad que algunos Estados confieren a éstas "puede convertirse en una impunidad de facto, pues al parecer estos soldados privados solo tienen que rendir cuentas a la empresa para la que trabajan".

Este párrafo hace parte del informe presentado a la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado 24 de agosto por parte de este grupo de trabajo sobre mercenarios que está presidido por el español José Luis Gómez del Prado. El documento constituye un fuerte cuestionamiento al proyecto guerrerista de Estados Unidos que solo en Irak ha dejado ya más de 500. 000 víctimas desde que invadió este país en marzo de 2003 para apoderarse de sus riquezas petrolíferas.

En los últimos meses, el tema de los mercenarios ha vuelto a ocupar la atención mundial, pues pocos días después de que la ONU conociera el documento sobre los mercenarios, empleados de la empresa Blackwater USA, una de las 236 contratadas por Estados Unidos para la ocupación de Irak, mataron a 17 civiles iraquíes el pasado 16 de septiembre.

Luego de haber realizado visitas a Chile, Ecuador, Honduras, Perú y la isla de Fiji, en Oceanía, investigando las actividades de las denominadas compañías privadas militares (CPM), los expertos independientes que integran el Grupo de Trabajo sobre Mercenarios, concluyeron que "gran parte de estas manifestaciones constituyen nuevas modalidades de actividad relacionada con mercenarios".

Guardias o mercenarios

El gobierno de George W. Bush rechazó el mencionado informe, negando que los miembros de las CPM fueran mercenarios. "Las acusaciones de que los guardias de seguridad contratados por Estados Unidos, sean de cualquier nacionalidad, son mercenarios es imprecisa y desvaloriza a los hombres y mujeres que arriesgan sus vidas cada día para proteger a la gente y las instalaciones. Los guardias de seguridad que laboran para los contratistas del gobierno de Estados Unidos en Irak y en otros lugares protegen áreas gubernamentales claramente definidas de Estados Unidos (…) y la naturaleza de su trabajo es claramente defensivo", señala una declaración entregada en Ginebra por la Misión de este último país en la ONU. (1)

Washington prefiere llamar "guardias de seguridad" a las personas que cumplen diversas tareas en sus bases, instalaciones militares, embajadas y protectorados diseminados alrededor del mundo como en los conflictos armados que ha desatado. Sin embargo, la definición y sobre todo las evidencias muestran que muchos de ellos, en realidad son mercenarios, si por tales entendemos a la "tropa que por estipendio sirve en la guerra a un poder extranjero". (2)

Los perfiles de muchos empleados de las empresas militares privadas indican que se trata de ex militares que han servido a dictaduras o gobiernos represivos o han participado en actividades contra- insurgentes, cometiendo numerosas violaciones a los derechos humanos. Veamos algunos ejemplos.

La empresa estadounidense Blackwater reclutó en el 2004 a 122 ex comandos chilenos de la época de Pinochet, con un extenso historial de violaciones a los derechos humanos, para custodiar los alrededores del aereopuerto de Bagdad. Desde ese año, tanto la Blackwater como la Triple Canopy, a través de subcontratistas como Red Táctica Consulting Group, han llevado a Irak a cerca de 1200 ex militares chilenos, según el senador Alejandro Navarro del Partido Socialista.

Luego de que el 31 de marzo de 2004 cuatro estadounidenses de Blackwater fueran linchados en Fallujah por una multitud, se conoció que éstos no eran "voluntarios" ni "empresarios civiles", como informaron los medios, sino que se trataba de combatientes que cumplían las misiones más peligrosas de "infiltración en las filas del enemigo". En represalia por este linchamiento, el ejército estadounidense prácticamente destruyó la ciudad, uno de los mayores bastiones de la resistencia iraquí, provocando cientos de muertos y heridos, y miles de desplazados. Familiares de los guardias muertos entablaron una demanda civil contra la contratista militar en tanto que el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos señaló que Blackwater envió a los guardias a Fallujah sin estar preparados y sin la seguridad debida, acusando, además, a sus funcionarios de obstruir las investigaciones. (3)

Los tristemente famosos kaibiles, ex militares guatemaltecos que formaban parte de los cuerpos de élite del ejército especializados en mutilar a sus víctimas con machetes durante la guerra civil que provocó más de 200.000 muertos, también prestan sus servicios a empresas militares en Irak. De acuerdo con un reportaje del diario Prensa Libre, se trata de "militares que cumplieron su servicio en las fuerzas armadas nacionales, donde recibieron adiestramiento, y luego quedaron desempleados (…) Los kaibiles son utilizados en tareas de alto riesgo, como resguardo de transportes y patrullajes nocturnos, al igual que miles de mercenarios contratados en todo el mundo, para disminuir el número de bajas del ejército de Estados Unidos", señala un despacho de Prensa Latina (21-10-2007)

En Perú, la encargada del reclutamiento de los mercenarios se denomina Triple Canopy que ha instalado una sucursal en Lima bajo la dirección de los estadounidenses Jay Franklin Bryant, Armand Leon Gadoury y Herbert Terrence Williams, según un reporte de la agencia IPS. Esta y otras empresas no tienen problema alguno para reclutar a ex militares que han participado en actividades anti-subversivas dado los altos índices de desempleo y los bajos sueldos. El ofrecimiento de un salario mensual de 1000 dólares mensuales es el cebo que atrae a cientos de peruanos que conocen el riesgo de muerte que corren en Irak o Afganistán, países considerados como las más peligrosas del mundo Se calcula que desde 2005, han sido reclutados más de 1000 peruanos pero se desconoce el número de muertos o heridos. Generalmente, les dicen que cumplirán tareas de seguridad pero, la relatora del Grupo de Trabajo sobre Mercenarios, Amanda Benavides de Pérez, tras una visita realizada a este país en enero de este año, señaló que eran entrenados para disparar y a veces han usado sus armas.

Cabe indicar que en Irak, sin bien es importante el continente reclutado en América Latina, la mayoría de mercenarios son de estadounidenses, europeos, asiáticos y de otros continentes. Fuera de las fuerzas regulares de ocupación, más de 21.000 estadounidenses son empleados de las llamadas empresas de seguridad. Pero además, algunos miles de mercenarios sudafricanos que provienen "en su mayoría de los servicios de seguridad y unidades especiales del ejército del ex régimen del apartheid, como por ejemplo el Batallón 32, Vlakplaas y de la unidad de elite Koevoet, los cuales llevaban a cabo operaciones militares en contra de opositores al régimen de Namibia", escribe Dario Azzellini. (4)

Privatización de la guerra


La utilización de mercenarios se corresponde a la actual fase del capitalismo neoliberal, en la que las elites mundiales llevan la guerra a distintos puntos del planeta para ejercer su dominio geo estratégico. En los conflictos de la ex Yugoslavia, en Colombia, en Angola, Sierra Leona y en los últimos años en Afganistán e Irak, las potencias mundiales han empleado y emplean actores armados privados dentro de la llamada "guerra de baja intensidad". Estados Unidos, luego de la derrota de Vietnam, elaboró esta doctrina que "prevé, en el marco de la conducción psicológica de la guerra, la formación de grupos paramilitares para la lucha contra insurgente". (5)

Según Gómez del Prado, "con la mundialización de la economía, el uso de la fuerza se ha convertido en un negocio más que hay que privatizar a toda costa. Se estima que el valor de esa industria ha pasado de 33 mil millones de dólares en 1990 a unos 100 mil millones en 2006, calculándose que alcanzará en 2010 más de 200 mil millones. Durante la primera guerra del Golfo, a principios de 1990, uno de cada 100 soldados era un empleado de una empresa privada de seguridad. Pocos años después, durante las guerras en ex Yugoslavia la proporción había pasado ya a uno de cada 50 y actualmente la proporción sería de uno de cada 10". (6)

Como en otras ramas de la economía mundial (comunicación, agricultura, petróleo, automóviles, etc.), las principales compañías privadas militares son transnacionales. Si bien tienen su sede en los países centrales, desarrollan sus actividades en diversas partes del mundo, y las ganancias, por supuesto, retornan a sus países de origen. Por ejemplo, la Dyncorp Internacional, que se ha desarrollado al amparo de los jugosos contratos con el gobierno de Estados Unidos, tiene su sede en Reston, estado de Virginia, pero está presente en 5500 lugares del mundo con sus 23.000 empleados. Los asalariados de Dyncorp Internacional se ubican en las zonas de mayor conflictividad del mundo como Colombia, Gaza, Irak, Afganistán. Anteriormente estuvieron en Vietnam, Bosnia y Kosovo. Las actividades que cumple son del más variado tipo, yendo desde reclutamiento y entrenamiento de la policía local (Irak), mantenimiento de las bases militares de Estados Unidos (caso de Manta, Ecuador), refuerzo de las "defensas" contra la migración en la frontera de Estados Unidos y México, hasta la participación en los programas de fumigaciones de las plantaciones de coca y amapola tanto en el interior de Colombia como en la frontera con Ecuador. Por este último caso, los campesinos ecuatorianos que viven cerca de la frontera con Colombia han demandado judicialmente a la Dyncorp por los daños provocados a su salud, a sus plantaciones y al medio ambiente.

Abusos

Las compañías militares privadas han sido acusadas de graves violaciones a los derechos humanos en los países donde operan. Desde que Estados Unidos y sus aliados invadieron en Irak para apoderarse del petróleo, sus mercenarios han estado involucrados en casos de torturas abusos y asesinatos de civiles.

La matanza de los 17 iraquíes por parte de los empleados de la Blackwater USA solo es una de la más recientemente conocida. Esta misma corporación, que se presenta como una empresa humanitaria y tiene su centro de entrenamiento en Carolina del Norte, ha sido acusada de haber asesinado a balazos, el año pasado, a la periodista del canal de televisión Al Atyaf, Suha Shakir, mientras esta conducía con dirección a su trabajo. Cinco días antes, tres guardias de seguridad iraquíes fueron asesinados en las oficinas de la cadena estatal irakí Media Netwok por francotiradores de Blackwater que les dispararon desde el otro lado de la calle. Según autoridades iraquíes, los guardias de esta empresa estarían involucrados en otros seis episodios que dejaron un saldo de al menos diez iraquíes muertos y quince heridos. (7)

Empleados de las empresas CACI y Titán, ambas contratadas por el gobierno de Estados Unidos, han estado, directa o indirectamente, implicados en casos de tortura en la cárcel de Abu Ghraib donde se utilizó perros, abusos sexuales forzados y otras vejaciones contra prisioneros iraquíes. Recientemente, en octubre pasado, dos mujeres iraquíes fueron presuntamente asesinadas por empleados de la empresa Unity Resources Gurpo, con sede Australia, quienes atacaron el vehículo en el que viajaban.

Ventajas e impunidad

La utilización de mercenarios en las guerras contemporáneas ofrece algunas ventajas a los Estados agresores. En primer lugar, las bajas en las filas mercenarias pasan inadvertidas, por lo tanto no provocan reacciones sociales o costos políticos incómodos. En el caso de Irak y Afganistán, por ejemplo, Estados Unidos solo suele registrar el número de bajas de sus soldados (que suman 3840 en Irak y 387 en Afganistán, más unos 577 suicidios de veteranos de guerra) (8), pero no el de los integrantes de las empresas militares privadas. En este manejo racista e interesado de las estadísticas, la potencia invasora tampoco contabiliza a las decenas de miles iraquíes muertos. ¡Como si solo la vida de sus soldados tuviera valor!

En segundo lugar, el país agresor no se responsabiliza por los actos de las empresas de seguridad contratadas y no tiene que responder ante tribunales de justicia nacionales o extranjeros. Simplemente basta con atribuir "los excesos" a estas empresas y punto. Sin embargo, hay que decir que Estados Unidos otorga a sus mercenarios no solo inmunidad diplomática sino impunidad. El Procónsul del gobierno de George W. Bush, Paul Bremer, impuso una ley en este sentido poco antes de irse de Irak en junio de 2004. Con los últimos acontecimientos, el gobierno de Irak anunció que levantaría la inmunidad para los empleados de las empresas militares privadas, pero eso no ha sido obstáculo para que los responsables de la muerte de los 17 iraquíes regresaran a Estados Unidos sin ser procesados.

Hay un vacío legal para estos actores armados privados pues sus actuaciones "no están dentro de la Convención de Ginebra, ya que aunque llevan armas, no son combatientes legales, no llevan uniformes oficiales, ni responden a una jerarquía", señala la periodista española Ana Muñoz. (9)

La contratación de mercenarios que fue utilizada durantes varios siglos por los Estados fue criminalizada a finales del siglo XX. En 1989 la ONU aprobó la "Convención Internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios", que, aunque tiene vacíos, es el único instrumento para "controlar la contratación de funciones que entrañan el uso de la violencia, funciones que durante siglos han sido monopolio de los Estados". Treinta Estados Partes han ratificado esta convención y ocho más la han firmado pero no la han ratificado. Estados Unidos, por supuesto, no ha hecho ni lo uno ni lo otro. Por lo tanto, no está obligado a acatar las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Mercenarios. Nada raro, por lo demás, para una potencia que pisotea numerosos instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos, no reconoce la Corte Penal Internacional y no acata numerosas resoluciones de la ONU.

Notas

 (1) US Rejects UN Mercenary Report, Alexander G. Higgins, AP.

  (2) Diccionario de la Real Academia  Española

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&TIPO_BUS=3&LEMA=Mercenario

 (3) Boletín  Democracy  Now!  en  español (28.09-2007)

www.democracynow.org

  (4) Azzellini, Darío,  El negocio de la guerra, 2005, Editorial Txalaparta, Nafarroa. 

 (5) Ibid, p 95

  (6) ¿Mercenarios o corsarios del Siglo XXI?, José L. Gómez del Prado

http://alainet.org/active/12004&lang=es

 (7) Boletín  Democracy  Now!  en  español (27.09-2007)
www.democracynow.org

 (8) El Comercio, Ecuador,  01-11-2007

 (9) Muñoz Ana,  "Soldados del nuevo siglo"
http://alainet.org/active/20480&lang=es

18 octubre, 2007

Ocupación provoca desastre humanitario en Iraq

Actualizado 1:45 P.M. (hora local)

  La Habana, jueves 18 de octubre de 2007. Año 11 / Número 288

Periódico Granma
Una gran cantidad de informes que han sido ampliamente ignorados por la corriente dominante de la prensa, o que los han mencionado solo de pasada, confirman un nivel sin precedente de destrucción de las infraestructuras esenciales, de pérdida de vidas y de desplazamiento generalizado de personas en Iraq.

Más de cuatro millones de refugiados-desplazados, muchos de ellos niños.

Hay más de cuatro millones de refugiados iraquíes y más de un millón de muertos. El 70% de la población infantil no va al colegio. Con todo, estos informes y estadísticas no empiezan a contar la historia de destrucción y violencia ocasionadas por la ocupación estadounidense.

Iraq, que era un país moderno e industrializado antes de la primera guerra contra Estados Unidos en 1991, se encuentra ahora bajo la ocupación estadounidense y se enfrenta a una catástrofe y a la desintegración nacional.

Su sistema de salud pública, que antes fue internacionalmente elogiado, además de gratuito, se encuentra hoy en una situación caótica. Su milenario patrimonio cultural ha sido saqueado y destrozado.

Durante los 12 años de sanciones, desde agosto de 1990 hasta marzo del 2003, impuestas por Estados Unidos y que crearon una enorme hambruna, toda la población de Iraq seguía estando alfabetizada y luchaba por mantener el suministro de agua potable y de electricidad, y unas raciones alimenticias básicas para su población de 25 millones de personas.

Ahora, según Oxfam y una red de 80 agencias de ayuda, ocho millones de personas, casi una tercera parte de la población, necesita ayuda de emergencia.

Para el ejército imperialista de ocupación, la población iraquí se ha convertido en enemigo y es tratada con una represión brutal y absoluta, y provocando una destrucción generalizada.

A su vez, las autoridades estadounidenses han garantizado a los ejércitos privados contratados, mercenarios, la inmunidad total ante cualquier acusación, bien por parte de la ley iraquí o de las leyes militares estadounidenses. Los contratistas pueden interrogar o torturar a prisioneros, hacer labores de inteligencia y matar al azar.

La revista médica británica The Lancet ha publicado dos estudios sobre las muertes debidas a la invasión de Iraq. Los estudios del 2004 y 2006 calcularon el número de muertes causadas por la ocupación, tanto directa como indirectamente. El informe de The Lancet del 2006 informó que el cálculo más correcto del estudio era que desde junio del 2006 habían muerto 655 000 iraquíes más de lo que podría haberse esperado en una situación de no guerra.

Desde entonces ha pasado más de un año de caos y violencia aún mayor, que pueden haber aumentado el número de muertos hasta cerca de un millón.

Las agencias de Naciones Unidas, incluido el Alto Comisionado para los Refugiados, informan que el 70% de la población iraquí carece de acceso al agua corriente y que el 80% no dispone de servicios sanitarios efectivos. La Organización Mundial de la Salud ha constatado un aumento en los casos de diarrea y cólera debido a la contaminación del agua.

El informe de Oxfam afirma que "los servicios de sanidad pública están generalmente en una situación catastrófica". El 40% de los iraquíes se encuentra ahora sumido en la "pobreza absoluta". La tasa de paro asciende al 50%.

Muchas escuelas están cerradas y los edificios han sido ocupados por las personas sin hogar. Más del 40% de los profesores de Iraq, ingenieros, personal médico y otros profesionales esenciales han abandonado el país desde el 2003.

(Tomado de un artículo publicado en Red Voltaire.)

16 octubre, 2007

Ex jefe militar de EEUU crítica la estrategia en Irak

Domingo, 14 octubre 2007
IBLNEWS, AGENCIAS

Ex jefe militar de EEUU crítica la estrategia en Irak  Un "fracaso catastrófico" en el liderazgo del Gobierno de George W. Bush respecto de la guerra en Irak ha enredado a Estados Unidos en un conflicto de pesadilla sin una salida clara, dijo el ex máximo comandante de Estados Unidos en Irak.

La devastadora evaluación del retirado teniente general Ricardo Sánchez fue una de las más duras que ha realizado hasta ahora un líder militar de alto rango que haya participado en la guerra.

"Ha habido una manifiesta y desafortunada muestra de liderazgo estratégico incompetente entre nuestros líderes nacionales", dijo Sánchez a un grupo de periodistas militares, según una copia de sus comentarios.

"Estados Unidos continúa su lucha desesperada en Irak sin ningún esfuerzo concertado para idear una estrategia que logre la 'victoria' en el país destruido por la guerra o en el conflicto mayor contra los extremistas", sostuvo.

Sin mencionar al presidente George W. Bush por su nombre, el ex comandante dijo que la estrategia de "aumento" de tropas del presidente era "un intento desesperado de un Gobierno que no ha aceptado las realidades económicas y políticas de esta guerra".

"No cabe duda de que Estados Unidos está viviendo una pesadilla sin fin a la vista", afirmó.

Sánchez comandó a la coalición de tropas en Irak desde junio del 2003 hasta julio del 2004, a medida que la insurgencia contra Estados Unidos se fortalecía.

El teniente general se retiró en el 2006 y responsabilizó del fin de su carrera al escándalo de abusos contra prisioneros en Abu Ghraib.

Sánchez dirigió sus ataques más duros contra el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, que estaba dirigido durante su asignación en Irak por la ahora secretaria de Estados Condoleezza Rice.

"Nuestro Consejo de Seguridad Nacional ha sido un fracaso catastrófico", sostuvo, culpando al consejo por adoptar una estrategia que dependía demasiado en el Ejército y falló en movilizar efectivamente al Gobierno.

Sánchez también responsabilizó al Congreso, al Departamento de Estado y a los políticos en general.

"Estados Unidos no se ha comprometido totalmente para ganar esta guerra", señaló. "Las políticas partidistas han perjudicado los esfuerzos en esta guerra", agregó
.

© IBLNEWS. New York 2007

13 octubre, 2007

DDHH-IRAQ: ONU urge a EEUU a respetar la ley

Por Thalif Deen

NUEVA YORK, 12 oct (IPS) - La ONU pidió a Estados Unidos medidas para procesar a soldados de las fuerzas de la coalición internacional ocupante en Iraq y guardias privados de seguridad acusados de atentar contra civiles de ese país.

"El gobierno de Estados Unidos debe garantizar que los delitos cometidos por empleados de empresas privadas que operan en Iraq sean procesados por la justicia", indicó el jueves la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas a Iraq (Unami), en un informe de 37 páginas.

Se trata del décimoprimero de una serie de informes trimestrales sobre la situación de los derechos humanos en Iraq, que en esta ocasión exhorta a Estados Unidos a "investigar de inmediato, con rigor e imparcialidad todas las acusaciones creíbles de muertes" a manos de las fuerzas internacionales.

Las autoridades estadounidenses deben tomar "medidas apropiadas contra efectivos militares hallados culpables de usar la fuerza de forma excesiva e indiscriminada", aclaró Unami, que exhortó, además, a que "el inicio de las pesquisas y sus conclusiones sean divulgadas".

El informe también urge a las autoridades estadounidenses a investigar las recientes denuncias contra mercenarios, incluidos los que trabajan para la empresa Blackwater USA, a cuyos empleados se acusó en septiembre de matar a unos 10 civiles.

Blackwater, criticada por recurrir en forma permanente a la violencia, tiene un contrato con el Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos para, entre otras tareas, garantizar la seguridad de su embajador en Iraq, Ryan Crocker.

Unami coincide con la postura del Comité Internacional de la Cruz Roja acerca de que "las empresas de seguridad privadas deben respetar el derecho humanitario internacional", que se refiere a la protección de la población civil en situaciones de conflicto y al trato de prisioneros de guerra.

El estatus legal de las miles de empresas privadas presentes en Iraq "no está claro", expresó la Unami.

Los empleados de esas empresas no son considerados funcionarios del gobierno estadounidense, pero la Autoridad Provisional de la Coalición emitió una orden en 2004 concediéndoles inmunidad legal dentro del sistema judicial iraquí y "en relación con sus actividades" y según sus contratos.

De todos modos, ciertas categorías de empleados privados están sujetos al Código Unificado de la Justicia Militar de Estados Unidos.

Unami urgió a Washington a investigar el supuesto asesinato de civiles a manos de empresas privadas que contrató y a crear mecanismos efectivos de responsabilidad, informó el jueves Marie Okabe, portavoz del secretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), Ban Ki-moon.

El informe no incluye la cantidad de víctimas que la Unami solía incluir sobre la base de estadísticas oficiales, porque el gobierno de Iraq dejó de divulgar la información, apuntó la portavoz.

La ONU pedirá a las autoridades iraquíes que vuelva a brindar información detallada de víctimas que elabora el Ministerio de Salud y el Instituto de Medicina Forense en Bagdad, informó Okabe.

La ONU critica en el informe al gobierno iraquí por "numerosas y serias" violaciones de derechos humanos, incluidos asesinatos extrajudiciales, torturas a detenidos, atropellos al estado de derecho, ineficacia judicial e irregularidades en los procesos.

La violencia que se vive en Iraq supone "un enorme desafío" para el gobierno, que trata de contener los atentados motivados por conflictos religiosos y por la actividad criminal, reconoce el documento.

El informe, además, menciona las 540 condenas a muerte que hubo en Iraq desde 2004. Ese año hubo 78, y se registraron 107 en 2005, 234 en 2006 y 121 hasta mayo de este año. De ese total, 107 fueron confirmadas en apelación hasta fines de abril.

Mientras la seguridad en Bagdad sigue en estado crítico, Unami urge al gobierno iraquí a tomar medidas adicionales para garantizar los mecanismos judiciales relativos a los sospechosos detenidos en el marco del actual Plan de Seguridad de la capital.

También exhorta en el informe a las autoridades de ese país a dar información acerca de la tortura en los centros de detención bajo su responsabilidad y en los que están a cargo del gobierno regional de Kurdistán.

La violencia y la inseguridad reinante en Iraq impidieron que Unami "evaluara en forma directa los ataques contra civiles perpetrados por grupos armados y fuerzas de seguridad del gobierno", añade.

Unami aclara que en el informe no incluyó información suministrada bajo condiciones de absoluta reserva ni reveló nombres de informantes salvo en aquellos casos en que obtuvo autorización expresa.

Además, fueron descartadas numerosas denuncias de violaciones de derechos humanos porque la Unami no pudo verificar la información por otros medios o porque los datos no eran consistentes con sus propios patrones de abusos, explica el estudio.

08 octubre, 2007

Un estudio sostiene que la guerra de Irak y Afganistán han fortalecido a Al Qaeda

El estudio, del 'Oxford Research Group', señala que los compromisos en Irak y Afganistán han sido "catastróficos" para la lucha contra el terrorismo

AFP - Londres - 08/10/2007

Las guerras de Irak y Afganistán son "catastróficas": no solo han fracasado en la pacificación de los países sino que ha ofrecido un terreno fértil para Al Qaeda, según un informe del Oxford Research Group publicado hoy.

"Poner fin al régimen taliban por la fuerza militar en 2001-02 no ha logrado llevar la seguridad a Afganistán. Las milicias talibanes han sido reactivadas y el país es el primer productor de heroína", asegura el instituto de reflexión estratégica, que sostiene que la guerra de Irak es "un valor directo para el movimiento de Al Qaeda".

La ocupación de Irak ha sido también un "grave error" y ha proporcionado "un terreno de entrenamiento a la yihad (guerra santa) para las generaciones venideras de seguidores de Al Qaeda, comparable al que benefició a los insurgentes que combatieron a las tropas soviéticas en los años 80" en Afganistán, añade el informe de unas 130 páginas y elaborado por Paul Rogers, de la Universidad de Bradford, en el norte de Inglaterra.

Las detenciones masivas sin procesos de miles de personas, la tortura generalizada, los malos trataos infligidos a los prisioners, juegan a favor de las organizaciones extremistas y son una fuente continua de propaganda", estima el grupo. "Al Qaeda tiene más apoyo que hace seis años", sentencia el informe.

Para hacer frente a la red, el grupo llama a "comprender las raíces de los apoyos y a cortarlos sistemáticamente". El informe añade que hay que combinar "medidas convencionales de políticas y seguridad, Al Qaeda puede ser contenida y minimizada pero para ello hace falta un cambio político a todos los niveles".

"Los países occidentales deben enfrentarse a los errores peligrosos de estos últimos seis años y reconocer la necesidad de poner en marcha nuevas políticas", asegura, pero aún poniendolas en marcha, "hará falta diez años para reparar los errores cometidos después del 11 de septiembre de 2001", señala Paul Rogers.

"Renunciar a adoptar los cambios que se imponen podría tener como consecuencia una guerra contra el terrorismo que puede durar decenios", advierte Rogers, que además alerta sobre el riesgo de una guerra contra Irán.

"Declarar la guerra a Irán empeoraría largamente las cosas, sirviendo directamente a los intereses de los extremistas" asegura el profesor Rogers. "Sean cuales sean los problemas con Irán, la guerra tiene que ser evitada a toda costa", insiste.

La publicación de informe coincide en el día en el que el primer ministro británico Gordon Brown comparece ante el Parlamento británico para confirmar la reducción de 4.500 soldados de aquí a final de año.

27 septiembre, 2007

Revelan detalles de conspiración Bush-Aznar sobre Iraq

Actualizado 3:30 A.M. (hora local)

  La Habana, jueves 27 de septiembre de 2007. Año 11 / Número 267

Periódico Granma

de la conspiración entre los presidentes George W. Bush y José María Aznar para invadir Iraq y deshacerse de Saddam Hussein revela hoy el diario El País, que publica el acta de una reunión secreta, según PL.

Dicho encuentro se produjo el sábado 22 de febrero del 2003 en el rancho Crawford, Texas, y en el mismo el jefe de la Casa Blanca le comunicó a su amigo español la decisión de eliminar a Hussein, señala el acta. "Quedan dos semanas. En dos semanas estaremos militarmente listos. Estaremos en Bagdad a finales de marzo", le dijo Bush a Aznar. Bush había aceptado el 31 de enero del 2003 —tras una entrevista con el entonces primer ministro británico, Anthony Blair— introducir una última maniobra diplomática: una segunda resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para dar viso legal a la agresión, pero fracasó.

El mandatario estadounidense era consciente de las dificultades internas de Blair y de Aznar. Este último enfrentó una manifestación de tres millones de españoles en varias ciudades contra la invasión a Iraq. "Necesitamos nos ayudéis con nuestra opinión pública", rogó Aznar a Bush, y este le prometió que "la resolución estará hecha a la medida de lo que pueda ayudarte. Me da un poco lo mismo el contenido", indica el texto del acta. Según el documento, Aznar respondió que: "Nos ayudaría ese texto para ser capaces de copatrocinarlo y ser sus coautores y conseguir que mucha gente lo patrocine", con lo cual se ofreció a dar cobertura política europea a Bush junto con Blair. Aznar había viajado el 20 de febrero con su esposa Ana Botella a Estados Unidos, haciendo una escala en México para persuadir (infructuosamente) al presidente Vicente Fox de la necesidad de apoyar a Bush.

Bush y Aznar mantuvieron de forma conjunta, como parte del encuentro, una conversación telefónica con Blair y el presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi. El acta revela la conjura de amenazas a miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, el complot contra el informe del inspector Hans Blix sobre armas de destrucción masiva, y los motivos de la reunión de las Azores de Bush, Aznar y Blair el 16 de marzo del 2003. En las Azores los tres decidieron sustituir al Consejo de Seguridad de la ONU y usurparon sus funciones para declarar por su cuenta y riesgo la invasión genocida a Iraq.

05 julio, 2007

Estados Unidos paga a más de 180 000 mercenarios en Iraq

Actualizado 2:00 A.M. (hora local)

  La Habana, jueves 5 de julio de 2007. Año 11 / Número 186

Periódico Granma

WASHINGTON, 4 de julio.— El número de contratistas privados (mercenarios) a los que paga Estados Unidos en Iraq ronda ya los 180 000, una cifra superior a los alrededor de 160 000 soldados desplegados en la zona, según publica hoy el diario Los Ángeles Times.


Muchos "contratistas" son militares y están muy vinculados a la corrupción.

Los datos "plantean nuevas interrogantes sobre la privatización de la guerra y sobre la capacidad del gobierno para llevar a cabo sus campañas militares y de reconstrucción", apunta el rotativo californiano, citado por EFE.

Entre los más de 180 000 mercenarios en Iraq, hay tanto ciudadanos estadounidenses como iraquíes y de otras nacionalidades, lo que pone de manifiesto lo mucho que la Casa Blanca ha dependido de las empresas para llevar a cabo la ocupación del país árabe, según el Times.

La cifra que publica hoy el periódico californiano incluye al menos 21 000 estadounidenses, 43 000 contratistas extranjeros y alrededor de 118 000 iraquíes, cuyos sueldos son financiados con los impuestos que pagan los contribuyentes estadounidenses.

Los Ángeles Times indica que la cantidad podría ser incluso más alta, ya que no incluye el total de contratistas de seguridad, que se encargan de proteger a funcionarios gubernamentales y edificios.

En tanto, un reporte de PL refiere que un total de 18 muertos y 40 heridos es el resultado parcial de un ataque ejecutado hoy con coche bomba en el capitalino barrio de Shaab.

08 mayo, 2007

Más de 10 000 mujeres iraquíes encarceladas y violadas por las fuerzas de ocupación y de policía

 

Actualizado 2:30 A.M. (hora local)

  La Habana, martes 8 de mayo de 2007. Año 11 / Número 128

Periódico Granma

El secretario general de la Unión de Prisioneros y Detenidos Políticos en Iraq, Mohamed Adham, declaró "que los casos de violación de Abir Janabi y de Sabrine Chamari, revelados recientemente, no representan más de un 1% de los crímenes de ese género perpetrados contra las mujeres en las prisiones", y agregó que "numerosas detenidas son mantenidas en la prisión, a pesar de los fallos pronunciados por los tribunales, para servir de carne fresca a los agentes de policía y a las milicias sectarias".

En su declaración al periódico Al Khalij, Mohamed Adham agrega: "jamás en las guerras conocidas desde la edad media, se han registrado tantas violaciones y crímenes contra mujeres como durante esta guerra contra Iraq, y eso ha sido tanto por las fuerzas de ocupación como por los agentes de sus cuatro gobiernos fantoches. Estos últimos han resultado ser a veces más viles que sus amos".

La sobrepoblación de las prisiones y de los lugares de detención de las iraquíes se encuentra a su más alto nivel. Ciertas prisiones, como la de Kadhimia o el campo secreto para mujeres y niños del aeropuerto de Mathna cerca de Bagdad, están llenas a reventar y son inadecuadas incluso si fueran a servir de corrales. Lo mismo sucede con el campo de Shikhan, en Mosul y en otras numerosas prisiones en el sur. En muchos casos, las salas de mujeres y las de hombres están solo separadas por cortinas.

Mohamed Adham también reveló que el SIDA ha progresado peligrosamente entre las mujeres detenidas. La dirección de la salud en Nadjaf publicó recientemente un informe en el que "alerta sobre la progresión rápida y grave de esta enfermedad desde la ocupación de Iraq por las tropas anglo-estadounidenses".

Hablando de la cantidad de mujeres que han sido detenidas desde la ocupación estadounidense en el 2003, el secretario general de la Unión declaró que "los cálculos de los organismos internacionales, los informes de las asociaciones de derechos humanos y los del Centro Nacional de Investigaciones y Estudios Árabes, coinciden con nuestros propios cálculos sobre la cantidad de 10 000 mujeres que han sido encarceladas en los últimos cuatro años".

Recordó, para terminar, que todos estos crímenes cometidos contra los iraquíes "son imprescriptibles en cuanto al derecho internacional y que los criminales y los responsables deberían ser juzgados por tribunales internacionales por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad". (Tunisitri.net)


09 febrero, 2007

EEUU.-La investigación del Pentágono concluye que el organismo impulsó acciones "inadecuadas" pero "legales" en Irak [¡S. of B.!]

WASHINGTON, 9 Feb. (EP/AP) -  

   Funcionarios del Pentágono ignoraron los informes de las agencias de Inteligencia estadounidenses en los meses previos a la invasión a Irak, en marzo de 2003, al persistir en sus propios informes a la Casa Blanca sobre la clara relación entre el ex presidente iraquí Sadam Husein y la red terrorista Al Qaeda, según informó hoy el supervisor del Departamento de Defensa estadounidense.

   Por su parte, el inspector general Thomas F. Gimble subrayó ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado el hecho de que la oficina del subsecretario de políticas de Defensa, Douglas J. Feith, impulsó acciones "inapropiadas" al presuponer y adelantar conclusiones sobre las conexiones de Al Qaeda que, incidió, no estaban respaldadas por las agencias de Inteligencia norteamericanas.

   No obstante, Gimble aclaró que, a pesar de que las acciones por parte de la oficina de la subsecretaría de Defensa "no eran ilegales ni desautorizadas", éstas "no proporcionaron el mejor análisis de Inteligencia para los altos cargos de los que dependía tomar una decisión (final)" en el momento en el que la Casa Blanca planeaba impulsar una acción militar contra el régimen iraquí de Husein.

   Por su parte, el presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, el senador demócrata Carl Levin, citó los hallazgos de  Gimble en relación a la conclusión a la que llegó la oficina que dirigía Feith --a pesar de las dudas explícitas expresadas por las agencias de Inteligencia-- de que el secuestrador de uno de los aviones del 11-S Mohammed Atta se había reunido con un agente de la Inteligencia iraquí en Praga cinco meses antes del ataque contra las Torres Gemelas, al tiempo que la oficina recalcó "las múltiples áreas de cooperación" entre Irak y Al Qaeda, incluida la búsqueda compartida para hacerse con armas de destrucción masiva.

   "Ese fue el argumento empleado para vender a los americanos la necesidad de ir a la guerra", subrayó Levin ayer en una entrevista, en la que criticó el trabajo del Pentágono "distorsionado, inapropriado".

   Gimble aseguró que la información brindada por la oficina de Feith en sesiones con el Consejo de Seguridad Nacional así como con la oficina del vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, fue "proporcionada sin advertencias" sobre la inclusión de opiniones o presentimientos, y no puramente hechos probados. En este sentido, el informe de Gimble pone de relieve que la subsecretaría de Defensa hizo "asertaciones que eran inconsistentes con el consenso de la comunidad de Inteligencia".

   Mientras, la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, aseguró que el presiidente estadounidense, George W. Bush, ha tomado las medidas necesarias para impedir que se repitan fallos en las investigaciones que llevan a cabo las agencias de Inteligencia, incluida la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o el Oficina Federal de Investigación (FBI), entre ellas, la creación del cargo de Director Nacional de Inteligencia, cargo desempeñado hasta ahora por John Negroponte, llamado a ser el número dos de la Secretaría de Estado norteamericano.

   Por su parte, el informe de la Comisión de Investigación del 11-S, de 2004, no encontró ninguna prueba de la cooperación entre Husein y el máximo líder de Al Qaeda, Usama bin Laden, antes de la invasión a Irak, liderada en marzo de 2003 por Estados Unidos.


03 febrero, 2007

CORRUPCIÓN-IRAQ: La lujosa reconstrucción

Por Emad Mekay

WASHINGTON, 1 feb (IPS) - Decenas de millones de dólares originalmente destinados a la reconstrucción y a la seguridad de Iraq fueron usados para la compra de bienes suntuosos, como una piscina olímpica, tráilers VIP y edificios que nunca o rara vez fueron usados.

En ocho nuevas auditorías realizadas en los últimos tres meses, el Inspector General Especial de Estados Unidos para la Reconstrucción de Iraq, Stuart Bowen, señaló que "la corrupción sigue plagando Iraq" y que "el ambiente de seguridad ha seguido deteriorándose".

Las auditorías, enviadas al Congreso legislativo estadounidense el miércoles, revisaron los esfuerzos de Washington para fortalecer a los ministerios de Iraq, así como la administración del Departamento de Defensa de los fondos para el entrenamiento de policías.

Los estudios también analizaron la adquisición de equipos médicos para centros de atención en Iraq y revisaron los costos de la seguridad brindada a los principales contratistas de Estados Unidos.

Entre los casos de malversación documentados en el informe de 579 páginas se encuentra uno relacionado con un contrato otorgado a la compañía DynCorp International entre julio de 2004 y junio de 2006, a la cual el Departamento de Defensa pagó 43,8 millones de dólares para construir un gran almacén en un campamento residencial que nunca fue usado.

Esa suma incluyó 4,2 millones de dólares para obras no autorizadas, como el traslado del campamento residencial en los jardines del lujoso Palacio Adnan, en Bagdad, la fabricación de 20 tráilers VIP adicionales, y la construcción una piscina de dimensiones olímpicas en los jardines del palacio.

El Departamento de Estado (cancillería) pudo haber gastado otros 36,4 millones de dólares en armas y equipamiento, incluyendo vehículos blindados, armaduras para soldados y equipos de comunicaciones, pero estos gastos no pueden ser constatados porque "las facturas eran vagas y no hay documentos de respaldo".

La auditoría también descubrió varias irregularidades en un proyecto de apoyo al Colegio Policial de Bagdad, como mala calidad de las construcciones, presupuestos excesivos y obras sin terminar.

"Las instituciones anticorrupción en Iraq están fragmentadas, y no parece haber un consenso interno sobre cómo éstas deben interactuar", señala el informe.

El estudio también llamó la atención sobre la deteriorada situación de seguridad, alertando que está "dificultando los progresos en todos los sectores de la reconstrucción y amenazando todos los esfuerzos".

La auditoría concluyó que la infraestructura de seguridad sigue siendo vulnerable. Las líneas eléctricas son atacadas regularmente, y los oleoductos del norte son en su mayoría inoperables debido a los constantes actos de sabotaje.

Los equipos iraquíes de reparación por lo general no pueden trabajar por temor a los ataques.

La investigación señaló que hubo una "inconsistente coordinación" entre muchas agencias estadounidenses que apoyan la reconstrucción, lo que está impidiendo una efectiva ejecución de la asistencia.

El informe fue presentado en un momento especialmente sensible para el gobierno del presidente George W. Bush, que pidió al Congreso la aprobación de una nueva partida de 1.200 millones de dólares para Iraq.

El 10 de enero, Bush presentó una nueva estrategia, que incluye más inversiones en la recuperación económica de ese país.

El informe también llegó en un momento clave para los donantes internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y los países limítrofes con Iraq.

Washington intenta convencerlos de que Iraq, debido a la situación de seguridad, requiere una "nueva fase de inversiones", pero las crecientes denuncias de corrupción y malversación de fondos los disuade.

En diciembre, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental, brazo de vigilancia del Congreso, divulgó un informe en el que se revelaban una serie de deficiencias en el control del Ejército a los contratistas en Iraq.(FIN/2007)


27 enero, 2007

Irak: Se conocen los detalles de uno de los golpes más audaces contra el ejército de EEUU

El audaz golpe del 20 de enero contra el Ejército estadounidense en Kerbala, cuyos detalles se conocieron este sábado, ha demostrado que la insurgencia iraquí posee una capacidad de espionaje, preparación y precisión hasta ahora insospechados.

CNN+. En el ataque deL pasado 20 de enero, cinco soldados estadounidenses resultaron muertos y tres heridos cuando celebraban una reunión con la Policía iraquí en el "Centro Provincial de Coordinación Conjunta" de Kerbala, 110 kilómetros al sur de Bagdad.

Desde los comienzos de la investigación llamó la atención que no hubiera ninguna víctima entre la Policía iraquí ni entre los atacantes.

Este hecho planteó serias dudas sobre la versión militar estadounidense de que se trató de un simple asalto contra una reunión donde las medidas de seguridad se presumían extremas.

Los soldados estadounidenses no murieron en combate,a excepción de uno, sino que fueron secuestrados y ejecutados por los atacantes.
Las investigaciones

Los asaltantes, "entre nueve y doce", llegaron al edificio de la reunión sin despertar sospechas, gracias a "uniformes de combate y armamento de tipo estadounidense", además de cinco grandes vehículos todoterreno.

Tras pasar todos los controles, penetraron en el complejo utilizando "fusiles, granadas de mano y posiblemente explosivos".

Todo indica que la intención de los secuestradores era llevarse a los soldados vivos y escenificar un secuestro perfecto en algún vídeo.

"La precisión del ataque, el material utilizado y el posible uso de explosivos indica que fue bien planificado antes de su ejecución", reconoce el portavoz de la División Multinacional de Bagdad, el teniente coronel Scott Bleichwehl.