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08 marzo, 2008

Climatología: El Ritmo de Pérdida de Hielo Antártico Ya Casi Iguala al de Groenlandia

 
 
 
 
 
 
 
Boletín NC&T Vol. 1, No. 584 7 de Marzo de 2008.
Foto: UCISegún un nuevo y detallado estudio, la pérdida de hielo en la Antártida aumentó un 75 por ciento en los últimos 10 años debido a la aceleración del flujo de sus glaciares, y en estos momentos alcanza casi la misma tasa de pérdida de hielo observada en Groenlandia.
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La investigación ha sido llevada a cabo por científicos de la NASA; la Universidad de California en Irvine; la Universidad de Missouri; el Centro de Estudios Científicos en Valdivia, Chile; la Universidad de Bristol, Reino Unido; el Instituto para la Investigación Marina y Atmosférica de la Universidad de Utrecht, Holanda; y el Real Instituto Meteorológico Holandés.

En el estudio, que es el primero de su tipo, el equipo internacional dirigido por Eric Rignot, profesor de ciencias del sistema terrestre en la Universidad de California en Irvine, y científico del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, calculó los cambios en la masa de hielo antártica entre 1996 y 2006, y trazó un plano de las pautas de pérdida de hielo basado en el análisis de cada glaciar. Detectaron un gran salto en la pérdida de hielo antártico, hasta el punto de que el nivel global del mar pasó de una velocidad de crecimiento de 0,3 milímetros al año en 1996, a la de 0,5 milímetros al año en 2006.


Las pérdidas, que estaban mayormente concentradas en el sector occidental de la Antártida y en el extremo norte de la península antártica, son causadas tanto por la aceleración pasada como por la actual de los glaciares hacia el mar. Esto es mayormente un resultado de las temperaturas más elevadas del agua marina que baña la sección flotante de los glaciares, provocando el adelgazamiento de los mismos o su total colapso. Los cambios en el flujo de los glaciares antárticos tienen un impacto significativo, por no decir decisivo, en el balance de la masa de la capa de hielo antártica.

Los nuevos resultados enfatizan la importancia vital que tiene continuar monitorizando la Antártida. Hay una gran incertidumbre al predecir la contribución futura de la Antártida al ascenso del nivel del mar. Las capas de hielo están respondiendo al calentamiento global con una rapidez mucho mayor que la esperada.

24 enero, 2008

Se acelera el deshielo en la Antártida

Washington, 23 de enero.— El deshielo en la Antártida aumentó en un 75% en los últimos 10 años y es casi tan grande como el observado en Groenlandia, reveló hoy un estudio realizado por científicos universitarios y de la NASA.

Los investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) y de la Universidad de California detectaron un aumento de la pérdida de hielo cuya magnitud fue suficiente para elevar el nivel de los océanos que era de 0,3 milímetros por año en el 1996 a 0,5 milímetros en el 2006.

Esos deshielos fueron causados por una aceleración en el flujo de los glaciares antárticos hacia el mar. Añadió que el avance más rápido de las masas de hielo se debió a un aumento de las temperaturas del mar.

Las conclusiones del estudio fueron extraídas de datos proporcionados durante 15 años por los satélites de la NASA, de Europa, Canadá y Japón.

Los científicos indicaron que la pérdida neta de hielo antártico aumentó de 112 gigatoneladas al año en 1996 a 196 gigatoneladas al año en el 2006. Una gigatonelada equivale a 1 000 millones de toneladas métricas.

Las plataformas de hielo están respondiendo más rápido al calentamiento climático que lo que se había anticipado, concluyó el estudio, según EFE.

30 noviembre, 2007

Chileno será parte de "escudo humano" para impedir caza de ballenas

Radio Cooperativa
Radio Cooperativa - Noticias del Día
Jueves 29 de noviembre de 2007

"Los arpones que pasan cerca y la angustia que genera ver cómo le disparan" al animal son algunas de las situaciones que enfrentarán los voluntarios, según relató Gustavo Vergara.

El Barco Esperanza de la organización ecologista Greenpeace se dirige al Santuario Ballenero Austral con el afán de evitar que Japón inicie nuevamente la cacería de ballenas con cuestionados fines científicos.

En diálogo con Lo que Queda del Día, Gustavo Vergara, el único chileno a bordo del navío, señaló que se manifestarán "ocupando escudos humanos, que seríamos nosotros, para evitar cualquier caza".

"Debido a la gran cuota que están cazando este año, lo que pretendemos nosotros es, en cuanto encontremos a la flota, interponernos frente a sus barcos arponeros y junto con nuestros Zodiac tratar de bloquearles la vista de los arpones a las ballenas que van emergiendo", relató el joven.

Frente a los posibles riesgos de enfrentarse a las cuatro embarcaciones de caza y a los dos barcos de observación, Vergara indicó que no le teme, pues "es algo que uno anhela desde tanto tiempo que todo eso queda atrás".

"Es por lo que uno quiere luchar", sentenció.

De acuerdo al joven, tendrá que soportar "arpones que pasan cerca, los tripulantes que lanzan agua con sus mangueras contra incendio para sacarte del camino, la angustia que genera ver cómo le disparan a una ballena a metros de ti y ver cómo se retuercen y agonizan durante horas".

Junto a otros 35 voluntarios, Vergara navega por el Pacífico de sur, cerca del mar de Filipinas, con destino a Nueva Zelanda para recargar combustible.

Desde allí, se dirigirán a las aguas que rodean la Antártica, donde se encuentra el santuario, en el cual los barcos nipones se proponen cazar 850 ballenas Mink, 50 jorobadas y medio centenar de otro tipo. (Cooperativa.cl)


"Los arpones que pasan cerca y la angustia que genera ver cómo le disparan" al animal son algunas de las situaciones que enfrentarán los voluntarios, según relató Gustavo Vergara.


El Barco Esperanza de la organización ecologista Greenpeace se dirige al Santuario Ballenero Austral con el afán de evitar que Japón inicie nuevamente la cacería de ballenas con cuestionados fines científicos.

En diálogo con Lo que Queda del Día, Gustavo Vergara, el único chileno a bordo del navío, señaló que se manifestarán "ocupando escudos humanos, que seríamos nosotros, para evitar cualquier caza".

"Debido a la gran cuota que están cazando este año, lo que pretendemos nosotros es, en cuanto encontremos a la flota, interponernos frente a sus barcos arponeros y junto con nuestros Zodiac tratar de bloquearles la vista de los arpones a las ballenas que van emergiendo", relató el joven.

Frente a los posibles riesgos de enfrentarse a las cuatro embarcaciones de caza y a los dos barcos de observación, Vergara indicó que no le teme, pues "es algo que uno anhela desde tanto tiempo que todo eso queda atrás".

"Es por lo que uno quiere luchar", sentenció.

De acuerdo al joven, tendrá que soportar "arpones que pasan cerca, los tripulantes que lanzan agua con sus mangueras contra incendio para sacarte del camino, la angustia que genera ver cómo le disparan a una ballena a metros de ti y ver cómo se retuercen y agonizan durante horas".

Junto a otros 35 voluntarios, Vergara navega por el Pacífico de sur, cerca del mar de Filipinas, con destino a Nueva Zelanda para recargar combustible.

Desde allí, se dirigirán a las aguas que rodean la Antártica, donde se encuentra el santuario, en el cual los barcos nipones se proponen cazar 850 ballenas Mink, 50 jorobadas y medio centenar de otro tipo. (Cooperativa.cl)

27 noviembre, 2007

AMBIENTE-ANTÁRTIDA: Alerta por peligrosos cruceros

Por Marcela Valente

BUENOS AIRES, 23 nov (IPS) - El segundo accidente en un año protagonizado por un barco turístico en la Antártida preocupa a los países que integran el sistema de protección y conservación de la zona, que reclaman con insistencia penalizaciones en casos de siniestros contaminantes.

Así lo advirtió a IPS Mariano Memolli, titular de la Dirección Nacional del Antártico dependiente de la cancillería argentina. "Estamos muy preocupados por la frecuencia de estos accidentes, pero los demás países, que también están preocupados, se demoran en firmar las normas que permitirían una protección mayor del área".

El debate resurgió a raíz del choque este viernes del M/S Explorer, un lujoso crucero chico, con un iceberg cerca de las islas Shetland del Sur, al norte de la Península Antártica. El centenar de pasajeros y tripulantes fueron rescatados en botes neumáticos, y la nave dañada quedó escorada con un ángulo de 45 grados. "Lo más delicado aquí pasa a ser el tema ambiental", advirtió Memoli. "Si bien las esclusas donde se almacena el combustible permanecen cerradas, habrá que sacarlo y nunca se puede limpiar todo así que, aunque sea reducido, algún impacto estimamos que va a haber", apuntó.

El buque porta 185 toneladas de combustible y las primeras estimaciones coinciden en que remolcarlo sería riesgoso y antieconómico. Por eso, se estudia rodearlo para contener un eventual derrame y aspirar la mayor cantidad posible de combustible.

Memoli explicó que el gasóleo que lleva la nave es un combustible liviano que en su mayor parte se evapora, pero el remanente es muy tóxico y soluble en agua. "Estamos hablando de una región con un alto valor biológico donde hay pingüinos, focas, elefantes marinos y diversas clases de peces y pájaros", recordó.

El barco, de 73 metros de eslora y 14 de manga, de bandera liberiana, fue construido en Finlandia y era operado por la empresa turística canadiense GAP Adventures, Los náufragos fueron rescatados de los botes salvavidas por el buque noruego Nord Norge, que los llevó a la base chilena Eduardo Frei para su traslado aéreo al sur de ese país.

La mayoría de los pasajeros, que pagaron en promedio 8.000 dólares por este paseo, eran británicos, holandeses, estadounidenses y australianos.

Una tripulante argentina, Andrea Salas, declaró a una radioemisora que no hubo pánico al momento de abandonar la nave porque el tiempo era muy favorable, sin viento, pero el frío los golpeó duramente durante las casi tres horas que permanecieron mojados en los buques salvavidas en medio de un fuerte oleaje.

Según comunicó la empresa canadiense, el Explorer "golpeó un trozo de hielo de la isla King George (Rey Jorge) y el impacto dejó en el barco un agujero del tamaño de un puño". El portavoz de la Armada argentina, capitán Juan Panichini, opinó que la inclinación del barco era "crítica" al mediodía de este viernes y que parecía "inevitable" su hundimiento.

Salas comentó que los golpes con bloques de hielo "eran normales" y no alteraban al pasaje, hasta que un grupo subió de las cabinas mojado y gritando "Hay agua!". Entonces se les informó que el crucero se había topado con un bloque de hielo, que la situación estaba bajo control, y que no obstante deberían evacuar de inmediato".

Este siniestro es el segundo que ocurre este año en la Antártida. El primero se registró a fines de enero, cuando el buque noruego Nordkapp encalló con casi 300 turistas y 76 tripulantes en la zona rocosa Fosas del Neptuno, en isla Decepción, y derramó cerca de 700 litros de combustible para motores diesel en un área de orcas, pingüinos y cormoranes.

El anterior a estos dos ocurrió en 1989, cuando el buque de la Armada argentina Bahía Paraíso, con turistas y científicos a bordo encalló frente a la isla Anvers, cerca de la base estadounidense Palmer. El accidente dejó una mancha de combustible de 100 kilómetros cuadrados y diversas especies fueron gravemente afectadas.

Biólogos del Centro Austral de Investigaciones Científicas sostienen que, si bien el continente de más de 14 millones de kilómetros cuadrados es un desierto helado, en las costas alberga una rica fauna y una flora única de musgos y líquenes cuyo pisoteo resulta muy dañino debido a las malas condiciones de reproducción.

Según La Asociación Internacional de Operadores Turísticos en la Antártida, que reúne a las empresas que llevan visitantes a la región, estimó que, desde los viajes aislados que se hicieron a fines de los años 60 hasta ahora, los pasajeros aumentaron de menos de unos cientos a más de 32.000.

Los viajeros vienen de diversos países y parten en barco desde Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, la provincia más austral de Argentina ubicada 1.000 kilómetros al norte de la Península Antártica. Los cruceros suelen recorrer algunas islas y se hacen avistajes. Pocas veces los pasajeros desembarcan.

No obstante, el tránsito de buques en una zona rocosa, con desplazamientos de bloques de hielo y condiciones climáticas extremas --fuertes vientos, gran oleaje y temperaturas por debajo de cero aún en verano-- incrementa el riesgo de naufragios y otros accidentes que, sin ser trágicos, dejan huellas.

Ese es el ambiente que se busca preservar mediante diversos instrumentos legales que integran el sistema antártico. El convenio madre es el Tratado Antártico. Con una presencia permanente de más de 100 años en el continente blanco, Argentina es un activo signatario de ese acuerdo, firmado el 1 de diciembre de 1959 y en vigor desde 1961.

El acuerdo establece que la Antártida debe ser utilizada sólo con fines pacíficos. Los 28 países signatarios se comprometieron a promover allí la cooperación científica internacional, mantener su ambiente prístino, y abstenerse de prestar el continente para bases militares ni ensayos de armas.

Para reforzar específicamente la protección ambiental, en 1991 los países signatarios impulsaron el llamado Protocolo de Madrid y en 2005, a raíz del auge turístico hacia este confín, añadieron un anexo de "Responsabilidad surgida de emergencias ambientales", que aún no entró en vigor a la espera de ser ratificado por todos.

Ese documento, cuya vigencia reclaman los integrantes del sistema antártico, tiene el objetivo de "prevenir, reducir al mínimo y contener el impacto ambiental" de los accidentes al exigir a los operadores turísticos que estén preparados para adoptar "acciones de respuesta rápidas y eficientes" frente a un siniestro.

Si no lo hicieran, se prevé que el responsable "pague un importe que refleje lo más fielmente posible los costos de las acciones" que debieron adoptar los estados para el saneamiento. También se propone crear un fondo que administre la secretaría del Tratado, con sede en Buenos Aires, para financiar esas acciones.(FIN/2007)

03 julio, 2007

Política Científica: Cómo Explorar Con Seguridad Vastos Sistemas Acuáticos Sepultados Bajo Hielo

 
 
 
 
 
 

3 de Julio de 2007.
Foto: Zina Deretsky / NSFEs vital desarrollar un consenso científico global acerca de métodos con los cuales investigar uno de los últimos lugares inexplorados del planeta causando en él las mínimas alteraciones posibles. Ese entorno, un singular sistema de lagos y de otros sistemas acuáticos que acaso los conectan entre sí, está sepultado a varios kilómetros de profundidad bajo la capa de hielo antártica y constituye una especie de "cápsula del tiempo" cuya pureza es vital conservar para no invalidar los hallazgos científicos ni causar otros perjuicios. Un nuevo estudio ha profundizado en ello.

Para evitar contaminar estos lagos y otros lugares sellados por el hielo, de los cuales se ignoraba su existencia hasta hace poco tiempo, y que llevan millones de años aislados del resto del mundo, un estudio a cargo del Consejo Nacional de Investigación de las Academias Nacionales de Ciencia, en Estados Unidos, aboga por una cooperación de la Fundación Nacional para la Ciencia, institución que administra y gestiona el programa antártico estadounidense, con organismos científicos de diversos países y los firmantes del tratado antártico, para poner a punto un plan de gestión encaminado a asegurar que cualquier exploración que pueda llevarse a cabo en ese entorno subglacial se realice del modo correcto.

En el informe se recalca que antes de cualquier extracción de muestras, o sea de "romper el precinto", conviene llevar a cabo inspecciones mucho más detalladas, con el fin de catalogar debidamente la red acuática subglacial y que ello sea asumido como una parte más de la protección que garantiza el tratado antártico.

Esas inspecciones preliminares, además de permitir adoptar medidas para proteger al sistema entero, también deberían conducir a escoger los lugares más útiles para la investigación científica y que impliquen menores riesgos de una contaminación accidental.

Estudios mediante señales de radar capaces de penetrar en el hielo han identificado más de 145 lagos subglaciales bajo el hielo de la Antártida, incluyendo uno bajo el mismísimo Polo Sur. El mayor que se conoce es el Lago Vostok, que abarca un área de superficie de alrededor de 14.000 kilómetros cuadrados, lo que lo equipara en tamaño más o menos al Lago Ontario en Norteamérica.

Otros estudios han revelado que en ciertos puntos de ese fantasmal entorno subglacial puede haber capas de tierra y de roca fragmentada, e incluso lo que se ha comparado con ciénagas, todo lo cual añade más complejidad aún a la diversidad de esos entornos acuáticos subglaciales. Hay evidencia científica de que esos entornos comprenden vastas cuencas, algunas de las cuales aparentan estar conectadas por ríos y arroyos que fluyen libremente bajo la capa de hielo, la cual en la mayoría de zonas supera los 3 kilómetros de grosor.

Estos lagos y sus sistemas conectados figuran entre los últimos lugares inexplorados de la Tierra. Y lo que es más importante, han estado sellados durante millones de años, lo que ha impedido el libre intercambio con la atmósfera, y ha mantenido aislados, en una evolución separada y difícil de imaginar, a las exóticas comunidades microbianas que se cree moran en su interior.

Además de la oportunidad de estudiar a microorganismos potencialmente únicos y extraños, los científicos también están interesados en estos entornos porque los sedimentos en el fondo de sus lagos pueden constituir una "caja negra" del clima que reinó en ese continente millones de años atrás, y hasta del que existió antes de que el hielo sepultara el paisaje.

18 mayo, 2007

El océano Antártico pierde capacidad de absorber CO2, lo que acelerará el calentamiento global

Esa masa de agua es el principal receptor del dióxido de carbono generado por la actividad humana

EFE / ELPAIS.com - Washington / Madrid - 18/05/2007

Los mares que rodean la Antártida están perdiendo su capacidad de absorber dióxido de carbono, lo que significa un grave aumento de gases contaminantes en la atmósfera, según un estudio divulgado ayer por la revista Science.

Un grupo internacional de científicos ha establecido que desde 1981 esa pérdida de absorción ha sido de entre un 5% y un 30% mayor por década de lo que se había pronosticado. El océano Antártico es considerado el principal receptáculo de dióxido de carbono generado por la actividad del hombre en la Tierra.

Se calcula que los mares del planeta reciben alrededor de la mitad de todas las emisiones de dióxido de carbono producidas por el hombre y que más del 15% de ese total corresponde al Antártico. Y, ahora, el fenómeno causado por el cambio climático que están sufriendo sus aguas podría conducir a un aumento de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. "Ésta es la primera vez que podemos decir que el cambio del clima es responsable de la saturación del océano Antártico", señaló Dorinne Le Quéré, del Instituto Antártico Británico de la Universidad de East Anglia.

La saturación del Antártico quedó al descubierto en un análisis de los niveles de CO2 atmosférico detectados por 40 estaciones de observación en todo el mundo. Según los científicos, desde 1981, cuando se descubrió la saturación de los mares antárticos, las emisiones de dióxido de carbono en todo el planeta han aumentado en un 40%. "Esto es grave. Todos los modelos climáticos pronostican que esto continuará y se intensificará durante este siglo", señaló Quéré, quien participó en el estudio junto a científicos del Instituto de de Biogeoquímica Max-Planck, de Alemania.

Según Chris Rapley, director del Instituto Antártico Británico, la investigación sugiere que estabilizar los niveles del dióxido de carbono en la atmósfera será todavía más difícil de lo que se pensaba. Además, es muy probable que la acidificación del Antártico llegue a niveles peligrosos antes de 2050.

Desde el comienzo de la Revolución Industrial (en el siglo XIX) los océanos del mundo han absorbido alrededor de una cuarta parte de las 500 gigatoneladas emitidas en la atmósfera por el ser humano, manifestó Rapley. "La posibilidad de que en un mundo más cálido el Antártico, que es el mayor absorbente, se esté debilitando es causa de gran preocupación", indicó.

10 mayo, 2007

Ecología: Monitorizando el Cambio Climático A Través de los Pingüinos



10 de Mayo de 2007.

Foto: Lewis HalseyEstamos acostumbrados a oír hablar sobre los efectos del cambio climático en términos de comportamientos inusuales en los animales, como por ejemplo, patrones alterados en la migración de peces y aves. Sin embargo, unos científicos de la Universidad de Birmingham están probando un bioindicador alternativo: el pingüino rey, con el fin de determinar si puede ser usado para monitorizar los efectos del cambio climático.

Si los pingüinos están viajando más lejos o buceando más hondo en busca de alimentos, esto nos dice algo acerca de la disponibilidad de un pez en particular en las regiones antárticas. Los científicos pueden ser capaces de estudiar la presión ejercida por los pingüinos rey sobre este ecosistema, y buscar los efectos tanto del cambio climático como de la sobrepesca en esta región del mundo.

Una nueva manera de emplear animales como bioindicadores es determinando cuál es su requerimiento de energía. Los investigadores midieron el ritmo del corazón y el consumo de energía de los pingüinos rey mientras caminaban sobre una cinta móvil y mientras nadaban en un largo canal, y obtuvieron relaciones matemáticas entre estas dos variables. Implantaron entonces registradores del ritmo cardíaco en pingüinos, de manera que pudieran medir la energía gastada por estas aves a través del ritmo cardíaco registrado. Los investigadores fueron capaces entonces de encontrar si existía una buena correlación entre el costo energético de buscar alimentos en el mar, y los niveles de peces disponibles para los pingüinos. O, en otras palabras, si los pingüinos tenían que esforzarse más cuando el alimento escaseaba.

Los pingüinos rey son buenos candidatos a bioindicadores por varias razones. Primeramente, cuando forrajean en mar abierto cubren cientos de kilómetros, y son capaces de sumergirse a profundidades de varios cientos de metros, por lo que exploran una porción relativamente grande del entorno marino. En segundo lugar, se conoce bien la dieta de varias poblaciones del pingüino rey. En tercer lugar, después de alimentarse en mar abierto, los pingüinos regresan a tierra para aparearse, lo que los hace accesibles a los investigadores.

16 marzo, 2007

Un biólogo señala que el cambio climático modificará ecosistemas y extinguirá especies

15/03/2007 - 17:36
IBLNEWS, AGENCIAS

El cambio climático modificará los ecosistemas y provocará la extinción de muchas especies que no podrán adaptarse a las variaciones medioambientales que ha acelerado la acción del hombre, según el biólogo valenciano Antonio Camacho, que acaba de regresar de una expedición de dos meses a la Antártida.

Durante su viaje, el científico y profesor de la Facultad de Biología de la Universitat de València ha estudiado, junto a sus compañeros de la expedición española, los ecosistemas acuáticos de la Península Antártica, donde han observado el surgimiento de nuevas especies a consecuencia del calentamiento global.

En una entrevista concedida a EFE, Camacho relató las primeras conclusiones obtenidas de dos meses de observación, aunque advirtió de que la cantidad de muestras recogidas en la expedición supondrán el trabajo de varias personas durante, al menos, dos años, momento en que se establecerán las conclusiones definitivas del proyecto.

Camacho explicó que las zonas donde más incide el calentamiento provocado por el cambio climático son la zona central de Siberia, el Ártico y la Península Antártica, donde se ha registrado un aumento de las temperaturas cercano a los dos grados en los últimos cincuenta años.

Aunque las consecuencias que el cambio climático pueda tener en las especies acuáticas de los lagos y ríos, zonas en las que se han centrado los estudios de la expedición española que partió en enero y regresó el pasado 9 de marzo, no se pueden precisar con exactitud, sí es cierto que se han constatado nuevas especies que no podían sobrevivir con temperaturas más extremas.

El investigador precisó que los cambios climáticos son "normales" en la naturaleza, aunque el verdadero problema de la situación actual es que las actividades antrópicas han acelerado esos cambios y han provocado que las especies no tengan el tiempo necesario para adaptarse a los nuevos factores climatológicos.

Camacho advirtió que se ha pasado de una escala temporal geológica a una escala temporal humana, es decir, que los cambios en el clima que antes se producían en miles de años ahora se han producido en tan sólo doscientos, desde que la revolución industrial comenzara a aumentar los niveles de CO2 en la atmósfera.

Otra de las consecuencias que se están registrando en las investigaciones realizadas en los polos es el deshielo en algunas zonas, sobre todo, del Ártico, una circunstancia que aumentará el calentamiento global porque el hielo refleja las radiaciones solares mientras que el agua del mar las absorbe.

Según Camacho, la consecuencia de esas variaciones medioambientales es un cambio en los ecosistemas que afectarán a las diferentes especies y que provocará la extinción de muchas de ellas, "seguramente, más de las que desaparecieron en otras grandes crisis de extinción que ha sufrido el planeta".

A pesar de ello, el biólogo valenciano advirtió que la "vida no se va a extinguir del planeta" como consecuencia de la situación actual de cambio climático porque "existe una capacidad de la vida en general para soportar unas condiciones cambiantes".

Camacho reconoció que todos los científicos están de acuerdo en que se están produciendo variaciones medioambientales de forma acelerada, aunque "discrepan en las consecuencias que tendrán" ya que, hasta ahora, no se habían realizado estudios relacionados con este aspecto y todas las hipótesis se basan en probabilidades.

02 marzo, 2007

Para conocer mejor el barómetro del clima

 Portada
1 de marzo de 2007 - 21:49

Entre 2004 y 2005, 14% del hielo del Polo Norte desapareció.

 Entre 2004 y 2005, 14% del hielo del Polo Norte desapareció. (Keystone)

 

En ocasión del Año Internacional de los Polos de la Tierra, la Organización Mundial de la Meteorología, con sede en Ginebra, lanza el más vasto programa de investigación polar en los últimos 50 años.

Otros 200 proyectos han sido iniciados en sesenta países para comprender mejor el papel fundamental del Polo Norte y el Polo Sur. Suiza, apreciado socio en la investigación polar, se limita a observar.

Al ritmo en que se produce la contaminación terrestre, la banquisa del ártico será solamente un recodo. Una predicción hecha hace tres años por investigadores que analizaron las consecuencias del efecto invernadero y el recalentamiento terrestre.

Desde entonces, los gritos de alarma se han multiplicado. La NASA estima que el Antártico ha perdido una región territorial del tamaño de la península ibérica, entre 2004 y 2005. O la advertencia hecha por el grupo de expertos intergubernamentales sobre la evolución del clima de la ONU, que prevé la desaparición total de los glaciares en el océano Ártico entre los años 2050 y 2100.

Están amenazados no sólo los osos y los esquimales, sino todo el planeta. Sin glaciares, incluso los trópicos están en riesgo de sobrevivir.

Para abordar el papel vital de las regiones polares del globo, este 1° de marzo inicia oficialmente el Año Polar Internacional (International Polar Year, IPY).

"Queremos comprender mejor las repercusiones de los cambios climáticos en el conjunto del planeta", explica Mark Olivier, portavoz de la Organización Mundial de meteorología (OMM), cuya sede está en Ginebra, Suiza. La OMM y el Consejo Internacional para la Ciencias (ICSU) son los promotores del Año Polar Internacional.

"Queremos, sobretodo, sensibilizar a la opinión pública sobre la situación del Ártico y del Antártico y sobre el cambio climático que los transforma", indica Olivier.

Desvelar el secreto de los polos

El vasto programa que conforma la agenda del APY hasta marzo de 2009 incluye unos 220 proyectos y cubre un basto abanico de temas científicos, que van desde la química a la física, de la biología al estudio del impacto climático en las poblaciones del Antártico.

Los científicos implicados en ese proyecto intentará descubrir las trazas del pasado en la profundidad de los glaciares en las dos regiones polares del mundo, explicar la presencia de la vida en situaciones extremas e ilustrar la relación entre la superficie del océano y la atmósfera.

"Es el más vasto programa de investigación polar realizado en los últimos 50 años", apunta Oliver.

A la manifestación, cuyos costos son de varios miles de millones de dólares, se sumará la realización de conferencias, exposiciones y manifestaciones, en particular, dirigidas a los jóvenes. Algunas escuelas de Ginebra propondrán a sus alumnos, por ejemplo, de aproximarse al mundo de la investigación polar para comprender mejor la problemática ligada al cambio climático, a la gestión del planeta y al desarrollo sostenible.

Suiza como observadora

En la lista de los países que forman parte del IPY 2007-2009 (unos 70 países) no figura Suiza. Una ausencia que puede sorprender, considerada la presencia helvética en los polos y la reputación en la materia que tiene la Universidad de Berna y la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ)

"No prevemos ninguna actividad inscrita en la IPY, no obstante, continuaremos aportando avances a largo plazo con nuestros proyectos", dice por su parte Urs Scherrer, presidente del Comité Suizo para la Investigación Polar.

Para Heinz Blatter, experto en glaciología del Instituto para la Ciencia Atmosférica y el Clima de Zúrich, la ausencia de Suiza en el programa del APY se explica de la siguiente manera: "En Suiza no disponemos de ningún 'Instituto nacional para la investigación polar'. En el pasado, como en la actualidad, en ocasión del IPY, el estudio de los polos depende en gran medida de la iniciativa personal del investigador."

"Nuestra ausencia no nos excluye de la red científica internacional ya que en ciertos sectores, Suiza figura incluso entre los líderes del mundo", precisa el profesor Urs Scherrer.

Otros investigadores se muestran mucho más críticos. Suiza "está condenada a ser una observadora" debido a la insuficiencia de fondos disponibles acordados a la investigación polar (sólo 200 francos de unos 300 millones dirigidos cada año a la investigación científica).

Y ciertas voces han osado invocar cierto individualismo que caracterizaría a los investigadores helvéticos, quienes defenderían celosamente su propio proyecto. Y como el IPY pone el acento en la colaboración internacional...

swissinfo, Luigi Jorio
(Traducido del italiano por Patricia Islas)

AÑO POLAR INTERNACIONAL

Desde su primera edición en 1882, en los años dedicados a las regiones polares se realizan grandes programas de investigación científica internacional en torno a ellos.

En el siglo XIX, este año se ha celebrado en dos ocasiones, en 1932 y en 1957.

La tercera edición, asociada al Año Internacional de la Geofísica, dio inicio al envío de investigadores al Antártico y permitió elaborar el Tratado del Antártico (1961), que define la utilización de las regiones no habitadas en torno al Polo Sur.

El Año Polar Internacional (APY) 2007-2009 implica la participación de unas 20.000 personas. Se desarrollará de manera paralela con el Año Internacional del planeta Tierra, consagrado por Naciones Unidas

SUIZA Y LA INVESTIGACIÓN POLAR

Después de cerca de un siglo, los trabajos de los investigadores suizos contribuyen activamente al avance del estudio del Ártico y el Antártico.

Los investigadores de la Universidad de Berna obtuvieron de esta forma nuevas informaciones sobre el desarrollo del gas que provoca el efecto invernadero en los últimos 675.000 años, analizando especialmente el hielo del Antártico en cerca de 3.000 metros de profundidad.

En 2006, Suiza celebró los 50 años de la expedición glaciar internacional a Groenlandia, conducida por científicos helvéticos.

Dos años antes, se celebraron los 20 años del Comité Suizo de Investigación Polar, convirtiéndose en miembro de la comisión científica para la investigación antártica.

ENLACES



URL del artículo:http://www.swissinfo.org/spa/swissinfo.html?siteSect=105&sid=7577921

 

Miles de científicos estudiarán los Polos durante dos años

01/03/2007 - 19:20
IBLNEWS, AGENCIAS

Miles de científicos de 63 países participarán los dos próximos años en el estudio de los Polos Ártico y Antártico, que servirán como un laboratorio para detectar las consecuencias del cambio climático en el Planeta.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU) se han juntado para organizar la cuarta edición del Año Polar Internacional (IPY por sus siglas en inglés), que fue inaugurado hoy en París.

En total habrá 10.000 científicos implicados en 220 proyectos que analizarán aspectos variados en relación con los dos Polos terrestres.

Entre ellos figuran el deshielo favorecido por el calentamiento del Globo y sus consecuencias en el nivel de los mares, la creciente contaminación en esas zonas, los efectos del cambio climático en las poblaciones que las habitan y en sus culturas tradicionales y el movimiento de las placas tectónicas.

Se estima que en las zonas polares habitan unos cuatro millones de personas.

Asimismo, serán objeto de análisis la flora y la fauna en condiciones extremas de vida, desde los líquenes a los pingüinos, las corrientes marinas o el intercambio de energía entre la superficie del suelo helado y la atmósfera.

El Año Polar, en realidad un bienio, fue inaugurado hoy en París con la presencia de los principales dirigentes de las organizaciones impulsoras, científicos implicados y algunas personalidades que se han distinguido por su interés por la protección del medio ambiente, como el príncipe Alberto de Mónaco.

La iniciativa se prolongará hasta marzo de 2009, ya que una campaña polar requiere el estudio de los fenómenos desde el comienzo de un invierno hasta el final del siguiente y debe hacerse en los dos Polos, que tienen un desfase en cuanto a sus estaciones.

Las anteriores ediciones del IPY han tenido lugar en 1882-83, 1932-33 y 1952-53, y en todos los casos han permitido aportar nuevas experiencias a la ciencia, así como interesar en mayor medida a la opinión pública.

El secretario general de la OMM, Michel Jarraud, explicó hoy en la presentación del IPY que se trata de "impulsar las fronteras de la ciencia", a través del examen del actual estado del medio ambiente global, los cambios recientes y las previsiones de futuro, todo ello aplicado a la meteorología, los glaciares, las aguas y los seres vivos.

Jarraud destacó que las regiones polares son "altamente vulnerables" al aumento de las temperaturas.

Por su parte, el director ejecutivo del ICSU, Thomas Rosswall, subrayó la importancia de vincular la ciencia a las políticas de los Estados y asegurar la universalidad del movimiento científico.

Los 220 proyectos de estudio desarrollados por los 63 países participantes tendrán un coste estimado en 1,5 billones de dólares, según la previsión de ambas entidades.

Todos los indicadores aportados en los últimos años por los científicos arrojan una sombra negativa sobre el futuro del medio ambiente del Planeta, víctima del calentamiento global y del efecto invernadero que ocasiona la emisión de CO2 a la atmósfera.

Por eso son cada vez más la voces que claman por un cambio en los comportamiento del ser humano, responsable final de esa agresión al medio ambiente.

Los estudios que se llevarán a cabo en el marco del Año Polar aportarán nuevos datos sobre la evolución del Planeta, sus causas y consecuencias.

26 febrero, 2007

Primeros cambios en la biología antártica

ELPAIS.COMEspaña

Una nueva especie de Epimeria, un crustáceo de de 25mm de largo.
El rompehielos 'Polarstern' halla especies colonizadoras en los fondos despejados por el deshielo

JAVIER SAMPEDRO - Madrid - 25/02/2007

El colapso de dos grandes barreras de hielo (Larsen A y B) en la península Antártica, causado por el cambio climático desde 1995, ha dejado al descubierto uno de los ecosistemas más virginales del planeta: 10.000 kilómetros cuadrados de fondo marino que llevaban diez milenios enclaustrados bajo una impenetrable capa de hielo de 200 metros de espesor. Los científicos a bordo del rompehielos Polarstern han sido los primeros ojos en asomarse a ese paisaje alienígena, y lo que han visto allí les ha dejado asombrados: bandadas de holoturias y erizos de aguas profundas, gambas gigantes, nuevas especies de esponjas silicosas y densas colonias de ascidias en vertiginoso crecimiento, recién llegadas tras la fractura de la última barrera de hielo en 2002.

La expedición del rompehielos de investigación alemán Polarstern ha durado 10 semanas, del 23 de noviembre al 30 de enero. Trabajaban a bordo 52 científicos de 12 países asociados al programa Census of Marine Life (CoML), dirigido por el Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina. El Polarstern emprenderá otras 13 expediciones para estudiar la biología del Antártico durante el Año Polar Internacional (un año desde el próximo 1 de marzo, www.ipy.org).

Los investigadores han usado un vehículo operado por control remoto para captar unas imágenes muy nítidas y para recolectar cerca de un millar de especies, y consideran probable ?en espera de un análisis más sistemático? que varias de ellas sean "nuevas para la ciencia".

El entorno de la península Antártica donde estaban las barreras Larsen A y B es la zona de la Tierra que se está calentando más deprisa, según el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático recién conocido. El primer objetivo de la expedición era capturar una escena lo más reciente posible de la biología en aquel retiro de hielo antes de que se perdiera para siempre.

Pero el segundo es sorprender in fraganti a los nuevos colonos: las especies que están aprovechando ahora mismo el descubrimiento de un mundo prohibido durante 10.000 años. "La fractura de esas barreras de hielo abrió porciones del fondo oceánico enormes, casi pristinas, selladas desde arriba durante al menos 5.000 años, posiblemente 12.000 en el caso de Larsen B", afirma Julian Gutt, ecólogo marino del Instituto Wegener y jefe científico de la expedición.

Los investigadores se sorprendieron al hallar numerosas variedades de lirios de mar, o crinoideos, unos primitivos familiares de la estrella de mar que suelen vivir pegados al fondo por un pedúnculo, en aguas no muy profundas. También descubrieron abundantes holoturias (o pepinos de mar) y erizos de mar.

La Barrera Larsen A colapsó en 1995, y la Larsen B no lo hizo hasta 2002. En ambas zonas hay ahora esponjas silicosas, que son los animales más primitivos del planeta. Se caracterizan por un crecimiento lentísimo, y están representadas sobre todo por formas juveniles (larvas), lo que indica que estas especies son unas recién llegadas a la zona. Además, su abundancia es mucho mayor en Larsen A que en Larsen B: siete años dan para mucho.

"Mientras sus familias celebraban la cena de año viejo en 12 países", destaca la organización en una inspirada imagen, "los expertos a bordo del poderoso rompehielos de investigación registraban hallazgos extraídos de aguas heladas y hundidas 850 metros bajo el horizonte de la península Antártica, una zona de mudanza en sentidos bien fundamentales".

Uno de los investigadores de la expediciíon del Polarstern era el oceanógrafo Enrique Isla, del Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Barcelona.

Isla analizará en el instituto las valiosas mediciones que ha tomado de los sedimentos antárticos y de la columna de agua que tienen encima (www.ipy.org). "Contribuirán a aclarar por qué hay tantas similitudes entre los hábitats de las altas profundidades y los de estas zonas que estaban bajo las barreras de hielo".

Pese a que los sedimentos bajo las placas Larsen no pasan de los 850 metros de profundidad "bajo el horizonte de la península Antártica", comparten rasgos biológicos con las simas oceánicas que se miden en kilómetros.

"Lo que hemos aprendido de la expedición Polarestern es la punta del iceberg, valga la expresión", dice Michael Stoddart, investigador australiano del Census of Marine Life. "Los conocimientos de ésta y las demás expediciones que vendrán en los próximos meses arrojarán luz sobre la forma en que las variaciones climáticas afectan a las especies asociadas al hielo que viven en esta región".

"Nos sorprendió lo rápido que un hábitat tan nuevo ha sido utilizado y colonizado por las ballenas rorcuales, y en densidades considerables", añade el investigador alemán Meike Scheidat. "Esto indica que el ecosistema ha cambiado considerablemente en la columna de agua".

23 febrero, 2007

Descubren una red de lagos bajo las corrientes de hielo flotante de la Antártida Occidental

16/02/2007 - 19:53
IBLNEWS, AGENCIAS


Descubren una red de lagos bajo las corrientes de hielo flotante de la Antártida Occidental

Investigadores del Instituto Scripps y la Universidad de California en San Diego (EEUU) han descubierto bajo las corrientes de hielo flotante de la Antártida Occidental una red de lagos interconectados cuyos niveles de agua varían de forma intermitente, produciendo ascensos y descensos de las placas de hielo superiores.

Hasta ahora se han descubierto más de 100 de estos lagos subglaciales, pero los hallados ahora son de especial interés debido a que se producen bajo hielo que se mueve de forma rápida, las corrientes Whillans y Mercer de la Antártida Occidental. Las conclusiones de esta investigación se han publicado en la edición digital de la revista 'Science'.

Según los investigadores, es demasiado pronto para establecer cómo esta agua está afectando a las tasas de hielo flotante superior, comprender la conducta de estas corrientes rápidas de hielo circulante es esencial para predecir cómo la Antártida podría contribuir al aumento del nivel del mar.

Los investigadores analizaron imágenes e información de elevación registrada por el Satélite ICESat ('Ice, Cloud and land Elevation Satellite') de la NASA desde el año 2003 hasta el 2006, recogida sobre las partes más bajas de las corrientes de hielo Whillans y Mercer. Estos son dos de los principales glaciares en movimiento que portan más hielo del interior de la capa de hielo de la Antártida Occidental a la plataforma de hielo flotante Ross.

Los autores identificaron numerosos puntos que ascendían o descendían a lo largo de este periodo de tiempo, probablemente debido a que el agua fluía hacia dentro o fuera de ellos. Las tres regiones más amplias son de aproximadamente entre 120 y 500 kilómetros cuadrados, mientras que otras son mucho más dispersas y pequeñas.

Una de las regiones más grandes, denominada Lago Subglacial Engelhardt, se vació durante un periodo que alcanzaba casi los tres años, mientras que el Lago Subglacial Conway se mantuvo en crecimiento durante el mismo periodo.

06 febrero, 2007

AMBIENTE-ANTÁRTIDA: El crucero del temor

Por Marcela Valente

BUENOS AIRES, 5 feb (IPS) - El accidente de un crucero noruego en la Antártida, que encalló y derramó combustible en aguas heladas, reavivó el debate entre quienes propician una mayor actividad turística en esta zona y los partidarios de aumentar las regulaciones y restricciones.

"El turismo a la Antártida es una actividad lícita y no puede ser prohibida", aclaró a IPS Patricia Ortúzar, del Programa de Gestión Ambiental y Turismo de la Dirección Nacional del Antártico. No obstante, advirtió que el negocio debe estar severamente regulado para que se cumplan normas de seguridad.

La preocupación surgió a raíz del accidente protagonizado por el buque Nordkapp, que el martes de la semana pasada encalló en la zona de rocas Fosas del Neptuno, en costas de la isla Decepción, al noroeste de la península Antártica y unos 1.000 kilómetros al sudeste de Tierra del Fuego, la provincia más austral de Argentina.

El siniestro obligó a transferir combustible del tanque dañado a otra nave, maniobra en la cual se arrojaran al mar entre 500 y 750 litros de gasóleo, según la firma Hurtigruten que operaba el barco. Ello produjo una mancha contaminante de cinco kilómetros cuadrados de mar, que llegó a hasta la costa, en zona de hábitat de pingüinos, orcas y cormoranes (cuervo marino) entre otras especies.

El Tratado Antártico, firmado el 1 de diciembre de 1959 y en vigor desde 1961, establece que este continente de 14 millones de kilómetros cuadrados y con temperaturas que llegan a 30 grados bajo cero en las costas y hasta 70 grados bajo cero en su interior, debe ser utilizado sólo con fines pacíficos.

Los 28 miembros consultivos del tratado establecieron en este compromiso que la Antártida, donde por ejemplo los vientos llegan a los 200 kilómetros por hora, debe servir para promover la cooperación científica internacional y no para albergar bases militares o prestarse a ensayos con armas.

El objetivo es la preservación de esta gigantesca reserva de agua cuya extensión se duplica en invierno por el hielo, y la protección de la diversa fauna que vive en sus costas.

Ortúzar explicó que en el marco del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente de 1991, más conocido como Protocolo de Madrid, se aprobó hace dos años un nuevo anexo de "responsabilidad", que impone penalidades a operadores turísticos que incumplan normas o provoquen daños.

Pero ese anexo aún no está vigente por la falta de ratificación parlamentaria de los países firmantes. Cuando entre en vigor este mecanismo fijará penas pecuniarias a quienes provoquen daños y lo recaudado será administrado por la Secretaria del Tratado Antártico.

En tanto, la funcionaria recordó que existen directrices que los operadores deben seguir y que les exigen presentar una hoja de ruta, un plan de rescate previsto en caso de accidente y otras medidas de seguridad. El tema, admitió Ortúzar, está cada vez más presente en las periódicas reuniones de miembros del Tratado Antártico.

En el caso del buque Nordkapp, el titular de la Dirección Nacional del Antártico, Mariano Memolli, reveló que sus permisos estaban en regla, pero realizó maniobras en un pequeño istmo para entrar en la bahía y desembarcar pasajeros y ahí encalló. "La discusión a dar es si no hay mayor riesgo con cruceros grandes en las costas", alertó.

La limpieza, por el momento, fue asumida por el buque argentino Almirante Irizar, encargado de la logística de las bases de este país en la Antártida.

Según datos de la Asociación Internacional de Operadores Turísticos a la Antártida, una organización que se formó en 1991 para reunir a empresas del sector, desde los primeros viajes, de fines de los años 60, hasta ahora, los visitantes pasaron de algunos cientos a casi 30.000 por año.

Empero, el mayor crecimiento fue en los últimos 15 años. Mientras que en el verano austral 1992-1993 sumaron 6.700 los turistas que navegaron las costas de la península antártica y sus islas, 10 años después ascendieron a 16.000 y para esta temporada se proyectan cerca de 30.000 pasajeros distribuidos en 200 viajes.

Los visitantes llegan principalmente de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, y en menor medida de Australia, Canadá, Suiza, Holanda y Japón. Uno de los sitios preferidos es justamente Decepción, una isla de origen volcánico con aguas termales donde los turistas pueden bañarse rodeados de nieve.

El recorrido suele llegar también a otras islas, como Paulet y 25 de Mayo, y a bases situadas en la península. En algunos casos, los cruceros pueden desembarcar pasajeros por algunas horas a fin de realizar caminatas sobre el hielo. La actividad principal siempre es el avistamiento de la fauna paradigmática del lugar.

Daniel Leguizamón, coordinador de la Comisión Organizadora del Año Polar en Tierra del Fuego, advirtió a IPS que el accidente del Nordkapp "va a avivar una discusión ya presente entre los países del Tratado Antártico", que últimamente estaba "aplacada" por la normalidad de la operatoria de los cruceros.

"Los que quieren la preservación total van a aprovechar esto para plantear una mayor restricción a la actividad, y otros seguirán insistiendo con aumentar los viajes", adelantó. Entre estos últimos, el principal impulsor del turismo a la Antártida es Estados Unidos, miembro pleno del Tratado Antártico, remarcó.

Leguizamón, que fue secretario de Turismo de la provincia de Tierra del Fuego, reconoció que los viajes desde Ushuaia, la capital provincial, a la Antártida aumentaron en una forma "impresionante" en los últimos 20 años, y que hay fuertes presiones para permitir que barcos con mayor capacidad operen en la zona.

La regulación establece que, si el crucero lleva más de 500 personas entre pasajeros y tripulantes, no debe desembarcar sino sólo hacer avistamientos. El límite se fijó para facilitar tareas de evacuación en caso de siniestro. Pero hay barcos más grandes ávidos de entrar en el negocio de este destino exótico, puntualizó Leguizamón.

Uno de ellos es el crucero Golden Princess, que transporta a 2.600 pasajeros y 1.123 tripulantes. El imponente barco, que arribó este lunes a Ushuaia, realiza recorridos por las aguas que rodean la Antártida, sin acercarse a las costas ni prometer desembarcos, al menos por ahora. (FIN/2007)

[Las guerras, la contaminación ambiental, serían suficientes certificados de IRRESPONSABILIDAD del hombre en el planeta, por lo cual cualquier restricción será insuficiente]

02 febrero, 2007

El crucero noruego varado en la Antártida perdió combustible

Fue en una zona protegida, repleta de pingüinos. La mancha tendría unos 5 km. Enviarán expertos de Buenos Aires para que evalúen la magnitud del daño ambiental.
 
Decepción no sólo es el nombre de la isla de la Antártida cercana a dónde encalló el crucero noruego "Nordkapp"; decepción también fue la que se llevó la dirección Nacional del Antártico al confirmarse que el buque averiado derramó combustible en un área protegida. Los expertos todavía no han cuantificado el daño ambiental.

Así lo confirmó la Base Española en el Antártico que avistó la mancha de combustible sobre el océano. Según dijo a Clarín el director Nacional del Antártico, Mariano Memolli, podría alcanzar los 5 kilómetros.

La Marina chilena envió el miércoles el rompehielos Viel y el remolcador Leucotón a las islas Shetland del Sur, donde se produjo el accidente.

Sin embargo, no han podido hacer contacto con la embarcación accidentada el martes —los pasajeros fueron rescatados y transbordados a otro crucero de lujo— debido a las malas condiciones climáticas, con vientos muy fuertes y en ocasiones huracanados.

La imposibilidad de llegar hasta ese sitio, ubicado a 120 kilómetros de la Península Antártica, dificulta la obtención de información para evaluar los daños ambientales y la manera en cómo se combatirá la contaminación que afectaría especialmente a los pingüinos Adelia y Papúa que habitan las islas cercanas. "Los microorganismos también se estarían afectando, incluso algunas orcas que suelen pasar por la zona", comentó Memolli.

Aunque se desconoce el tamaño del derrame, una embarcación como el "Nordkapp", de 123 metros de largo y 28 de alto, puede almacenar hasta 500 metros cúbicos del combustible. "Sabemos que hubo una pérdida pero desconocemos de cuánto se trata, estamos esperando el informe oficial del capitán", señaló Carlos Domínguez, manager de Navalia, empresa encargada de las partidas y llegadas del barco noruego en Ushuaia.

Aunque todos los buques cuentan con unas barreras para evitar que el combustible derramado se disperse en el mar, en el caso del "Nordkapp", el mal tiempo pudo incidir para que no funcionaran de la mejor manera. Por esta razón, la Dirección Nacional de Antártico en Argentina tiene previsto enviar a científicos de Buenos Aires para que evalúen qué medidas implementarán para evitar los impactos de la contaminación.

En Ushuaia esperan hoy al mediodía a los 294 pasajeros del crucero que fueron transbordados al barco "Nornorge", también de bandera noruega, según indicó el director de operaciones del puerto, Gustavo Robles.

"La embarcación averiada permanece allá. Evalúan si la enviarán a un dique en Chile, Argentina o si se repara en Ushuaia", recalcó Robles.

El Polo Sur es una zona especialmente protegida por varios países, entre ellos España y Argentina que tienen sus bases en la isla Decepción de la Antártida, debido al incremento de las operaciones turísticas.

Entre diciembre de 2005 y marzo de 2006, unos 360 buques de pasajeros realizaron este tipo de expediciones y se espera que este año la cifra aumente a unos 500 durante el verano austral.

Los pasajeros del "Nordkapp", que encontraron en este accidente una historia más para relatar, habían zarpado de Ushuaia el 5 de enero con paso por Punta Arenas en Chile y continuaron su viaje hacia la Antártida. Como estaba previsto llegarían hoy a Ushuaia.

09 enero, 2007

Radiación solar al acecho

Por Daniela Estrada

SANTIAGO, ene (IPS) - A pesar de que el hueco de la capa de ozono, que se abre cada primavera en la Antártida, se encuentra temporalmente "taponado", todas las regiones de Chile registrarán este mes altísimos niveles de radiación ultravioleta.

La capa de ozono cubre toda la Tierra a una altitud de alrededor de 15 a 30 kilómetros de su superficie y protege a todos los organismos vivos de los dañinos rayos ultravioletas (UV).

Pero cada año, entre septiembre y noviembre, se afina esa capa en una amplia extensión que abarca a las australes regiones de Argentina y Chile, donde la radiación ultravioleta crece 25 por ciento.

Según la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica (NOAA) de la Agencia Espacial Norteamericana (NASA), entre el 21 y el 30 de septiembre, el hueco alcanzó los 27,5 millones de kilómetros cuadrados en promedio, la mayor apertura de la historia, generando un serio riesgo para la población.

No obstante, el decano de la Facultad de Ciencias de la estatal Universidad de Chile, Raúl Morales, explicó a IPS que cuando el hueco antártico se reduce comienza la etapa más peligrosa para la salud de los habitantes de Argentina, Australia, Chile y Nueva Zelanda.

"En los meses de noviembre, diciembre y enero se produce una transferencia de masa de ozono desde las zonas más cercanas al trópico hacia el Polo Sur, la cual viaja con el afán de cubrir la deficiencia (producida por el hueco antártico)", comentó el experto.

A diferencia de lo que sucede con el agujero de la capa de ozono, que sólo abarca la zona austral de Chile, el "efecto de dilución", como también se conoce a esta transferencia de masa, afecta a todas las regiones del país, puntualizó Morales.

Según el último informe de la Dirección Meteorológica de Chile, efectivamente el agujero de la capa de ozono desapareció el 9 de diciembre, pero durante enero y febrero, en condiciones de cielo despejado (es decir casi todos los días), se alcanzarán los índices superiores --"muy alto" y "extremo"-- de radiación ultravioleta.

Por eso se le recomienda a la población que durante sus vacaciones, tome toda la protección disponible, es decir, que evite exponerse al sol entre las 10 y las 16 horas chilenas, que cubra su cuerpo y que utilice cremas y lentes con filtros UV, indicó Morales.

Especial cuidado deben tener las personas que en este mes trabajen al aire libre –agricultores y pescadores-- y aquellas que se encuentren veraneando en el campo, la montaña o la costa, dado que el agua, la arena y la nieve reflejan y aumentan los rayos ultravioletas.

"Creo que es necesario generar una cultura de la protección solar. En Chile siempre ha existido la cultura de broncearse", particularmente entre las mujeres jóvenes, "lo cual es muy dañino para la piel", apuntó el experto de la Universidad de Chile.

Además de cáncer de piel, la exposición prolongada a los rayos ultravioletas puede producir lesiones oculares, como cataratas, y diversas infecciones a causa del debilitamiento del sistema inmunológico. Los rayos ultravioletas B son los más peligrosos y sus efectos son acumulativos.

Nancy Ortiz, de la estatal Corporación Nacional de Cáncer (Conac), dijo a IPS que el tumor maligno de piel ha aumentado 100 por ciento en los últimos 10 años en Chile, siendo el más significativo en términos de prevalencia en el país.

Se calcula que 10 de cada 100.000 chilenos padecen hoy de este mal, cifra que va en aumento.

Por eso, la Conac creó en 2001, en conjunto con el Departamento de Física de la estatal Universidad de Santiago, la Red Nacional de Medición Ultravioleta, que informa diariamente de los índices registrados en todas las regiones del país.

En 2002, estableció la Red Nacional de Solmáforos, medidores instantáneos de rayos UV ubicados en balnearios y paseos públicos.

A fines del año pasado lanzó una fuerte campaña informativa, dirigida principalmente a los niños. Una de las acciones realizadas, fue poner a la venta una pulsera fotosensible que avisa cuando el sol es peligroso para la piel.

Según Ortiz, el brazalete ha sido tan exitoso en el país, que incluso ha sido solicitado por países latinoamericanos, europeos, e incluso desde Estados Unidos.

Asimismo, en marzo de 2006 se promulgó la ley 20.096 para implementar adecuadamente el Protocolo de Montreal, suscrito y ratificado por Chile en 1990.

Este convenio de 1987 firmado por 184 naciones, fue diseñado para hacer volver la capa de ozono a la normalidad, eliminando paulatinamente el uso de clorofluorocarbonos (CFC ) y otro centenar de productos químicos que destruyen las moléculas del ozono atmosférico

Está comprobado que esas sustancias químicas, principalmente los CFC presentes en diversos productos como refrigeradores, congeladores y equipos de aire acondicionado, destruyen este manto protector natural.

La ley, considerada por Morales y Ortiz como "un poco tardía", también establece un conjunto de medidas de difusión y prevención social. Por ejemplo, dispone que los medios de comunicación deben incluir en sus informes meteorológicos antecedentes sobre la radiación ultravioleta, algo que se está cumpliendo.

Morales cree que la población chilena ha ido tomando cada vez mayor conciencia sobre este problema. No obstante, piensa que la clave es realizar educación ambiental a los niños y jóvenes en las escuelas primarias y secundarias, lo cual es aún incipiente.

"La educación ambiental es un concepto que involucra la generación de hábitos. Por eso es importante que todos estos conocimientos sean transferidos sistemáticamente por los profesores a sus alumnos, principalmente durante los meses de agosto y septiembre", señaló el experto de la Universidad de Chile.

"Prácticamente toda la dosis de radiación solar de nuestra vida la tomamos entre los 2 y los 18 años, porque durante ese periodo uno tiene más tiempo para estar expuesto al sol, con la excepción de quienes trabajan al aire libre. Los adultos vivimos protegidos del sol, en las oficinas, en las casas", explicó Morales.

Alfonso, de 59 años, trabaja como chofer de un camión en la capital de Chile, lo cual lo obliga a pasar la mayor parte del día en la calle, bajo el sol. Este trabajador dijo a IPS estar consciente del peligro de la radiación UV, por eso se aplica todos los días una de las cremas protectoras disponibles en el mercado.

De igual forma, Carolina Arredondo, ingeniera en informática de 28 años, dice saber cuáles son los riesgos a los que se expone tomando sol, por lo que también utiliza, especialmente durante el verano, una pomada que bloquea los rayos UV.

Morales indicó que las últimas investigaciones señalan que la capa está recuperándose y que, si los países dejan de utilizar las sustancias agotadoras de este manto, podría volver a los niveles normales en 50 o 70 años.(FIN/2007)


27 diciembre, 2006

La destrucción de ozono en la Antártida es muy superior a la del Ártico

26/12/2006 - 19:52
IBLNEWS, AGENCIAS

Un análisis comparativo de la destrucción del ozono en los polos muestra que la Antártida está experimentando las pérdidas más graves. Las conclusiones del estudio, realizado por la Administración Atmosférica y Oceánica Nacional en Boulder (Estados Unidos), se publican en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Los científicos compararon décadas de datos de ozono del Ártico y la Antártida para determinar si se estaban produciendo patrones similares de pérdida de ozono.

Los investigadores analizaron las medidas de ozono tomadas en las estaciones de investigación polar, incluyendo las medidas locales de ozono tomadas de globos y registros a largo plazo en el suelo de la columna total de ozono. Las medidas llegaban a los 50 años de antigüedad en algunas localizaciones.

En ambas regiones, la pérdida de ozono se mostró más elevada al final del invierno. Las pérdidas más grandes se producían cuando las temperaturas de la primavera eran más frías.

En la Antártida, la destrucción de ozono local en algunas altitudes frecuentemente excedía al 90% y a menudo alcanzaba el 99% durante el invierno típico de la Antártida. En el Ártico, la pérdida de ozono fue mucho menos grave, con pérdidas que sólo alcanzaban el 70% como nivel más elevado y generalmente mucho menos de este porcentaje.

Los cambios en la columna de ozono integrada, que mide las cantidades totales de ozono, fueron mucho menores que estos cambios locales. Los investigadores señalan que aunque la pérdida de ozono se esté produciendo en el Ártico, incluso las pérdidas de ozono mas grandes del Ártico no se aproximan a las pérdidas regulares de la Antártida.

15 noviembre, 2006

Seis barcos japoneses parten para la caza anual de ballenas en medio de las críticas de los ecologistas

Seis barcos japoneses han partido hoy del puerto de Shimonoseki, en el oeste del país, para iniciar la temporada anual de caza de ballenas en la Antártida, en medio de las críticas de las organizaciones ecologistas.
La expedición, calificada de científica por las autoridades japonesas, está compuesta por el barco Nisshin Maru, de ocho toneladas, y otras cinco embarcaciones, con una tripulación total de 260 hombres.
Según el Instituto japonés de Investigación sobre los Cetáceos, el objetivo es capturar 860 ballenas, de ellas 850 "minke" y diez rorcuales comunes, para llevar a cabo investigaciones sobre su edad, contenido de sus estómagos, productos químicos detectadosen sus cuerpos y su relación con los humanos
.
Sin embargo, las organizaciones ecologistas han vuelto a denunciar que su fin es meramente comercial, pues la carne de las ballenas regresará a Japón metida en cajas y será vendida como producto alimentario.
Keiko Shirokawa, portavoz de la asociación Greenpeace, confirmó a Efe que la partida de los balleneros se produjo esta tarde y aseguró que este año se cazarán muchas más ballenas que en otras temporadas porque Japón ha aumentado su cuota.
Los barcos salieron de Shimonoseki para llevar a cabo sus capturas en el llamado "santuario de ballenas" de la Antártida, concretamente en la latitud 60 grados sur y longitud 145 grados oeste, y está previsto que regresen a Japón a mediados de abril.
Miembros de Greenpeace acudieron a ese puerto, aunque no trataron de impedir la salida de los balleneros, según Shirokawa. Aunque la captura de ballenas iniciada por Japón en 1987 está autorizada por la Comisión Ballenera Internacional con fines de investigación, los ecologistas aseguran que se trata de una forma encubierta para la caza comercial, pues la carne de los cetáceos es vendida para el consumo interno.
Los pescadores japoneses, por su parte, argumentan que la carne de cetáceo forma parte de la dieta tradicional nipona y que la presencia excesiva de ballenas "minke" representa una amenaza ecológica porque reduce las poblaciones de los peces más pequeños que les sirven de alimento.
"Decir que se trata de una investigación es un insulto para la ciencia y para los japoneses", aseguró Junichi Sato, responsable de Greenpeace para la campaña contra la caza de ballenas. La organización ecologista, además, denunció que el 70 por ciento de los japoneses se oponen a la caza de cetáceos en el Antártico y que el 95 por ciento apenas come ballena, de acuerdo con una reciente encuesta del Nippon Research Centre.
Desde hace 21 años está vigente una moratoria internacional para la caza comercial de ballenas, a las que se oponen países como Japón, Noruega e Islandia.

29 septiembre, 2006

Agujero de la capa de ozono sobre la Antártida se cerrará en 70 años

La conclusión de un grupo de científicos de la British Antartic Survey (BAS) y del Centro Espacial Goddard de la NASA coincide con un reporte de la Organización de Meteorología Mundial publicado hace algunas semanas.

Fecha edición: 29/09/2006 07:34

El agujero de la capa de ozono sobre la Antártida se cerrará en los próximos 70 años, según la conclusión de un grupo de científicos de la British Antartic Survey (BAS) y del Centro Espacial Goddard de la NASA, en Maryland.

La predicción de los expertos se conoce días después de que el agujero de ozono alcanzó su máximo de apertura para este año.

El agujero de ozono se abre sobre la Antártida cada año entre mediados de agosto y usualmente alcanza su máximo en septiembre.

No se trata de un agujero en el sentido literal de la palabra, ya que el ozono sigue existiendo sobre ese continente, aunque una cantidad significativa del gas es destruida debido al aumento alarmante de las temperaturas y por la presencia de gases dañinos como los clorofluocarbonos (CFC).

"Este año hemos reportado temperaturas muy bajas en las capas de ozono de la Antártida, y como consecuencia, el agujero ha tenido la oportunidad de expandirse a un tamaño mayor", explicó Jonathan Shanklin, jefe del servicio de meteorología y control de ozono del British Antarctic Survey.

En su máximo de apertura la semana pasada, el agujero de ozono alcanzó un diámetro de 10,4 millones de millas cuadradas, algo por debajo del record histórico de 10,8 millones de millas cuadradas, registrado en 2000.

"Ese agujero es mayor que todo el continente de Norteamérica", destacó Paul Newman, del Centro Espacial Goddard.

"El agujero de ozono de la Antártida alcanzará un tamaño de entre 8 millones y 10 millones de millas cuadradas cada año hasta 2018. Hacia 2018, la situación podría mejorar lentamente, y entre 2020 y 2025, podríamos detectar que el agujero de ozono está decreciendo en su tamaño", indicó.

La Organización de Meteorología Mundial coincidió con estas predicciones, en un reporte publicado este mes.

Ansa