| Sábado, 11 agosto 2007 IBLNEWS, AGENCIAS El presidente argentino Néstor Kirchner viajó a Bolivia, donde se entrevista con su homólogo venezolano Hugo Chávez en medio de un escándalo de corrupción que involucra a ambos países. En forma oficial, el viaje se planeó para realizar una cumbre trinacional junto con el mandatario boliviano Evo Morales, con el fin de avanzar en proyectos de integración energética. Sin embargo, la expectativa gira en torno a las explicaciones que se darán Kirchner y Chávez, y a la vez la que ofrecerán a la opinión pública luego que un empresario venezolano intentó ingresar 800 mil dólares de manera ilegal a Argentina. Kirchner, Chávez y Morales firmarán acuerdos estratégicos que incluyen la definición de un crédito por 450 millones de dólares para la construcción de una planta separadora de líquidos de gas natural. Intentarán así fortalecer la Organización de los Países Productores y Exportadores de Gas del Sur (Opegasur), creada en marzo pasado por Kirchner y Chávez, para afianzar sus mercados energéticos. Ambos mandatarios firmarán además diversos acuerdos con el gobierno de Morales por un monto de mil 100 millones de dólares. Los convenios, sin embargo, quedarán opacados por el escándalo que comenzó el sábado pasado, cuando un avión de la empresa estatal de energía, Enarsa, llegó a Buenos Aires con tres funcionarios argentinos y cuatro ciudadanos venezolanos. Al pasar los controles de la aduana, el empresario venezolano Alejandro Antonini Wilson se negó a abrir una maleta, en la cual los inspectores encontraron luego 800 mil dólares. Los hechos fueron revelados por un canal de televisión hasta la noche del lunes, en medio de la fugaz visita que Chávez realizó a Argentina y descartó que el pasajero formara parte de su delegación oficial. Los rumores sobre el destino del dinero se multiplicaron luego que la prensa local especuló que podría tratarse de pagos para sobornos o fondos ilegales para financiar la campaña presidencial de la primera dama Cristina Fernández de Kirchner. El escándalo fue en aumento la víspera, cuando se descubrió que uno de los pasajeros del avión era Claudio Uberti, titular del Organo de Control de Concesiones Viales y encargado de los millonarios negocios entre Venezuela y Argentina. Además, Uberti era uno de los funcionarios más cercanos al ministro de Planificación Julio de Vido, quien a su vez forma parte del círculo más íntimo del presidente argentino. Uberti fue despedido el jueves, luego de lo cual Kirchner afirmó que su gobierno es el primero que está combatiendo efectivamente la corrupción en Argentina porque los funcionarios implicados en diversos casos han sido destituidos. Argentina culpa a los controles aduaneros de Venezuela por haber permitido que el empresario viajara con tal cantidad de dinero sin declararla, como lo obligan las leyes. El gobierno venezolano a su vez afirma que se trataba de un complot orquestado por Estados Unidos para afectar la imagen de ese país y su relación con Argentina. | |
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12 agosto, 2007
Kirchner y Chávez dialogan en Bolivia en medio de un escándalo de corrupción
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07 mayo, 2007
ALBA: Del sueño a la realidad
Emir Sader
Cuando, en diciembre de 2004, Fidel Castro y Hugo Chávez lanzaron ALBA – Alternativa Bolivariana para las Américas - la iniciativa parecía representar el marco institucional de los acuerdos que Cuba y Venezuela estaban desarrollando. Representaba un gran ejemplo del comercio justo, que el Foro Social Mundial pregonaba hace muchos años. Cada país suministra lo que posee: crudo venezolano, no a precios de mercado, sino recibiendo a cambio lo que solamente Cuba puede entregar: el mejor personal en salud pública, en educación, en deportes. Otros acuerdos – firmados en abril de 2005 – anunciaban la disposición de integración estructural y estratégica entre los dos países, en la dirección del anticapitalismo y del socialismo del siglo XXI.
Un año después triunfó Evo Morales en Bolivia y en abril de 2006 adhirió a ALBA. En enero de 2007, le tocó su turno a Nicaragua, en el momento de la posesión de Daniel Ortega como presidente. La reunión realizada en Venezuela – en las ciudades de Barquisimeto y de Tinturero, en la provincia de Lara, en Venezuela, en abril de este año - contó con la participación del presidente de Haití, René Preval, que firmó varios acuerdos con los gobiernos ya adheridos a ALBA, y con la Ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, María Fernanda Espinosa, pudiendo afirmarse que estos dos gobiernos están identificados con el espíritu de ALBA y que su adhesión es cuestión de poco tiempo.
¿Dónde se sitúa ALBA y que la diferencia de los otros proyectos de integración regional? La línea divisoria general que atraviesa el continente no es entre una supuesta "izquierda buena" y una "izquierda mala". Esta es una visión de la derecha, que busca dividir el campo progresista en el continente, para intentar cooptar gobiernos más moderados. La línea divisoria fundamental es aquella que separa a los países que firmaron acuerdos de libre comercio con EE UU – México, Chile, además de los tratados avanzados por Colombia y por Perú -, que hipotecan su futuro y cualquier posibilidad de regular lo que pasa en sus países, en una relación radicalmente desigual con la mayor potencia imperial del mundo, y los que países que privilegian la integración regional.
Entre estos están los que, a pesar de esa opción, mantienen el modelo económico neoliberal – como son los casos de Brasil, Argentina, Uruguay – y los que se sitúan fuera de él: Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador. Este es un segundo divisor de aguas, pero en el contexto de un proceso de alianzas que genera un espacio no sólo de integración – centrado en el MERCOSUR -, sino además contribuyen a generar un mundo multipolar, que debilita la hegemonía unipolar de EE UU.
Este proceso se da en América Latina, porque el continente había sido el laboratorio privilegiado de las experiencias neoliberales, que vive actualmente la resaca. Aquí nació el neoliberalismo y aquí fue donde más se extendieron las experiencias neoliberales, así como fue aquí donde se dieron, de manera más concentrada, las grandes crisis neoliberales: México 1994, Brasil 1999, Argentina 2002.
América Latina se volvió el eslabón más débil de la cadena imperialista por la combinación de varios factores:
- el agotamiento del modelo neoliberal;
- el fracaso y el aislamiento de la política del gobierno Bush en el continente;
- la fuerza acumulada por la resistencia, en especial de los movimientos sociales, en la lucha contra el neoliberalismo;
- el surgimiento de liderazgos y fuerzas políticas que catalizaron esos factores para promover rupturas con los TLCs y con el imperialismo.
El poder hegemónico en el mundo se articula actualmente alrededor de tres grandes monopolios:
- el poder de las armas;
- el poder del dinero;
- el poder de la palabra.
Los procesos de integración regional trabajan en la perspectiva de un mundo multipolar, poniendo trabas a la hegemonía imperial estadounidense. Los países que rompieron con el neoliberalismo se enfrentan al reino del dinero. Las iniciativas de prensa alternativa – entre las cuales Telesur es el ejemplo más conocido – trabajan por la democratización de los mass media. No hay ninguna otra región en el mundo que presente estas características.
Después de muchos años de resistencia al neoliberalismo, en los que los movimientos sociales fueron los principales protagonistas, se conquistó el derecho, una vez agotado el modelo neoliberal, de pasar a la fase de lucha por una hegemonía alternativa y por gobiernos posneoliberales. El neoliberalismo todavía continúa siendo predominante en el continente: basta decir que el modelo sigue vigente en países como México, Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Uruguay, entre otros. Las sucesivas rupturas se dieron en las zonas de menor resistencia, menos centrales en el continente, donde el capitalismo neoliberal se había consolidado menos: Venezuela, Bolivia, Ecuador. La misma característica puede ser aplicada a Nicaragua y a Haití, además del país que había roto hace décadas con el capitalismo: Cuba.
En la reunión realizada en Venezuela se creó un Consejo de Movimientos Sociales, integrado a la estructura de ALBA, que cuenta también con un Consejo de Presidentes y un Consejo de Ministros. Los movimientos sociales de cada país del continente discutirán ese y todos los demás temas que deseen incluir en la agenda de debates y de construcción de una América Latina posneoliberal, definiendo sus formas concretas de participación, en reunión previa al próximo encuentro de presidentes, previsto, en principio, para diciembre, en Bolivia o en Cuba.
Congregando a esos países y a los movimientos sociales, ALBA se transformó en el nuevo horizonte histórico de América Latina y del Caribe, a partir del cual todas las fuerzas progresistas tienen que pensar su identidad, sus objetivos y sus formas de acción. Se constituye en un ejemplo modelo de la aplicación del "comercio justo", de la solidaridad, de la cooperación. Un espacio alternativo al libre comercio, al dominio del mercado, revelando en concreto como es en el intercambio entre necesidades y posibilidades, que se termina con el analfabetismo, que se fortalece la agricultura familiar y la seguridad alimentaria, que se devuelve el poder a la visión de millones de personas, en suma, donde se ponen las necesidades de la población por encima de los mecanismos de mercado y de la acumulación de capital.
Vivimos un periodo marcado por el pasaje del modelo capitalista regulador al neoliberal y del mundo bipolar al unipolar, bajo la hegemonía imperial de EE UU. En América Latina se decide gran parte del futuro del mundo en el nuevo siglo y ALBA es el espacio más avanzado de esa lucha.
Traducción del portugués: ALAI
- Emir Sader es coordinador general del Laboratorio de Políticas Públicas y nuevo secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).
07 marzo, 2007
CHILE-PERÚ: Internet y ruta costera para Tacna y Arica
La Estrella de Arica, Miércoles 7 de marzo de 2007
Edil peruano, Luis Torres, realizó visita ayer al alcalde Carlos Valcarce

Torres dio de regalo una botella de pisco peruano a Valcarce, tras la reunión sostenida ayer en la Alcaldía a la que también asistieron regidores peruanos.
Arica y Tacna unidas por la conexión gratuita a internet y por una nueva ruta costera internacional, son los anhelos de los alcaldes de ambas ciudades, quienes acordaron ayer poner el pie en el acelerador para ambas iniciativas.
El alcalde de Arica, Carlos Valcarce, y el recientemente electo (hace un par de meses) alcalde de Tacna, Luis Torres, más conocido durante su campaña como el "Gordito Simpaticón", se reunieron ayer y determinaron ciertas medidas a seguir con el fin de materializar los dos proyectos.
Torres dio de regalo una botella de pisco peruano a Valcarce, tras la reunión sostenida ayer en la Alcaldía a la que también asistieron regidores peruanos.
Arica y Tacna unidas por la conexión gratuita a internet y por una nueva ruta costera internacional, son los anhelos de los alcaldes de ambas ciudades, quienes acordaron ayer poner el pie en el acelerador para ambas iniciativas.
El alcalde de Arica, Carlos Valcarce, y el recientemente electo (hace un par de meses) alcalde de Tacna, Luis Torres, más conocido durante su campaña como el "Gordito Simpaticón", se reunieron ayer y determinaron ciertas medidas a seguir con el fin de materializar los dos proyectos.
El primero: Internet gratis para ambas ciudades, a través del respaldo que recibiría un proyecto binacional, que busca implementar de antenas que aporten la conexión inalámbrica para ambas localidades.
Este proyecto conjunto de ciudades digitales cuenta con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Así se lo hizo saber a su colega el alcalde Carlos Valcarce, quien aseguró que el interés del BID es tal, que incluso sus representantes ya estuvieron en Arica y comprometieron el financiamiento. A esto, Torres respondió entusiasmado, que por su parte existe el mismo interés para materializar ese deseo.
"Vino la delegación y aceptaron, BID Perú también está dispuesto a financiar esa idea y en este mes se va a tener una nueva reunión, con eso podremos empezar lo más pronto posible", declaró Valcarce.
Aclaró que el proyecto de Arica Digital, impulsado por el senador Flores, anunciado el año pasado, es de muy corto alcance, por lo que este nuevo emprendimiento será de mayor impacto, "porque ahora ambas ciudades en su totalidad tendrían conexión gratuita y acceso a internet".
En tanto, refiriéndose a la idea de unir ambas localidades por una nueva ruta costera, Torres, mencionó que restan 17 kilómetros para llegar a la frontera con Chile.
Dijo que ha establecido el contacto con la ministra de Transportes peruana para terminar este tramo correspondiente desde el balneario "Los Palos" al Hito 1.
"Asumí hace poco, por ahora estoy ordenando la casa, pero después de marzo comenzaremos a visualizar los proyectos con mucho dinamismo".
ENLACE
El jefe comunal peruano espera al menos para el tercer año de su gestión, tener enlazada la costanera con Chile desde Tacna, Boca del Río e incluso hasta Ilo y Matarani si es posible.
Respecto a esa idea, Valcarce aseguró que durante su reunión con el Presidente Alan García, sostenida el año pasado, éste asumió un compromiso de conversar con la Presidenta Bachelet este tema.
"Así se va a tener una playa de 64 kilómetros de largo que tendrá una infraestructura para ofertar a los bolivianos y paraguayos".
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15 enero, 2007
Alternativas para América Latina
Noam Chomsky
Últimas Noticias
La coincidencia este mes de un nacimiento y de una muerte señala una transición para Suramérica y, en realidad, para el mundo.
El ex dictador chileno Augusto Pinochet murió cuando los líderes de varias naciones suramericanas concluían una reunión cumbre de dos días en Cochabamba, Bolivia, patrocinada por el presidente Evo Morales. Los participantes y la agenda de la cumbre representaban la antítesis de Pinochet y de su era.
En la Declaración de Cochabamba, los presidentes y representantes de 12 naciones acordaron estudiar la idea de formar una comunidad continental similar a la de la Unión Europea.
La Declaración marca otra etapa en los recientes movimientos hacia la integración regional en Suramérica, 500 años después de las conquistas europeas.
El subcontinente, desde Venezuela hasta Argentina, podría estar en condiciones de presentar al mundo un ejemplo de cómo crear un futuro alternativo a partir de un legado de imperio y de terror.
Estados Unidos ha dominado por mucho tiempo la región con dos métodos principales: la violencia y el estrangulamiento económico. De manera general, los asuntos internacionales muestran más que un ligero parecido con la mafia.
El Padrino no toma a la ligera cuando se lo pone en vereda, inclusive cuando quien lo hace es un comerciante al por menor.
Intentos previos de independencia han sido aplastados, en parte a raíz de la falta de cooperación regional. Sin eso, las amenazas pueden ser manejadas una por una.
(América Central, lamentablemente, todavía tiene que sacudirse el miedo y la destrucción que dejaron décadas de terror respaldados por Estados Unidos, especialmente durante la década del ochenta).
Para Estados Unidos, el enemigo real siempre ha sido el nacionalismo independiente, particularmente cuando amenaza convertirse en un "ejemplo contagioso", según la declaración de Henry Kissinger sobre el socialismo en Chile.
El 11 de septiembre de 1973, una fecha frecuentemente denominada el primer 9/11 en Latinoamérica, las fuerzas del general Pinochet atacaron el palacio presidencial chileno. Salvador Allende, el presidente democráticamente elegido, murió en el palacio. Al parecer, se suicidó porque no estaba dispuesto a rendirse al asalto que demolió la democracia más antigua y más vibrante de Latinoamérica y que estableció un régimen de tortura y represión.
La cantidad oficial de muertos por el golpe es de 3.200. Se cree que la cifra real duplica ese número.
Una investigación oficial 30 años después del golpe encontró evidencia de aproximadamente 30.000 casos de tortura durante el régimen de Pinochet. El ex dictador chileno rápidamente actuó para integrar otras dictaduras militares respaldadas por Estados Unidos en un programa de terrorismo de Estado llamado Operación Cóndor, que mató y torturó sin misericordia dentro de la región y más allá de ella.
Entre los líderes en Cochabamba estaba la presidenta chilena Michelle Bachelet. Como Allende, ella es socialista y graduada en Medicina. También es una ex exiliada y prisionera política. Su padre era un general que murió en prisión después de haber sido torturado.
En Cochabamba, Morales y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, celebraron la creación de una nueva empresa conjunta para procesar gas boliviano. Este tipo de cooperación fortalece el rol de la región como un actor importante en la energía global.
Venezuela es el único miembro latinoamericano de la Organización de Países Exportadores de Petróleo con las reservas más grandes de crudo fuera del Medio Oriente.
Chávez sueña con la creación de Petroamérica, un sistema integrado de energía del tipo que China intenta iniciar en Asia.
El nuevo presidente ecuatoriano, Rafael Correa, propuso un vínculo comercial por tierra y por agua desde el Amazonas brasileño hasta la costa del Pacífico ecuatoriano.
Ese sería el equivalente suramericano del Canal de Panamá.
Entre otros desarrollos prometedores está incluido Telesur, un esfuerzo para quebrar el monopolio occidental de los medios de comunicación.
El presidente brasileño Lula da Silva pidió a sus colegas que superen las diferencias históricas y unan el continente, sin importar cuán difícil sea la tarea.
La integración es un prerrequisito para una independencia genuina. La historia colonial -España, Inglaterra, otros poderes europeos, los Estados Unidos- no solamente dividió a los países entre ellos sino que también dejó un división interna dentro de las naciones, entre una pequeña élite rica y una masa de gente empobrecida.
La correlación con la raza se aproxima bastante. De manera típica, la élite rica fue blanca, europea, occidentalizada, y los pobres eran nativos, indios, negros y entremezclados. Las élites mayormente blancas tenían pocas relaciones con los otros países de la región. Estaban orientadas hacia Occidente, no hacia sus propias sociedades en el Sur.
A raíz de los nuevos desarrollos en Suramérica, Estados Unidos se vio forzado a ajustar su política. El gobierno que ahora tiene apoyo de Estados Unidos -como Brasil, bajo Lula- podría muy bien haber sido derrocado en el pasado, como lo fue el presidente brasileño Joao Goulart en un golpe respaldado por Estados Unidos en 1964.
Los principales controles económicos en los años recientes han venido del Fondo Monetario Internacional, que es virtualmente una rama del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Argentina fue la niña mimada del Fondo Monetario Internacional hasta el crash del 2001. Argentina se recuperó, pero desacatando las reglas del FMI. Rechazó pagar sus deudas de acuerdo a lo estipulado y compró lo que faltaba de la deuda -parcialmente con la ayuda de Venezuela, en otra forma de cooperación.
Brasil, a su manera, ha actuado en la misma dirección para liberarse del FMI. Bolivia había sido un obediente estudiante del FMI por alrededor de 25 años y concluyó con un ingreso per cápita más bajo del que tenía al comenzar. Ahora Bolivia se está librando del FMI, también, una vez más, con la ayuda de Venezuela.
En Suramérica, Estados Unidos todavía traza una distinción entre los buenos y los villanos. Lula es uno de los buenos. Chávez y Morales son los villanos.
Sin embargo, para mantener la línea del partido de Washington, es necesario sintonizar algunos de los hechos. Por ejemplo, cuando Lula fue reelegido en octubre, uno de sus primeros actos fue viajar a Caracas para apoyar la campaña electoral de Chávez. Además, Lula inauguró un proyecto brasileño en Venezuela, un puente sobre el río Orinoco, y discutió otros proyectos conjuntos.
El ritmo está aumentando. Este mes, Mercosur, el bloque comercial de Suramérica, continuó su diálogo sobre la unidad suramericana en su reunión semestral en Brasil, donde Lula inauguró el Parlamento del Mercosur -otro prometedor signo de liberación de los demonios del pasado.
Copyright 2007 by Noam Chomsky (Distributed by The New York Times Sindicate).
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La coincidencia este mes de un nacimiento y de una muerte señala una transición para Suramérica y, en realidad, para el mundo.
El ex dictador chileno Augusto Pinochet murió cuando los líderes de varias naciones suramericanas concluían una reunión cumbre de dos días en Cochabamba, Bolivia, patrocinada por el presidente Evo Morales. Los participantes y la agenda de la cumbre representaban la antítesis de Pinochet y de su era.
En la Declaración de Cochabamba, los presidentes y representantes de 12 naciones acordaron estudiar la idea de formar una comunidad continental similar a la de la Unión Europea.
La Declaración marca otra etapa en los recientes movimientos hacia la integración regional en Suramérica, 500 años después de las conquistas europeas.
El subcontinente, desde Venezuela hasta Argentina, podría estar en condiciones de presentar al mundo un ejemplo de cómo crear un futuro alternativo a partir de un legado de imperio y de terror.
Estados Unidos ha dominado por mucho tiempo la región con dos métodos principales: la violencia y el estrangulamiento económico. De manera general, los asuntos internacionales muestran más que un ligero parecido con la mafia.
El Padrino no toma a la ligera cuando se lo pone en vereda, inclusive cuando quien lo hace es un comerciante al por menor.
Intentos previos de independencia han sido aplastados, en parte a raíz de la falta de cooperación regional. Sin eso, las amenazas pueden ser manejadas una por una.
(América Central, lamentablemente, todavía tiene que sacudirse el miedo y la destrucción que dejaron décadas de terror respaldados por Estados Unidos, especialmente durante la década del ochenta).
Para Estados Unidos, el enemigo real siempre ha sido el nacionalismo independiente, particularmente cuando amenaza convertirse en un "ejemplo contagioso", según la declaración de Henry Kissinger sobre el socialismo en Chile.
El 11 de septiembre de 1973, una fecha frecuentemente denominada el primer 9/11 en Latinoamérica, las fuerzas del general Pinochet atacaron el palacio presidencial chileno. Salvador Allende, el presidente democráticamente elegido, murió en el palacio. Al parecer, se suicidó porque no estaba dispuesto a rendirse al asalto que demolió la democracia más antigua y más vibrante de Latinoamérica y que estableció un régimen de tortura y represión.
La cantidad oficial de muertos por el golpe es de 3.200. Se cree que la cifra real duplica ese número.
Una investigación oficial 30 años después del golpe encontró evidencia de aproximadamente 30.000 casos de tortura durante el régimen de Pinochet. El ex dictador chileno rápidamente actuó para integrar otras dictaduras militares respaldadas por Estados Unidos en un programa de terrorismo de Estado llamado Operación Cóndor, que mató y torturó sin misericordia dentro de la región y más allá de ella.
Entre los líderes en Cochabamba estaba la presidenta chilena Michelle Bachelet. Como Allende, ella es socialista y graduada en Medicina. También es una ex exiliada y prisionera política. Su padre era un general que murió en prisión después de haber sido torturado.
En Cochabamba, Morales y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, celebraron la creación de una nueva empresa conjunta para procesar gas boliviano. Este tipo de cooperación fortalece el rol de la región como un actor importante en la energía global.
Venezuela es el único miembro latinoamericano de la Organización de Países Exportadores de Petróleo con las reservas más grandes de crudo fuera del Medio Oriente.
Chávez sueña con la creación de Petroamérica, un sistema integrado de energía del tipo que China intenta iniciar en Asia.
El nuevo presidente ecuatoriano, Rafael Correa, propuso un vínculo comercial por tierra y por agua desde el Amazonas brasileño hasta la costa del Pacífico ecuatoriano.
Ese sería el equivalente suramericano del Canal de Panamá.
Entre otros desarrollos prometedores está incluido Telesur, un esfuerzo para quebrar el monopolio occidental de los medios de comunicación.
El presidente brasileño Lula da Silva pidió a sus colegas que superen las diferencias históricas y unan el continente, sin importar cuán difícil sea la tarea.
La integración es un prerrequisito para una independencia genuina. La historia colonial -España, Inglaterra, otros poderes europeos, los Estados Unidos- no solamente dividió a los países entre ellos sino que también dejó un división interna dentro de las naciones, entre una pequeña élite rica y una masa de gente empobrecida.
La correlación con la raza se aproxima bastante. De manera típica, la élite rica fue blanca, europea, occidentalizada, y los pobres eran nativos, indios, negros y entremezclados. Las élites mayormente blancas tenían pocas relaciones con los otros países de la región. Estaban orientadas hacia Occidente, no hacia sus propias sociedades en el Sur.
A raíz de los nuevos desarrollos en Suramérica, Estados Unidos se vio forzado a ajustar su política. El gobierno que ahora tiene apoyo de Estados Unidos -como Brasil, bajo Lula- podría muy bien haber sido derrocado en el pasado, como lo fue el presidente brasileño Joao Goulart en un golpe respaldado por Estados Unidos en 1964.
Los principales controles económicos en los años recientes han venido del Fondo Monetario Internacional, que es virtualmente una rama del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Argentina fue la niña mimada del Fondo Monetario Internacional hasta el crash del 2001. Argentina se recuperó, pero desacatando las reglas del FMI. Rechazó pagar sus deudas de acuerdo a lo estipulado y compró lo que faltaba de la deuda -parcialmente con la ayuda de Venezuela, en otra forma de cooperación.
Brasil, a su manera, ha actuado en la misma dirección para liberarse del FMI. Bolivia había sido un obediente estudiante del FMI por alrededor de 25 años y concluyó con un ingreso per cápita más bajo del que tenía al comenzar. Ahora Bolivia se está librando del FMI, también, una vez más, con la ayuda de Venezuela.
En Suramérica, Estados Unidos todavía traza una distinción entre los buenos y los villanos. Lula es uno de los buenos. Chávez y Morales son los villanos.
Sin embargo, para mantener la línea del partido de Washington, es necesario sintonizar algunos de los hechos. Por ejemplo, cuando Lula fue reelegido en octubre, uno de sus primeros actos fue viajar a Caracas para apoyar la campaña electoral de Chávez. Además, Lula inauguró un proyecto brasileño en Venezuela, un puente sobre el río Orinoco, y discutió otros proyectos conjuntos.
El ritmo está aumentando. Este mes, Mercosur, el bloque comercial de Suramérica, continuó su diálogo sobre la unidad suramericana en su reunión semestral en Brasil, donde Lula inauguró el Parlamento del Mercosur -otro prometedor signo de liberación de los demonios del pasado.
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