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13 agosto, 2007

Biocombustibles amenazan reservas de agua, advierten expertos

Actualizado 3:00 A.M. (hora local)

  La Habana, lunes 13 de agosto de 2007. Año 11 / Número 224

Periódico Granma

ESTOCOLMO, 12 de agosto.— Un grupo de expertos advirtió hoy en Estocolmo contra una gran amenaza a las reservas acuíferas por la esperada producción masiva de etanol y otros biocombustibles para automóviles, durante la apertura de la Semana Mundial del Agua en la capital sueca.

Según DPA, el instituto de investigación SIWI (Stockholm International Water Institute) presentó sus previsiones, a través de las cuales asegura que la producción de biocombustibles provocará que se duplique la demanda actual de agua para la agricultura. Otro problema sin solucionar será la necesidad de enormes superficies de siembra para las materias primas que deben transformarse en agrocombustibles.

La Semana Mundial del Agua acoge a 2 500 participantes de 140 países y se celebra desde comienzos de los noventa como el principal fórum internacional para tratar cuestiones en torno a la utilización del agua de forma respetuosa con el medio ambiente, así como su reparto justo.

10 agosto, 2007

Dos giras, dos caminos


Raúl Zibechi

Durante la primera semana de agosto América Latina fue testigo de dos importantes giras de presidentes con propóstios diametralmente opuestos, protagonizados por Luiz Inacio Lula da Silva y Hugo Chávez.

Muchos observadores y analistas prefieren eludir el hecho de que dos de las principales figuras del continente emprendieron sendas giras que ponen en evidencia las dificultades de la integración regional. Lula visitó cinco países: México, Honduras, Nicaragua, Panamá y Jamaica, con el objetivo de promover los agrocombustibles. Chávez visitó en las mismas fechas Argentina, Uruguay, Ecuador y Bolivia, para firmar acuerdos que impulsan la integración.

La de Lula podría llamarse la "segunda gira del etanol". La primera, recordemos, la realizó George W. Bush a principios de marzo de este año, cuando llegó a acuerdos de largo plazo con Lula para promover los agrocombustibles. Ahora el presidente de Brasil viajó para contribuir a que empresarios de su país instalen plantas de etanol de caña de azúcar en los países centroamericanos. En México, primera etapa de su viaje, Lula impulsó un acuerdo entre la estatal Pemex y la trasnacional Petrobras para la exploración y explotación de petróleo en aguas del Golfo de México. El acuerdo es interesante para Petrobras ya que la empresa es líder mundial en extracción de crudo en aguas profundas, tecnología que la empresa mexicana no posee.

La izquierda mexicana reaccionó duro. Andrés Manuel López Obrador, víctima de un fraude electoral en las elecciones de 2006 que benefició al actual presidente Felipe Calderón, advirtió que se puede usar a Petrobras como "punta de lanza" para privatizar Pemex, un objetivo largamente acariciado por las multinacionales. "Lo respeto mucho, pero el movimiento que represento, una oposición real, verdadera, no acepta que se entregue la riqueza petrolera mexicana a extranjeros, bajo ninguna modalidad", dijo López Obrador sobre las gestiones de Lula, según La Jornada del 6 de agosto. El líder mexicano dijo que Petrobras buscará petróleo en el Caribe y a cambio se quedaría con una parte de los hidrocarburos encontrados, lo que no implica ningún riesgo porque se sabe dónde están los yacimientos. Detrás de Petrobas, argumenta, llegarían las demás multinacionales.

Sobre los agrocombustibles, Lula dijo que cuenta con el apoyo de México "en la campaña para establecer un mercado mundial de combustibles más limpios, baratos y renovables. Tenemos la oportunidad de democratizar el acceso a nuevas fuentes de energía multiplicando la generación de empleos y diversificando la matriz energética". Es evidente que el presidente de Brasil no se dio por enterado de los argumentos esgrimidos estos últimos meses por Fidel Castro, entre muchos otros, contra esas energías. En Nicaragua, Lula ofreció a Daniel Ortega apoyo para que ese país se convierta en pionero de los agrocombustibles en la región. "Es completamente inadmisible y un crimen producir etanol derivado del cultivo de maíz", le respondió el nicaragüense.

En Jamaica, Lula inauguró una planta de deshidratación de etanol propiedad de inversores jamaicanos y brasileños, y en Honduras y Panamá firmó acuerdos para el desarrollo de los combustibles a partir de caña de azúcar. El diario Folha de Sao Paulo, el 5 de agosto, recordó los motivos de fondo de Brasil para expandir el etanol en esa región. "El interés es usar América Central como plataforma de exportación de etanol a Estados Unidos; esos países tienen acuerdo de libre comercio con los americanos y no tienen límites para la exportación de etanol". Brasil aporta la tecnología y los capitales, los centroamericanos ponen el trabajo semiesclavo en los cañaverales, y así la potencia emergente consigue abrir un mercado protegido al que tiene enorme dificultades para acceder. La forma de pensar de Lula es trasparente: "Juntos podemos constituir una potencia económica mundial", le dijo al derechista Felipe Calderón en México.

La gira de Chávez fue muy diferente. En Argentina firmó un acuerdo con Néstor Kirchner para la compra de 500 millones de dólares en bonos argentinos y se comprometió a comprar una cantidad similar en unos meses. Este acuerdo es vital ya que luego del default de 2001, Argentina no tiene acceso a créditos internacionales. Además, firmó un acuerdo para la construcción de una planta regasificadora de gas licuado venezolano en Bahía Blanca, ya que Argentina sufre una seria crisis energética. En Uruguay firmó un Tratado de Seguridad Energética con Tabaré Vázquez, por el que las estatales Ancap y Pdvsa trabajarán para duplicar la capacidad de producción de la refinería uruguaya y se crea una empresa mixta para extraer crudo de la Faja del Orinoco, considerada la primera reserva mundial. Con ello Uruguay se asegura energía a largo plazo.

Esta vez Vázquez y Kirchner coincidieron. "¿Qué otro gobierno del mundo ha hecho otro ofrecimiento de tal magnitud y grandeza?", dijo el uruguayo. "Los argentinos deberíamos, y debemos, estarle reconocidos, porque siempre que lo hemos necesitado ha estado", dijo un ministro muy cercano a Kirchner.

Ya en Ecuador, Chávez suscribió una inversión de 5.000 millones de dólares con Rafael Correa para la construcción de una refinería en la provincia de Manabí, para procesar 300 mil barriles de crudo diario, en la que será la mayor refinería sobre la cosa del Pacífico. En Bolivia, Chávez y Evo Morales llegaron aun acuerdo destinado a la creación de la empresa petrolera binacional Petroandina (entre YPFB y Pdvsa), que tendrá como primer proyecto invertir 600 millones de dólares en la exploración en Bolivia. Con el nacimiento de YPFB-Petroandina, Bolivia recuperó su derecho para explorar y explotar sus hidrocarburos.

Las dificultades para que Venezuela ingrese al Mercosur estuvieron presentes en la gira. Hasta ahora los parlamentos de Argentina y Uruguay ratificaron la adhesión del país de Chávez al bloque. Paraguay y Brasil lo vienen demorando. Se sabe que el parlamento de Brasilia no quiere aprobar el ingreso, ya que tiene una mayoría de centro-derecha, aunque el gobierno puede hacer valer sus alianzas. En Buenos Aires, Chávez dijo en una reunión restringida, recogida por Página 12, el 8 de agosto, que los roces de Venezuela y Brasil no se deben a "una disputa de liderazgos" sino a "una confrontación de modelos energéticos". Unos trabajan por la integración sobre la base de compartir petróleo y gas, y asegurarse así la autonomía energética; mientras otros pugnan por una integración en base a los agrocombustibles, impulsando la misma política que el imperio.

20 julio, 2007

Necrocombustibles

Frei Betto

"Vamos a alimentar vehículos y desnutrir personas. Hay 800 millones de vehículos automotores en el mundo. El mismo número de personas sobrevive en desnutrición crónica"

El prefijo griego bio significa vida; necro, muerte. ¿El combustible extraído de plantas trae vida? En mi tiempo de escuela primaria, la historia de Brasil se dividía en ciclos: madera-brasil, oro, caña, café etc. La clasificación no es del todo insensata. Ahora estamos en pleno ciclo de los agro-combustibles, incorrectamente llamados de biocombustibles.

Este nuevo ciclo provoca el aumento de los precios de los alimentos, ya denunciado por Fidel Castro. Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), divulgado el 4 de julio, indica que "los biocombustibles tendrán un fuerte impacto en la agricultura entre 2007 y 2016".

Los precios agrícolas estarán por encima de la media de los últimos 10 años. Los granos deberán costar del 20% a un 50% más. En Brasil, la población pagó tres veces más por los alimentos en el primer semestre de este año, si comparado al mismo periodo de 2006. Vamos a alimentar vehículos y desnutrir personas. Hay 800 millones de vehículos automotores en el mundo. El mismo número de personas sobrevive en desnutrición crónica. Lo que inquieta es que ninguno de los gobiernos entusiasmados con los agro-combustibles cuestiona el modelo de transporte individual, como si las ganancias de la industria automovilística fueran intocables.

Los precios de los alimentos ya suben en ritmo acelerado en Europa, en China, en la India y en los EUA. La agroflación – la inflación de los productos agrícolas – debe llegar, este año, a un 4% en los EUA, comparada al aumento del 2,5% en 2006. Allá, como el maíz está casi todo destinado a la producción de etanol, el precio del pollo subió un 30% en los últimos 12 meses. Y la leche debe subir un 14% este año. En Europa, la mantequilla ya está un 40% más cara. En México, hubo movilización popular contra el aumento del 60% en el precio de las tortillas, hechas de maíz.

El etanol made in USA, producido a partir del maíz, hizo duplicar el precio de este grano en un año. No es que los yanquis gusten tanto del maíz (excepto palomita). Sin embargo, el maíz es componente esencial en la alimentación de cerdos, bovinos y aves, lo que eleva el costo de cría de esos animales, encareciendo derivados como carne, leche, mantequilla y huevos.

Como hoy quien manda es el mercado, ocurre en los EUA lo que se reproduce en Brasil con la caña: los productores de soja, algodón y otros bienes agrícolas abandonan sus cultivos tradicionales por el nuevo "oro" agrícola: el maíz allá, la caña aquí. Eso repercute en los precios de la soja, del algodón y de toda la cadena alimentar, considerando que los EUA son responsables por mitad de la exportación mundial de granos.

En los EUA, existen hay lobbies de productores de bovinos, porcinos, caprinos y aves presionando el Congreso para que se reduzca el subsidio a los productores de etanol. Prefieren que se importe etanol de Brasil, a partir de caña, de modo de evitar aún más el alta del precio de la ración animal.

La desnutrición amenaza, hoy, a 52,4 millones de latinoamericanos y caribeños, un 10% de la población del continente. Con la expansión de las áreas de cultivo destinadas a la producción de etanol, se corre el riesgo de transformarse, de hecho, en necrocombustible – predador de vidas humanas. En Brasil, el gobierno ya castigó, este año, a haciendas cuyos cañaverales dependían de trabajo esclavo. Y todo indica que la expansión de ese cultivo en el Sudeste empujará la producción de soja Amazonia adentro, provocando la deforestación de una región que ya perdió, en área forestal, el equivalente al territorio de 14 estados de Alagoas.

La producción de caña en Brasil es históricamente conocida por la superexplotación del trabajo, destrucción del medio ambiente y apropiación indebida de recursos públicos. Los centrales se caracterizan por la concentración de tierras para el monocultivo dedicado a la exportación. Utilizan en general mano de obra emigrante, los boyas-frías (trabajadores agrícolas que no poseen sus propias tierras), sin derechos laborales reglamentados. Los trabajadores son (apenas) remunerados por la cantidad de caña cortada, y no por el número de horas trabajadas. Y aun así no tienen control sobre la medición del peso de lo que producen.

Algunos llegan a cortar, obligados, 15 toneladas por día. Tamaño esfuerzo causa serios problemas de salud, como calambres y tendinitis, afectando la columna y los pies. La mayoría de las contrataciones se da por intermediarios o los llamados "gatos", agentes de trabajo esclavo o semi-esclavo. Después de 1850, un esclavo solía trabajar en el corte de caña de 15 a 20 años. Hoy, el trabajo excesivo redujo este tiempo medio para 12 años.

El entusiasmo de Bush y Lula por el etanol hace con que centrales alagoanos y paulistas disputen, palmo a palmo, cada pedazo de tierra del Triángulo Minero. Según el reportero Amaury Ribeiro Jr., en menos de cuatro años, 300 mil hectáreas de caña fueron plantados en antiguas áreas de pastizales y de agricultura. La instalación de una decena de centrales nuevos, próximos a Uberaba, generó la creación de 10 mil empleos e hizo la producción de alcohol en Minas saltar de 630 millones de litros en 2003 para 1,7 mil millones este año. La migración de mano de obra descalificada rumbo a los cañaverales – 20 mil boyas-frías por año – produce, además del aumento de favelas, asesinatos, tráfico de drogas, comercio de niños y de adolescentes destinados a la prostitución.

El gobierno brasileño necesita librarse de su síndrome de Coloso (la famosa tela de Goya). Antes de transformar el país en un inmenso cañaveral y soñar con la energía atómica, debería priorizar fuentes de energía alternativa abundantes en Brasil, como hidráulica, solar y eólica. Y cuidar de alimentar a los sufridos hambrientos, antes de enriquecer los "heroicos" dueños de centrales.

- Frei Betto es escritor, autor de Calendario del poder (Rocco), entre otros libros.

14 mayo, 2007

Alertan en Gran Bretaña sobre peligros de los biocombustibles

 Actualizado 1:15 A.M. (hora local)

  La Habana, lunes 14 de mayo de 2007. Año 11 / Número 134

Periódico Granma

Los esfuerzos por pasar de los combustibles tradicionales a los biológicos podrían causar un incremento de los precios de los alimentos y de la deforestación a nivel mundial, según un informe británico.

Los biocombustibles no son tan
"verdes" como parecen.

La Unión Europea quiere que antes del año 2020 el 10% del combustible usado en automóviles provenga de biocombustibles.

Pero el informe de la compañía de seguros éticos Co-op Insurance Society indica que la consecución de este objetivo podría tener un grave impacto medioambiental.

El documento se publica pocos días después de que la ONU advirtiera que los biocombustibles son más efectivos cuando se utilizan para la calefacción y la energía que en el transporte.

El informe señala que para sustituir el 10% de los combustibles para el transporte a nivel mundial sería necesario dedicar cerca del 9% de las tierras agrícolas del planeta.

Se están destruyendo bosques tropicales para sembrar cultivos destinados a la elaboración de biocombustibles. Esto significa que la fabricación de biocombustibles podría provocar una disminución de las tierras disponibles para la producción de alimentos en países donde ya hay hambruna, le dijo a la BBC el catedrático Dieter Helm, un alto asesor del gobierno británico.

10 mayo, 2007

Se intensifica el debate [sobre los biocombustibles]

Actualizado 3:00 A.M. (hora local)

  La Habana, jueves 10 de mayo de 2007. Año 11 / Número 130

Periódico Granma

Atilio Borón, un prestigioso pensador de izquierda que hasta hace poco dirigió el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), escribió un artículo para el VI Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLC y por la Integración de los Pueblos, recién concluido en La Habana, que tuvo la amabilidad de enviarme acompañado de una carta.

La esencia de lo que escribió y he sintetizado a partir de párrafos y frases textuales de su propio artículo, fue lo siguiente:

Sociedades precapitalistas ya conocían el petróleo que afloraba en depósitos superficiales y lo utilizaban para fines no comerciales, como la impermeabilización de los cascos de madera de las embarcaciones o de productos textiles, o para la iluminación mediante antorchas. De ahí su nombre primitivo: "aceite de piedra".

A finales del siglo XIX ―luego de los descubrimientos de grandes yacimientos en Pennsylvania, Estados Unidos, y de los desarrollos tecnológicos impulsados por la generalización del motor de combustión interna― el petróleo se transformó en el paradigma energético del siglo XX.

La energía es concebida como una mercancía más. Tal como lo advirtiera Marx, esto no ocurre debido a la perversidad o insensibilidad de este o aquel capitalista individual, sino que es consecuencia de la lógica del proceso de acumulación, que tiende a la incesante "mercantilización" de todos los componentes, materiales y simbólicos, de la vida social. El proceso de mercantilización no se detuvo en los humanos y simultáneamente se extendió a la naturaleza: la tierra y sus productos, los ríos y las montañas, las selvas y los bosques fueron objeto de su incontenible rapiña. Los alimentos, por supuesto, no escaparon de esta infernal dinámica. El capitalismo convierte en mercancía todo lo que se pone a su alcance.

Los alimentos son convertidos en energéticos para viabilizar la irracionalidad de una civilización que, para sostener la riqueza y los privilegios de unos pocos, incurre en un brutal ataque al medio ambiente y a las condiciones ecológicas que posibilitaron la aparición de vida en la Tierra.

La transformación de los alimentos en energéticos constituye un acto monstruoso.

El capitalismo se dispone a practicar una masiva eutanasia de los pobres, y muy especialmente de los pobres del Sur, pues es allí donde se encuentran las mayores reservas de la biomasa del planeta requerida para la fabricación de los biocombustibles. Por más que los discursos oficiales aseguren que no se trata de optar entre alimentos y combustibles, la realidad demuestra que esa y no otra es precisamente la alternativa: o la tierra se destina a la producción de alimentos o a la fabricación de biocombustibles.

Las principales enseñanzas que dejan los datos que aporta la FAO sobre el tema de la superficie agrícola y el consumo de fertilizantes son las siguientes:

  • La superficie agrícola per cápita en el capitalismo desarrollado es casi el doble de la que existe en la periferia subdesarrollada: 1,36 hectáreas por persona en el Norte contra 0,67 en el Sur, lo que se explica por el simple hecho de que la periferia subdesarrollada cuenta con cerca del 80 por ciento de la población mundial.

  • Brasil se encuentra muy levemente por encima de la tierra agrícola per cápita de los países desarrollados. Resulta evidente que este país deberá destinar ingentes extensiones de su enorme superficie para poder cumplir con las exigencias del nuevo paradigma energético.

  • China y la India cuentan con 0,44 y 0,18 hectáreas por persona respectivamente.

  • Las   pequeñas   naciones   antillanas, tradicionalmente dedicadas al monocultivo de la caña de azúcar, muestran con elocuencia los efectos erosionantes de la misma, ejemplificados en el extraordinario consumo por hectárea de fertilizantes que se requiere para sostener la producción. Si en los países de la periferia la cifra promedio es de 109 kilogramos de fertilizantes por hectárea (contra 84 en los capitalistas desarrollados), en Barbados es de 187,5, en Dominica 600, en Guadalupe 1,016, en Santa Lucía 1,325 y en Martinica 1,609. Quien dice fertilizantes dice consumo intensivo de petróleo, de modo que la tan mentada ventaja de los agroenergéticos para reducir el consumo de hidrocarburos parece ser más ilusoria que real.

  • La totalidad de la superficie agrícola de la Unión Europea apenas alcanzaría a cubrir el 30 por ciento de las necesidades actuales ―no las futuras, previsiblemente mayores― de combustibles. En Estados Unidos, para satisfacer la demanda actual de combustibles fósiles sería necesario destinar a la producción de agroenergéticos el 121 por ciento de toda la superficie agrícola de ese país.

    En consecuencia, la oferta de agrocombustibles tendrá que proceder del Sur, de la periferia pobre y neocolonial del capitalismo. Las matemáticas no mienten: ni Estados Unidos ni la Unión Europea tienen tierras disponibles para sostener al mismo tiempo un aumento de la producción de alimentos y  una expansión en la producción de agroenergéticos.

    La deforestación del planeta podría ampliar (aunque sólo por un tiempo) la superficie apta para el cultivo. Pero eso sería tan sólo por unas pocas décadas, a lo sumo. Esas tierras luego se desertificarían y la situación quedaría peor que antes, exacerbando aún más el dilema que opone la producción de alimentos a la de etanol o biodiésel.

    La lucha contra el hambre ―y hay unos 2 mil millones de personas que padecen hambre en el mundo― se verá seriamente perjudicada por la expansión de la superficie sembrada para la producción de agroenergéticos. Los países en donde el hambre es un flagelo universal atestiguarán la rápida reconversión de la agricultura tendiente a abastecer la insaciable demanda de energéticos que reclama una civilización montada sobre el uso irracional de los mismos. El resultado no puede ser otro que el encarecimiento de los alimentos y, por lo tanto, el agravamiento de la situación social de los países del Sur.

    Además, cada año se agregan 76 millones de personas a la población mundial, y como es obvio demandarán alimentos, que serán cada vez más caros y estarán fuera de su alcance.

    Lester Brown, en The Globalist Perspective, pronosticaba hace menos de un año que los automóviles absorberían la mayor parte del incremento en la producción mundial de granos en el 2006. De los 20 millones de toneladas sumadas a las existentes en el 2005, 14 millones se destinaron a la producción de combustibles, y solo 6 millones de toneladas para satisfacer la necesidad de los hambrientos. Este autor asegura que el apetito mundial por combustible para los automóviles es insaciable. Se prepara, concluía Brown, un escenario en el cual deberá necesariamente producirse un choque frontal entre los 800 millones de prósperos propietarios de automóviles y los consumidores de alimentos.

    El demoledor impacto del encarecimiento de los alimentos, que se producirá inexorablemente en la medida en que la tierra pueda ser utilizada para producirlos o para producir carburante, fue demostrado en la obra de C. Ford Runge y Benjamin Senauer, dos distinguidos académicos de la Universidad de Minnesota, en un artículo publicado en la edición en lengua inglesa de la revista Foreign Affairs, cuyo título lo dice todo: "El modo en que los biocombustibles podrían matar por inanición a los pobres". Los autores sostienen que en Estados Unidos el crecimiento de la industria del agrocombustible ha dado lugar a incrementos no solo en los precios del maíz, las semillas oleaginosas y otros granos, sino también en los precios de los cultivos y productos que al parecer no guardan relación. El uso de la tierra para cultivar el maíz que alimente las fauces del etanol está reduciendo el área destinada a otros cultivos. Los procesadores de alimentos que utilizan cultivos como los guisantes y el maíz tierno se han visto obligados a pagar precios más altos para mantener los suministros seguros, costo que a la larga pasará a los consumidores. El aumento de los precios de los alimentos también está golpeando las industrias ganaderas y avícolas. Los costos más altos han provocado la caída abrupta de los ingresos, en especial en los sectores avícola y porcino. Si los ingresos continúan disminuyendo, la producción también lo hará y aumentarán los precios del pollo, pavo, cerdo, leche y huevos. Advierten que los efectos más devastadores de la subida del precio de los alimentos se sentirán especialmente en los países del Tercer Mundo.

    Un estudio de la Oficina Belga de Asuntos Científicos demuestra que el biodiésel provoca más problemas de salud y de medio ambiente porque crea una polución más pulverizada y libera más contaminantes que destruyen la capa de ozono.

    En relación con el argumento de la supuesta benignidad de los agrocombustibles, Víctor Bronstein, profesor de la Universidad de Buenos Aires, ha demostrado que:

  • No es verdad que los biocombustibles sean una fuente de energía renovable y perenne, dado que el factor crucial en el crecimiento de las plantas no es la luz solar sino la disponibilidad de agua y las condiciones apropiadas del suelo. Si no fuera así, podría producirse maíz o caña de azúcar en el desierto de Sahara. Los efectos de la producción a gran escala de los biocombustibles serán devastadores.

  • No es cierto que no contaminan. Si bien el etanol produce menos emisiones de carbono, el proceso de su obtención contamina la superficie y el agua con nitratos, herbicidas, pesticidas y desechos, y el aire, con aldehídos y alcoholes que son cancerígenos. El supuesto de un combustible "verde y limpio" es una falacia.

  • La propuesta de los agrocombustibles es inviable y, además, inaceptable ética y políticamente. Pero no basta con rechazarla. Estamos convocados a implementar una nueva revolución energética, pero al servicio de los pueblos y no de los monopolios y del imperialismo. Ese es, tal vez, el desafío más importante de la hora actual, concluye Atilio Borón.

    Como pueden apreciar, la síntesis llevó espacio. Hace falta espacio y tiempo. Prácticamente un libro. Se afirma que la obra cumbre que hizo famoso al escritor Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad, exigió de él cincuenta cuartillas por cada cuartilla enviada a la imprenta. ¿Cuánto tiempo necesitaría mi pobre pluma para refutar a los defensores de la idea siniestra por interés material, por ignorancia, por indiferencia, o a veces por las tres cosas a la vez, y divulgar los sólidos y honestos argumentos de los que luchan por la vida de la especie?

    Hay opiniones y puntos de vista muy importantes que se vertieron el Encuentro Hemisférico de La Habana. Habrá que hablar de los que trajeron la imagen real del corte manual de caña en un documental que parece reflejar el infierno de Dante. Un número creciente de  opiniones se vierten todos los días por todos los medios en todas partes del mundo, desde instituciones como Naciones Unidas hasta las sociedades nacionales de científicos. Veo simplemente que se intensifica el debate. El hecho de que se discuta sobre el tema es ya un importante avance.

    Fidel Castro Ruz

    9 de mayo del 2007

    5:47 p.m.

    La ONU alerta sobre el aumento descontrolado del uso de etanol

    El organismo avisa de que causará más pobreza, hambre y polución

    F. GUALDONI - Madrid - 10/05/2007

    Naciones Unidas echó ayer un balde de agua muy fría a la cabeza de los entusiastas del uso masivo de biocombustibles en lugar de los carburantes fósiles: las prisas por producir ingentes cantidades de energía del maíz, la caña de azúcar, la soja o la palma acelerarán la deforestación mundial, provocarán hambruna, expulsarán a los pequeños agricultores de sus tierras y harán más pobres las regiones del planeta que ya lo son. "El tema es muy delicado y debe manejarse con mucha responsabilidad", dice el organismo.

    El informe de la ONU sobre el impacto del uso de los biocarburantes a gran escala dado a conocer el martes por la noche en Nueva York es el primero y más completo de su tipo. Se da a conocer cuando ya ha habido una crisis en México por el aumento del precio de las tortillas de maíz -alimento básico de la dieta mexicana- por el desvío del grano a la producción de etanol en Estados Unidos, y dos meses después de la visita del presidente George Bush a Brasilia para firmar un acuerdo con su homólogo, Luiz Inácio Lula da Silva, para la producción y exportación de etanol. EE UU y Brasil son los mayores productores de biocombustibles, seguidos de China.

    Los expertos no están en contra del aumento del uso de los carburantes vegetales -reconocen que puede ser beneficioso para mantener a raya los precios del petróleo y proveer de energía barata a muchas áreas rurales de los países pobres-, sino de que se extienda el uso de esta energía de forma alocada y sin medir bien sus consecuencias.

    "A menos que las nuevas políticas que se pongan en marcha tengan en cuenta la protección de las tierras amenazadas, garanticen un uso socialmente aceptable de la tierra y vayan encaminadas a un desarrollo sostenible en su conjunto, el daño social y medioambiental de la bioenergía puede, en muchos casos, superar a los beneficios", ha afirmado Gustavo Vest, vicepresidente del brazo de la ONU dedicado a los estudios energéticos.

    Un mercado en alza

    El mercado de la bioenergía, con un volumen de negocio de miles de millones de euros anuales, es uno de los de más rápido crecimiento del mundo. "Dentro de años los biocombustibles supondrán el 25% de toda la energía mundial", según el director adjunto de la FAO -Agencia para la Alimentación de la ONU-, Alexander Iler, citado en el estudio.

    El informe señala que la industria bioenergética puede causar un desequilibrio en el abastecimiento alimentario al destinar las tierras, aguas y otros recursos a la producción de biocombustibles en detrimento de productos alimentarios básicos. Esta situación generaría escasez y subida del precio de los alimentos y empeoraría las condiciones de la población que ya vive en el límite de la pobreza o por debajo de ésta.

    Otra preocupación que expresan los expertos de Naciones Unidas es que los programas de biocombustibles ocasionen una concentración de la propiedad de las tierras en manos de unos pocos productores, que deje a los pequeños agricultores y a los más pobres fuera del mercado y, por consiguiente, inmersos en la indigencia.

    También se apunta, por ejemplo, que las grandes extensiones de tierra que se requieren para aumentar la producción de bioenergía, terrenos que serán arrebatados a las áreas forestales, producirá una liberación de grandes cantidades de carbono del suelo y de la biomasa forestal. Para minimizar las emisiones del gas que produce el efecto invernadero asociado a la producción de biocombustibles, la ONU recomienda que la industria preserve los

    10 marzo, 2007

    Bush y Lula anuncian un acuerdo sobre etanol para reducir la dependencia del petróleo

    09/03/2007 - 16:41
    IBLNEWS, AGENCIAS


    Bush y Lula firman un acuerdo para promover la producción global de etanol

    El presidente de EEUU, George W. Bush, y el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, han anunciado un pacto por el que cooperarán en tecnología para la producción de etanol, un biocombustible que podría permitir reducir la dependencia del petróleo.

    En una declaración conjunta en un centro de transporte de combustible en las afueras de São Paulo, ambos mandatarios afirmaron que el acuerdo es "ambicioso" y contribuirá a "descontaminar" la Tierra.

    Para Lula, "cualquier cosa" que se pueda hacer contra las emisiones contaminantes "será algo ganado". En referencia a las protestas de los últimos días, en las que los manifestantes han denunciado que el anunciado pacto podría restar fuentes de alimentación o conducir a la eliminación de vegetación tropical, el gobernante aseguró que la cooperación permitirá obtener etanol "sin afectar al suministro de alimentos o sin dañar a los bosques".

    Por su parte, Bush afirmó que el entendimiento permitirá diversificar el suministro de combustible. "Cuando eres dependiente del petróleo, tienes un problema de seguridad nacional; esto quiere decir que dependes de las decisiones de otros países", explicó.

    El memorándum de entendimiento fue firmado por la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, y su homólogo de Brasil, Celso Amorim, según informó el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Gordon Johndroe.

    Discrepancias sobre los impuestos

    El pacto permitirá la coordinación de ambos países con el fin de establecer estándares internacionales para los biocombustibles, de modo que puedan comercializarse en todos los mercados.

    EEUU y Brasil fomentarán también la producción del combustible en países de Centroamérica y el Caribe para responder a la creciente demanda mundial de esta fuente de energía.

    Sin embargo, el acuerdo no contempla una reducción de los aranceles que EEUU impone al etanol procedente de Brasil, equivalentes a 54 centavos de dólar por galón, además de una tasa del 2,5%. El Gobierno de Lula pretende una rebaja de esos impuestos, mientras que Washington argumenta que la cuestión corresponde al Congreso de EEUU.

    Brasil, principal productor de biocombustibles del mundo, dedica 5,6 millones de hectáreas al cultivo de caña de azúcar para producir anualmente 18.000 millones de litros de etanol. Junto con EEUU suma el 70% de la producción mundial de esta fuente energética, aunque en el caso del país norteamericano se obtiene a partir del maíz.

    09 marzo, 2007

    Bush y Lula firman un acuerdo de coooperación para producir etanol

    Bush y Lula firman un acuerdo de coooperación para producir etanol

     
    EFE | SAO PAULO
    El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, han anunciado hoy un acuerdo de cooperación tecnológica para la producción de etanol, un biocombustible que consideran permitirá reducir la dependencia del petróleo.
     
    En una declaración conjunta efectuada en un centro de transporte de combustible en las afueras de Sao Paulo, ambos mandatarios han afirmado que el acuerdo, suscrito hoy por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el ministro de Exteriores brasileño, Celso Amorim, es "ambicioso" y contribuirá a "descontaminar" la Tierra.
     
    Lula ha hecho referencia a las protestas de los últimos días en Sao Paulo, en las que los manifestantes han denunciado el acuerdo como peligroso, porque puede restar fuentes de alimentación, como el maíz, o conducir a la eliminación de bosques tropicales para dedicar terreno a esos cultivos.
     
    Pero el gobernante brasileño ha asegurado que el acuerdo permitirá desarrollar tecnología de manera que se pueda obtener etanol "sin afectar al suministro de alimentos o sin dañar a los bosques tropicales". Por su parte, Bush dijo que permitirá diversificar el suministro de combustible.
     
    Acuerdo por el encarecimiento del petróleo
     
    Además, el acuerdo "conviene a nuestros intereses económicos", pues "en un mundo globalizado, si aumenta la demanda en China o India, sube el precio del petróleo en nuestros países", apuntó Bush.
     
    Aparte de asegurar que el acuerdo "nos hace mejores guardianes del medio ambiente", el presidente de EEUU afirmó que "estoy muy a favor de promover nuevas tecnologías para que el combustible se mantenga a precios moderados en nuestros países".
     
    El acuerdo permite la coordinación de Brasil y EEUU para establecer estándares internacionales para los biocombustibles, de modo que puedan comercializarse en todos los mercados. Ambos países fomentarán también la producción de este combustible en países de Centroamérica y el Caribe, para responder a la creciente demanda mundial de esta fuente de energía alternativa al petróleo.
     
    Brasil es el principal productor de biocombustibles del mundo, ya que dedica 5,6 millones de hectáreas al cultivo de caña de azúcar que producen 18.000 millones de litros de etanol anualmente. Brasil y Estados Unidos suman el 70 por ciento de la producción mundial de etanol, aunque en el caso del país norteamericano este alcohol se obtiene a partir del maíz.

    La gira del etanol

    ALAI Raúl Zibechi



    La gira latinoamericana que el presidente George W. Bush emprendió esta semana puede trastocar la relación de fuerzas en la región, de modo particular en Sudamérica. El punto crucial es la visita a Brasil, donde el 8 y 9 de marzo Luiz Inacio Lula da Silva y Bush acordarán un vasto plan para la expansión de la producción de etanol a partir de la caña de azúcar. Luego, en Uruguay, el presidente estadunidense y Tabaré Vázquez consolidarán el acercamiento comercial por el que ambos gobiernos vienen trabajando hace más de un año.

    En Colombia, la visita puede contribuir a fortalecer al gobierno de Álvaro Uribe, que está empantanado por sus relaciones con los paramilitares, y a diseñar una política hacia el nuevo gobierno del ecuatoriano Rafael Correa, quien declaró que no renovará el convenio por la base militar de Manta, que resulta estratégica para el Plan Colombia. En Guatemala, donde se realizarán elecciones en septiembre, el posible triunfo de la premio Nobel Rigoberta Menchú es motivo de preocupación para Washington. Por último, la previsible inestabilidad política en el México de Felipe Calderón será uno de los temas con el que cerrará su gira.

    Cuando Bush y Tabaré Vázquez estén reunidos en la residencia presidencial de Colonia, a escasos 50 kilómetros, en Buenos Aires, Hugo Chávez encabezará un acto antimperialista que cuenta con el apoyo de Néstor Kirchner y de buena parte de los movimientos sociales de Argentina. Nunca había sido tan evidente la existencia de dos posiciones entre los gobiernos progresistas y de izquierda de la región. Pero en esta ocasión, pese a lo que proclaman los medios de la derecha, no se trata de ningún exceso de escenificación de Chávez ni una falta de tacto del venezolano. Por el contrario, la situación que provoca la gira de Bush justifica la realización de un acto que, en los hechos, no es sólo un repudio a Bush, sino una clara toma de distancia de Vázquez y Lula.

    La alianza entre Estados Unidos y Brasil para la producción de etanol es lo que explica la opción de Chávez a emplearse a fondo en un acto que va a disgustar a algunos socios del Mercosur. Brasil es el primer productor mundial de etanol, y con Estados Unidos controla 72 por ciento de la producción mundial. Pero mientras el etanol estadunidense, producido con maíz, tiene baja productividad y dispara el precio del alimento, la producción de caña de azúcar es cinco veces más eficiente y coloca al país sudamericano a la vanguardia mundial en la producción del energético. Un acuerdo de largo plazo con Brasil permitiría a Estados Unidos tres objetivos centrales: diversificar la matriz petrolera, reduciendo su dependencia de las importaciones de Venezuela y de Medio Oriente; debilitar a Venezuela y a sus aliados, y frenar la integración regional motorizada por los hidrocarburos que había cobrado vuelo en 2006. Este plan reaviva los mismos objetivos que tuvo que aplazar Bush en noviembre de 2005, cuando fracasó el ALCA en la Cumbre de Mar del Plata.

    No es casual que Chávez haya criticado frontalmente el etanol como alternativa al petróleo. "Lo que Estados Unidos pretende es imposible. Para sostener con etanol su estilo de vida habría que sembrar con maíz cinco a seis veces la superficie del planeta Tierra", dijo en su programa semanal. Agregó que la expansión de los cultivos tendrá impacto sobre los alimentos, que serán más caros, sobre los suelos, que se degradarán más por el uso de agroquímicos, a la vez que fortalecerá "la tendencia al monocultivo para alimentar las plantas de etanol". Fidel Castro, en conversación telefónica con Chávez, dijo que "la idea de usar alimentos para producir combustibles es trágica, es dramática", ya que "nadie tiene seguridad de adónde van a llegar los precios de los alimentos cuando la soya se esté convirtiendo en combustible".

    Sus argumentos coinciden con las críticas de los movimientos sociales. A finales de febrero, un manifiesto firmado por varios movimientos latinoamericanos, entre ellos el MST de Brasil y Vía Campesina, sostiene que "el actual modelo de producción de bioenergía se sustenta en los mismos elementos que siempre causaron la opresión de nuestros pueblos: apropiación del territorio, de los bienes naturales, de la fuerza de trabajo". Pero lo que los dirigentes venezolano y cubano no podían decir en voz alta, por razones diplomáticas, lo dijeron los movimientos. El manifiesto señala que el acuerdo del etanol "es una fase de la estrategia geopolítica de Estados Unidos para debilitar la influencia de países como Venezuela y Bolivia en la región". En suma, se trata de boicotear la integración regional y obras tan importantes como el gasoducto del sur.

    Si consideramos que la actual coyuntura que vive la región es sumamente delicada es porque puede producirse una inflexión de larga duración que afectará tanto a los pueblos como a los gobiernos de izquierda. Hilando fino, el problema no es ni Bush ni Estados Unidos. Ellos hacen su juego, como siempre lo hicieron. Con el proyecto del etanol emerge una nueva-vieja alianza: la de las elites globales, que se expresa en algunos gobiernos de la región.

    Entre los principales promotores de la Comisión Interamericana de Etanol, lanzada en diciembre, figuran dos personajes claves: Jeb Bush, ex gobernador de Florida, a quien muchos acusan del fraude electoral que facilitó el acceso de su hermano a la presidencia en 2000, y el brasileño Roberto Rodrigues, presidente del Consejo Superior de Agronegocios de San Pablo y ex ministro de Agricultura en los primeros cuatro años del gobierno de Lula.

    Rodrigues fue el hombre del agrobusiness en el gobierno brasileño, está dispuesto a deforestar la Amazonia y a expulsar a millones de campesinos de sus tierras para acelerar la acumulación de capital. Los brasileños votaron por Lula, no por el tándem Bush-Rodrigues.


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    06 marzo, 2007

    CUBA-VENEZUELA: Apuesta a biocombustible sin afectar alimentos

    Por Patricia Grogg

    LA HABANA, mar (IPS) - Los gobiernos de Cuba y de Venezuela prevén avanzar de manera conjunta en la carrera por los biocombustibles, apelando a la extracción de alcohol de la caña de azúcar, por entender que tiene un impacto desfavorable menor sobre la producción de alimentos.

    Fuentes oficiales cubanas definieron el programa alcoholero de colaboración puesto en marcha entre los dos países como parte de los "esfuerzos conjuntos" para proteger el ambiente, disminuir el consumo de combustibles fósiles y fomentar fuentes alternativas de energía bajo el principio de no usar cereales en la fabricación de carburantes.

    Venezuela importa actualmente etanol brasileño para sus mezclas de gasolina distribuida en la porción oriental de ese país, en reemplazo del metil terbutil éter (MTBE), un producto contaminante usado para oxigenar el combustible.

    "Ellos (los venezolanos) prevén, en una primera etapa, alcanzar una mezcla de ocho por ciento de etanol", informó el director del gubernamental Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar, Luis Gálvez, en un panel televisivo sobre energías alternativas en el cual expertos alertaron que la carrera por el alcohol carburante amenaza a la producción de alimentos.

    Los planes de Venezuela prevén la siembra de unas 276.000 hectáreas de caña destinadas a la producción, una vez extraídos los azúcares, de unos 25.000 barriles diarios del alcohol carburante.

    A la sombra de una amplia batería de proyectos de colaboración por 1.500 millones de dólares suscritos el 28 de febrero, ambos gobiernos oficializaron un acuerdo para la instalación en Venezuela de 11 plantas de etanol y el desarrollo de la producción cañera con esos fines.

    En la misma oportunidad, el ministro cubano del Azúcar, Ulises Rosales del Toro, y el titular venezolano de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, firmaron los contratos para el suministro de las cuatro primeras plantas, según un amplio reportaje publicado por el diario Granma.

    "Cuba está jugando un papel importante no solamente en el suministro a Venezuela de algunas instalaciones azucareras disponibles en el país, sino también en colaborar en aspectos de carácter tecnológico", explicó Gálvez.

    El funcionario defendió la producción alcoholera a partir de la caña de azúcar por sobre la que descansa en cereales como el maíz, grano del cual Estados Unidos fabrica todo el etanol que consume. Ese país norteamericano es el segundo productor mundial de alcohol, después de Brasil. En su opinión, la caña da respuesta positiva a los tres escenarios que hoy preocupan a la humanidad, como son los alimentos, la energía y el ambiente.

    "No se puede producir en estos momentos azúcar si no está ligado a alcohol y a la energía, por razones económicas y de mercado", apuntó Gálvez, quien puso como ejemplo notable de esa "producción flexible", el caso de Brasil, líder en el mundo en la producción de alcohol carburante.

    Fuentes especializadas consultadas por IPS calcularon que por una tonelada procesada de caña se puede producir entre 65 y 90 litros de alcohol. También resaltaron que al obtenerse de fuentes naturales no repercute en el efecto invernadero.

    Otros expertos participantes en el foro de la televisión estatal cubana insistieron en el peligro que implica la fiebre de los biocombustibles para los países del Sur, pues las naciones industrializadas "hablan de sustituir una fuente (de energía) por otra, sin cambiar" los patrones de alto consumo que tienen actualmente.

    "Están considerando un esquema en que la mayor parte de estos combustibles se produzcan en naciones subdesarrolladas de Asia, América Latina o África, desde donde serían exportados al mundo industrializado", advirtió Ramón Pichs, investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

    En esa estrategia, los países en desarrollo aportarían grandes extensiones de sus tierras de cultivo y mano de obra barata, con impacto negativo para la producción de alimentos y el ambiente, añadió.

    Según estimados de Pichs, para llenar con biocombustible durante dos semanas el tanque de cinco galones de un automóvil son necesarios los granos con que se pueden alimentar 26 personas durante un año.

    El interés creciente por los biocombustibles tiene su origen en los altos precios del petróleo, la responsabilidad del combustible fósil en el recalentamiento global y su carácter de fuente de energía no renovable.

    Cuba, que en 2002 sometió a su industria azucarera a una reestructuración que implicó el cierre de la mitad de los 156 ingenios con que contaba y una fuerte disminución en el cultivo de la caña, tiene también interés en fabricar alcohol carburante, aunque básicamente para la exportación. Para ello puso en práctica un programa de modernización de por lo menos 11 de sus 17 destilerías y aspira a instalar siete plantas nuevas, para dedicar en lo fundamental a la producción de etanol deshidratado, que es el usado como combustible, pues se le ha eliminado el cuatro por ciento de agua que posee el alcohol normal.

    El programa requiere una inversión estimada de entre 100 y 150 millones de dólares y elevaría a unos 500 millones de litros anuales la producción de etanol, estimada actualmente entre 100 millones y 150 millones de litros al año.

    Cuba y Venezuela mantienen una estrecha relación política y económica e impulsan una estrategia de integración denominada Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), a la cual el año pasado se sumó Bolivia y últimamente Nicaragua, luego de que el 10 de enero asumió como nuevo presidente de ese país Daniel Ortega.

    El acuerdo en materia energética vigente desde 2000 asegura la entrega de Venezuela a Cuba de entre 93.000 y 100.000 barriles diarios de petróleo, además de apoyo tecnológico para el desarrollo de la producción de petróleo y gas en esta isla caribeña.

    Tras finalizar la reunión en La Habana para analizar la marcha de un vasto convenio integral de colaboración vigente desde hace más de seis años, ambos países acordaron estimular el desarrollo de nuevas fuentes energéticas en Cuba y Venezuela, con beneficio también para "otras naciones hermanas".