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24 octubre, 2009

LITERATURA-PORTUGAL: La Biblia cruel según Saramago

Por Mario de Queiroz

LISBOA, 22 oct (IPS) - Tras una tregua de casi dos décadas, el escritor portugués José Saramago vuelve a la carga contra la Iglesia Católica. Esta vez su blanco es la Biblia, que describe como "un manual de malas costumbres, un catálogo de crueldad y de lo peor de la naturaleza humana".

"Sobre el libro sagrado, yo suelo decir: lee la Biblia y así pierdes la fe", aseveró el escritor, ganador del premio Nobel de Literatura en 1998, la única ocasión en que la Academia Sueca ha concedido el galardón a un autor de lengua portuguesa. 

En un encuentro con la prensa, el escritor reiteró los conceptos vertidos el domingo en la localidad septentrional de Penafiel, durante el lanzamiento de "Caín", su último libro en el que cuenta la historia del primogénito de Adán y Eva en tono irónico y jocoso. 

Según Saramago, no existe nada de divino en el llamado libro sagrado y, si bien "Caín" provoca problemas en la jerarquía eclesiástica, no será así entre los católicos que "no la leen". 

Para ser escrita se "necesitó 1.000 años, decenas de generaciones, siempre bajo el signo del dominio de un Dios cruel, rencoroso, vengativo, envidioso e insoportable", sostuvo el Nobel, que por ese motivo recomendó "no confiar en el Dios de la Biblia". 

Garantizó que no tiene cuentas para ajustar con Dios, porque "el bien y el mal están en la cabeza del hombre" y acto seguido reafirmó su profunda convicción de que "el cerebro humano es un gran creador de absurdos y Dios es el más grande de ellos". 

Estas declaraciones del escritor fueron fustigadas por la jerarquía católica, en especial cuando afirmó que "sin la Biblia seríamos otras personas, probablemente mejores" y confesó no entender "como la Biblia se convirtió en guía espiritual si está llena de horrores, incestos, traiciones y carnicerías". 

"No ando detrás de polémicas, pero tengo algunas convicciones y digo ciertas cosas. Nada de esto es gratuito: Caín es una compañía mía hace muchos años, respondió Saramago al ser consultado por IPS. 

Escribir este libro "para mí fue un ejercicio de libertad", afirmó el polémico y "provocador" literato, que a sus 86 años conserva intacta su rebeldía, la misma que demostró cuando ingresó al Partido Comunista en 1969, en tiempos de clandestinidad decretada por la dictadura corporativista que imperó en Portugal entre 1926 y 1974. 

Entre sus "provocaciones" se cuentan la furia de Israel cuando comparó la situación en Palestina con el campo de concentración nazi de Auschwitz, en Polonia, y la irritación del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, al que describió como "un virus que puede ser la muerte moral del país de (Giuseppe) Verdi y acabe destrozando el corazón de una de las más ricas culturas europeas". 

Asimismo, entre las "provocaciones" se cuentan la crítica al Papa, al afirmar que "Ratzinger (Benedicto XVI) tiene la desfachatez de invocar a Dios para reforzar su neo-medievalismo universal", su distanciamiento de los comunistas respecto de Cuba y su opinión que tarde o temprano Portugal se fundirá con España y ambos países pasarán a llamarse Iberia. 

El libro, de 181 páginas escritas en cuatro meses, es, según el propio Saramago, "una insurrección, un exhorto a que todos se animen a buscar lo que está al otro lado de las cosas", que pretende conducir a los lectores a la reflexión porque "somos manipulados todos los días". 

"Tenemos que luchar contra eso", apuntó el autor de esta obra en venta desde el lunes y con edición simultánea en portugués, castellano y catalán. 

El texto también dispara dardos sutiles a temas contemporáneos, tales como la crisis económico-financiera global en curso y su efecto en la desocupación, los derechos de los homosexuales y lesbianas y la acumulación de riqueza "en nombre del Señor". 

En 1991, con la publicación de "El Evangelio según Jesucristo", Saramago entró en conflicto con la Iglesia Católica, apoyada por el gobierno conservador del entonces primer ministro Aníbal Cavaco Silva, hoy presidente de Portugal, quien acabó por vetar la participación del escritor como candidato al Premio Literario Europeo de ese año. 

La obra causó la ira de sectores confesionales y conservadores, ya que presentaba una figura más humana de Jesús, como un joven rebelde, e insinuaba una relación íntima con María Magdalena. 

En la época, el gobierno fue ampliamente criticado por los sectores democráticos del país y del mundo entero por imponer la censura literaria, algo común durante la dictadura, que perduró hasta 1974, cuando la libertad de expresión fue repuesta por los capitanes izquierditas del ejército que derrocaron al régimen corporativista. 

Saramago no escondió su enfado con el gobierno de Cavaco Silva, auto-exilándose desde entonces en la isla canaria de Lanzarote, en la vecina España. 

En la actual polémica, que se vaticina lejos de su auge, el portavoz de la Conferencia Episcopal Portuguesa, presbítero Manuel Morujão, afirmó que el escritor montó "una operación de publicidad" para promover las ventas de "Caín", libro que confesó no haber leído porque "no es una de mis prioridades". 

Morujão fustigó los términos con que Saramago se refiere al libro sagrado de cristianos y judíos, "ofendiendo a millones de católicos en todo el mundo" y lamentó que un Premio Nobel use "tonos de ofensa". 

A un nivel más alto en la jerarquía, el obispo Manuel Clemente, de Oporto, segunda ciudad del país, pidió al literato que sea "más cuidadoso e informarse mejor" cuando escribe sobre acontecimientos bíblicos y deploró su "ingenuidad sobrecogedora" sobre el libro sagrado de cristianos y judíos. 

Saramago replicó confesándose sorprendido con "la frivolidad de los señores de la Iglesia, que no leyeron el libro, pero con insólita rapidez desparramaron opiniones y descalificaciones, tanto de la obra como de su autor". 

Sobre el sacerdote Morujão, quien "dijo que la lectura de 'Caín' no es una de sus prioridades", Saramago respondió que "se le agradece la franqueza, pero no deja de ser algo extraño que un portavoz no sepa de lo que está hablando". 

"Como falta de seriedad intelectual, no se podría esperar peor", estimó el escritor. 

Al mismo tiempo, el Nobel garantiza que no es contra Dios que escribe, "incluso porque él no existe", sino que su postura es contra las religiones, "porque no sirven, ni nunca sirvieron para aproximar a las personas". Para Saramago, "Dios sólo existe en nuestra cabeza, el único lugar donde nos podemos confrontar con esa idea". 

La obra recuerda que según el Antiguo Testamento, la primera parte de la versión cristiana de la Biblia, Caín fue el hijo primogénito de Adán y Eva que mató Abel, su hermano menor, en un ataque de celos, tras verificar que Dios mostraba preferencia por él. 

"Nada de esto ocurrió, está claro que son mitos inventados por el hombre, tal como Dios, una creación de los hombres. Yo me limito levantar las piedras y mostrar la realidad escondida debajo de éstas", afirmo el laureado. 

Saramago admite que "Caín" es un libro escrito "contra toda y cualquier religión", porque a lo largo de la historia, "todas las religiones, sin excepción, hicieron más mal que bien a la humanidad". 

La crítica especializada del semanario Visão apunta que el libro es un ejercicio irónico, provocativo e irreverente y que, a pesar del humor de algunos pasajes, Saramago resalta injusticias, crueldades, limitaciones al libre albedrío e incongruencias en la narrativa del Génesis, el primer libro de los que conforman la Biblia. 

La obra recoge quejas de Saramago respecto de la Iglesia Católica, recurriendo al artificio de viajes en el tiempo, con un Caín intemporal atravesando paisajes inhóspitos de la isla de Lanzarote y frondosos como los de su aldea natal portuguesa de Azinhaga, asistiendo a momentos de la historia bíblica. 

Con el recurso de las memorias que guardan los católicos de sus antepasados, la obra muestra a un Caín que asiste al enfrentamiento lingüístico de la Torre de Babel, a la destrucción de Sodoma y Gomorra, es testigo del Diluvio y el Arca de Noé, de la caída de Jericó para acceder a la Tierra Prometida, de las disputas entre Dios y Satanás y evita la puñalada de Abraham al hijo. 

Concluye Saramago: "Sí, el lector leyó bien. El Señor ordenó a Abraham que sacrificase a su propio hijo, como quien pide un vaso de agua si tiene sed, lo que significa que esa era su costumbre, muy arraigada. Lo lógico, lo natural, o lo simplemente humano, sería que Abraham hubiese mandado al Señor a la mierda". 

16 enero, 2009

Psicología: ¿Divinidad o Ciencia?, Creer en una Debilita Inconscientemente el Agrado Hacia la Otra

Boletín NC&T Vol. 1, No. 716 16 de Enero de 2009.
Foto: L. Brian StaufferSegún unos investigadores, las actitudes inconscientes de una persona hacia la ciencia o hacia la idea de la existencia de Dios, pueden estar básicamente en oposición una contra la otra, dependiendo de cómo se use una o la otra para dar respuesta a preguntas trascendentales del tipo de ¿cómo se creó el universo? o ¿cómo se originó la vida?

Además, los autores de este estudio han descubierto que esos puntos de vista pueden manipularse. Después de usar con ellos la ciencia o la religión para responderles preguntas trascendentales, la mayoría de la gente muestra su preferencia por una, y una posición neutra, o incluso negativa, hacia la otra. Este efecto parece existir independientemente del bagaje religioso o los puntos de vista de la persona.

Jesse Preston, profesora de Psicología en la Universidad de Illinois, quien dirigió la investigación, y su colega Nicholas Epley, de la Universidad de Chicago, deseaban investigar cómo la información científica influye en las creencias religiosas, y cómo las enseñanzas religiosas pueden también hacer que la gente dude sobre ciertas teorías científicas.

En uno de los experimentos diseñados por los investigadores para ver hasta qué punto la ciencia o la religión se pueden usar como explicación asumible por la gente, 129 voluntarios leyeron resúmenes sobre la teoría del Big Bang que explica la creación del universo, y sobre la hipótesis del "caldo primitivo de la vida", que explica el surgimiento de la vida en la Tierra. La mitad de ellos leyó un texto que aseveraba que las teorías tenían una base sólida y estaban respaldadas por los datos. La otra mitad leyó que esas teorías "despertaban más interrogantes que los que respondían".

Se pidió a todos que clasificasen rápidamente como negativas o positivas ciertas palabras que aparecían en la pantalla de un ordenador.

Lo que esos voluntarios ignoraban era que estaban siendo influenciados de manera subliminal justo antes de cada palabra. Por ejemplo, un instante antes de que la palabra "horrible" apareciera en la pantalla, se proyectó un destello de 15 milisegundos de la palabra "Dios", la palabra "ciencia" o una palabra neutra.

Un mensaje visual de 15 milisegundos es muy breve para ser registrado en la mente de manera consciente, pero el breve destello de la palabra tenía su efecto. Aquellos que habían leído antes del examen los textos en los que se destacaba el poder explicativo de la ciencia, clasificaron como positivas las palabras aparecidas tras la palabra "ciencia", con más rapidez que quienes habían leído textos en los que se criticaban las teorías científicas.

Los investigadores comprobaron que las personas a las que se les pidió que utilizaran la divinidad como una explicación primordial para varios fenómenos, mostraron una asociación más positiva con la idea de Dios y una asociación mucho más negativa con la ciencia, que quienes fueron inducidos a pensar en explicaciones alternativas a la acción de Dios. De igual forma, quienes leyeron los textos donde se decía que las teorías científicas no tenían solidez, reaccionaron con extrema lentitud a la hora de identificar palabras negativas que aparecían después de recibir el estímulo subliminal de la palabra "Dios".

Sin embargo, lo más curioso en los resultados de estos experimentos quizá sea el hecho de que el mayor efecto tiene lugar en la creencia opuesta. Cuando no se usa la religión para explicar la mayoría de las cuestiones importantes, la gente tiene una actitud positiva hacia la ciencia. Pero cuando la religión se utiliza para explicar muchas cosas, particularmente las grandes cuestiones existenciales como la vida, el universo, o el libre albedrío, entonces, de algún modo, la ciencia pierde su valor.

12 agosto, 2007

La rebelión de los ateos

Revista Qué Pasa
NEWSLETTER | Edición sábado 11 de agosto de 2007

Premunidos, dicen, de las armas de la razón y atrincherados en la ciencia, un grupo de filósofos, científicos y periodistas está protagonizando en Estados Unidos la mayor ofensiva que hayan enfrentado los dogmas religiosos en muchas décadas. Liderados por el evolucionista Richard Dawkins y el periodista Christopher Hitchens, no sólo cuestionan los fundamentos de las religiones. También las culpan de ser las causantes de sangrientos conflictos. Organizados a través de internet, llaman a los ateos a "salir de clóset" y reconocerse como tales, mientras sus libros se instalan entre los más vendidos de la lista del New York Times. Es el comienzo de la nueva Guerra Santa.

Por  Fernando Paulsen

Durante décadas crecieron en silencio. Se parapetaron en la academia, como científicos, filósofos, profesores, médicos, pero no buscaron hacer un frente común. Cada uno en su disciplina se desarrollaba sin tomar contacto con quienes pensaban igual a ellos. Siglos atrás, el costo de verbalizar avances científicos que ponían en tela de juicio la ideas religiosas fundacionales había traído la hoguera, la humillación pública y la persecución explícita a quienes se aventuraron a rebelarse ante los dogmas y las páginas sagradas. La existencia de Dios y el cumplimiento legal de su omnipresencia aumentaban el riesgo del díscolo, aunque las matemáticas, el laboratorio o la lógica estuvieran de su lado.

Ser ateo era sinónimo de perversión, de indiferencia ante los demás, de incapacidad de actuar con bondad y buscar el beneficio común. En los países con más relación entre la vida cotidiana y la religión, como algunos musulmanes, profesar la descreencia en la existencia de Dios colocaba al rebelde en una categoría humana distinta: era infiel, falta que se podía castigar sumariamente con la muerte. En el caso del pueblo judío, el ateísmo atentaba contra una base esencial de su propia existencia: su derecho a una tierra específica y a su comunicación privilegiada y directa con el Supremo Hacedor, en tanto las escrituras señalaban que ése era el pueblo elegido por Dios de entre todos los pueblos del planeta.

Dios era una realidad que abarcaba todas las realidades. Los parlamentos juraban en nombre de Dios, las constituciones políticas lo hacían parte de su esencia, las monedas y los billetes llevaban su nombre, el lenguaje cotidiano estaba lleno de su eterna ubicuidad: "Nos vemos mañana si Dios quiere", "estoy bien gracias a Dios", "Dios no quiera que algo salga mal". Hasta las interjecciones más mundanas se llenaban de su presencia: desde esa exclamación de sorpresa ante lo imprevisto, "¡Dios santo!", hasta esa verdadera marca anglosajona para el clímax sexual: "¡Oh, My God!".

Siempre ha habido voces disonantes, pero nunca un movimiento coordinado y desafiante. Thomas Jefferson llenó de frases la prehistoria constitucional de Estados Unidos, advirtiendo contra el abandono de la razón y la lógica que traía la fe religiosa. Charles Darwin, menos militante, fue clave en otorgarle a la ciencia un punto de apoyo para enfrentar la enseñanza escolar de la creación del mundo en siete días y de la raza humana como independiente de todos los demás seres vivos. Centenares de otros  humanistas y científicos, antes y después de Jefferson y Darwin, contribuyeron a agigantar la bodega de argumentos a favor de privilegiar la razón sobre la religión para entender el mundo. Pero, aun así, el proceso durante siglos fue básicamente cosa de individuos aislados. La excepción fueron episodios de aparición de pequeños grupos de fanáticos antirreligiosos, sin acceso a la difusión masiva de sus ideas o sin respaldo en evidencia alguna, más allá de su resentimiento contra el poder abusador existente.

Esto ha estado cambiando aceleradamente en los últimos años. Y está tomando una visibilidad manifiesta en la literatura, donde el ateísmo ha pasado a ser una materia recurrente de nuevos títulos publicados. No sólo sobre ideas que ponen en cuestión los dogmas religiosos de cualquier existencia divina, sino últimamente con un desarrollo agigantado -que no es respaldado por todos los autores ateos- del proselitismo ateo, de la formación de movimientos que desafíen los postulados religiosos y hagan crecer a quienes creen que la razón y la religión son antítesis, una -la razón- válida, comprobable y modificable, y otra -la fe- supersticiosa, absolutista e irracional.

Todo movimiento tiene líderes y, aunque el ateísmo del siglo XXI no está configurado como un ente coordinado y disciplinado, las voces más altisonantes atraen más atención que las que ocupan un nivel menos expuesto. El biólogo de Oxford Richard Dawkins, el filósofo Sam Harris, el periodista Christopher Hitchens, y la actriz y comediante Julia Sweeney son algunos de los ateos más locuaces del momento.

Dawkins, evolucionista acérrimo, planteó en su libro El Gen Egoísta el curso de colisión que llevaba la ciencia con la religión. Han pasado 30 años desde su publicación y Dawkins, en los últimos años, parece haber tomado una montaña rusa en la materia, acelerando su enfrentamiento con la fe, al punto de lanzar hace pocas semanas una campaña mundial, a través del sitio web www.edge.org, que llama a todos los ateos del mundo "a salir del clóset" y reivindicar su buen nombre y mejores ideas. El año pasado, Dawkins publicó El Espejismo de Dios (ver Qué Pasa N° 1.883), que estuvo varias semanas en los primeros lugares de los libros más vendidos, de acuerdo al New York Times. De hecho sigue ahí, a casi dos años de su publicación, en el sitio 28 entre los más vendidos.

Dice Richard Dawkins en la proclama de lanzamiento de su "Out campaign":  

"Nuestro coro es más grande, pero gran parte de él sigue en el clóset. Nuestro repertorio puede incluir las mejores canciones, pero demasiados entre nosotros están cantando sotto voce, con la cabeza gacha y los ojos en el piso. De esto se deriva que buena parte de nuestro esfuerzo de elevar conciencias debe apuntar, no a convertir a los religiosos, sino a estimular a los no-religiosos a que admitan su condición, ante ellos mismos, ante su familia y ante todo el mundo. Ese es el propósito de la Out campaign".

La campaña tiene símbolos visibles: camisetas alusivas, con la letra A en primer plano, en una relación metafórica con la novela La Letra Escarlata, de Nathaniel Hawthorne, donde relata la persecución -en el Boston puritano del siglo XVII- de una muchacha, Hester Prynne, quien da a luz una niña, Pearl, siendo acusada de adulterio. Hester se niega a dar el nombre del padre y trata de vivir con su hija, con dignidad y rectitud, pero es obligada a usar una gigantesca letra A, de adúltera, en su pecho, para que toda la comunidad la reconozca como la pecadora que es.

Incluso más virulento que Dawkins, el filósofo Sam Harris ha escrito en tres años dos libros que van a la yugular: El Fin de la Fe y Carta a una Nación Cristiana. Como muchos de sus colegas ateos, Harris enfrenta los dogmas religiosos a partir de masticarlos con los dientes de la lógica. Y no teme utilizar ejemplos cotidianos, como esta referencia a las víctimas del huracán Katrina, que asoló Nueva Orleans hace dos años: "Más de mil personas murieron, decenas de miles perdieron todas sus posesiones en esta tierra y casi un millón fue obligada a abandonar su ciudad para siempre. Seguramente casi todas las personas que vivían en Nueva Orleans cuando los azotó el Katrina creían en un Dios compasivo, omnipotente y omnipresente. Él debió haber escuchado las plegarias de los ancianos y los niños, que se subían desesperados a los techos de sus casas mientras el agua subía, sólo para terminar lentamente tragados por la inundación. Estas eran personas de fe. Eran hombres y mujeres decentes y trabajadores que habían rezado durante toda su vida. Sólo el ateo tiene el coraje de admitir lo obvio: esta pobre gente murió hablándole a un amigo imaginario".

El periodista inglés, avecindado en Estados Unidos, Christopher Hitchens es un personaje curioso. Irreverente, extremadamente liberal, ha denunciado decenas de escándalos políticos y financieros, desde una biografía crítica de Henry Kissinger hasta una peculiar relación de financiamiento de la obra de Sor Teresa de Calcuta por parte del ex dictador haitiano Baby Doc Duvalier. Sin embargo, el mismo Hitchens apoyó a George Bush intensamente en la invasión a Irak, y hasta ahora defiende el mantenimiento de tropas norteamericanas en ese país. La respuesta a esta presunta incoherencia con su liberalismo, Hitchens la ha dado en parte a través de su libro Dios no es Grande, que lleva más de cuatro meses entre los tres más vendidos de acuerdo al New York Times. Según el británico, el peligro más inminente para la civilización hoy por hoy es el fanatismo religioso islámico, incluso más que su repudiado fanatismo cristiano evangélico, con la Casa Blanca convertida en papado.

Admirador de la postura de Tony Blair -expresada en un discurso de 1999 para definir a los aliados del futuro-, Christopher Hitchens argumenta sin temor a sus críticos: "La coexistencia con regímenes agresivos o expansionistas, teocráticos y de ideologías totalitarias no es posible. Uno debiera ir más lejos y sostener que tampoco ese tipo de relación es deseable".

En Dios no es Grande, Hitchens se va con todo el carrete. El subtítulo del libro es "Cómo la religión envenena casi todo". En el capítulo dos recuerda que un animador de televisión en Estados Unidos le preguntó: "Si en una ciudad extraña un grupo de personas que usted desconoce se le acercara en la calle cada vez más, ¿se sentiría más seguro si supiera que ellas vienen de una sesión de oración?". Hitchens no duda en responder que, a juzgar por su experiencia, si esa gente viniera de un momento de plegaria se sentiría más amenazado que si fueran simples transeúntes o hinchas del fútbol. En un largo párrafo, el columnista británico recuerda la ciudades que ha reporteado y que empiezan con B: Belfast, Bombay, Bagdad, Belgrado, Beirut y Belén. Detalla la guerra sectaria irlandesa entre católicos y protestantes; la destrucción de una bella ciudad como Beirut por la imposición de una dictadura religiosa; la forma como un movimiento nacional terminó en Bombay con grupos musulmanes pidiendo la partición de la India en dos países y castigando a los infieles a sangre y fuego; la "limpieza religiosa" que partió a Belgrado y transformó a Bosnia y Sarajevo en símbolos de genocidio; y por último a Belén, que de ser el pueblo donde el Nuevo Testamento asegura que nació Jesús de su madre virgen, se convirtió en una ciudad -en su control árabe- vigilada, sitiada y donde se aplican castigos religiosos a las mujeres que pasean con sus novios sin chaperonas. El costo, según Hitchens, de que Palestina abandonara su tradición secular, para ingresar a las naciones que miran el mundo bajo el prisma religioso.

En esas ciudades, concluye Hitchens, que se te acerque un grupo que viene de una ceremonia religiosa, da terror, no confianza.

De alguna forma, Dawkins, Harris y Hitchens están en su ley. No han necesitado el establishment para progresar y mantenerse. Son irreverentes, desde la intelectualidad, la ciencia o el periodismo, disciplinas que tienen vida propia y dependen menos de mentores que exigen acatamiento de reglas de urbanidad. Por eso el caso de Julia Sweeney es distinto. Ella es una actriz y comediante que vive de Hollywood y de la aceptación del establishment de la entretención masiva norteamericana. Y ese establishment es profundamente enemigo de los cuestionamientos en serio de las bases de la fe popular.

Sweeney escribió una obra teatral, un monólogo, titulado "Dejando ir a Dios", donde describe cómo pasó de ser una católica convencida a abrazar un ateísmo declarado. Con humor, reflexión y desde una posición muy respetuosa con su antigua fe,   transformó el monólogo en libro y, ahora, en DVD, planteando su ateísmo desde una postura no académica, ni intelectual, ni de elite avanzada, sino de alguien que, como millones de otros en EE.UU., decidió que no bastaba con creer, sino que había que entender por qué creer en lo que creía. Y allí, para Sweeney, las explicaciones bíblicas y sacerdotales perdieron todo sentido: la literalidad de la Creación; la visión de ese Dios castigador y cruel del Antiguo Testamento; o la asociación tolerada entre la fe cristiana y Santa Claus, quien legitimaba cada Navidad la desigual distribución del ingreso, donde los niños pobres recibían del Viejito Pascuero un regalo o ninguno y los niños ricos, montones de paquetes. Y eso era legítimo. Como la filósofa Louise M. Antony al recordar su infancia en Filósofos sin Dioses (ver recuadro), Sweeney también se pregunta por qué el Viejito no corrige con sus regalos el desequilibrio, si los niños pobres se portan bien. Y por qué la Iglesia no desenmascara este paganismo que consolida las injusticias. Concluye que Santa Claus es funcional a la visión mágica y milagrosa del nacimiento de Jesús, profesada por el cristianismo, por lo que no hay interés en denunciar al intruso Viejito, aunque su mensaje de desigualdad consolidada sea más poderoso que el mensaje cristiano de un nacimiento que cambió la historia.

A los más locuaces, se les debe sumar una serie de personas que, sin buscar proselitismo ateo, no están dispuestas a tolerar que los avances de la ciencia sean ignorados en función de revelaciones sin evidencia incluidas en libros milenarios.

El conocido astrónomo Carl Sagan -fallecido hace algunos años-, quien se hizo famoso por llevar el tema del espacio a las casas de millones de telespectadores, a través de su serie Cosmos, escribió una serie de conferencias, conocidas como las Gifford Lectures, en Escocia, donde establece la evidencia científica de nuestra diminuta realidad respecto del universo a nuestro alrededor. En un libro que hace pocos meses fue reeditado y relanzado en medio de la ola ateísta, llamado "Las variedades de la experiencia científica: un vistazo personal a la búsqueda de Dios", Sagan reduce las probabilidades de que este fragmento de un granito de arena haya sido bendecido entre todos los planetas, estrellas, sistemas solares y galaxias como el único capaz de generar vida y de ser el destinado a dominar todo el universo, por un designio divino revelado hace poco más de tres mil años, el cual debe creerse a pie juntillas y no cuestionarse.

El filósofo Daniel Dennett, de la Universidad de Tufts, en Boston, Estados Unidos, también sacó su propio libro en medio de la avanzada atea, titulado "Rompiendo el maleficio, la religión como un fenómeno natural". Dennett encabeza un Centro de Estudios de la Cognición, en la Universidad de Tufts, con énfasis en la filosofía de la mente y de la biología. En su libro, Dennett se propone explorar la posibilidad de que las religiones se hayan instalado como programas estables de la conciencia humana de una forma biológica, evolutiva. El aparente beneficio de historias repetidas por milenios hizo que el cerebro evolucionara necesitando cuentos que generaran moralejas normativas y figuras autoritarias, que revelaran las verdades eternas.

Junto a Dawkins y otros, Dennett forma parte de uno de los grupos más polémicos entre los ateos: los Brights. Este movimiento, nacido el 2003, define a sus miembros como individuos cuya visión del mundo es naturalista, libre de elementos místicos y sobrenaturales. Pero, en inglés, Bright significa brillante, por lo que este juego de palabras y definiciones les ha granjeado a sus cultores la imagen de arrogancia y soberbia extrema. Como la mayoría de los cultores del nuevo ateísmo, los Brights hacen uso intensivo de internet. De hecho, se relacionan entre sí a través de un sitio web (http://www.the-brights.net/) y mantienen autonomía en su trabajo y vinculaciones profesionales.

Si se necesitara encontrar a alguien que forma parte del movimiento de los ateos, pero que considera que más que batallar con los religiosos hay que buscar puntos en común para obtener beneficios para todos, esa persona puede ser el zoólogo de la Universidad de Harvard Edward O. Wilson. Uno de los entomólogos más reconocidos del mundo, experto en hormigas y a cargo del Museo de Zoología Comparativa de la universidad bostoniana, Wilson el año pasado sacó su propio libro en medio de la marejada literaria en la materia, La Creación. Su tesis es simple y ha ganado muchos adeptos en el mundo académico, especialmente a partir de la toma de conciencia sobre la situación del calentamiento global. Wilson plantea que más importante que definir si el mundo obedece a un diseño inteligente, o si éste es fruto de siglos de evolución, lo imperativo hoy es proteger la creación, indiferente de quién la haya creado. Edward Wilson propone posponer la batalla científica y religiosa, para asegurarse que habrá continuidad de la existencia humana, amenazada como nunca antes por la posibilidad del exterminio nuclear y la intolerancia que puede llevar a las masacres y sensaciones de inseguridad extremas que motiven aniquilar a otros para salvarse unos. En ese contexto, dice Wilson, antes que se establezca la verdad de quién creó qué, la propia creación habrá terminado.

En su libro, Wilson no esconde que él es un científico no creyente. Pero advierte que el estado actual de falta de respeto, miedo y los cambios en el medio ambiente producidos por el hombre son más relevantes que la discusión intelectual sobre si la fe o la razón debe prevalecer en los textos y las aulas. La prestigiosa revista científica Seed dedicó su portada a Wilson el año pasado, bajo el sugerente título de El Sintetizador. En un elocuente párrafo Wilson detalla su postura:

"En general, los científicos que han escrito sobre religión y ciencia han tomado uno de dos caminos. O critican desde la ciencia las creencias religiosas, lo que es en esencia un enfoque hostil. O, por otra parte, se dedican a registrar la forma como la evidencia científica puede combinarse con el punto de vista religioso, en la forma de pruebas y hechos documentados. Yo he tomado un ángulo absolutamente distinto, que es solicitar una tregua; poner a un lado los temas metafísicos que han forjado las guerras culturales, para concentrarme en el gran tema de la decadencia de la creación como un bien común, y haciéndolo de una  manera respetuosa".

¿Tendrá éxito Wilson en su síntesis con gentileza? ¿Logrará Dawkins el éxito en su campaña para que los ateos salgan del ostracismo y se presenten a cara descubierta en la sociedad? ¿Seguirá vigente la moda editorial que trae títulos y más títulos cada año a ambos lados de la disputa, con altísimas cifras de lectura y difusión masiva?

Los ateos dicen que están aquí para quedarse y que la ciencia está de su lado. El mundo religioso los mira con recelo y lamenta su incapacidad de creer en algo más que lo que puedan comprobar en un laboratorio. El Creador está en entredicho público. La Creación está amenazada.

En algún laboratorio alguien está a punto de descubrir que lo que se pensaba era milagroso es hoy racionalmente comprensible. En alguna ciudad, un joven sueña con forrarse en dinamita y volarse de la historia junto a decenas de infieles, todo por la gloria de su Dios.

Louise Antony, filósofa: No se puede engañar a la gente escudándose en la irracionalidad

Son 19 filósofos top de Estados Unidos y Gran Bretaña los que forman parte de "Filósofos sin Dioses", un libro recién salido del horno, y que editó y produjo la filósofa de la Universidad de Massachussetts, Louise M. Antony. En una calurosa tarde del verano norteamericano, Antony conversó con Qué Pasa.

-¿Por qué ahora se desata esta batalla editorial con ateos desafiando la ortodoxia religiosa como nunca antes?
-Estas ideas no son nuevas y han circulado en informes científicos y filosóficos por años. Quizás los anglosajones hemos estado más susceptibles de salir a la luz por nuestra situación política. Cuando tu presidente argumenta que se comunica directamente con Dios y toma sus decisiones siguiendo sus instrucciones, es hora de alzar la voz y decir basta. No se puede engañar a la gente escudándose en la irracionalidad.

-Su artículo se titula Por el amor a la Razón. ¿Acaso el creyente no ejercita su propia racionalidad? ¿Es necesariamente un seguidor de cuentos y fábulas?
-Recuerdo un letrero en el parachoques de una camioneta en el sur de Estados Unidos que decía: "Dios lo dijo. Yo lo creo. No hay nada más que decir al respecto". Es a ese tipo de irracionalidad ciega al que llamamos a reflexionar. No es tan importante lo que uno cree. Lo esencial es saber por qué se cree en aquello. Espero que podamos encontrar espacio para algún entendimiento.

-¿No tiene dudas de estar equivocada? ¿De que es posible que haya una inteligencia superior que creó todo lo que vemos?
-No sé exactamente qué, pero es posible que alguna forma de inteligencia diera vida a todo esto. Pero esa no es una respuesta válida. Es simplemente verbalizar una hipótesis. Que yo diga que creo en la existencia de los centauros y emplace a alguien que me desmienta, no transforma la imposibilidad de demostración en contrario en una comprobación de lo que afirmo. En la médula del cuestionamiento al ateísmo no están nuestras dudas y planteamientos. Lo que hay es una mirada que por siglos ha declarado que no puede haber amor, ternura, bondad, lucha por el bien común, cariño por los hijos desde la negación de la existencia de Dios. Ese es un pensamiento grotesco y ofensivo. En nuestro libro hay ejemplares padres de familia, muchos provienen de una educación profundamente religiosa, algunos incluso van a misa con sus familias, la mayoría mantiene excelentes relaciones con colegas creyentes. Sólo que no creemos en una divinidad revelada por antiguas escrituras, que intenta convencernos de que la moralidad es imposible en la ausencia de la creencia en esa divinidad. Eso no tiene sentido. No podemos concebir que para comportarse bien haya que establecer un sistema de incentivos y castigos, con Paraísos idílicos e Infiernos horrorosos. En un mundo sin Dios no hay garantías de que vas a ser recompensado por hacer el bien. O que vas a ser sancionado por hacer el mal. Los ateos debemos hacer lo correcto, simplemente porque es lo correcto.


Richard Dawkins

A casi dos años de su publicación, el libro "The God Delation" de Dawkins -un reconocido biólogo evolucionista- sigue entre los más vendidos de la lista del New York Times.


Sam Harris

Los dos libros del filósofo Sam Harris (The End Of Faith y Letter to a Christian Nation) han generado polémica en Estados Unidos.


Christopher Hitchens

El libro de Hitchens -"Is Not Great", una crítica furibunda a todas las religiones- lleva más de cuatro meses entre los tres más vendidos de acuerdo al New York Times.


Daniel Dennett

Dennett es uno de los más respetados filósofos de Estados Unidos, y su libro Breaking The Spell se aproxima al tema religioso desde el punto de vista biológico.


10 julio, 2007

Inician en Cuba Encuentro Internacional de Estudios Sociorreligiosos

Actualizado 3:30 A.M. (hora local)

  La Habana, martes 10 de julio de 2007. Año 11 / Número 191

Periódico Granma
LA HABANA— El quinto Encuentro Internacional de Estudios Sociorreligiosos se iniciará hoy en esta capital, con más de 200 participantes de América, Europa y Asia.

Al evento asistirán investigadores, líderes religiosos y estudiantes de distintas creencias, entre ellos medio centenar de delegados extranjeros, informó a Prensa Latina Ramón Torreira, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (DESR) del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, organizador de la cita.

El tema central de la reunión es "Los movimientos religiosos ante los conflictos y desafíos de un mundo en crisis" y los debates se extenderán hasta el próximo jueves 12.

Entre las actividades incluidas en la agenda para el primer día de trabajo esta un taller sobre religión, pobreza y justicia social en la realidad latinoamericana y caribeña actual y un panel titulado La mirada a la Historia en el Estudio de la Religión.

En este punto del temario, se presentarán los resultados y proyecciones del Seminario Internacional "Pobreza, religión y justicia social en América Latina y el Caribe", celebrado recientemente en Santo Domingo, República Dominicana.

Los asistentes cambiarán impresiones también sobre Religión, subjetividad y cotidianidad y otro de los temas abordará lo relacionado con la historia del protestantismo en Cuba.

El Encuentro rendirá homenaje póstumo, en su primera sesión, al doctor Jorge Ramírez Calzadilla, fundador del DESR, en ocasión del 25 aniversario de ese departamento. (PL)

03 junio, 2007

La cruz del empresariado

 

Este lunes llega a las librerías "Riqueza y piedad", una larga investigación -para su tesis de doctorado en Cambridge- de la socióloga María Angélica Thumala sobre el catolicismo de la elite económica en Chile. Su objetivo era saber si la modernidad había reducido o no la religiosidad del empresariado. Para ello entrevistó a 75 ejecutivos de las principales compañías del país con los que conversó de todo, desde el Diablo hasta su estilo de hacer negocios. En esta entrevista cuenta algunas de las conclusiones a las que llegó.

Por  Pelayo Bezanilla

Cuatro años demoró María Angélica Thumala en concluir su tesis para doctorarse en Sociología de la Universidad de Cambridge, en 2005. El objetivo era ambicioso: saber si la irrupción de la modernidad en Chile había o no mermado el catolicismo de la elite económica.

Desde 2000 hasta 2001, la religión fue su gran objeto de estudio. "Quería saber qué papel juega la religión en las vidas de personas que forman parte de una sociedad moderna. Saber por qué, habiendo tanta variedad y competencia en términos de ideas y creencias no religiosas, hay muchas personas que siguen encontrando respuesta en la religión", dice Thumala, socióloga y profesora de la Universidad Católica.

La base de su trabajo fue testimonial. Entre agosto de 2001 y marzo de 2002 entrevistó largamente a 75 ejecutivos -desde presidentes hasta directores- de las más importantes empresas inscritas en la Superintendencia de Valores y Seguros. Bajo el compromiso de no develar sus identidades, cada uno le reveló su visión sobre la Iglesia Católica, Dios, el Diablo, los pecados, etc.

El resultado de ese esfuerzo es Riqueza y piedad, libro que, editado en la colección Arena Abierta del sello Debate, sale este lunes 4 a librerías. "Este libro busca contribuir a llenar un espacio en el estudio de la religión de las elites", dice la autora, desde Inglaterra, donde trabaja por seis meses en una investigación para la Universidad de Oxford.

- ¿Qué tan estrecha es la relación entre la elite económica y el catolicismo?
- Sumamente estrecha. El catolicismo es una parte fundamental de la identidad, no sólo de una parte de la elite económica, sino de la clase alta chilena, en general. Históricamente la clase alta ha sido católica, de diversos modos, pero católica. La imagen de la clase alta católica, incluso pechoña, aparece más marcada ahora que en el pasado porque la vertiente laica de la clase alta ha visto disminuida su presencia pública.

- ¿Por qué ese catolicismo no se da en otros grupos de elite, como la política?
- Se da también, aunque en menor medida, pero no puede mostrarse. Los miembros católicos de la UDI, RN y la DC han hecho ver sus opiniones en materias religiosas en varias ocasiones. Pero a diferencia de la actividad empresarial, que es privada, el discurso de los políticos, si quieren ser elegidos, debe estar dirigido a todo el país y no sólo a los católicos. Esto suaviza las opiniones o las propuestas.

- ¿Y cuál es la relación de los movimientos religiosos con la política?
- Movimientos como el Opus Dei o los Legionarios de Cristo no han generado vocaciones políticas, en el sentido de un proyecto nacional que vaya más allá de la defensa de un modelo económico o de ciertos valores católicos. A diferencia de los jesuitas o la Holy Cross (en el colegio St. George), que sí generaron vocaciones políticas, el énfasis del Opus Dei en, por ejemplo, la santificación a través del trabajo, implica proyectos personales que se desarrollan en el espacio privado de la empresa o la caridad. La excepción que confirma esta regla es Joaquín Lavín, cuya carrera política ha estado marcada por el fracaso.

- ¿De qué modo este catolicismo determina el modo de actuar de los empresarios en sus negocios? ¿Los hace menos arriesgados o innovadores?
- No los hace menos innovadores porque lo que prima es el criterio comercial. Los planos religioso y financiero no se mezclan a la hora de evaluar la viabilidad o rentabilidad de un proyecto. Donde sí hay un efecto religioso, en algunos casos, es en la selección de las áreas de inversión o desarrollo de nuevos mercados. Algunos empresarios católicos no entran en áreas consideradas cuestionables desde su punto de vista como, por ejemplo, la comercialización de anticonceptivos.

- La pregunta inicial de su libro es si la elite económica chilena va en la misma línea de la modernidad en el sentido de una declinación religiosa o avanza en la dirección contraria. ¿Cuál fue la respuesta que encontró?
- La respuesta es que modernización y religiosidad no son incompatibles. La educación técnica y profesional en que se sustenta gran parte del desarrollo capitalista contemporáneo no elimina la inquietud religiosa ni la creencia en lo sobrenatural. Por ejemplo, es perfectamente posible que un ejecutivo entrenado en la Universidad de Chicago crea en el demonio como una entidad no abstracta y que tiene propósitos y estrategias de acción.

- ¿Qué condiciones hicieron que la elite económica chilena "enganchara" tan bien con grupos como el Opus Dei y los Legionarios? ¿Había una orfandad por la supuesta "izquierdización" de la Iglesia de los 60?
- Efectivamente, la creciente afinidad de la Iglesia Católica y la izquierda, que se agudiza hacia fines de los años '60 y que incluyó a miembros de familias tradicionales de elite y generó quiebres importantes, produjo sentimientos parecidos a la orfandad o la sensación de traición, en especial por el apoyo de la Iglesia a la Reforma Agraria.

- Usted señala en el libro que también les dan un sentido religioso a muchas de sus prácticas.
- Ese es el otro elemento que influye en el éxito de estos movimientos: su capacidad de legitimar las opciones de vida que durante esos años eran consideradas moralmente cuestionables desde el punto de vista religioso. Lo que parecía un requisito de buena catolicidad, como dejar el lujo e irse a vivir a una población, es hoy día visto en este grupo como una excentricidad innecesaria. Para estos movimientos, el buen católico puede serlo en su medio. Se espera que sea "lo mejor que puede ser dados sus talentos". Eso transforma la figura del empresario y emprendedor en algo positivo. Este cambio es importante si se considera la relación ambivalente con la riqueza que ha tenido la Iglesia durante su historia.

- ¿Hasta qué punto la elite "castiga" a quienes se apartan del modelo, como, por ejemplo, los separados?
- Varios entrevistados recuerdan que en sus casas cuando eran chicos "no entraban separados". Hoy día los separados entran no sólo a las casas, sino que son acogidos por los Legionarios de Cristo. El Opus Dei es más estricto en eso y sus miembros hacen ver sus puntos de vista con entusiasmo. Los separados son "castigados" en los colegios y esto genera mucha frustración entre quienes aún se consideran católicos a pesar de tener un fracaso matrimonial. Un entrevistado se refirió a su estatus en la Iglesia con amargura como de "católico clase B". No sólo no puede poner a sus hijos en el colegio de su preferencia, sino que no puede comulgar. 

- ¿Qué tan cerrados son los círculos de la elite religiosa?
- Es preciso aclarar que en la elite hay varios círculos y no todos son religiosos. O no se definen primordialmente ni siempre en función de la religión de sus miembros. Las redes que se forman tienden a tener un origen en la formación profesional, intereses gremiales, la universidad, el colegio, la familia o una combinación de todo lo anterior. La entrada a esos círculos depende todavía principalmente del acceso a educación superior y los ingresos de la familia de origen. En el caso de los movimientos a los que nos hemos referido, su porosidad al interior de la elite es relativamente alta, especialmente en el caso de los Legionarios de Cristo o de Schoenstatt. Las barreras de entrada al Opus Dei son un poco más altas en la medida en que la persona debe estar dispuesta a adoptar un estilo de vida bastante reglamentado y demandante.

- ¿Cuáles son los ritos o creencias que más caracterizan hoy el catolicismo de la elite económica? ¿La misa?
- La misa es, efectivamente, una práctica central y la participación masculina en ella constituye un cambio importante respecto del pasado. Hasta muy recientemente los hombres de la clase alta no iban a misa con sus mujeres e hijos. Hoy parece haber una suerte de renacimiento de la misa en los barrios altos de Santiago. Pero hay otras prácticas que también caracterizan a la elite, como la celebración del Mes de María en la casa en oratorios privados o la resurrección del confesionario después de años de confesión cara a cara.

- ¿La elite económica chilena es especialmente religiosa o es similar a otros países de la región?
- Comparativamente, las elites de Buenos Aires son más diversas y cosmopolitas, también más liberales, aunque hay sectores de catolicismo duro. En Sao Paulo o Río, además de ser diversas y más laicas, las elites tienden a ser más abiertas a formas alternativas de espiritualidad o a combinar tradiciones religiosas. Entre los empresarios o ejecutivos de Santiago, en cambio, el new age o las religiones de inspiración oriental no han penetrado. En México y Perú, al parecer, los Legionarios de Cristo y el Opus Dei respectivamente tienen una presencia importante. Lamentablemente no hay estudios comparados tipo sobre la religión de las elites en América Latina. Las clases altas se han mantenido exitosamente inmunes al escrutinio de las ciencias sociales. A diferencia de la religión de los pobres, que se ha estudiado muchísimo bajo la categoría de 'religiosidad popular', se sabe casi nada acerca de la religión de los sectores más acomodados

24 mayo, 2007

RELIGIÓN-BRASIL: Indígenas resisten en museo abandonado

Por Fabiana Frayssinet

RÍO DE JANEIRO, may (IPS) - Veinte indígenas ocupan desde octubre el edificio abandonado del Museo del Indio en Río de Janeiro para llamar la atención sobre los "500 años de resistencia al genocidio", una visión de la historia americana que adquiere otro sentido a la luz de la nueva postura del Vaticano sobre la evangelización colonial.

Las paredes del museo, cuya referencia es que "está ubicado frente al portón 13 del estadio de fútbol del Maracaná", se entremezclan con las raíces de los árboles centenarios y las ruinas de lo que fue hasta hace 20 años un imponente edificio estilo art decó, erigido a principios del 1900.

El humo de la cacerola de barro donde una indígena cocina arroz y fríjol en medio de la sala central, se eleva en espiral hasta las muchas hendijas que filtran la luz en el techo de madera y tejas rotas.

Algunos ocupantes duermen en "redes" (hamacas). Otros en tiendas improvisadas que en nada recuerdan a las "ocas" (chozas de paja) que muchos dejaron en sus aldeas.

Son indígenas y descendientes de los pueblos karajas, yanomamis, guaraníes, pataxos. Quieren que el gobierno federal les ceda el edificio para crear allí un instituto de preservación y difusión de la cultura indígena.

"La historia la contaron los vencedores desde su perspectiva. Es una óptica que congela a los indígenas en el siglo XVI", dice a IPS Marize de Oliveira, profesora de historia en escuelas públicas.

"Hoy los niños en las escuelas creen que nosotros vivimos en medio de la selva o que no existimos más", añade la profesora, integrante del Movimiento Tamoio, una agrupación que alude a la primera acción de resistencia de la etnia tupinambá contra los colonizadores portugueses, en el siglo XVI.

Oliveira es descendiente de guaraníes, que poblaron una extensa región de lo que hoy es América del Sur y cuya lengua es reconocida oficialmente por el bloque del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela).

Mientras ella habla, un compañero de ocupación, de la etnia pataxo, del nororiental estado de Bahía, pinta en su piel los dibujos e ideogramas de su aldea. Otro, en un bastidor, delinea los trazos que le recuerdan la selva que dejaron sus padres.

El Movimiento Tamoio tiene ahora una causa nueva que defender. O, mejor dicho, vieja: una que creían superada y que adquiere otra dimensión, según sus miembros, a partir de las declaraciones del papa Benedicto XVI durante su visita a Brasil, del 9 al 13 de este mes.

En la inauguración de la V Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe, en la sureña Aparecida, el sumo pontífice dijo que la evangelización católica de América durante la conquista europea "purificó" a los indígenas, y que retomar sus religiones originales sería un retroceso.

El alemán Joseph Ratzinger, quien antes de asumir el pontificado en 2005 fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, señaló también que la evangelización no fue impuesta a los pueblos indígenas sino que la aceptaron de buen grado porque "Cristo era el salvador que esperaban silenciosamente".

"En verdad, la Iglesia Católica durante mucho tiempo, en toda la Edad Media, pretendió siempre tener una hegemonía del pensamiento", dice al respecto Oliveira.

"Decir que los indígenas no sufrimos ningún tipo de acción obligatoria de parte de los conquistadores es una mentira. ¿Cuantos de nosotros perdieron su lengua, fueron llevados por la fuerza de su lugar, fueron obligados a dejar de lado sus raíces culturales, a ser bautizados como católicos? ¿Cuantos 'pajes' (lideres religiosos indígenas) fueron condenados como demonios?", se pregunta la profesora.

Al museo llega el guaraní Wera Djekaupe, otro integrante del Movimiento Tamoio. Repite lo que acaba de transmitir en un programa de la televisión brasileña, como parte de su militancia a través de medios de prensa, académicos y escuelas.

"El pueblo indígena de Brasil, mucho antes de la llegada de la colonización de los portugueses y otros, ya conocía quién era el creador de la tierra. El gran creador de toda la naturaleza, del mar, de la luna, de todo, era el Ñanderú", recuerda.

"El Papa dijo que la Iglesia purificó a los indios. Yo lo rebato. Los indios ya eran puros, ya estaban purificados por el gran Ñanderú", reflexiona Djekaupe.

Organizaciones indígenas y sacerdotes vinculados a las pastorales nativas de América Latina consideraron las declaraciones del Papa un retroceso en relación a Juan Pablo II (1979-2005), quien en 1992 había pedido perdón en Santo Domingo a los pueblos indígenas por los crímenes cometidos en nombre de la evangelización.

Flavio Wiik, especialista en religiones aborígenes del Instituto de Estudios Religiosos, piensa en cambio que no hay nada nuevo bajo el sol del Vaticano.

"Esas declaraciones se suman a la postura de la Iglesia en los últimos 10 ó 15 años, de limitar la acción de misioneros identificados con la Teología de la Liberación", como el Consejo Misionero Indígena, de movimientos pastorales que "han tratado de forma no jerárquica la relación entre el cristianismo y las religiones indígenas", sostuvo en entrevista con IPS.

"Las declaraciones (de Benedicto) forman parte de la propuesta de establecer una jerarquía, una soberanía del cristianismo sobre las religiones indígenas", como lo ha hecho en relación al islamismo, agregó el antropólogo.

Fue difícil encontrar una respuesta oficial de la Iglesia Católica para contrapesar esas opiniones. Un portavoz dijo que ahora es necesario pedir autorización de la jerarquía eclesiástica para dar entrevistas. Y la evangelización indígena produce todavía más susceptibilidad.

Finalmente, el sacerdote Jorge Luiz Neves Pereira da Silva, conocido como "padre Jorjao" dentro del movimiento carismático de la Iglesia, explicó la postura del Papa, a quien atribuyó un "total reconocimiento y respeto de toda la riqueza antropológica de los indígenas"

"Jesucristo es invalorable. Es el camino y verdad de vida. Es un tesoro tan precioso que es imposible negárselo a un ser humano. Entonces, el haber anunciado a Cristo a los indígenas fue una ganancia incomparable para ellos. Fue mostrarles que son amados y que la naturaleza no está compuesta de Dios sino que el propio Dios creó la naturaleza", dijo el sacerdote.

Si la creación fuera una sinfonía, una pintura, "nosotros les presentamos a los indígenas al autor de esa gran obra de arte que es la creación", añadió.

El sabio yanomami Phe Kamen, de una aldea en la frontera entre Brasil y Venezuela, vive desde hace ocho años en Río de Janeiro, adonde llegó para que su esposa recibiera tratamiento en el Hospital del Cáncer.

Ahora viudo, Phe Kamen no tendría motivos para quedarse. Pero, antes de morir, su esposa le pidió que lo hiciera para transmitir su cultura a través del Movimiento Tamoio, con cuyos integrantes vive en el museo abandonado.

"Mi religión es la de mi etnia, mi dios es Manu, es la naturaleza", explica a IPS. "El amor está en todo, los hombres debemos amarnos", reza elevando su arco al cielorraso del edificio abandonado.

Phe Kamen pide que a través de este informe llegue "un grito de alerta a la humanidad por las bestialidades que están haciendo".

"El hombre perdió su esencia en busca del dinero, quedamos con los ríos secos, los animales mueren. Católicos, musulmanes, protestantes, todos son caminos que llevan a Manu Dios, y debemos unirnos sin imponernos con violencia unos contra otros, para salvar el planeta", agrega en una mezcla de portugués y español.

Es la religión que, según el "viejo indio", como se define, han transmitido por más de 500 años sus ancestros. La que sobrevive, pese a todo.(FIN/2007)

20 mayo, 2007

LA PEDAGOGIA DE LA LIBERACIÓN ES MÁS NECESARIA QUE NUNCA

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Frei Betto:


fotoEl pasado dos de mayo de 2007 se cumplieron diez años de la desaparición física de Paulo Freire, el autor de La educación como práctica de la libertad, Pedagogía del oprimido y Pedagogía de la esperanza, entre otras obras.

Su colega y compañero de tareas Frei Betto, también pedagogo brasileño, habla sobre educación y señala que la Pedagogía de la liberación "es más necesaria y urgente que nunca".

Rosa María Torres*

Los textos de Paulo Freire (abajo, der.) son de sustancial importancia para entender gran parte de los debates en torno a la educación en Latinoamérica en los últimos 40 años. La autonomía, la democracia, el respeto del otro y –sobre todo– la transformación social son rasgos de la obra de Freire que merecen hoy repensarse en el marco de los cambios en los sistemas educativos del sur continental.

Ejes que invitan también a pensar las demandas de la enseñanza desde los postulados de la «pedagogía de la liberación», que para el teólogo y educador brasileño Frei Betto "es más necesaria y urgente que nunca, porque tenemos gobiernos democráticos, pero no siempre están apoyados en la movilización popular".

Militante histórico de las comunidades eclesiales de base, y responsable durante los primeros años del gobierno de Lula del programa Hambre cero, Frei Betto es coautor junto con Freire de Esa Escuela llamada Vida, texto coordinado por el periodista Ricardo Kotscho.

"El pernambucano Paulo Freire, y el minero Frei Betto —expresa Kotscho— iniciaron sus trabajos en épocas, circunstancias y lugares diferentes, pero en un determinado punto de sus trayectorias se encontraron y siguieron juntos, incluso sin conocerse personalmente, con los ojos puestos en un mismo horizonte: la liberación del pueblo brasileño y la educación".

Pero para Betto, y en consonancia con el pensamiento de su amigo Freire, los cambios educativos de la región colocan "demasiado énfasis en las nuevas tecnologías", mientras que por otro lado restringen el espacio "de los paradigmas, los valores, la ética".

foto —Una generación importante de maestros de Latinoamérica se formó con los textos de Paulo Freire. ¿Qué ideas de él son necesarias rescatar hoy, a 10 años de su fallecimiento?

—No temo en afirmar que no habría la actual primavera democrática en América latina sin Paulo Freire. Lula, (Hugo) Chávez y (Evo) Morales se explican también gracias a su metodología.

Fue quien inculcó la autoestima en los oprimidos, enseñando que no hay nadie más culto que otro, sino que hay culturas distintas y socialmente complementarias.

Hoy precisamos rescatar la pedagogía del oprimido e intensificar el trabajo de base. Es decir, la educación política de trabajadores, estudiantes, amas de casa, etcétera. Favorecer el empoderamiento popular. Y para eso nada mejor que el método de Paulo Freire.

—¿Cómo era la personalidad de Freire?

—Fui muy amigo de Paulo, éramos vecinos y trabajábamos con los mismos grupos populares. Publicamos juntos, gracias al periodista Ricardo Kotscho, el libro que reúne nuestras experiencias en educación popular: Esa escuela llamada vida, editado en Brasil por la editorial Atica.

Paulo era un hombre que sabía escuchar, pues partía del principio de que el oprimido sabe, más no siempre sabe que sabe, o no tiene conciencia del valor y la importancia de su saber.

Paulo frecuentaba reuniones de comunidades eclesiales de base, de sindicatos, de movimientos populares, y siempre se cuidaba más de oír que de hablar. Era, no en sentido riguroso de la palabra, un pedagogo que provocaba la inteligencia ajena con sus preguntas e inquietudes.

—¿Qué espacio existe hoy en Latinoamérica para hablar de pedagogía de la liberación?

—Ella es más necesaria y urgente que nunca, porque tenemos gobiernos democráticos, pero no siempre están apoyados en la movilización popular.

La gobernabilidad no puede depender apenas de una pierna de apoyo parlamentaria. Debe contar también con la otra pierna: los movimientos sociales. Sólo así pasaremos de la democracia representativa a la democracia participativa, de la virtual a la real.

Por lo tanto, si los gobiernos populares no adoptan la pedagogía de la liberación corren el riesgo de quedar sin bases populares. Es el empoderamiento de la sociedad civil el que dará legitimidad y estabilidad a esos gobiernos.

—¿Cree que las reformas educativas que se realizan en varios países, como en la Argentina , Bolivia y Chile, cambian el modelo educativo neoliberal de los noventas?

—Temo que se coloca demasiado énfasis en las nuevas tecnologías, en la educación tecnocientífica, restringiendo el espacio de los paradigmas, los valores, la ética.

Sin humanismo tendremos una generación dotada de capacidad profesional pero sin corazón. La competencia habrá de prevalecer sobre la solidaridad y el capital sobre los derechos humanos.

Y así iremos a la barbarie.

—¿Qué desafío tiene por delante la educación popular?

—Conseguir organizar a la sociedad civil, sobre todo los sectores populares, y movilizarla en función de "otro mundo posible".

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* Pedagoga. Ex ministra de Educación del Ecuador.
En Altercom, agencia de prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
www.altercom.org.

La ilustración de apertura corresponde a la imagen de una obra, Barro cocido, del artista ecuatoriano Eduardo Kingman.

Hugo Chávez pide al Papa que se disculpe por negar "el holocausto" de los indígenas de América

19/05/2007 - 14:50
IBLNEWS, AGENCIAS

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha pedido al papa Benedicto XVI que ofrezca disculpas a los indígenas de América por las declaraciones sobre la evangelización del continente durante su reciente visita a Brasil, donde dijo que el cristianismo no fue una imposición extraña.

"Como jefe de Estado, ruego a Su Santidad que ofrezca disculpas a los pueblos de nuestra América. Creo que es lo correcto", dijo Chávez en un discurso transmitido por cadena de radio y televisión este sábado de madrugada (hora española). "¿Cómo va a decir que vinieron, cuando vinieron con arcabuces, a evangelizar sin ningún tipo de imposición?", se preguntó.

"Cristo llegó mucho después a América, no llegó con (Cristóbal) Colón, ahí llegó el anticristo", afirmó el mandatario venezolano.

Según el jefe de la Iglesia católica, el evangelio cristiano "no fue una imposición de una cultura extraña" para las culturas precolombinas, que gracias a la evangelización conocieron al "Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas". Para el Papa, "Cristo era el Salvador que (los indígenas) anhelaban silenciosamente".

Además, el Papa criticó el 13 de mayo en Brasil el resurgimiento de las religiones precolombinas, considerándolo "un retroceso". En ese viaje, Benecito XVI también se mostró preocupado el surgimiento en la región de "formas de gobierno autoritarias o sujetas a ideologías que se creían superadas". Chávez afirmó que en América "ocurrió algo mucho más grave que el holocausto de la Segunda Guerra Mundial, y nadie puede negarlo, ni su Santidad puede negar el holocausto aborigen en esta tierra".

"Su Santidad ha dicho algo muy difícil de sostener. Será por eso que la Iglesia católica pierde cada día más creyentes. Parece que el Papa vino preocupado porque va en descenso el número de católicos en América Latina. Pero, con esas declaraciones, creo que lo que hace es debilitarla aún más", prosiguió.

"¿Cómo va a decir en esta tierra, donde aún están calientes los cuerpos de los mártires indígenas masacrados, que no hubo ninguna imposición? No me importa que titulen en un minuto 'Chávez arremete contra el Papa'. Con la verdad, no ofendo a nadie", insistió el presidente venezolano. Chávez evocó al anterior Papa, Juan Pablo II, para recordar que "poco antes de morir reconoció errores", entre ellos haber negado la tesis evolucionista, y subrayar que Benedicto XVI debería disculparse por sus declaraciones.

19 mayo, 2007

RELIGIÓN: Un Papa sin concesiones

Análisis de Fabiana Frayssinet y Mario Osava

RÍO DE JANEIRO, 14 may (IPS) - Cambiar para que todo permanezca igual fue la consigna inmortalizada por el escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Para el papa Benedicto XVI parece ser al revés: conservar y reafirmar la vieja doctrina católica es el camino para que la Iglesia tenga futuro.

La fe y la ética, no las ideologías ni la acción política, son la vida y el sentido de la Iglesia, insistió el Papa durante su visita de cinco días a Brasil, concluida el domingo con un tajante discurso inaugural de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe, en Aparecida, un santuario a 170 kilómetros de la sureña ciudad de São Paulo.

El "trabajo político no es competencia inmediata de la Iglesia", y convertirla en sujeto político no contribuiría a la justicia social porque representaría una "pérdida de independencia y autonomía moral" y limitarla a "una única vía política" y a posiciones parciales, dijo a los 162 obispos y cardenales, representantes de 22 conferencias episcopales nacionales.

La visita de Benedicto no logrará cambiar la tendencia de pérdida de fieles que registra la Iglesia Católica en Brasil desde hace tres décadas, según analistas.

Pero su presencia fue "positiva", porque el sumo pontífice descubrió en América Latina la parte del mundo que fortalecerá al catolicismo y dejó una imagen de pontífice "amable y accesible", que sabe ser blando con la población y endurecerse cuando es necesario, como lo hizo en el mensaje a los obispos y contra el narcotráfico, dijo a IPS Néstor Pongutá, agregado de prensa de la embajada colombiana en el Vaticano.

"Coraje y sinceridad" son las cualidades que vio Angelina Dutra de Oliveira, fervorosa católica de 84 años, en los discursos que profirió Benedicto XVI en São Paulo y Aparecida, criticando el hedonismo, reclamando la castidad de los jóvenes y la fidelidad de las parejas, condenando el aborto y "los desvíos en el campo de la sexualidad", y reafirmando la necesidad del celibato del clero.

El Papa "no abrió mano de la doctrina", dejando claro que deben sometérsele todos los que quieran ser católicos, sin hacer concesiones a los gobernantes ni a la opinión pública local, ni temer la pérdida de fieles, dijo Oliveira a IPS. Una "Iglesia de calidad, no de cantidad" es lo que quiere, y por eso "cumplió bien su papel y reafirmó sus conocidas ideas", acotó.

Pero Benedicto no dejó de referirse a temas sociales y políticos. La Iglesia debe acercarse a los pobres, en "socorro de sus necesidades más urgentes", aunque en el ejercicio de la caridad y no de luchas políticas, dijo. Criticó la corrupción y la codicia de políticos y empresarios, al hablar el viernes a los 240 obispos brasileños.

Ante los prelados latinoamericanos, Benedicto XVI condenó a la vez el capitalismo y el marxismo, "errores destructivos" que fracasaron en sus "promesas ideológicas", y manifestó "preocupación ante formas de gobierno autoritarias" que persisten con "ideologías que se creían superadas". No nombró a ningún país, pero pareció clara la referencia a Cuba y a la Venezuela presidida por Hugo Chávez.

En la intensa actividad que cumplió durante tres días en São Paulo y dos días en Aparecida, el alemán Joseph Ratzinger demostró buena salud, pese a sus 80 años. Será Papa por un buen período, vaticinó Pongutá.

La audiencia que atrajo fue inferior a la esperada. En la misa del domingo en Aparecida, el ejército estimó la presencia de 150.000 personas, un tercio de la prevista por los organizadores. En São Paulo logró reunir a unas 800.000 personas en la ceremonia que ofició para canonizar al primer santo brasileño, Fray Galvão, según los militares.

El entusiasmo popular fue muy inferior al despertado por su antecesor Juan Pablo II (1978-2005) quien visitó Brasil tres veces y atrajo a millones de concurrentes a sus celebraciones en las principales capitales del país, especialmente en la primera visita de 1980.

Más directo y menos diplomático en sus discursos doctrinarios que el Papa polaco, Benedicto XVI dejó poco margen para que los obispos latinoamericanos discutan nuevos rumbos del catolicismo en la región. Su orientación es de "confrontación con la modernidad", mientras la Iglesia latinoamericana siempre tendió al diálogo, escribió el teólogo Leonardo Boff en el diario Folha de São Paulo el domingo.

Boff, exponente de la corriente progresista católica conocida como Teología de la Liberación, fue castigado en 1985 a un año de "silencio obsequioso" por el propio Ratzinger, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. La pena implicó prohibición de dar clases, escribir, hablar y manifestarse sobre cualquier tema.

Un balance más positivo hizo otro teólogo de la Liberación, João Batista Libanio, para quien la "humanización" del Papa fue uno de los resultados de su visita, producto del contacto del tímido alemán con la afectividad de la población brasileña.

La presencia de Benedicto XVI estimula a los católicos a asumir "una postura más misionera" y más activa, dijo en una larga entrevista al diario O Estado de São Paulo.

El Papa no es antimoderno, según Libanio, sino que lucha contra "valores anticristianos" de esta modernidad hedonista, materialista y consumista, afirmó.(FIN/2007)

12 mayo, 2007

¿Qué diablo de fe es la nuestra?

Frei Betto



En tiempos de visita papal, es conveniente huir un poco del shownalismo (como es llamado el periodismo que hace de la noticia espectáculo) y hablar de lo esencial: la fe. A veces me pregunto si la humanidad ha avanzado mismo. En los primeros tiempos, enseña Fustel de Coulanges, cada familia rendía culto a sus dioses domésticos. Nadie envidiaba el dios del vecino ni tenía la pretensión de imponer a él el dios de sus creencias. A menos que la hija fuera a casarse con el hijo del vecino. En ese caso, ella se vía obligada a renegar de sus dioses familiares y adherir de todo corazón a los dioses que rendía culto la familia del marido –quien ejercía también la función de sacerdote-.

Como dice don Apolônio, mi mecánico, con quien converso esas cosas mientras le veo limpiar el carburador, "el pueblo antiguo no tenía fe, tenía muchas fe". Mi abuela era más contundente al ver mi pereza para levantarme temprano el domingo para ir a misa: "¿Qué diablo de fe es la suya?"

La cosa comenzó a complicarse cuando el politeísmo se vio conminado por la contrarreforma monoteísta ocurrida en Egipto a partir de 1.400 años antes de la era cristiana, gracias al faraón Akhenaton y al rebelde hebreo Moisés. La antigua y tradicional democracia divina, con cada dios satisfecho con su respectiva cuota de poder, terminó desbancada por el monopolio de la fe. Nació entonces una división que jamás la humanidad había conocido antes: de un lado, los fieles, de otro, los idólatras, que según los primeros creían en falsos dioses.

La humanidad todavía no había conocido el fenómeno del ateísmo. Esa fue la primera reacción fundamentalista registrada por la historia: el dios de una nación, además de ser el principal, es promovido también a ser el único. Por lo tanto, la creencia en uno decreta el descreimiento y el descrédito de todos los demás dioses. Sólo la única y verdadera fe permite el acceso al único y verdadero Dios.

De ahí nació la distinción entre lo verdadero y lo falso. Y en nombre de lo verdadero, la religión pasó a recurrir a la violencia, lo que parece una antinomia. ¿Pero quien piensa en ello cuando se encuentra imbuido de que debe imponer a los demás la verdad, aunque a hierro y fuego? Sobre todo cuando se está convencido de que autoridad y verdad es más que una rima. (De hecho, es una tragedia).

La modernidad vino a salvar a la religión de su presunción de ser la única depositaria de la verdad. Hoy, creemos mucho más en la verdad científica, empírica y matemáticamente comprobada, que en las verdades religiosas. ¿Quién duda de la existencia de un trío de quarks en la intimidad del átomo, aunque no haya telescopio que nos permita verlo? Sin embargo, nuestros aparatos electrónicos funcionan. Para muchos, funcionan milagrosamente, como el fax, el tiempo real de los @ y el celular. ¿Pero quién tiene absoluta certidumbre de que hay vida después de la muerte? Nadie. Como máximo, tenemos fe.

¿Pues, diréis espantado, estaría este heterodoxo fraile de la teología de la liberación reivindicando la vuelta del politeísmo? Nada de eso. Deseo sólo la tolerancia, como la que fue practicada por Jesús, que jamás criticó la fe de la mujer fenicia o la del centurión, ni impuso como condición a sus curaciones la previa adhesión a su creencia.

Lo que me espanta es constatar la nueva modalidad de politeísmo: allá arriba, en un cielo abstracto, el dios en el cual creemos; aquí abajo, los dioses a los cuáles de hecho prestamos devoción: el dinero, el poder, el consumismo que nos consume y consuma. Y esta creencia rigurosa de que fuera del capitalismo no hay salvación, aunque 2/3 de la humanidad no tengan acceso a los bienes que él ofrece.

El meollo de la cuestión está mucho más abajo: creemos en Dios y en los bienes finitos que nos etiquetan socialmente, pero no en el próximo. Religión sí; amor no, excepto lo que aumenta nuestra cuota de satisfacción y placer.

Toda nuestra lógica sistémica rinde culto al mercado, a la propiedad privada, al dinero, al crecimiento del PIB, al aumento de las exportaciones, al rigor fiscal, sin la menor preocupación hacia los sin-tierra, sin techo, sin-escuela, sin-salud y sin-identidad. En nombre de Dios, pasamos indiferentes de aquellos que tienen hambre y tienen sed y son imágenes vivas de Cristo, conforme el evangelio de Mateo (25, 31-44).

¿Pues bien, quién dispone de tiempo para prestar atención aquel que se encuentra colgado en una cruz, perturbando nuestro programa de domingo? Alguna vez él anduvo previniendo... (Traducción ALAI)


- Frei Betto es escritor, autor de la novela sobre Jesús "Entre todos los hombres" (Ática), entre otros libros.

http://alainet.org/active/17406&lang=es

11 mayo, 2007

'El Papa tiene que abordar los problemas sociales de América Latina'

PIENSA CHILE
por Geraldo Hoffmann (Deutsche Welle - Alemania)   
viernes 11 de mayo de 2007
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Leonardo Boff
El Papa Benedicto XVI comenzó su primer viaje intercontinental a Brasil. El tema principal de la visita de cuatro días es la inauguración del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

DW-WORLD -Deutsche Welle World - ha hablado con el teólogo de la liberación, el brasileño Leonardo Boff, sobre la visita del Papa al 'país católico más grande del mundo'.

El Papa Benedicto XVI visitará Brasil del 9 al 13 de mayo. ¿Qué espera usted de esta visita?
Tanto el pueblo, como la prensa y la conferencia episcopal son muy abiertos y mantienen la esperanza de que el Papa apoye el rumbo actual de la Iglesia latinoamericana, que siempre ha planteado preguntas de corte social y que considera la marginación de millones de personas una injusticia. El mismo pueblo brasileño es religioso, místico. Aunque muchos pertenezcan a la Iglesia Evangélica del Pentecostés o a religiones afro-brasileñas, todos vemos al Papa como un enviado de Dios, al que tenemos que escuchar.

¿Y qué le espera al Papa en Brasil? ¿En qué situación se encuentra la Iglesia en el 'país católico más grande del mundo'?
La Iglesia en Brasil se enfrenta a grandes retos. En primer lugar el desafío social: todavía hay más de 40 millones de personas que pasan hambre, que viven al margen de la sociedad. Además ha estallado la alarma ecológica. Los negocios agrarios, las enormes plantaciones de soja, las granjas de ganado bovino… Todo eso está destruyendo la selva. Tanto el pueblo como la Iglesia han ido concienciándose paulatinamente de que eso no puede continuar así. El problema mundial del calentamiento de la Tierra acarrea consecuencias nocivas para nosotros. Las cosechas se reducen, las temperaturas aumentan, en el noroeste reina la sequía, en el sur las inundaciones… De todo esto se puede deducir que algo no marcha bien en el planeta. Y que nosotros somos responsables de ello. Esperamos que el Papa aborde este tema y anime a la Iglesia a tratarlo en la Pastoral.

El próximo día 13, el Papa inaugurará el V Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en Aparecida, Sao Paulo, donde alrededor de 500 obispos y representantes eclesiásticos discutirán sobre los desafíos sociales y religiosos de América Latina. ¿Qué mensaje se espera que expanda?
Como el apóstol Pablo proclamó, la Iglesia está construida sobre los fundamentos de los profetas y de los apóstoles. Se apoya sobre las cartas de San Pedro y de San Pablo. Pedro significa tradición, continuidad. Pablo, la cesura, la novedad. Espero que el Papa encuentre el equilibrio entre ambos, pero haciendo más hincapié en la dirección profética, a través de la que podríamos entender mejor los problemas actuales y, entonces, proclamar un mensaje que nos motivase a luchar contra la pobreza, a favor de los pobres y de la libertad total. Así se podría reforzar y continuar con esta línea de actuación, que la Iglesia latinoamericana tomó hace 40 años.

Tras las conferencias de Medellín en 1968, a cerca de la liberación, y la de Puebla de 1979, sobre las expectativas para los pobres, puede que en Aparecida la ecología se convierta en el leitmotiv del compromiso de la Iglesia latinoamericana.

Ahora el tema ecológico está de actualidad. Nosotros lo interpretamos de la siguiente manera: la esencia de la Teología de la Liberación son la opciones que tienen los pobres para luchar contra la pobreza. Pero ahora somos conscientes de que no son sólo los pobres, las mujeres o las comunidades indígenas los que piden socorro, sino también la Tierra. Tenemos que incluirla dentro de las expectativas para los pobres. Este tema es importante en todo el mundo. Desde un punto de vista ecológico, Brasil equilibra el clima global. Lo que ocurre aquí tiene consecuencias a nivel mundial. Sería importante que la Iglesia concienciase a las masas de su responsabilidad y que tratase este tema en la Pastoral.

Joseph Ratzinger visitó Brasil por primera vez en 1985, poco después de que hiciera callar al país como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Esta vez, la Teología de la Liberación no aparece en el orden del día. ¿Ya dejado de ser un tema de actualidad?
La Teología de la Liberación es importante en todas las Diócesis e Iglesias, en las que la cuestión de la justicia desempeñe un papel central. Allí es la Teología de la Liberación el punto de orientación. Lo primordial es que esta teoría sigue estando presente y viva, aunque no tan visible como antes, cuando aún era polémica. El Foro Social Mundial de Porto Alegre y el de Nairobi, celebrado este año, versó sobre la Teología de la Liberación y acudieron más de 300 representantes religiosos de todo el mundo. Estos son muestra de que esta teología sigue estando viva y de actualidad.

Antes de la conferencia de este año, el 14 de marzo, el Papa Benedicto XVI llamó la atención por primera vez tras su nombramiento a un teólogo de la liberación, el jesuita Jon Sobrino, de El Salvador. ¿Cree que se trató de una pista enviada desde Roma, sobre qué dirección debe tomar el CELAM?
No creo. En mi opinión, el Papa no tiene nada que ver con eso. Los tres cardenales latinoamericanos, que pertenecen a la curia romana y son muy conservadores, sobre todo el colombiano Alfonso López Trujillo, se han propuesto perseguir en serio a teólogos. De hecho, Trujillo ya ha nombrado a Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino y a Leonardo Boff. Lo que estos cardenales buscan despejar el camino para el Papa. Pero esta censura no gusta a nadie. Uno de los mejores teólogos de toda América Latina es para estos cardenales y para la Iglesia romana un infame.

¿Tiene el Papa una mentalidad respecto a la Teología de la Liberación más abierta que el clero conservador latinoamericano?
El Papa ya puso punto final a la Teología en 1986 y no volvió a tratar el tema. La Iglesia ha dicho lo que quería decir y ha establecido unas líneas de actuación. Pero se nota, y yo creo que Roma misma es consciente de ello, que la lucha contra la Teología de la Liberación todavía no tiene vencedor. Porque esta teología está presente en todas partes y es la más adecuada para responder a cuestiones como la pobreza o la sobreexplotación de la Tierra.

Ratzinger rechaza en su libro 'Jesús de Nazaret' al 'Jesús político' y a la 'Iglesia politizada'.¿Cree que con ello también intenta disuadir a los católicos latinoamericanos activos políticamente?
Lo queramos o no, la vida de Jesús tuvo dimensiones políticas. Fue crucificado a causa de sus actividades, de su posicionamiento frente a la pobreza y frente a las corrientes religiosas de su tiempo. De ahí que su vida tuviese una dimensión política irrebatible. Todo aquel que no quiera aceptarla no ve al Jesús histórico y mitifica la figura de Jesucristo.

El portavoz del CELAM, David Gutiérrez, dijo brevemente que, a pesar de los gobiernos de izquierdas, en los que también participan miembros de las comunidades de base, las desigualdades sociales han crecido en muchos países latinoamericanos. ¿Sobre qué debería hablar el Papa durante su reunión con Lula, el presidente brasileño?
Es importante mencionar que algunos ministros de Lula creen en la Teología de la Liberación y lo admiten públicamente. América Latina es el continente más dispar del mundo; incluso Africa, que es más pobre, no es tan desigual. Por eso, si el Papa no trata esta cuestión, deja algo muy importante de lado. Espero que preste un oído para escuchar a estos desdichados.

Debería tratarse de un viaje tanto pastoral como político. Uno de los mayores problemas de la Iglesia latinoamericana, sobre todo en Brasil, es la pérdida de adeptos y el crecimiento de la Iglesia Evangélica del Pentecostés. ¿Cómo reacciona la Iglesia de Roma ante esto?
Roma ha desatado la alarma, porque en Brasil un 1% de los católicos se unen a la Iglesia Evangélica cada año. Yo, personalmente, creo que la misma Iglesia Católica es responsable, ya que su estructura es demasiado jerárquica. La innovación litúrgica está prohibida. Las estrategias nuevas para acceder a la población están muy controladas. La doctrina está dogmatizada. Todo esto lleva a muchos católicos a no sentirse a gusto y, por lo tanto, a buscar una expresión de la fe más accesible. Pero nosotros sólo contamos en Brasil con casi 18.000 curas, y la mayoría de ellos son extranjeros. Desde un punto de vista institucional la Iglesia brasileña es una catástrofe. La única manera de mantener a nuestros fieles es abriéndonos al pueblo, a las comunidades de base, a los laicos, que también podrían adquirir responsabilidades.

¿Qué opina usted del reproche que se le hace a la Teología de la Liberación de ser en parte responsable del abandono de la Iglesia Católica, por centrarse más en la política que en los problemas espirituales?
Ese es el discurso de los enemigos de la Teología de la Liberación. La mayoría de ellos no han leído nunca ni una línea a cerca de ésta. Las estadísticas muestran que allí donde se aplica esta teología los católicos permanecen fieles a la Iglesia. Allí donde las comunidades de base están prohibidas, como en Río de Janeiro, la Iglesia Evangélica ha crecido notablemente. La Teología de la Liberación no hace sólo política. Los únicos teólogos que escriben sobre la espiritualidad, la oración, la contemplación, etc. somos nosotros, los teólogos de la liberación.

Acaba de decir que sería de gran ayuda involucrar a los laicos. Pero lo que sí llama la atención es que en la conferencia del CELAM, con más de 266 invitados (observadores, expertos, etc.), sólo haya 30 mujeres. ¿Qué opina usted al respecto?
Me parece mal. Y lo peor de todo es que no se ha invitado a ningún miembro de las 80.000 comunidades de base, que son la parte más activa de la Iglesia. Tampoco ha sido invitado ningún representante de la Teología Pastoral, de la pastoral de los indígenas, de los negros, de los que no tienen tierras… La casi total ausencia de mujeres es prácticamente una tradición en la Iglesia, porque a penas se cuenta con ellas en la Iglesia oficial y jerárquica. Son importantes para trabajar desde la base, pero a la hora de tomar decisiones, la Iglesia, institucional y jerárquica, no las considera competentes.

La visita del Papa también ha de servir para reforzar el autoestima de los católicos, de modo que se radicalicen las posturas, por ejemplo, contra la tendencia a legalizar el aborto. Ciudad de México lo legalizó el mes pasado, a pesar de las protestas llegadas desde Roma. ¿Puede la Iglesia retrasar esta evolución?
El tema del aborto está zanjado para la Iglesia a nivel mundial, ya que se ha posicionado en contra del aborto y a favor de la vida de los bebés. Se trata de una doctrina y decisión de la Iglesia mundial, que cada obispo, teólogo y cura debe respetar. En mi opinión, en una sociedad democrática, la Iglesia tiene derecho a expresar su opinión al respecto y a luchar contra el aborto pero, al mismo tiempo, también tiene que respetar la posición contraria. Y cuando el aborto recibe el visto bueno tanto del gobierno como de la sociedad, como ocurrió en Portugal recientemente, en España o en la tan católica Polonia, la Iglesia debe intentar dejar los perjuicios de lado y apoyar a las personas que quieren abortar, como se hace en Alemania, para que mediten más profundamente y consideren la vida como el eje principal para tomar una decisión. Yo, como católico, como teólogo, estoy en contra del aborto porque es un acto de violencia contra la vida.

Cada año mueren en Brasil casi un millón de mujeres debido a abortos mal practicados. El Estado debe responsabilizarse ante tal situación. La Iglesia, aunque esté en contra de esta práctica, debería ofrecer una pastoral para estas mujeres. Pero éste es un problema muy complicado y no quiero adentrarme más en él.

Pasemos a otro tema: El Papa Benedicto entabla el diálogo interreligioso. ¿Qué puede aprender de América Latina?
Aquí hemos desarrollado un ecumenismo de base, por llamarlo de alguna manera. Cuando las diferentes Iglesias se ponen de acuerdo sobre un tema, desde pobreza hasta la problemática ecológica, pasando por las desigualdades sociales, entonces trabajamos en un gran equipo. Las diferencias teológicas, que desempeñan un papel tan importante en Europa, ante nuestros ojos no son relevantes. Nosotros trabajamos mano a mano al servicio del pueblo, para mejorar las condiciones sociales y para mejorar el mundo. En mi opinión, ésta es la principal tarea pendiente del Cristianismo: fomentar el trabajo en equipo de las diferentes Iglesias. El Cristianismo ha de ser bueno para el hombre, ha de alimentar la esperanza, motivar el trabajo en equipo y la conservación de la creación.

Uno de los puntos más importantes en la agenda del Papa es la beatificación del padre franciscano Antonio Sant'Anna Galvao. ¿Qué opina usted sobre la política del Vaticano a este respecto? ¿Qué criterios tienen preferencia a la hora de beatificar a alguien?
Los criterios son muy flexibles. El Papa Juan Pablo II beatificó a 5.000 personas. Este cura franciscano es el primer beato en Brasil; se dedicó a luchar a favor de los esclavos, les defendió y sufrió por ello. Era una persona muy simple y cercana al pueblo. No es tan conocido, pero el hecho de que la Iglesia beatifique a este franciscano, que era muy pobre, es una buena señal a favor de que la Iglesia siga desarrollando esta línea de actuación. La ceremonia se celebrará el 13 de mayo, día en que se abolió la esclavitud en Brasil en el año 1888.

¿Puede que el primer santo brasileño consiga ganar adeptos, como muchos obispos esperan que ocurra?
Yo creo que se trata más de un cristianismo de devoción, que se ve respaldado a través del padre Galvao. Pero lo que necesitamos es más un cristianismo comprometido que aclare que, además de las demandas religiosas, la Iglesia también tiene un cometido histórico, que la Iglesia tiene una misión que cumplir dentro de la sociedad. Ha de ayudar a los otros poderes a acabar con la pobreza, a hacer que las desigualdades no sean tan escandalosas. Desde este punto de vista, necesitamos otros personajes que expandan mejor el mensaje.

El día 12, Benedicto XVI dará una charla en el centro de rehabilitación para drogodependientes en Sao Paulo. (El proyecto de ayuda fue fundado por el padre franciscano Hans Stapel, alemán de 62 años, quien, como cura en Brasil, tuvo que enfrentarse en 1979 al problema de las drogas). ¿Qué puede hacer la Iglesia contra la drogodependencia?
Me alegro de que el Papa visite la 'Hacienda' (bautizada como 'Hacienda de la esperanza'). Hans Stapel fue alumno mío; tomó esta dimensión liberadora de la pastoral y hoy se dedica a ayudar a drogadictos. Este constituye uno de los mayores problemas en Brasil, en la favelas y las barriadas pobres. En estos sitios gobierna la mafia de las drogas y es por eso que hay tanta violencia, como en Río o en Sao Paulo. Se ha convertido casi en una guerra civil. Cada año son asesinados más hombres en Río que en Irak. Es un gran desafío para la Iglesia, pero aún mayor para el gobierno. Una sola generación, es decir, la generación actual de la Iglesia, obispos y gobierno no va a ser suficiente para encontrar una solución al conflicto. Se trata de un desafío para una sociedad nueva y democrática, en la que la Iglesia trabaje directamente con la gente de las favelas. Para llegar a ello hay que crear comunidades de base y grupos que lean la Biblia con los pobres (ya existen en Brasil 500.000 grupos de este tipo). Donde existen estos grupos apenas existe la drogodependencia.
*Fuente: Red Informativa Virtin