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11 junio, 2008

Con licencia para matar

ALAI, América Latina en Movimiento

2008-06-08

Silvia Ribeiro

En el contexto de las peores crisis globales en décadas (crisis alimentaria y cambio climático), dos reuniones globales de Naciones Unidas en las últimas semanas, proponen medidas que en lugar de enfrentar las crisis las empeorarán.  Más apertura comercial, alta tecnología y endeudamiento.  Los que ganan, y mucho, son las transnacionales de los agronegocios, los especuladores bursátiles y la nueva casta de los filantro-capitalistas como Bill Gates, buitres cebados en el hambre ajena.

Durante la Cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre seguridad alimentaria (Roma 3-5 de junio), el organismo anunció el 4 de junio, "una alianza sin precedentes entre elementos de primera línea del desarrollo agrícola", con el objetivo de "dar un gran impulso a la producción de alimentos en África". Con ese anuncio, lo lógico sería que tal acuerdo sea con los campesinos y campesinas africanos. Muy lejos de ello, esto es un acuerdo entre la Alianza por una Revolución Verde en África (AGRA por sus siglas en inglés) promovida por los billonarios Fundación Bill y Melinda Gates y la Fundación Rockefeller; con la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Obviando las causas reales y que el problema no es producción de alimentos sino acceso, afirman que la solución "perenne" para África es aumentar la producción de alimentos "modernizando" con una "nueva revolución verde" a los millones de campesinos, que han sobrevivido pese a las olas de colonialismo y neoliberalismo. Es decir, lo que se pretende ahora es arrojarlos a la dependencia masiva de semillas industriales y agroquímicos patentados, destruyendo sus ya frágiles suelos y su biodiversidad, contaminando sus fuentes de agua con agrotóxicos, todo condimentado con la imposición de nuevas leyes de semillas y de propiedad intelectual para proteger a las empresas que les venderán las semillas que nunca pidieron.  El objetivo es desarmar los sistemas alimentarios tradicionales que no se basan fundamentalmente en dinero y no se someten a las reglas de mercado.  Qué coincidencia, parece la política agrícola en México, que expulsó a millones de personas del campo y a la emigración, hundiendo al país en la peor dependencia alimentaria de su historia. ¿Será porque el ex presidente Ernesto Zedillo es asesor estrella de la tal Fundación Gates?

El mismo día, Monsanto, que espera lucrar en grande con todo esto, sacó un comunicado donde promete –sin ningún fundamento real– aumentar al doble la producción de maíz, soya y algodón transgénico para 2030, como solución al hambre y al cambio climático.  Anuncia que en equipo con la Fundación Gates y el CIMMYT (centro internacional de investigación agrícola sobre maíz y trigo, basado en Texcoco), están desarrollando cultivos transgénicos resistentes a la sequía, pero que no le cobrarán la regalía de sus patentes monopólicas a los más pobres en África (al menos en la primera cosecha, hasta que se hagan dependientes). Es una burda maniobra para legitimar los transgénicos y abrir mercados, que contaminen a los africanos (y a quien se deje), navegando las oportunidades que le abren sus amigotes de Naciones Unidas.

La Cumbre de la FAO, al igual que semanas antes lo hiciera la novena Conferencia de Convenio de Diversidad Biológica (CDB), reunida en Bonn, paseó el tema de los combustibles agroindustriales –que según numerosos informes compiten con la producción de alimentos y son una amenaza a la biodiversidad– para figurar como preocupados, pero sin decretar ninguna medida efectiva que frene este loco desarrollo. La excusa es que estos "pequeños errores" se podrían corregir con una "segunda generación", lo que en la práctica significaría inmensas plantaciones de árboles y cultivos transgénicos.

Al inicio de la conferencia del CDB, el secretario de este organismo, Ahmed Djoglaf, declaró que "la empresa más grande del mundo no es Wal-Mart, es la naturaleza", y se congratuló de que en esta conferencia habría gran presencia de las industrias, gracias al uso que este funcionario hace de los recursos públicos de ese organismo, para facilitar que estén allí las transnacionales, principales destructores de la diversidad biológica y cultural.

La solución real a la crisis alimentaria y los efectos agrícolas del calentamiento global, quienes tienen el conocimiento y 10 mil años de experiencia en crear alimento, abrigo, cultivos adaptados a los diferentes climas y situaciones, accesibles para todos, son los campesinos y campesinas del mundo. Sin embargo, tanto en la Cumbre de la FAO, como en el CDB, se reprimió y expulsó, tratando de callarlos, a delegados de Vía Campesina.  Su delito: en la FAO una protesta pacífica portando carteles con datos de las inmorales ganancias de los agronegocios gracias a la crisis alimentaria y en el CDB, extender mantas que decían "la naturaleza para la gente, no para el lucro" y "no hay biodiversidad agrícola sin campesinos". No están solos, no se callarán y sobre todo, tienen razón.


- Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC.

18 mayo, 2008

El pecado de quemar la comida: Time da la razón a Fidel Castro

Sergio Ramírez
http://sergioramirez.com

Ginebra. Si algo visible divide a la izquierda latinoamericana en el poder es el asunto de los biocombustibles. Desde que el presidente Lula Da Silva proclamó a Brasil campeón de la producción de etanol extraído de la caña de azúcar para alimentar motores, no tardó en escucharse la voz de Fidel Castro, desde sus "Reflexiones del comandante en jefe" en el periódico Gramma, denunciando como criminal la política de convertir alimentos en carburantes.

El pique ideológico se inflama cuando aparece el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, echando combustible al fuego, con petróleo puro; y así se han creado dos tipos contradictorios de diplomacia en América Latina: la del etanol, encabezada por Lula, y la del petróleo, encabezada por Chávez.

Mientras la economía de Venezuela gira exclusivamente alrededor del petróleo, la de Brasil es mucho más compleja, y la política de diversificación de combustibles de Lula muestra resultados palpables: 45 por ciento del combustible para vehículos en Brasil es producido con base en caña de azúcar cultivada en apenas uno por ciento de la tierra arable del país. Pero el azúcar también es alimento, si no se toma en cuenta el ron.

Usar comida para alimentar vehículos es aceptar que sean "condenadas a muerte prematura por hambre y sed más de 3 mil millones de personas en el mundo", dice Fidel Castro; y Lula, sin mencionar a su viejo amigo, responde que el problema de la humanidad no es la falta de alimentos, que los hay de sobra, sino que esos alimentos no llegan a los más pobres, con lo que dedicar tierras agrícolas a producir etanol no tiene nada que ver con el hambre.

Pero vean quién viene a dar la razón ahora a Fidel Castro: la muy conservadora revista Time, que dedica uno de sus últimos temas de portada a un extenso alegato en contra del uso de los alimentos como combustibles, con argumentos gemelos a los del líder cubano.

La energía limpia no es más que un mito, sentencia Time: al sustituir los combustibles fósiles por el etanol, lo que verdaderamente están haciendo es elevar los precios mundiales de los alimentos y empeorar el calentamiento global. En la medida en que los precios del maíz suban, los pobres del mundo comerán menos, y mientras más maíz se siembre para uso de motores, más bosques desaparecerán.

¿Ya habíamos leído eso antes? Claro, hace un año: "Pienso que reducir y además reciclar todos los motores que consumen electricidad y combustible es una necesidad elemental y urgente de toda la humanidad. La tragedia no consiste en reducir esos gastos de energía, sino en la idea de convertir los alimentos en combustible", escribe Fidel Castro.

Time escribe que se privilegia a 800 millones de personas con automóviles sobre 800 millones de personas con hambre; y si hace cuatro años se calculaba, de acuerdo con científicos de la Universidad de Minnesota, que el número de hambrientos caería a 625 millones en el año 2025, ahora más bien se sabe que ese número crecerá a mil 200 millones, todo por efecto de los biocombustibles.

El maíz que se necesita para llenar una sola vez el tanque de un vehículo con etanol es suficiente para alimentar a una persona por un año. Y Robert B. Zoellick, presidente del Banco Mundial y anterior mano derecha de Condoleezza Rice, afirma: "mientras muchos están preocupados por llenar sus tanques de gasolina, muchos otros luchan en el mundo por llenarse el estómago". Gasolina y comida cada vez más caras: la FAO informa que en los últimos nueve meses, el precio de los alimentos ha subido en el mundo 45 por ciento.

¿Y Fidel Castro? "Hoy se conoce con toda precisión que una tonelada de maíz sólo puede producir 413 litros de etanol como promedio, de acuerdo con densidades, lo que equivale a 109 galones. El precio promedio del maíz en los puertos de Estados Unidos se eleva a 167 dólares la tonelada. Se requieren, por tanto, 320 millones de toneladas de maíz para producir 35 mil millones de galones de etanol".

Y está también el alegato de Time acerca del grave daño ecológico que causan los biocombustibles, a través de un vicioso círculo diabólico. A pesar de que Brasil no produce etanol con base en el maíz, los productores de Estados Unidos venden una quinta parte de sus cosechas a las fábricas de etanol, provocando que los productores de soya, atraídos por los precios, se pasen al maíz, con lo que la soya sube, y empuja a los agricultores brasileños a cultivarla a costa de los pastos, de modo que los ganaderos, expulsados por la soya, se tragan cada año miles de kilómetros cuadrados de selva.

Producir maíz y oleaginosas para combustibles resulta en un descalabro ecológico. ¿Según Time, o según Fidel Castro? Según Fidel Castro: "aplíquese esta receta a los países del tercer mundo y verán cuántas personas dejarán de consumir maíz entre las masas hambrientas de nuestro planeta. O algo peor: présteseles financiamiento a los países pobres para producir etanol del maíz o de cualquier otro tipo de alimento y no quedará un árbol para defender la humanidad del cambio climático". Y Time agrega, aquiescente: "si se toma en cuenta el efecto de la deforestación, el etanol de maíz y el biodiesel de soya vienen a provocar el doble de las emisiones de carbono causadas por la gasolina".

El próximo editorial de la revista Time, ya se ve, lo puede escribir Fidel Castro.

26 marzo, 2008

Precios de alimentos suben en todo el mundo

MÉXICO.— Si ve que los precios de los comestibles suben, no piense que lo suyo es algo aislado.

Los precios de los alimentos seguirán altos.

Desde los campesinos ecuatorianos que subsisten a base de arroz hasta los magnates que piden los platos más refinados en Francia, en todo el mundo están aumentando los precios de los alimentos como resultado de una combinación letal de factores.

Inusuales fenómenos climáticos son uno de ellos, lo mismo que las cambiantes condiciones de la economía mundial, el alza en los precios del petróleo, una merma en las reservas de alimentos y la creciente demanda de China y la India.

Las naciones pobres siguen siendo las más expuestas a hambrunas, pero también se registran protestas por el alza de los precios de los productos alimenticios en lugares como Italia y Japón.

La producción de biocombustibles ha disparado los costos del maíz.

"Es poco probable que los precios vuelvan a los niveles de antes", expresó Abdolreza Abbassian, secretaria del Departamento de Granos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). "En la actualidad, si uno está en Haití, el consumidor no tiene otra salida que reducir el consumo, a menos que reciba subsidios del Gobierno. Es un panorama despiadado, pero así son las cosas".

Nadie lo sabe mejor que Eugene Thermilon, un jornalero haitiano de 30 años que ya no puede comprar pasta para alimentar a su esposa y cuatro hijos, pues los precios se duplicaron y el paquete cuesta ahora 57 centavos de dólar. La única comida que tuvo la familia en un día reciente fue dos latas de sémola de maíz.

La falta de medios para adquirir alimentos tiene múltiples efectos. Fabiola Durán Estime, una vendedora de comida de 31 años, perdió tantos clientes como Thermilon que tuvo que sacar a su hija Fyva del jardín de infantes porque no podía pagar la tarifa de 20 dólares mensuales.

La FAO calcula que, en términos generales, los precios de los alimentos seguirán altos .

Los altos precios del petróleo son una de las razones, ya que hacen que aumenten los costos de todo, desde los fertilizantes hasta el transporte y el procesamiento de los alimentos. Una creciente demanda de carne y productos lácteos en países de rápido desarrollo hace que suban los precios de los granos y de las materias primas usadas para los biocombustibles.

Lo notable es que los aumentos afectan a casi todos los principales alimentos y en la mayoría de los países al mismo tiempo. No se salva ni Estados Unidos, donde los precios de los comestibles subieron un 4% el año pasado, en que registraron el alza más grande desde 1990.

Hacia finales del 2007, 37 países enfrentaban crisis relacionadas con los productos alimenticios y 20 habían fijado controles de precios para esos productos.

En muchos casos, la situación es desastrosa. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU dice que no cuenta con 500 millones de dólares de los fondos requeridos para alimentar a 89 millones de personas necesitadas este año.

En Egipto, el pan subió un 35%, el aceite un 26%, y el Gobierno propuso suspender los subsidios a los alimentos y reemplazarlos con ayuda financiera a los necesitados.

"Se está gestando una revolución de los que pasan hambre", afirmó Mohammed el-Askalani, de la organización Ciudadanos Contra el Alto Costo de la Vida, que busca evitar el fin de los subsidios.

En el pasado, subsidios y otros programas de apoyo permitían a los países exportadores de granos acumular abundantes reservas, a las que se recurría en épocas de escasez para mantener los precios bajos. Pero políticas más liberales hacen que los productores almacenen menos y las reservas están en sus niveles más bajos en un cuarto de siglo.

"Al mermar las reservas, el mal tiempo y las malas cosechas tienen un impacto más grande en los precios. El mercado está muy inquieto y reacciona a cualquier noticia de mal tiempo", dijo la economista Abbassian.

Ello hizo que una sequía en Australia e inundaciones en Argentina, ambos importantes productores de leche industrial y mantequilla, derivasen en un aumento del 37% en la mantequilla en Francia entre el 2006 y el 2007.

Los productos alimenticios subieron un 23% a nivel mundial entre el 2006 y el 2007, según la FAO. Los granos aumentaron un 42%, los aceites un 50% y los lácteos un 80%. (AP)

23 marzo, 2008

Un informe de la FAO afirma que los biocombustibles ponen en riesgo la seguridad alimentaria de Latinoamérica

Rebelión: Telesur

La seguridad alimentaria de Latinoamérica está en riesgo por la producción de biocombustibles a partir de cultivos agrícolas importantes en la alimentación de sus habitantes, según un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), difundido este jueves.

José Graziano, representante regional de la institución, opina que si bien Latinoamérica tiene la capacidad para producir este tipo de combustible, ésto pondría en riesgo que las poblaciones más pobres puedan obtener víveres.

El experto advirtió que la fabricación de combustible de origen vegetal puede cambiar la demanda, el comercio exterior, la asignación de insumos productivos y finalmente un aumento en los precios de los cultivos tradicionales, lo que pondría en riesgo el acceso de los sectores más pobres a los alimentos.

Además, la investigación asegura que el rápido crecimiento tecnológico en el sector de la energía no fósil dificulta conocer con antelación sus impactos en la seguridad alimentaria y el medioambiente.

"La intensidad de sus efectos positivos o negativos dependerá de la escala y velocidad del cambio, del tipo de sistema productivo que se considere y de las decisiones en materia de políticas agrícolas, energéticas, ambientales y comerciales", indica el texto.

Este tema será debatido en la XXX Conferencia Regional de la FAO, entre el 14 y el 18 de abril en Brasilia, confirmó Graziano da Silva.

Mientras Estados Unidos es el principal impulsor de este proyecto, países como Venezuela y Cuba se oponen firmemente a que alimentos como el maíz, caña de azúcar, sorgo o la remolacha sean usados para alimentar motores en vez de personas.

12 enero, 2008

Aumento de precios de los alimentos marcará el 2008

RAFAEL CONTRERAS

El aumento de los precios de los alimentos y la escasez de algunos productos agrícolas, seguirá siendo un problema preocupante en el 2008 para los 854 millones de hambrientos del planeta.

A este sombrío panorama se suma el uso de los alimentos para producir biocombustibles.

Esta tesis se desprende de las últimas evaluaciones hechas por economistas y especialistas sobre la materia, que se sumaron esta semana a un diagnóstico poco halagador de la FAO, quien lanzó un llamamiento contra la hambruna en el mundo.

Durante una conferencia de prensa en Roma, el director de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, advirtió que este flagelo "amenaza la seguridad alimentaria de millones de personas, en particular a los países más pobres del mundo".

La FAO estima además, que los Países de Bajos Ingresos con Déficit de Alimentación (PBIDA) pagaron por alimentos importados un 25% más que el año anterior, esto es una cifra de varias decenas de miles de millones de dólares.

Los cálculos más alarmantes se refieren a productos básicos como el trigo, cuya cosecha del año 2007 es considerada la peor desde 1998.

Pero no solo los sectores considerados más vulnerables se vieron afectados en el 2007. En varios países, el alza de precios afectó costumbres culinarias consideradas ancestrales.

Mientras en México se registraron varias manifestaciones en protesta por el incremento en el precio de la tortilla, los italianos declararon a mediados de la semana una huelga sin pastas, y en Alemania hubo quejas por el precio de una jarra de cerveza.

Pero, el trago más amargo del año que concluyó fue la brusca subida de las materias primas, que aumentaron un 40% en relación con el 2006.

Los pronósticos para el 2008 no son nada halagüeños, ya que los expertos calculan una existencia de 420 millones de toneladas, la más baja desde 1983, por lo que bien podrá pensarse ya en un incremento del hambre para el llamado Tercer Mundo, cuya población requiere de un aporte calórico diario dependiente de los productos a base de cereales, como el arroz o el maíz, por ejemplo.

A esta situación se sumará este año la profundización de la política norteamericana de los biocombustibles a partir de cultivos como el maíz.

Hoy en Estados Unidos, el 30% de la producción del grano se destina a biocombustibles, dijo recientemente Frank Messias, profesor y economista de la Universidad de Columbia.

Subrayó que si se aumenta el precio del maíz, automáticamente también sube el costo de los alimentos de aquellos animales que el hombre consume y cuya dieta incluye ese grano.

Según datos de la FAO, desde el 2003 se duplicó el uso de maíz para biocombustibles y prevén que la demanda aumentará 12 veces hasta el 2016.

La economista jefe de la FAO, Concepción Calpe, dijo a la prensa que existen elementos fundamentales que indican que se van a mantener los precios altos por lo menos otros 10 años. (PL)

13 noviembre, 2007

Quemar comida, receta para el desatre

Thalif Deen

NACIONES UNIDAS.— El empleo de trigo, caña de azúcar, maíz y la palma aceitera para la producción de biocombustibles amenaza el derecho a la alimentación adecuada de 854 millones de personas con hambre en el mundo.

"Usar tierras agrícolas productivas para producir comida que será quemada como biocombustible es un crimen contra la humanidad", advirtió Jean Ziegler, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Derecho a la Alimentación.

"Me preocupa seriamente que dejen una estela de hambre. La súbita e imprudente carrera para convertir comida" en biocombustible "es una receta para el desastre", advirtió.

En un informe de 23 páginas presentado ante la Asamblea General de la ONU, Ziegler reclamó a los 192 países que integran el foro mundial que se establezca una moratoria de cinco años a todas las iniciativas de producción de biocombustibles a partir de cultivos alimenticios.

Al mismo tiempo, indicó que para evitar aumentos generalizados en el precio de los alimentos, las tierras y el agua, deberían emplearse para la fabricación de biocombustibles desechos agrícolas, residuos de cosechas y vegetales que no se usan como comida.

Según datos de la ONU, la cantidad de personas que pasan hambre ha ido en aumento año por año desde 1996 y suman actualmente 854 millones.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) informó que 34 países, la mayoría de África subsahariana, están atravesando crisis alimentarias.

En las 14 naciones más pobres, más del 35% de la población pasa hambre todos los días, incluso en épocas en las que no se producen sequías o hambrunas.

El director general de la FAO, Jacques Diouf, afirmó que entre los factores que amenazan la seguridad alimentaria figuran la demanda de biocombustibles, el cambio climático, la baja productividad y la falta de acceso a los mercados.

A medida que los precios de los alimentos se disparan en los mercados internacionales, advirtió, algunos países se verán forzados a imponer controles de precios para evitar conmociones sociales y políticas.

El uso de cosechas para alimentar automóviles, en lugar de seres humanos, estimula la demanda y provoca aumentos de precios en toda la cadena productiva y a través de las fronteras, alertó Anuradha Mittal, directora ejecutiva del Instituto Oakland, un centro de estudios con sede en San Francisco.

"Quienes gastan más de la mitad de sus ingresos en alimentos, un grupo que incluye a una significativa proporción de la población en regiones donde la inseguridad alimentaria es ma-yor, verán reducirse constantemente la cantidad de comida que pueden comprar con sus limitados recursos", dijo Mittal a IPS.

No debe sorprender, por lo tanto, que los movimientos sociales prefieran el término "agrocombustibles" para destacar el desvío de valiosos recursos como la tierra y el agua con el fin de alimentar las ganancias de las empresas y "el estilo de vida estadounidense", agregó.

De todas formas, indicó Mittal, en Estados Unidos, donde se destinan miles de millones de dólares en subsidios a la producción de biocombustibles, y probablemente se incluyan más en el próximo proyecto de ley para la agricultura, continuarán siendo una competencia importante para las tierras cultivables y los recursos productivos.

"Dado que la mayoría de la ayuda alimentaria de Washington a los países pobres consiste en la entrega de productos, el incremento de las superficies dedicadas a los biocombustibles afectará el nivel del aporte estadounidense, algo que ya ha ocurrido en el caso del maíz", dijo. (IPS)

03 noviembre, 2007

El otro precio de la energía verde

Los biocombustibles son una oportunidad de oro para los países en desarrollo. Y un peligro

D. FERNÁNDEZ / A. CARBAJOSA - Madrid / Bruselas - 01/11/2007

¿Pueden el campesino azucarero de Brasil o el agricultor del maíz de México sentirse como los dueños de pozos petrolíferos de Texas a principios del siglo XX? ¿O deben echarse a temblar? El hambre de biocombustibles que experimentan EE UU y la UE para luchar contra el cambio climático abre grandes oportunidades de negocio para el Sur, pero también un gran peligro. ¿Acabará el Sur pagando la conciencia verde del Norte? Así lo teme la ONU y organizaciones reunidas ayer en Bruselas.

"Es inaceptable que la gente pobre tenga que pagar el coste de la reducción de emisiones de la UE", dijo ayer Robert Bailey en nombre de la ONG Oxfam. "Los biocombustibles son un crimen contra la humanidad", asegura Jean Ziegler, comisionado de la ONU para el derecho a la alimentación.

Desde el año 2000, la producción mundial de biocombustibles se ha duplicado. EE UU quiere que en una década el 15% de la gasolina que se venda en su país sea verde, mientras que la Comisión Europea se ha propuesto el 10% en 2020. Esto tendrá ventajas, como la reducción de emisiones contaminantes, la posibilidad de universalizar el uso de la energía y la potencial generación de riqueza en los países en desarrollo. Pero encierra riesgos serios como la subida de los precios de los alimentos básicos, la deforestación salvaje, el desplazamiento descontrolado de poblaciones o la explotación laboral de los jornaleros.

EE UU y Brasil son los mayores productores de biocarburantes. Entre ambos generan el 80% de la oferta. El primero se ha especializado en el etanol obtenido mediante el grano de maíz, mientras el segundo usa caña de azúcar. El país suramericano, que controla la mitad del comercio mundial de etanol, constituye un laboratorio clave para evaluar las ventajas y los riesgos de los biocombustibles para los países en desarrollo. Y hay opiniones enfrentadas.

"Estamos en contra de un modelo que, tal y como está planteado ahora, sirve sobre todo para resolver un patrón de consumo de los países ricos que prima el transporte individual en lugar del colectivo", señala José Batista, coordinador del Movimiento Sin Tierra. "La caña de azúcar consume parte de nuestras reservas de agua dulce y para su recogida se recurre a jornadas de trabajo durísimas. Además estamos perdiendo la soberanía de nuestro territorio porque cada vez es más común la privatización de tierras para su venta a extranjeros", añade Batista. Su organización denuncia la muerte por extenuación de 29 personas en el municipio de Ribêirao Preto, gran productor de caña de azúcar, en los últimos dos años.

La Administración brasileña tiene otra visión. "El etanol es algo que podemos producir nosotros por nuestras condiciones de clima y porque su proceso de elaboración es sencillo. Esa ventaja hay que aprovecharla", destaca Eloy Ritter, responsable del área económica de la embajada de Brasil. "Además los ingresos que genera nos vienen muy bien, entre otras cosas, para reducir nuestra deuda externa y cumplir los compromisos fijados por el FMI". Ritter señala que el terreno ocupado por la caña de azúcar sólo supone el 0,6% del territorio, "y por tanto no hay conflicto entre la producción de biocombustibles y alimentos". En cuanto a las condiciones de trabajo, Ritter señala que en el sector del azúcar en Brasil, "no hay condiciones impropias y hay un riguroso cumplimiento de la Ley".

El propio presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, es un claro defensor de los biocombustibles y este año ha recorrido medio mundo pregonando las bondades del etanol.

En el mundo hay 2.400 millones de personas que recurren a la paja y al estiércol para sus necesidades energéticas, y 1.600 millones sin acceso alguno a la electricidad. Además, el 70% de los pobres del mundo se concentra en zonas rurales. El potencial de beneficios, por tanto, es enorme, pero el debate entre partidarios y detractores de este tipo de energía gana decibelios.

"No creemos que los biocombustibles sean malos en sí mismos, pero nos preocupan las plantaciones a gran escala que países asiáticos y africanos ya están planeando para atender la demanda europea", explicó Robert Bailey en nombre de Oxfam. Bailey dibujó un panorama sombrío (aumento del precio de los alimentos, deforestación, etcétera) de cumplirse los objetivos que se han propuesto Washington y Bruselas para combatir el cambio climático.

El texto presentado ayer en Bruselas cita datos de Naciones Unidas que indican que 60 millones de indígenas corren el riesgo de ser desplazados por el cultivo de biocombustibles. "Cuando esa gente pierde su tierra, pierde también el modo de vida. Muchos acabarán en los barrios de chabolas en busca de trabajo y otros tendrán que emigrar", añade la ONG.

En Indonesia, por ejemplo, casi una tercera parte del aceite de palma es producido por pequeños productores, según este informe. La mayoría perdieron sus tierras por el avance de las plantaciones y fueron resarcidas con un pequeño terreno. Pero se sienten presos de unas compañías productoras de aceite de palma, que les dan crédito y a los que venden su producción con el precio que fija la empresa, por lo que tienen las manos atadas. Y las consecuencias laterales en la extinción de orangutanes. En Mozambique, el Gobierno ha identificado 33 millones de hectáreas -en torno al 40% de la superficie del país- como aptas para el cultivo de biocombustibles, lo que entraña riesgos sin calcular.

Hay otras opiniones. "Los biocombustibles son muy positivos para los países en desarrollo porque les permite reducir su dependencia de la importación de petróleo y les da la posibilidad de ganar mucho dinero exportando los excedentes a los países ricos", destaca Ramón de Miguel, presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Etanol.

No es tan optimista, en cambio, Jacques Diouf, director general de la FAO, la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU. En su opinión, los biocombustibles sólo serán beneficiosos si establecen "un marco de inversión y de acceso al crédito que permita a los más pobres satisfacer la demanda energética interna", y si se eliminan los actuales subsidios y aranceles de los países ricos "que les impiden acceder a los mercados internacionales en igualdad de condiciones". Si no se dan estas condiciones, los biocombustibles, dice Diouf a EL PAÍS, más que ser un catalizador económico, "podría acrecentar los conflictos sociales".

La fuerte subida del precio del petróleo (el barril de brent, crudo de referencia en Europa, ronda los 90 dólares, un 55% más que en 2005), junto con la amenaza del cambio climático y el peso que tienen países como Venezuela e Irán en la producción de combustibles fósiles, han llevado a EE UU a abanderar una cruzada en favor de los biocombustibles a la que se han sumado otras economías occidentales.

Como consecuencia, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que la producción mundial de biocarburantes, que se ha doblado desde 2000, crezca de las 20 Mtoe (millones de toneladas de equivalente de petróleo) de 2005 hasta las 92 Mtoe en 2030. El terreno dedicado a biocombustibles pasaría del 1% de la tierra mundial disponible para la agricultura al 2,5% en 2030.

Entre los riesgos que detecta la ONU está el precio del grano. Por ello, pide que se evalúen con detalle los impactos económicos, sociales y medioambientales del desarrollo de la bioenergía "antes de decidir si se va a desarrollar la industria, cuán rápido se desarrollará, y qué tecnologías, políticas y estrategias de inversión se esperan". Ziegler ha propuesto que se centre la investigación y la producción en la energía producida a partir de forrajes y desechos vegetales.

La explosión de los biocombustibles ya se ha dejado notar en la cadena alimentaria. Y es que no sólo se ha disparado el precio de los cultivos destinados a la producción, sino el de las cosechas que han visto caer su producción para el maíz o la caña de azúcar. Así, en los últimos dos años el precio del trigo se ha doblado, mientras que el de la soja y el maíz ha crecido un 62% y un 45%, respectivamente. Entre los principales damnificados se encuentran los consumidores de productos derivados de estas cosechas. A principios de año, por ejemplo, México sufrió una revuelta popular ya que el alza del precio del maíz provocó el encarecimiento de la tortilla, alimento básico de los más pobres. Este proceso, bautizado como etanoinflación, tiene otra derivada. Y es que el sector ganadero también sale perjudicado. Tyson, el principal productor mundial de carne, ha subido el precio de sus productos debido a los mayores costes que tiene que afrontar para alimentar a los animales.

El debate está servido, y encendido.

06 septiembre, 2007

GRIPE AVIAR: Desafío a la tradición científica

Por Marwaan Macan-Markar

BANGKOK, sep (IPS) - Las aves de corral transmitirían el mortal virus de la gripe aviar a las especies silvestres, según expertos reunidos en la capital de Tailandia para intercambiar información acerca de la enfermedad.

Antes se suponía que el virus seguía el camino inverso, pero las investigaciones sobre los mecanismos de transmisión no arrojaron resultados terminantes.

Por lo tanto, quedó suspendido, en este caso, el arraigado principio general de la ciencia según el cual sólo deben tomarse en cuenta los estudios que arrojan un resultado positivo.

El nuevo enfoque, indicaron los expertos, tiene su origen en la ausencia de una evidencia clara para vincular a las especies silvestres con los casos de gripe aviar que han afectado también a las aves de corral.

Pero la teoría no había logrado tomar altura por el prejuicio de los científicos en contra de los estudios que ofrecen resultados negativos.

"La naturaleza de la ciencia está en el descubrimiento, en el hallazgo de algo positivo y concreto. No hay previsiones para probar que un resultado negativo puede ser correcto", dijo el director de la Red Global para la Vigilancia de la Gripe Aviar, William Karesh.

Cuando se enfrentan con una sucesión de resultados negativos, "los científicos no los publican en una revista especializada", agregó Karesh. La tradición indica que sólo se difunden "los descubrimientos".

"Afrontamos un caso interesante", indicó Scott Newman, experto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). "Los resultados positivos son importantes para comprender la ecología de la enfermedad. Pero en este caso, la ausencia de resultados está contribuyendo a que la entendamos mejor."

Resulta difícil ignorar los hechos, admitieron los expertos en el primer día de una conferencia de tres, que se realiza en esta capital para intercambiar información sobre el papel de las aves silvestres en la difusión de la gripe aviar, con la presencia de representantes de 12 países de Asia, la región más afectada por la enfermedad.

Aunque los informes sobre resultados negativos "han sido fascinantes", según Karesh, casi ninguna de sus conclusiones se publicará en las revistas científicas.

Según un informe de la FAO, "más de 350.000 muestras de aves silvestres de América, África, Asia y Europa, analizadas entre 2005 y 2007, estaban libres del virus. Apenas unos pocos estudios dieron positivo (en gorriones, somorgujos y unos pocos patos) en un solo lugar".

"No hemos encontrado un reservorio de esta enfermedad en aves silvestres", dijo Newman en conferencia de prensa.

Pero existe creciente evidencia de que las aves silvestres "son, de hecho, las víctimas", agregó, en referencia a casos en los que especies migratorias resultaron infectadas en corrales y grandes establecimientos avícolas.

"El virus podría ingresar en ellas de esta forma, por contagio de aves de corral", agregó.

Los especímenes silvestres muertos a causa del virus H5N1 pertenecen a tres categorías, indica el estudio de la FAO. Se trata de aves acuáticas migratorias, especies "puente" no migratorias pero que "pueden jugar un papel transportando la enfermedad de las aves de corral a las silvestres" y predadoras que "muy probablemente se contagiaron por comer la carroña de pájaros enfermos".

Los expertos piensan que esta evidencia desafiará la creencia tradicional acerca de que las aves silvestres provocaron el brote de gripe aviar iniciado en el sudeste de Asia en el invierno de 2003, y que estas especies continúan siendo responsables de su propagación.

"No debemos culparlas ni matarlas para detener la enfermedad", dijo Newman. "La FAO cree que el esfuerzo concentrarse en el sector agrícola y las granjas avícolas."

La FAO considera que la difusión del virus puede originarse en el movimiento de aves de corral y productos de granja en el mercado abierto y no regulado, tanto dentro de un país como a través de las fronteras.

Se han identificado medidas de bioseguridad deficientes en la región asiática como otro factor que explica la expansión de la enfermedad.

Desde que comenzó el brote de gripe aviar, unos 150 millones de patos y otras especies domésticas han sido sacrificados selectivamente como respuesta a la propagación del virus.

En 12 países, 320 personas resultaron contagiadas y 193 murieron. La nación más afectada fue Indonesia.

08 agosto, 2007

Director de la FAO advierte que cambio climático puede aumentar el hambre

Actualizado 2:40 A.M. (hora local)

  La Habana, miércoles 8 de agosto de 2007. Año 11 / Número 219

Periódico Granma

ROMA, 7 de agosto.— El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, advirtió hoy que el cambio climático puede incrementar la amenaza del hambre en el planeta, reportó EFE.

Diouf, en una intervención ante la Fundación Swaminathan en la India, explicó que el cambio climático puede mermar la producción de alimentos, en especial en el mundo en desarrollo.

Si la temperatura media global se incrementa entre uno y tres grados, el potencial de rendimiento de los cultivos "podría aumentar en latitudes altas", aseguró.

Sin embargo, en latitudes más bajas, en particular en el trópico seco, el potencial de rendimiento "puede disminuir incluso con ligeros aumentos de temperatura media, lo que incrementará la amenaza del hambre", indicó.

Una mayor frecuencia de sequías e inundaciones afectará negativamente a la producción local, en especial a los agricultores de las latitudes bajas.

20 julio, 2007

Necrocombustibles

Frei Betto

"Vamos a alimentar vehículos y desnutrir personas. Hay 800 millones de vehículos automotores en el mundo. El mismo número de personas sobrevive en desnutrición crónica"

El prefijo griego bio significa vida; necro, muerte. ¿El combustible extraído de plantas trae vida? En mi tiempo de escuela primaria, la historia de Brasil se dividía en ciclos: madera-brasil, oro, caña, café etc. La clasificación no es del todo insensata. Ahora estamos en pleno ciclo de los agro-combustibles, incorrectamente llamados de biocombustibles.

Este nuevo ciclo provoca el aumento de los precios de los alimentos, ya denunciado por Fidel Castro. Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), divulgado el 4 de julio, indica que "los biocombustibles tendrán un fuerte impacto en la agricultura entre 2007 y 2016".

Los precios agrícolas estarán por encima de la media de los últimos 10 años. Los granos deberán costar del 20% a un 50% más. En Brasil, la población pagó tres veces más por los alimentos en el primer semestre de este año, si comparado al mismo periodo de 2006. Vamos a alimentar vehículos y desnutrir personas. Hay 800 millones de vehículos automotores en el mundo. El mismo número de personas sobrevive en desnutrición crónica. Lo que inquieta es que ninguno de los gobiernos entusiasmados con los agro-combustibles cuestiona el modelo de transporte individual, como si las ganancias de la industria automovilística fueran intocables.

Los precios de los alimentos ya suben en ritmo acelerado en Europa, en China, en la India y en los EUA. La agroflación – la inflación de los productos agrícolas – debe llegar, este año, a un 4% en los EUA, comparada al aumento del 2,5% en 2006. Allá, como el maíz está casi todo destinado a la producción de etanol, el precio del pollo subió un 30% en los últimos 12 meses. Y la leche debe subir un 14% este año. En Europa, la mantequilla ya está un 40% más cara. En México, hubo movilización popular contra el aumento del 60% en el precio de las tortillas, hechas de maíz.

El etanol made in USA, producido a partir del maíz, hizo duplicar el precio de este grano en un año. No es que los yanquis gusten tanto del maíz (excepto palomita). Sin embargo, el maíz es componente esencial en la alimentación de cerdos, bovinos y aves, lo que eleva el costo de cría de esos animales, encareciendo derivados como carne, leche, mantequilla y huevos.

Como hoy quien manda es el mercado, ocurre en los EUA lo que se reproduce en Brasil con la caña: los productores de soja, algodón y otros bienes agrícolas abandonan sus cultivos tradicionales por el nuevo "oro" agrícola: el maíz allá, la caña aquí. Eso repercute en los precios de la soja, del algodón y de toda la cadena alimentar, considerando que los EUA son responsables por mitad de la exportación mundial de granos.

En los EUA, existen hay lobbies de productores de bovinos, porcinos, caprinos y aves presionando el Congreso para que se reduzca el subsidio a los productores de etanol. Prefieren que se importe etanol de Brasil, a partir de caña, de modo de evitar aún más el alta del precio de la ración animal.

La desnutrición amenaza, hoy, a 52,4 millones de latinoamericanos y caribeños, un 10% de la población del continente. Con la expansión de las áreas de cultivo destinadas a la producción de etanol, se corre el riesgo de transformarse, de hecho, en necrocombustible – predador de vidas humanas. En Brasil, el gobierno ya castigó, este año, a haciendas cuyos cañaverales dependían de trabajo esclavo. Y todo indica que la expansión de ese cultivo en el Sudeste empujará la producción de soja Amazonia adentro, provocando la deforestación de una región que ya perdió, en área forestal, el equivalente al territorio de 14 estados de Alagoas.

La producción de caña en Brasil es históricamente conocida por la superexplotación del trabajo, destrucción del medio ambiente y apropiación indebida de recursos públicos. Los centrales se caracterizan por la concentración de tierras para el monocultivo dedicado a la exportación. Utilizan en general mano de obra emigrante, los boyas-frías (trabajadores agrícolas que no poseen sus propias tierras), sin derechos laborales reglamentados. Los trabajadores son (apenas) remunerados por la cantidad de caña cortada, y no por el número de horas trabajadas. Y aun así no tienen control sobre la medición del peso de lo que producen.

Algunos llegan a cortar, obligados, 15 toneladas por día. Tamaño esfuerzo causa serios problemas de salud, como calambres y tendinitis, afectando la columna y los pies. La mayoría de las contrataciones se da por intermediarios o los llamados "gatos", agentes de trabajo esclavo o semi-esclavo. Después de 1850, un esclavo solía trabajar en el corte de caña de 15 a 20 años. Hoy, el trabajo excesivo redujo este tiempo medio para 12 años.

El entusiasmo de Bush y Lula por el etanol hace con que centrales alagoanos y paulistas disputen, palmo a palmo, cada pedazo de tierra del Triángulo Minero. Según el reportero Amaury Ribeiro Jr., en menos de cuatro años, 300 mil hectáreas de caña fueron plantados en antiguas áreas de pastizales y de agricultura. La instalación de una decena de centrales nuevos, próximos a Uberaba, generó la creación de 10 mil empleos e hizo la producción de alcohol en Minas saltar de 630 millones de litros en 2003 para 1,7 mil millones este año. La migración de mano de obra descalificada rumbo a los cañaverales – 20 mil boyas-frías por año – produce, además del aumento de favelas, asesinatos, tráfico de drogas, comercio de niños y de adolescentes destinados a la prostitución.

El gobierno brasileño necesita librarse de su síndrome de Coloso (la famosa tela de Goya). Antes de transformar el país en un inmenso cañaveral y soñar con la energía atómica, debería priorizar fuentes de energía alternativa abundantes en Brasil, como hidráulica, solar y eólica. Y cuidar de alimentar a los sufridos hambrientos, antes de enriquecer los "heroicos" dueños de centrales.

- Frei Betto es escritor, autor de Calendario del poder (Rocco), entre otros libros.

18 junio, 2007

Un problema planetario acecha a 1.200 millones de personas de cien países

 Un problema planetario acecha a 1.200 millones de personas de cien países

Domingo, 17 junio 2007
IBLNEWS, AGENCIAS


Las graves consecuencias de la desertificación que causa la acción humana ponen en riesgo a más de 1.200 millones de personas en cien países, por lo que la ONU dio la voz de alarma en el Día Mundial, que se celebra este domingo, frente a un problema planetario.

Las Naciones Unidas han elegido para como tema de este año "La desertificación y el cambio climático: un reto mundial", con el que recuerda que ambas cuestiones "interactúan en diversos niveles" y amenazan la capacidad para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015.

Se espera que debido al calentamiento global siga aumentando el número de fenómenos meteorológicos extremos, tales como sequías y lluvias intensas, los cuales tendrán un drástico efecto en suelos ya debilitados, señala el mensaje del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con motivo de esta conmemoración.

Esa tendencia "empeorará la desertificación y aumentará la prevalencia de la pobreza, la migración forzada y la vulnerabilidad ante los conflictos en las zonas afectadas", añade Ban.

Todas las agencias de la ONU y los gobiernos de numerosos países admiten el retroceso de la deforestación, de las tierras cultivables y de los bosques, así como la carencia de agua, lo que ha generado ya más pobreza, el avance de los desiertos y cada vez más refugiados por el hambre.

El secretario ejecutivo de la Convención de la ONU Contra la Desertificación, Hama Arba Diallo, sostuvo en marzo que la desertización es un problema cuyas consecuencias son de escala planetaria.

Además, recordó la meta mundial de reducir la pobreza a la mitad para 2015, uno de los Objetivos del Milenio, pero señaló que mal podrá cumplirse ese fin "si no se toman medidas para abordar la conservación del principal instrumento de vida que tienen los países en desarrollo, que es la tierra".

Por continentes, África subsahariana es la región "con el índice de desertificación más elevado del mundo", fenómeno que afecta, además, entre otros lugares, a una cuarta parte de América Latina y el Caribe y a una quinta parte de España, según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Se calcula que para 2020, unos 135 millones de personas corren peligro de tener que abandonar sus tierras por la continua desertización, de ellas 60 millones en África subsahariana.

En Asia, con unas 1.700 millones de hectáreas de tierra árida, semiárida y subhúmeda, las zonas degradadas incluyen desiertos crecientes en China, India, Irán, Mongolia y Pakistán; las dunas de arena de Siria, las montañas erosionadas de Nepal y la deforestación y sobrepastoreo de las regiones montañosas de Laos.

En cuanto a número de personas afectadas por la desertización y la sequía, Asia es el continente más perjudicado, según la ONU.

En América Latina, pese a los bosques tropicales húmedos de la región, la pérdida de tierras de cultivo y de selvas afecta a 313 millones de hectáreas en Latinoamérica y el Caribe (250 millones en América del Sur y 63 millones en América Central y México).

Ante esa problemática, los países miembros del Mercado Común del Sur, que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, crearon en marzo pasado junto con Bolivia y Chile una estrategia que busca una alternativa económica para las tierras depauperadas.

En Europa, el llamado grupo del Mediterráneo Norte formado por España, Portugal, Italia, Turquía y Grecia, componen una de las cuatro zonas determinadas por la convención de Naciones Unidas como afectadas por la desertización.

En España, según datos oficiales de 2006, la desertización afecta al 53,17 por ciento del territorio, donde 159.137 kilómetros cuadrados, el 31 por ciento del total, sufren un riesgo alto o muy alto de desertización y el riesgo es medio en 109.712 kilómetros cuadrados, el 21,6 por ciento.

Uno de los países en los que se constata una mayor desertización es Sudán, donde afecta a 13 de sus 15 provincias, lo que supone una superficie total de 414.000 kilómetros cuadrados, según el gobierno, que atribuye el avance del desierto y el retroceso de la calidad de la tierra a la explotación de los recursos del suelo más que al cambio climático.

La desertización también preocupa en China, donde avanza a un ritmo de 1.283 kilómetros cuadrados al año, y afecta ya directamente a 400 millones de personas, según la Administración Estatal Forestal.

El 18 por ciento del territorio chino es ya una área desértica, especialmente la franja septentrional y occidental, aunque otro 14 por ciento sufre las consecuencias de la desertización, extendida prácticamente por todo el país, según ese departamento oficial.

La presión de la enorme población, el desenfrenado desarrollo económico y la contaminación han puesto en una situación "extremadamente frágil" incluso las zonas desérticas reforestadas, según las autoridades.

En América Latina, Argentina, Bolivia y Paraguay acordaron en marzo luchar contra la desertización del Gran Chaco americano y el estado de pobreza en el que viven sus habitantes.

En el Gran Chaco, que tiene una superficie de más de un millón de kilómetros cuadrados y es la segunda región más boscosa en América Latina después del Amazonas, viven 4 millones de personas de Argentina, Bolivia y Paraguay, de los que un 60 por ciento son pobres.

En México, un 47 por ciento (94 millones de hectáreas) de tierras sufren degradación en diferentes niveles, desde un grado leve hasta desertización extrema", según la Comisión Forestal.

Para que no avance el fenómeno y recuperar el suelo se aprobaron programas como el denominado Pro Árbol, que reparte subsidios entre los pueblos indígenas y las comunidades campesinas para la generación de áreas forestales.

En Chile, la desertización afecta a 48,3 millones de hectáreas, lo que significa que el 64 por ciento del territorio está en proceso de degradación, fenómeno que perjudica directamente a un millón y medio de personas, según la Universidad de Chile.

En Argentina, el gobierno anunció un plan para tratar de revertir la desertificación mediante la creación de microcréditos que estarán al alcance de la población de las zonas rurales degradadas.

En la República Dominicana, uno de los centros turísticos por excelencia del Caribe, el 70 por ciento del territorio está afectado de alguna manera por la desertificación, según organizaciones públicas y privadas.

© IBLNEWS. New York 2007


10 mayo, 2007

Se intensifica el debate [sobre los biocombustibles]

Actualizado 3:00 A.M. (hora local)

  La Habana, jueves 10 de mayo de 2007. Año 11 / Número 130

Periódico Granma

Atilio Borón, un prestigioso pensador de izquierda que hasta hace poco dirigió el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), escribió un artículo para el VI Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLC y por la Integración de los Pueblos, recién concluido en La Habana, que tuvo la amabilidad de enviarme acompañado de una carta.

La esencia de lo que escribió y he sintetizado a partir de párrafos y frases textuales de su propio artículo, fue lo siguiente:

Sociedades precapitalistas ya conocían el petróleo que afloraba en depósitos superficiales y lo utilizaban para fines no comerciales, como la impermeabilización de los cascos de madera de las embarcaciones o de productos textiles, o para la iluminación mediante antorchas. De ahí su nombre primitivo: "aceite de piedra".

A finales del siglo XIX ―luego de los descubrimientos de grandes yacimientos en Pennsylvania, Estados Unidos, y de los desarrollos tecnológicos impulsados por la generalización del motor de combustión interna― el petróleo se transformó en el paradigma energético del siglo XX.

La energía es concebida como una mercancía más. Tal como lo advirtiera Marx, esto no ocurre debido a la perversidad o insensibilidad de este o aquel capitalista individual, sino que es consecuencia de la lógica del proceso de acumulación, que tiende a la incesante "mercantilización" de todos los componentes, materiales y simbólicos, de la vida social. El proceso de mercantilización no se detuvo en los humanos y simultáneamente se extendió a la naturaleza: la tierra y sus productos, los ríos y las montañas, las selvas y los bosques fueron objeto de su incontenible rapiña. Los alimentos, por supuesto, no escaparon de esta infernal dinámica. El capitalismo convierte en mercancía todo lo que se pone a su alcance.

Los alimentos son convertidos en energéticos para viabilizar la irracionalidad de una civilización que, para sostener la riqueza y los privilegios de unos pocos, incurre en un brutal ataque al medio ambiente y a las condiciones ecológicas que posibilitaron la aparición de vida en la Tierra.

La transformación de los alimentos en energéticos constituye un acto monstruoso.

El capitalismo se dispone a practicar una masiva eutanasia de los pobres, y muy especialmente de los pobres del Sur, pues es allí donde se encuentran las mayores reservas de la biomasa del planeta requerida para la fabricación de los biocombustibles. Por más que los discursos oficiales aseguren que no se trata de optar entre alimentos y combustibles, la realidad demuestra que esa y no otra es precisamente la alternativa: o la tierra se destina a la producción de alimentos o a la fabricación de biocombustibles.

Las principales enseñanzas que dejan los datos que aporta la FAO sobre el tema de la superficie agrícola y el consumo de fertilizantes son las siguientes:

  • La superficie agrícola per cápita en el capitalismo desarrollado es casi el doble de la que existe en la periferia subdesarrollada: 1,36 hectáreas por persona en el Norte contra 0,67 en el Sur, lo que se explica por el simple hecho de que la periferia subdesarrollada cuenta con cerca del 80 por ciento de la población mundial.

  • Brasil se encuentra muy levemente por encima de la tierra agrícola per cápita de los países desarrollados. Resulta evidente que este país deberá destinar ingentes extensiones de su enorme superficie para poder cumplir con las exigencias del nuevo paradigma energético.

  • China y la India cuentan con 0,44 y 0,18 hectáreas por persona respectivamente.

  • Las   pequeñas   naciones   antillanas, tradicionalmente dedicadas al monocultivo de la caña de azúcar, muestran con elocuencia los efectos erosionantes de la misma, ejemplificados en el extraordinario consumo por hectárea de fertilizantes que se requiere para sostener la producción. Si en los países de la periferia la cifra promedio es de 109 kilogramos de fertilizantes por hectárea (contra 84 en los capitalistas desarrollados), en Barbados es de 187,5, en Dominica 600, en Guadalupe 1,016, en Santa Lucía 1,325 y en Martinica 1,609. Quien dice fertilizantes dice consumo intensivo de petróleo, de modo que la tan mentada ventaja de los agroenergéticos para reducir el consumo de hidrocarburos parece ser más ilusoria que real.

  • La totalidad de la superficie agrícola de la Unión Europea apenas alcanzaría a cubrir el 30 por ciento de las necesidades actuales ―no las futuras, previsiblemente mayores― de combustibles. En Estados Unidos, para satisfacer la demanda actual de combustibles fósiles sería necesario destinar a la producción de agroenergéticos el 121 por ciento de toda la superficie agrícola de ese país.

    En consecuencia, la oferta de agrocombustibles tendrá que proceder del Sur, de la periferia pobre y neocolonial del capitalismo. Las matemáticas no mienten: ni Estados Unidos ni la Unión Europea tienen tierras disponibles para sostener al mismo tiempo un aumento de la producción de alimentos y  una expansión en la producción de agroenergéticos.

    La deforestación del planeta podría ampliar (aunque sólo por un tiempo) la superficie apta para el cultivo. Pero eso sería tan sólo por unas pocas décadas, a lo sumo. Esas tierras luego se desertificarían y la situación quedaría peor que antes, exacerbando aún más el dilema que opone la producción de alimentos a la de etanol o biodiésel.

    La lucha contra el hambre ―y hay unos 2 mil millones de personas que padecen hambre en el mundo― se verá seriamente perjudicada por la expansión de la superficie sembrada para la producción de agroenergéticos. Los países en donde el hambre es un flagelo universal atestiguarán la rápida reconversión de la agricultura tendiente a abastecer la insaciable demanda de energéticos que reclama una civilización montada sobre el uso irracional de los mismos. El resultado no puede ser otro que el encarecimiento de los alimentos y, por lo tanto, el agravamiento de la situación social de los países del Sur.

    Además, cada año se agregan 76 millones de personas a la población mundial, y como es obvio demandarán alimentos, que serán cada vez más caros y estarán fuera de su alcance.

    Lester Brown, en The Globalist Perspective, pronosticaba hace menos de un año que los automóviles absorberían la mayor parte del incremento en la producción mundial de granos en el 2006. De los 20 millones de toneladas sumadas a las existentes en el 2005, 14 millones se destinaron a la producción de combustibles, y solo 6 millones de toneladas para satisfacer la necesidad de los hambrientos. Este autor asegura que el apetito mundial por combustible para los automóviles es insaciable. Se prepara, concluía Brown, un escenario en el cual deberá necesariamente producirse un choque frontal entre los 800 millones de prósperos propietarios de automóviles y los consumidores de alimentos.

    El demoledor impacto del encarecimiento de los alimentos, que se producirá inexorablemente en la medida en que la tierra pueda ser utilizada para producirlos o para producir carburante, fue demostrado en la obra de C. Ford Runge y Benjamin Senauer, dos distinguidos académicos de la Universidad de Minnesota, en un artículo publicado en la edición en lengua inglesa de la revista Foreign Affairs, cuyo título lo dice todo: "El modo en que los biocombustibles podrían matar por inanición a los pobres". Los autores sostienen que en Estados Unidos el crecimiento de la industria del agrocombustible ha dado lugar a incrementos no solo en los precios del maíz, las semillas oleaginosas y otros granos, sino también en los precios de los cultivos y productos que al parecer no guardan relación. El uso de la tierra para cultivar el maíz que alimente las fauces del etanol está reduciendo el área destinada a otros cultivos. Los procesadores de alimentos que utilizan cultivos como los guisantes y el maíz tierno se han visto obligados a pagar precios más altos para mantener los suministros seguros, costo que a la larga pasará a los consumidores. El aumento de los precios de los alimentos también está golpeando las industrias ganaderas y avícolas. Los costos más altos han provocado la caída abrupta de los ingresos, en especial en los sectores avícola y porcino. Si los ingresos continúan disminuyendo, la producción también lo hará y aumentarán los precios del pollo, pavo, cerdo, leche y huevos. Advierten que los efectos más devastadores de la subida del precio de los alimentos se sentirán especialmente en los países del Tercer Mundo.

    Un estudio de la Oficina Belga de Asuntos Científicos demuestra que el biodiésel provoca más problemas de salud y de medio ambiente porque crea una polución más pulverizada y libera más contaminantes que destruyen la capa de ozono.

    En relación con el argumento de la supuesta benignidad de los agrocombustibles, Víctor Bronstein, profesor de la Universidad de Buenos Aires, ha demostrado que:

  • No es verdad que los biocombustibles sean una fuente de energía renovable y perenne, dado que el factor crucial en el crecimiento de las plantas no es la luz solar sino la disponibilidad de agua y las condiciones apropiadas del suelo. Si no fuera así, podría producirse maíz o caña de azúcar en el desierto de Sahara. Los efectos de la producción a gran escala de los biocombustibles serán devastadores.

  • No es cierto que no contaminan. Si bien el etanol produce menos emisiones de carbono, el proceso de su obtención contamina la superficie y el agua con nitratos, herbicidas, pesticidas y desechos, y el aire, con aldehídos y alcoholes que son cancerígenos. El supuesto de un combustible "verde y limpio" es una falacia.

  • La propuesta de los agrocombustibles es inviable y, además, inaceptable ética y políticamente. Pero no basta con rechazarla. Estamos convocados a implementar una nueva revolución energética, pero al servicio de los pueblos y no de los monopolios y del imperialismo. Ese es, tal vez, el desafío más importante de la hora actual, concluye Atilio Borón.

    Como pueden apreciar, la síntesis llevó espacio. Hace falta espacio y tiempo. Prácticamente un libro. Se afirma que la obra cumbre que hizo famoso al escritor Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad, exigió de él cincuenta cuartillas por cada cuartilla enviada a la imprenta. ¿Cuánto tiempo necesitaría mi pobre pluma para refutar a los defensores de la idea siniestra por interés material, por ignorancia, por indiferencia, o a veces por las tres cosas a la vez, y divulgar los sólidos y honestos argumentos de los que luchan por la vida de la especie?

    Hay opiniones y puntos de vista muy importantes que se vertieron el Encuentro Hemisférico de La Habana. Habrá que hablar de los que trajeron la imagen real del corte manual de caña en un documental que parece reflejar el infierno de Dante. Un número creciente de  opiniones se vierten todos los días por todos los medios en todas partes del mundo, desde instituciones como Naciones Unidas hasta las sociedades nacionales de científicos. Veo simplemente que se intensifica el debate. El hecho de que se discuta sobre el tema es ya un importante avance.

    Fidel Castro Ruz

    9 de mayo del 2007

    5:47 p.m.

    La ONU alerta sobre el aumento descontrolado del uso de etanol

    El organismo avisa de que causará más pobreza, hambre y polución

    F. GUALDONI - Madrid - 10/05/2007

    Naciones Unidas echó ayer un balde de agua muy fría a la cabeza de los entusiastas del uso masivo de biocombustibles en lugar de los carburantes fósiles: las prisas por producir ingentes cantidades de energía del maíz, la caña de azúcar, la soja o la palma acelerarán la deforestación mundial, provocarán hambruna, expulsarán a los pequeños agricultores de sus tierras y harán más pobres las regiones del planeta que ya lo son. "El tema es muy delicado y debe manejarse con mucha responsabilidad", dice el organismo.

    El informe de la ONU sobre el impacto del uso de los biocarburantes a gran escala dado a conocer el martes por la noche en Nueva York es el primero y más completo de su tipo. Se da a conocer cuando ya ha habido una crisis en México por el aumento del precio de las tortillas de maíz -alimento básico de la dieta mexicana- por el desvío del grano a la producción de etanol en Estados Unidos, y dos meses después de la visita del presidente George Bush a Brasilia para firmar un acuerdo con su homólogo, Luiz Inácio Lula da Silva, para la producción y exportación de etanol. EE UU y Brasil son los mayores productores de biocombustibles, seguidos de China.

    Los expertos no están en contra del aumento del uso de los carburantes vegetales -reconocen que puede ser beneficioso para mantener a raya los precios del petróleo y proveer de energía barata a muchas áreas rurales de los países pobres-, sino de que se extienda el uso de esta energía de forma alocada y sin medir bien sus consecuencias.

    "A menos que las nuevas políticas que se pongan en marcha tengan en cuenta la protección de las tierras amenazadas, garanticen un uso socialmente aceptable de la tierra y vayan encaminadas a un desarrollo sostenible en su conjunto, el daño social y medioambiental de la bioenergía puede, en muchos casos, superar a los beneficios", ha afirmado Gustavo Vest, vicepresidente del brazo de la ONU dedicado a los estudios energéticos.

    Un mercado en alza

    El mercado de la bioenergía, con un volumen de negocio de miles de millones de euros anuales, es uno de los de más rápido crecimiento del mundo. "Dentro de años los biocombustibles supondrán el 25% de toda la energía mundial", según el director adjunto de la FAO -Agencia para la Alimentación de la ONU-, Alexander Iler, citado en el estudio.

    El informe señala que la industria bioenergética puede causar un desequilibrio en el abastecimiento alimentario al destinar las tierras, aguas y otros recursos a la producción de biocombustibles en detrimento de productos alimentarios básicos. Esta situación generaría escasez y subida del precio de los alimentos y empeoraría las condiciones de la población que ya vive en el límite de la pobreza o por debajo de ésta.

    Otra preocupación que expresan los expertos de Naciones Unidas es que los programas de biocombustibles ocasionen una concentración de la propiedad de las tierras en manos de unos pocos productores, que deje a los pequeños agricultores y a los más pobres fuera del mercado y, por consiguiente, inmersos en la indigencia.

    También se apunta, por ejemplo, que las grandes extensiones de tierra que se requieren para aumentar la producción de bioenergía, terrenos que serán arrebatados a las áreas forestales, producirá una liberación de grandes cantidades de carbono del suelo y de la biomasa forestal. Para minimizar las emisiones del gas que produce el efecto invernadero asociado a la producción de biocombustibles, la ONU recomienda que la industria preserve los

    08 marzo, 2007

    Día Mujer.- Intervida denuncia la falta de acceso a la educación de las mujeres, a pesar de su activa vida laboral

       MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -

       Las mujeres de Mali, el tercer país más pobre del mundo, tienen especial dificultad para acceder a la educación y son las receptoras de los peores trabajos y los menos remunerados a pesar de que el 72,4% de ellas aportan ingresos a sus familias, según informó hoy la ONG Intervida.

       Con motivo de la celebración hoy del Día de la Mujer, la ONG denuncia la situación de la población en el África subsahariana, concretamente en Mali, y aboga por la alfabetización y la educación de la población civil, especialmente de la mujer, que es la gran excluida. No obstante, este objetivo no está exento de dificultades, como la de superar una cultura en el país muy patriarcal. De hecho, en Malí, un país en el que existe una tasa de analfabetismo en adultos del 81%, las mujeres alfabetizadas suponen el 12% de ellas frente al 27% de los hombres.

       Intervida destaca la importancia de llevar con éxito esta misión ya que supone un motor para impulsar la economía y el desarrollo, además de que la mujer es la que tradicionalmente ejerce de transmisora de la información. En este sentido, existe una expresión popular que dice que "cuando se alfabetiza a una mujer se alfabetiza a una familia, a un pueblo y a una nación".

       En el África subsahariana las mujeres encabezan el 31% de los hogares rurales, una cifra considerablemente alta y que encuentra su razón en la emigración de los hombres hacia zonas urbanas por falta de oportunidades.

       En esta parte del continente africano la mujer aporta entre el 60% y el 80% del trabajo de producción de alimentos, ya sea para consumo en el hogar o para su venta, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). A pesar de estos datos, desde hace relativamente poco tiempo se ha empezado a reconocer la importancia del papel que desarrollan como productoras y suministradoras de alimentos, según la ONG.

       INTERVIDA realiza proyectos de desarrollo integral en Malí, el tercer país más pobre del mundo, en los que se presta especial atención a la mujer, que supone casi el 50% de la población maliense.

    25 febrero, 2007

    Doscientos millones de personas dependen de la ayuda internacional para superar el hambre

    La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) propuso una serie de cambios en la forma en que gestiona y distribuye la ayuda alimentaria internacional, ya que un tercio del presupuesto mundial de este tipo de ayuda --cerca de 600 millones de dólares-- se gasta en los países donantes y "nunca llega a los beneficiarios" a causa de estas vinculaciones.

    Diarioexterior.com
    25 de enero de 2007

    Según, el último informe de la FAO, doscientos millones de personas dependen de la ayuda internacional para superar el hambre en 39 países, según el informe anual de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), presentado a la prensa en Roma.

    A esas personas fueron dirigidas, en el 2005, los diez millones de toneladas de alimentos entregados por los países donantes por un valor de unos dos mil millones de dólares.

    Las situaciones de emergencia se han duplicado en los últimos veinte años, al pasar las operaciones de socorro de 15 a 39 países, mientras que en África se han triplicado, al pasar de 8 a 24.

    La situación empeora cuando de crisis se pasa a desnutrición, ya que el número de personas que pasan hambre crónica alcanza los 854 millones de personas, cifras parecidas a las de hace diez años.

    El informe examina en profundidad la eficacia de la ayuda internacional a las personas y los países que pasan hambre y hace frente a las críticas de quienes cuestionan la asistencia porque dicen que genera una dependencia y fomenta el egoísmo y la pereza.

    La principal respuesta a tales críticas fue dada por Terry Raney, economista y coautora del informe quien, en la rueda de prensa para presentar el documento, afirmó que la supuesta dependencia u otros males atribuidos a la ayuda internacional "no pueden utilizarse como excusa para detener la asistencia".

    "La ayuda alimentaria es un derecho humano", dijo Raney, mientras que el director general de la FAO, Jacques Diouf, declaró que "salva la vida" de millones de personas.

    No obstante, el informe revela que la ayuda internacional puede tener efectos negativos, especialmente cuando está condicionada a que la comida se adquiera en los países donantes o que se haga a través de los canales de distribución de éstos.

    01 febrero, 2007

    GRIPE AVIAR-LAOS: Campesinas salvadoras

    Por Marwaan Macan-Markar
    BANGKOK, 31 ene (IPS) - Las campesinas de las montañas del norte de Laos, que desde hace más de 10 años crían aves para escapar de la pobreza, son hoy un arma insustituible para contener la gripe del pollo.


    El recrudecimiento de la gripe aviar en Asia sudoriental desalentó a muchas mujeres dedicadas a los corrales, pero el Banco Asiático de Desarrollo lanzó un proyecto para contrarrestar esa situación.

    "Es absolutamente necesario proporcionar a las mujeres conocimiento y herramientas para frenar la propagación de la influenza aviar", dijo el experto en desarrollo Manoshi Mitra, desde la oficina del Banco en Manila.

    "Queremos trabajar con una mujer de cada comunidad", explicó. "Se les enseñará a reconocer la enfermedad y se les proporcionará un botiquín de primeros auxilios. Y debemos convencerlas de que ellas serán las primeras perjudicadas si aparece un brote de la enfermedad. "

    El proyecto del Banco, que comenzará a implementarse en febrero, se dirige a las familias golpeadas por la pobreza y en desventaja por hablar una lengua distinta al lao, utilizado por la mayoría de los más de 5,4 millones de habitantes de este país.

    Se espera que se beneficien de la iniciativa unos 17.000 hogares en 400 aldeas.

    La crianza de aves se volvió un puntal de la economía familiar en las aldeas de todo el país.

    "Es evidente que todas las familias tienen corrales, entre 10 y 30 pollos por hogar", señaló desde Vientiane Abdulai KaiKai, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

    "Las ganancias procedentes de la venta de huevos y pollos aumenta el ingreso familiar", apuntó.

    Unicef lleva adelante desde julio pasado una campaña en varias provincias para contener la propagación del virus H5N1, causante de la gripe del pollo.

    "Hubo espectáculos de marionetas y otros tipos de representaciones acerca de la gripe aviar para mostrar formas de protección. La experiencia se desarrolló en una de cada cinco aldeas", añadió.

    La mortal cepa de gripe aviar fue detectada en Asia sudoriental en el invierno boreal de 2003, y regresa cada año a medida que descienden las temperaturas. Laos tuvo muy pocos brotes en sus corrales y ningún caso humano.

    En cambio, en todos los países vecinos, Camboya, China, Tailandia y Vietnam, aparecieron casos de la enfermedad en humanos y en aves.

    Tailandia y Vietnam están lidiando con un nuevo brote. Desde que apareció la enfermedad, 42 personas murieron en Vietnam de los 93 que se enfermaron y 17 de 25 en Tailandia.

    Por su parte, en Camboya murieron las seis personas que contrajeron la enfermedad.

    En Laos hubo un pequeño brote de influenza aviar en marzo de 2004, que causó la muerte de casi todos los pollos de los 46 corrales afectados cerca de la capital, y un segundo en julio pasado.

    "Desde diciembre de 2003, no hay evidencias que sugieran que el H5N1 se haya propagado a las aldeas", dijo a IPS Tony Williams, responsable del equipo de lucha contra la enfermedad de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), desde su oficina en ese país.

    "Laos escapó de lo peor de la enfermedad", indicó. "El relativo aislamiento de las aldeas resultó ser un factor que protegió a las comunidades de la propagación del virus."

    El traslado de pollos sin tomar las medidas sanitarias de prevención fue un factor clave que impulsó la propagación del virus. Indonesia fue el país más afectado por esa causa, según la FAO.

    A fines de enero, Indonesia sufrió 63 muertes entre 81 casos de infección humana.

    "Las aves silvestres no son tan responsables de la propagación del actual brote como el comercio de pollos y el traslado de animales vivos", dijo el vicerepresentante para la región de Asia Pacífico de la FAO, Hiroyuki Konuma. Desde que comenzó el año, la FAO registró nuevos casos de gripe aviar en China, Corea del Sur, Egipto, Indonesia, Japón, Nigeria, Tailandia y Vietnam.

    Es la misma cantidad de países en que apareció la enfermedad en 2003, entonces sólo en la región de Asia-Pacífico y Asia sudoriental.

    En el periodo 2005-2006, el virus salió de Asia hacia África, Medio Oriente y Europa.

    Antes del surgimiento de la variedad de gripe aviar transmisible a humanos, la FAO alentaba entre las campesinas la crianza de aves.

    "Se la consideraba una forma de que dieran el primer paso para salir de la pobreza. Se requería poca inversión, podía ser manejado por mujeres y las ganancias eran inmediatas", dijo a IPS la jefa de políticas de criadero de la FAO.

    Bangladesh, con más de 60 millones de pobres, fue un ejemplo de ese modelo de desarrollo antes del actual ciclo de la enfermedad.

    La cría de aves llevada adelante por unas 500.000 personas, la mayoría de ellas mujeres, logró la transformación de muchas comunidades pobres, según el Banco Asiático de Desarrollo.

    Esa actividad permitió "poner más alimentos en la mesa, educar a sus hijos e incluso ahorrar para arrendar o comprar tierras cultivables. La iniciativa capacitaba a mujeres en la cría de pollos, gallinas, patos y en las etapas de producción y venta y asistencia veterinaria", indicó un funcionario del Banco.

    Esa institución financiera espera repetir la experiencia de Bangladesh en Laos.

    "Ese país fue una verdadera historia de logros. Demostró la importancia que tiene la cría de aves para sacar a las mujeres y sus familias de la pobreza", señaló Mitra, desde Manila.

    24 enero, 2007

    La FAO afirma que un tercio de la ayuda alimentaria mundial "nunca llega a los beneficiarios"

    La agencia propone cambios en la gestión de la ayuda con motivo de la presentación del informe mundial de agricultura y alimentación

    ROMA, 24 (EUROPA PRESS)

    La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) propuso hoy una serie de cambios significativos en la forma en que gestiona y distribuye la ayuda alimentaria internacional, entre ellos que se ponga fin a la práctica habitual de vincular esta ayuda a las condiciones específicas de los países donantes,

    ya que un tercio del presupuesto mundial de este tipo de ayuda --cerca de 600 millones de dólares-- se gasta en los países donantes y "nunca llega a los beneficiarios" a causa de estas vinculaciones.

    En la última edición de su informe anual 'El estado mundial de la agricultura y la alimentación (SOFA 2006)', la FAO pone especial énfasis en la importancia de que haya una gestión sólida de la ayuda alimentaria, la cual, afirma, debería ser en dinero en efectivo o cupones para alimentos, más que mediante envíos alimentarios "que pueden afectar a los productores y los mercados en los países receptores, y crear distorsiones en el comercio agrícola internacional".

    La ayuda alimentaria internacional supone en la actualidad unos 10 millones de toneladas de alimentos al año para cerca de 200 millones de personas necesitadas, con un coste estimado total de 2.000 millones de dólares.

    En la presentación del informe SOFA 2006, el director general de la FAO, Jacques Diouf, señaló que "ninguna persona consciente puede negarse al imperativo moral de ayudar a las personas que no pueden alimentarse a sí mismas". No obstante, advirtió de que "en muchos casos la ayuda alimentaria es utilizada porque se trata del único recurso disponible y no porque sea la mejor solución al problema".

    "Siempre que sea posible, es 'mejor enseñar y ayudar a la gente a pescar, en vez de darle el pescado'. A largo plazo, habría que focalizarse en medidas preventivas destinadas a incrementar la seguridad de la producción alimentaria y la productividad, en particular a través de inversiones en el control del agua e infraestructuras rurales y también a través del acceso a los insumos y al crédito", afirmó Diouf.

    AYUDA VINCULADA

    El SOFA destaca que hasta un 90 por ciento de toda la ayuda alimentaria está vinculada, de una u otra forma, a algunas condiciones específicas relativas a la adquisición, la elaboración y el transporte en los países donantes.

    Aparte, la mayoría de las donaciones en efectivo están condicionadas a requisitos de adquisición y distribución que dificultan a las agencias encargadas de distribuir la ayuda a la hora de utilizar de la forma más eficaz estas donaciones y de garantizar que lleguen a la gente que más la necesita.

    A nivel mundial, según el SOFA, se estima que estos requisitos vinculantes son responsables de una pérdida de eficiencia de un 30 por ciento de los recursos destinados a la ayuda alimentaria. Como consecuencia de ello, "un tercio del presupuesto mundial de este tipo de ayuda --cerca de 600 millones de dólares-- se gasta en los países donantes y nunca llega a los beneficiarios", afirma la FAO.

    AYUDA EN CRISIS HUMANITARIAS

    El SOFA 2006 admite que "no hay alternativa a la ayuda alimentaria a la hora de hacer frente a las crisis humanitarias, que en determinados casos implican situaciones de hambre crónica". "La ayuda alimentaria ha salvado sin duda las vidas de millones de personas y tiene otras valiosas funciones, tales como hacer posible que los niños continúen acudiendo a la escuela o complementar la dieta de las mujeres embarazadas", destaca la FAO.

    A pesar de todo, "esta ayuda puede alterar los mercados locales y debilitar la capacidad de recuperación de los sistemas alimentarios locales", según el informe, en especial "cuando llega en el momento equivocado o está dirigida a la gente equivocada". Otro problema es que puede perjudicar a las exportaciones comerciales de los países donantes, uno de los mayores contenciosos en las actualmente bloqueadas negociaciones comerciales multilaterales de la Ronda de Doha.

    A diferencia de la ayuda en especie, "la transferencia de dinero en efectivo y los cupones para alimentos pueden estimular la producción local, fortalecer los sistemas alimentarios locales y a los beneficiarios en una forma que la ayuda alimentaria tradicional no es capaz de lograr", asegura el informe.

    La ayuda alimentaria de emergencia supone en la actualidad entre la mitad y tres cuartos de toda la ayuda alimentaria, con 39 países receptores, según el informe. Durante las últimas dos décadas el número de emergencias humanitarias se ha doblado, desde 15 a 30 anuales, con especial incidencia en Africa, en donde se han triplicado.

    El mayor receptor de ayuda alimentaria en años recientes ha sido Corea del Norte, que recibe de media al año el equivalente a 1,1 millones de toneladas de cereal, lo que supone más del 20 por ciento del suministro total de alimentos en el país asiático. En segundo y tercer puesto se encuentran respectivamente Etiopía y Bangladesh.

    Cerca de la mitad de toda la ayuda alimentaria internacional es canalizada a través del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PAM), que ha realizado una importante labor para mejorar la gestión de estas ayudas durante los últimos 20 años.


    22 diciembre, 2006

    Una receta orgánica para el desarrollo


    Stephen Leahy
    IPS/IFEJ

    La agricultura orgánica es una potente herramienta para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, pero también para aliviar la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria en los países pobres, señalan expertos internacionales.

    El uso que esta práctica sustentable hace del abono orgánico y de la diversidad de cultivos significa que podrá soportar mejor temperaturas más elevadas y lluvias más variables ocasionadas por el calentamiento planetario.

    "La agricultura orgánica tiene que ver con optimizar rendimientos de los cultivos en todas las condiciones", explicó Louise Luttikholt, gerenta de relaciones estratégicas en la Federación Internacional de los Movimientos de Agricultura Orgánica (Ifoam, por sus siglas en inglés) en la occidental ciudad alemana de Bonn.

    "Por ejemplo, la aldea en la septentrional región etíope de Tigray, que se había convertido a la agricultura orgánica, continuó cosechando incluso durante una severa sequía, mientras que las aldeas vecinas que usaban fertilizantes químicos convencionales no lograron que sus cultivos prosperaran", señaló Luttikholt al ser entrevistada.

    Como el abono orgánico es usado en vez de los fertilizantes químicos, los suelos orgánicos contienen mucho más humus y carbón orgánico, lo que a cambio retiene mucha más agua.

    "También pueden absorber más agua más rápidamente, lo que significa que es menos probable que se inunden", agregó.

    "Adoptar la agricultura orgánica en el país llevó más trabajo, pero dio sus resultados cuando la sequía llegó a su tercer año", según Tewolde Berhan Gebre Egziabher, director general de la Autoridad de Protección Ambiental de Etiopía.

    Tewolde, quien fue pionero de la revolución orgánica en varias comunidades de Etiopía septentrional como modo de garantizar la seguridad alimentaria, informó que el temprano éxito alentó a los departamentos agrícolas del gobierno a adoptar técnicas orgánicas.

    Esta y otras formas de agroecología sustentable no dependen de fertilizantes químicos, así que deben hallar otras maneras de enriquecer los suelos. Generalmente los rendimientos de sus cultivos son buenos y la calidad de los alimentos alta.

    Y el beneficio agregado es que los suelos orgánicos retienen mucho más carbono que los cultivados con métodos convencionales.

    Los elevados niveles de dióxido de carbono en la atmósfera a partir de la quema de combustibles fósiles constituyen la principal causa del calentamiento global. Las plantas absorben ese gas del aire y pueden hacer que se deposite en el suelo de modo más o menos permanente en las condiciones correctas.

    En una comparación realizada a lo largo de 23 años, los valores de carbono de los suelos orgánicos aumentaron entre 15 y 28 por ciento, mientras que hubo poco cambio en los sistemas no orgánicos, según los experimentos de sistemas agrícolas del Instituto Rodale, realizados en el nororiental estado estadounidense de Pennsylvania.

    "Si solamente 10.000 establecimientos agrícolas de tamaño medio en Estados Unidos se convirtieran a la producción orgánica, almacenarían tanto carbono en el suelo que sería equivalente a sacar de la carretera un millón 174.400 automóviles", informó el instituto en 2003.

    Y hay más. Elaborar fertilizantes químicos como el nitrógeno requiere enormes cantidades de energía, y los tractores también consumen grandes cantidades de combustibles fósiles. "En Estados Unidos, los sistemas de cultivo orgánico usan apenas 63 por ciento de la energía requerida por los sistemas agrícolas convencionales", halló David Pimentel, de la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York.

    La agricultura orgánica también ofrece otros varios beneficios ambientales. Entre ellos, hidrovías libres de contaminación química y una biodiversidad mejorada. En América del Norte y Europa se deben usar sistemas caros con el fin de eliminar del agua para beber los productos químicos de uso agrícola.

    "Alguien tiene que pagar esos costos externos de la agricultura convencional", afirmó Volkert Engelsman, presidente de Eosta BV, distribuidora europea de frutas y vegetales orgánicos.

    "Lo orgánico brinda una amplia variedad de beneficios sociales y económicos, para países de ingresos bajos, eso significa más puestos laborales, porque la agricultura orgánica es intensiva desde el punto de vista de la mano de obra. También da valor a la pericia local y al conocimiento tradicional", dijo Engelsman en una entrevista desde la principal oficina de Eosta, en la localidad holandesa de Waddinxveen.

    "Eso tiene más sentido económico que depender de la pericia técnica de las corporaciones occidentales", señaló Engelsman.

    El empresario acaba de regresar de India, donde la agricultura orgánica está experimentando un "crecimiento explosivo". Enfrentado con suelos que se agotan rápidamente, el gobierno indio ahora apoya las técnicas orgánicas porque ninguna cantidad de fertilizante químico puede mejorar el suelo.

    "Además, la escasez de agua, los mayores problemas sanitarios y los costos más elevados de los químicos y las semillas híbridas forzaron a India a repensar su estrategia agrícola. Es más económicamente sustentable invertir en los suelos que hacer más ricas a las compañías químicas", dijo.

    Engelsman coincide con la destacada científica y ambientalista india Vandana Shiva en que la investigación en materia de agricultura amigable con el ambiente demostró que es altamente productiva y que constituye la única solución al hambre y la pobreza.

    Ese punto de vista, otrora considerado radical, está comenzando a ganar más aceptación, dado que el hambre aumentó bajo el sistema globalizado de producción de alimentos.

    Hoy, 10 años después de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación realizada en 1996 en Roma, donde los países se comprometieron a reducir a la mitad la cantidad de personas con hambre en el mundo para 2015, hay más personas hambrientas en los países en desarrollo.

    "Lejos de disminuir, el número de personas hambrientas en el mundo actualmente está aumentando a un ritmo de cuatro millones por año", afirmó hace poco Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

    La FAO espera que lo orgánico juegue un rol en la reducción del hambre y el alivio de la pobreza, y realizará una importante conferencia en mayo de 2007 en Roma. "Muchos países requieren la asistencia de la FAO para desarrollar una agricultura sustentable, Hay una necesidad de arrojar luz sobre la contribución de la agricultura orgánica a la seguridad alimentaria", señaló en una declaración escrita Alexander Müller, director general adjunto de la entidad.

    Muchos países ya se están moviendo en esa dirección.

    El ministro de Agricultura de Brasil, Roberto Rodrigues, ha declarado que quiere que la agricultura orgánica crezca de tres a 20 por ciento de la producción del país en los próximos cinco a seis años.

    El mes pasado, 308 delegados del sector agrícola de Filipinas acordaron optar por la producción orgánica, en parte porque puede ayudar a aliviar la pobreza en las comunidades rurales.

    Estudios hechos por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), una agencia de las Naciones Unidas, mostraron que la agricultura orgánica reducía la pobreza. En casi todos los países donde se llevaron a cabo evaluaciones del FIDA, los pequeños cultivadores solamente necesitaron mejoras marginales a sus tecnologías para concretar el viraje a la producción libre de agrotóxicos.

    "Ahora todos abrazan la agricultura orgánica. Y el cambio climático solamente estimulará ese interés", puntualizó Engelsman.

    * Este artículo es parte de una serie sobre desarrollo sustentable producida en conjunto por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de Periodistas Ambientales). Publicado originalmente el 16 de diciembre por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.