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03 octubre, 2009

Los Dos Modos Que las Mujeres Tienen de Juzgar el Atractivo Físico Masculino

Psicología
2 de Octubre de 2009.

Foto: Robert G. Franklin, Penn StateLas mujeres evalúan el atractivo facial de los hombres en dos niveles; un nivel sexual, basado en características específicas de la cara como la mandíbula, los pómulos y los labios, y un nivel no sexual basado en la estética en general. Así lo indican los resultados de un reciente estudio llevado a cabo por los psicólogos Robert G. Franklin y Reginald Adams, de la Universidad Estatal de Pensilvania.

En el nivel sexual más básico, el atractivo representa una cualidad que debería incrementar el potencial reproductivo, como la fertilidad o la salud. En la parte no sexual, el atractivo puede ser percibido como un todo, donde el cerebro juzga la belleza basándose en la suma de todas las partes que ve.

Pero, hasta ahora, este concepto de proceso dual no había sido comprobado.

Con el fin de estudiar cómo las mujeres usan estos métodos para determinar el atractivo facial, los psicólogos mostraron a 50 estudiantes universitarias heterosexuales varios rostros masculinos y femeninos. Les pidieron que puntuasen a las personas que veían, como pareja para citas hipotéticas, y como hipotético compañero o compañera de laboratorio, en una escala de uno a siete. La primera cuestión estuvo dirigida a invocar una base sexual para la determinación del atractivo, mientras que la segunda estuvo dirigida a una base estética. Esta parte del experimento sirvió como punto de partida para la próxima fase.


Luego, los psicólogos mostraron los mismos rostros a otras 50 estudiantes heterosexuales. Sin embargo, algunos de estos rostros estaban divididos horizontalmente, con las mitades superiores e inferiores en direcciones opuestas. Los científicos pidieron a estas participantes que evaluaran el atractivo global de los rostros enteros y el de sus divisiones, en la misma escala.

Los investigadores calcularon que, al dividir los rostros en mitades y alterar el procesamiento facial global de las sujetos de estudio, las mujeres se basarían más en rasgos faciales específicos para determinar el atractivo físico. Pensaron que esta ruta sexual saldría a relucir particularmente cuando las participantes vieran rostros de hombres que les resultasen más interesantes como pareja para citas hipotéticas que como compañeros de laboratorio. El estudio mostró exactamente esto.

Por lo tanto, con un nivel estadístico significativo, dividir los rostros en mitades hizo que las mujeres utilizaran una estrategia puramente sexual para procesar los rostros masculinos. Los resultados del estudio verifican que estas dos maneras de evaluar el atractivo facial existen y pueden actuar por separado en las mujeres.

29 agosto, 2008

Psicología: Las Reacciones Psicológicas Ante Ordenadores y Robots

29 de Agosto de 2008.
Foto: PLoSCuando nuestro PC se declara de nuevo en huelga tendemos a maldecirlo como si fuera un ser humano. La cuestión de por qué y bajo qué circunstancias atribuimos a las máquinas propiedades semejantes a las humanas, y cómo tales procesos mentales se manifiestan en la corteza cerebral, ha sido investigada en un proyecto dirigido por Soren Krach y Tilo Kircher de la Clínica para la Psiquiatría y la Psicoterapia de la Universidad de Aquisgrán, en cooperación con el Departamento de Robótica Social de la Universidad de Bielefeld, y el centro Neuroimage Nord en Hamburgo.

Casi a diario surgen nuevos logros en el campo de la robótica y son presentados a los medios de comunicación. Se informa de la construcción de robots humanoides cada vez más elaborados y versátiles, y las interacciones entre humanos y ellos se incrementan lenta pero firmemente en la vida cotidiana. Sin embargo, la pregunta de cómo los humanos percibimos estas máquinas y les atribuimos, sin que a menudo nos demos cuenta, cualidades propias de los seres vivos, sigue básicamente sin respuesta.

En el estudio realizado por medio de resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI), Krach y sus colegas investigaron cómo el aumento de la semejanza a humanos de sus compañeros de interacción modulaba la actividad cerebral en los participantes analizados.

En este estudio, los participantes jugaban con un fácil videojuego contra cuatro compañeros diferentes: un ordenador portátil normal, un robot del tipo Lego sencillo pero funcional, el robot antropomórfico BARTHOC Jr. y un ser humano. Todos estos contrincantes a los que los sujetos de estudio debían enfrentarse efectuaron la misma secuencia de jugadas que, sin embargo, no era revelada a los participantes.

Los resultados demostraron claramente que la actividad neuronal en la corteza prefrontal medial así como en la unión temporo-parietal derecha, aumentaban linealmente con el grado de la semejanza humana de los compañeros de interacción. Es decir, cuantas más características humanas presentaban los compañeros de juego, más se activaron las regiones corticales asociadas con la atribución de estados mentales.

Además, en una encuesta final, los participantes declararon haber disfrutado más las interacciones cuando sus rivales en el juego mostraban rasgos más humanos. También evaluaron a sus oponentes como más inteligentes cuanto más humana era su apariencia.

Este estudio es el primero en investigar los elementos esenciales de los mecanismos neuronales que intervienen en la interacción directa entre humanos y robots en el nivel cognoscitivo más alto. Así, los investigadores esperan que los resultados del estudio aporten datos nuevos y esclarecedores a los debates psicológicos y filosóficos que vienen sosteniéndose desde hace mucho tiempo acerca de la interacción entre los humanos y las máquinas, y, sobre todo, al debate acerca de qué rasgos resultan los más críticos para que percibamos a alguien o algo como "humano".

19 agosto, 2008

Neurología: Una Mujer Adquiere un Acento de Otro Lugar Después de un Derrame Cerebral

Boletín NC&T Vol. 1, No. 652 18 de Agosto de 2008.

Foto: McMaster U.Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de McMaster, una mujer del sur de Ontario es uno de los primeros casos en Canadá de un extraño síndrome neurológico en el cual una persona comienza a hablar con un acento diferente.

Este misterioso fenómeno médico, conocido como el Síndrome del acento extranjero (FAS, por sus siglas en inglés), se genera a partir de daños neurológicos sufridos por el paciente y trae como consecuencia distorsiones vocales que usualmente suenan como si el hablante tuviera un acento "extranjero".

Este caso en particular es aún más inusual porque la mujer de habla inglesa no adquirió un acento extranjero más o menos ambiguo, sino el acento muy específico del inglés canadiense hablado en la zona de Canadá conocida como las Provincias Marítimas.

La mujer, referida en el estudio como "Rosemary", se recuperaba de un derrame cerebral dos años atrás, cuando su familia se dio cuenta de un cambio en su forma de hablar. Consultaron con el personal médico especializado del Hospital General de Hamilton para saber por qué su madre de repente estaba hablando de un modo que sonaba al acento de Terranova. Fue entonces cuando el equipo médico unió fuerzas con unos expertos en cognición y lenguaje de la Universidad de McMaster para estudiar el intrigante caso.

"Es un caso fascinante porque esta mujer nunca ha visitado las provincias marítimas, ni tampoco ha estado expuesta a la influencia de nadie que tenga el acento de la costa Oriental", explica uno de los autores del estudio, Alexandre Sévigny, profesor de ciencias cognitivas en el departamento de multimedia y estudios de la comunicación en la Universidad de McMaster. "El linaje de su familia es irlandés y danés, y ni su padre ni su madre vivieron nunca en otro lugar que no fuera el sur de Ontario".

Aunque el nuevo acento era evidente para la familia de la mujer, esta última no podía detectar los cambios por sí misma. A pesar de la intensa terapia de lenguaje, el nuevo acento persiste, incluso dos años después.

"El habla de Rosemary es perfectamente clara, a diferencia de la mayoría de las víctimas de derrames cerebrales, a las cuales la lesión les afecta las áreas motoras del lenguaje en el cerebro", explica Karin Humphreys, la investigadora principal del estudio y profesora de Psicología, Neurociencia y Conducta, en la Universidad de McMaster. "Nadie podría adivinar sólo oyéndola que los cambios del lenguaje son el resultado de un derrame cerebral. La gente que la conoce por primera vez, asume que ella es de la costa oriental. Lo observado en este caso es un cambio en algunos de los mecanismos muy precisos de la planificación motora del lenguaje en la circuitería cerebral".

08 agosto, 2008

Psicología: Las Personas Mayores Sanas Controlan Mejor Sus Emociones Que las Jóvenes

Boletín NC&T Vol. 1, No. 648 8 de Agosto de 2008.

Foto: University of AlbertaEn un estudio conducido por Florin Dolcos de la Universidad de Alberta e investigadores de la Universidad Duke, se ha logrado identificar patrones cerebrales que ayudan a las personas sanas de edad avanzada a regular y controlar las emociones mejor que sus homólogas jóvenes. En el estudio, se consiguió identificar dos regiones del cerebro que mostraban una actividad mayor cuando a los participantes de más de 60 años se les mostraban imágenes estandarizadas de situaciones emocionalmente desafiantes.

Los estudios anteriores ya habían proporcionado evidencias de que los individuos sanos de edad avanzada tienen una mejor capacidad de autocontrol para decidir cuánta atención prestan a las situaciones negativas, por lo que resultan menos afectados por ellas. Hasta ahora, los científicos no comprendían cómo opera el cerebro para dar a las personas mayores esta útil habilidad.

En los experimentos, se pidió a los participantes jóvenes y a los maduros que evaluaran el contenido emocional de imágenes estandarizadas, como positivas, neutras o negativas, mientras su actividad cerebral era escaneada mediante resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI).

Los participantes de edad avanzada evaluaron las imágenes como menos negativas que los participantes más jóvenes, con una diferencia que resulta estadísticamente significativa.

El escaneo por fMRI ayudó a los investigadores a observar esta reacción en los participantes de edad avanzada. Específicamente, observaron interacciones más fuertes entre la amígdala, una región del cerebro involucrada en la detección de las emociones, y la corteza cingulada anterior, un área involucrada en el control de las emociones.

Estos resultados indican que el control emocional mejora con el envejecimiento y que la mayor interacción entre estas dos regiones del cerebro es lo que permite a las personas sanas de edad avanzada controlar su respuesta emocional para que sean menos afectadas por las situaciones perturbadoras.

El estudio se realizó bajo la coordinación de Roberto Cabeza y en colaboración con Peggy St. Jacques, ambos de la Universidad Duke.

01 agosto, 2008

Psicología: El Entrenamiento Sí Puede Incrementar en Algunos Aspectos la Inteligencia

Boletín NC&T Vol. 1, No. 644 30 de Julio de 2008.

Foto: © 2008 Jupiter Images Corporation¿Podemos los humanos elevar nuestros coeficientes intelectuales, o estamos estancados en el coeficiente establecido al nacer por nuestros genes? Hasta fecha muy reciente, la segunda posibilidad parecía ser la única respuesta válida.

Pero una nueva investigación dirigida por los expertos suizos Susanne M. Jaeggi y Martin Buschkuehl, trabajando en la Universidad de Michigan en Ann Arbor, sugiere que al menos un aspecto del coeficiente intelectual de las personas puede ser mejorado por medio del entrenamiento de un cierto tipo de memoria.

La mayoría de los tests de coeficiente intelectual están diseñados para tratar de medir dos tipos de inteligencia: la cristalizada y la fluida. La inteligencia cristalizada es la basada en las habilidades existentes, el conocimiento adquirido y las experiencias vividas, para resolver problemas accediendo a información de la memoria a largo plazo.

La inteligencia fluida, por otro lado, se basa en la habilidad de comprender las relaciones entre varios conceptos, independientemente de cualquier conocimiento o habilidad previos, para resolver nuevos problemas. La investigación muestra que esta parte de la inteligencia puede ser mejorada a través del entrenamiento de la memoria. Nuestro cerebro es más moldeable de lo que podríamos pensar.

Jaeggi, Buschkuehl y Walter Perrig, de la Universidad de Berna, en Suiza, junto a Jon Jonides, de la Universidad de Michigan, razonaron que, ya que la inteligencia cristalizada depende de la memoria a largo plazo, la inteligencia fluida debería depender de la memoria a corto plazo, o "memoria de trabajo". Se trata del mismo tipo de memoria que empleamos para recordar un número telefónico o una dirección de correo electrónico durante un corto tiempo, pero más allá de esto, el término "memoria de trabajo" se refiere a la habilidad de manipular y usar la información almacenada brevemente en la mente, lidiando con los factores de distracción.

Los investigadores reclutaron cuatro grupos de voluntarios y entrenaron sus memorias de trabajo empleando tareas complejas de entrenamiento que presentaban tanto detalles visuales como auditivos que los participantes tenían que almacenar temporalmente y recordar.

Los participantes recibieron el entrenamiento durante una sesión de media hora una vez al día durante un periodo de 8, 12, 17 ó 19 días. Para cada uno de estos períodos de entrenamiento, los investigadores comprobaron el incremento en inteligencia fluida logrado por los participantes. Compararon los resultados con los de los grupos de control para asegurarse de que los voluntarios mejoraban su inteligencia fluida, y no sólo sus habilidades para completar los tests.

Los resultados fueron sorprendentes. Los grupos entrenados mejoraron considerablemente más que los grupos de control. Además, cuanto mayor era el tiempo de entrenamiento, mayor era ese aumento de inteligencia.

Dado que no se sabe si las mejorías en la inteligencia fluida se mantienen después de que cesa el entrenamiento, los investigadores en la actualidad están midiendo los aumentos a largo plazo en la inteligencia fluida, tanto mediante pruebas de laboratorio como con trabajo de campo a largo plazo.

16 julio, 2008

Psicología: Rastrean en el Cerebro las Decisiones Sobre Equidad y Eficiencia

Boletín NC&T Vol. 1, No. 638 16 de Julio de 2008.

Foto: L. Brian Stauffer¿Qué es mejor? ¿Un mayor beneficio colectivo? ¿O un reparto más igualitario aunque ello implique que el beneficio colectivo resulte menor? Un nuevo estudio desvela que la mayoría de las personas escogen lo último, y que el cerebro responde de maneras únicas a la ineficacia y a la desigualdad.

En el estudio realizado por Ming Hsu y otros investigadores de la Universidad de Illinois y del Instituto Tecnológico de California (Caltech), se empleó resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI) para escanear los cerebros de personas que tomaban una serie de difíciles decisiones sobre cómo distribuir donaciones a niños en un orfanato en Uganda.

El objetivo del estudio era averiguar más cosas sobre los intrincados mecanismos neurológicos subyacentes en la toma de decisiones morales.

A los voluntarios se les dijo que cada niño comenzaría con un equivalente monetario de 24 comidas, una donación del equipo de investigación al orfanato. Un número no determinado de comidas debía ser, sin embargo, recortado de la asignación de algunos niños. El alcance de los recortes y los niños en particular que debían ser afectados dependían de cómo los voluntarios hicieran la selección basándose en opciones que les presentaban los investigadores.

Cada decisión contraponía la eficacia (número total de comidas donadas) a la equidad (de qué manera los efectos de los recortes en la cantidad de alimentos se distribuirían entre todos los niños por igual).

Uno podía escoger, por ejemplo, entre quitarle 15 comidas a un solo niño, o 13 comidas a uno y 5 a otro. En la primera opción, el número total de comidas recortadas sería menor. La eficacia se preservaría, pero un niño debería sufrir el total de los efectos del recorte. En la segunda opción, más niños compartirían estos efectos entre ellos, por lo que el efecto individual sería mucho menor, pero la cantidad total de comidas recortadas sería superior. La equidad sería mayor, pero a costa de la eficacia.

Este dilema ilustra la cuestión esencial de la justicia distributiva: atender diversas necesidades que no pueden ser simultáneamente satisfechas, de modo que incluso atender a unas agrave a otras.

El estudio fue diseñado para poner al descubierto las dimensiones psicológicas y neurológicas de dos cuestiones acerca de la justicia distributiva muy debatidas desde hace tiempo. Primero, ¿qué es más importante para nuestro sentido de justicia, la equidad o la eficiencia? Y segundo, ¿tales interrogantes se pueden resolver por la razón sola, o las emociones intervienen de manera significativa?

En los experimentos, los voluntarios abrumadoramente escogieron preservar la equidad a expensas de la eficiencia. Los hallazgos apoyan los resultados de otros estudios que muestran que la mayoría de las personas son intolerantes a la falta de equidad.

La fMRI permitió a los investigadores estudiar la actividad en el cerebro en los momentos críticos del proceso de toma de decisiones. Después de analizar los datos, encontraron que diferentes regiones cerebrales se activaron de maneras distintas, y en diferentes puntos del proceso.

10 julio, 2008

Psicología: No Hay Que Odiar a Otros Grupos Para Amar al Propio

Boletín NC&T Vol. 1, No. 518 1 de Octubre de 2007.

Foto: OSUSi bien puede parecer que los conflictos son parte inevitable de la interacción entre los grupos, una nueva investigación sugiere que, en realidad, las luchas, los odios y el desprecio entre grupos, no son parte necesaria de la naturaleza humana.

A pesar de las evidencias que demuestran que esas lacras no son un componente inseparable de la condición humana, todavía se ven teorías a favor de que sí lo son, en la literatura científica sobre las investigaciones en este campo, y en muchos libros de texto, según alerta Marilynn Brewer, profesora de psicología de la Universidad Estatal de Ohio.

Brewer ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar los "grupos propios", a los que pertenecemos, y sus relaciones con los "grupos ajenos", a los que pertenecen otros.

Las evidencias recientes sugieren que la adhesión de las personas a sus grupos no tiene nada que ver con los conflictos, o de hecho con cualquier otro tipo de relación con los demás grupos. En vez de eso, las personas se unen a los grupos para encontrar un espacio de confianza y seguridad.

"Dicho simplemente, preferimos a las personas de nuestro tipo, las personas en las que sabemos que podemos confiar. Eso no significa que tengamos que odiar a otros. Pero es más probable que usted confíe en las personas de su propio grupo", explica Brewer.

Por ejemplo, en un reciente estudio, Brewer encontró que los participantes tendían a depositar más confianza en personas totalmente desconocidas para ellos, cuando supieron que compartían con éstas la asistencia a la misma universidad. "Todo lo que se necesita es tener esa identidad de grupo compartida", subraya ella.

La historia evolutiva de los humanos sugiere que no hay ninguna necesidad de recurrir a los choques entre grupos para explicar la formación de tales grupos separados. Los primeros humanos no vivieron siquiera bajo altas densidades de población, una situación en que los grupos tuvieran que competir por los recursos locales.

Teniendo en cuenta los costos de la lucha y lo innecesario de la competición, lo más probable es que los grupos se evitaran los unos a los otros en lugar de enfrentarse.

Aunque no implique odio hacia otros grupos, la preferencia hacia el grupo propio no es inocua, tal como advierte Brewer. Tal preferencia es la base para la discriminación, la actitud de favorecer a las personas de nuestro grupo sobre las de otro. "Usted no tiene que odiar a las personas de otros grupos para perjudicarlas y para negarles las oportunidades que usted tiene en el suyo", subraya Brewer.

Otro concepto común erróneo sobre la formación de los grupos es que las personas se unen a ellos para mejorar su autoestima. En otros términos, el argumento es que el propósito de unirse a los grupos es sentir que "mi grupo es mejor que el tuyo". De nuevo, la investigación refuta esa teoría. "El mecanismo básico subyacente en el favoritismo hacia el grupo propio es la confianza y la seguridad, y no la autoestima", argumenta Brewer.

La investigación ha demostrado que cuando se pregunta a las personas por qué su grupo es mejor que otros, sus respuestas se centran en rasgos como la fidelidad, la cordialidad y la bondad.

Psicología: Primera Experiencia Extracorporal Inducida Bajo Condiciones de Laboratorio

Boletín NC&T Vol. 1, No. 518 1 de Octubre de 2007.

Foto: Henrik EhrssonSe ha diseñado y probado el primer método experimental para inducir una experiencia extracorporal en participantes sanos. Una experiencia extracorporal (OBE, por las siglas en inglés de Out-of-Body Experience) se define como aquella en la cual una persona que está despierta mira su propio cuerpo desde un lugar exterior al mismo.

Casos de OBEs han estado presentes en situaciones clínicas donde las funciones cerebrales se ven alteradas de manera directa o indirecta, como por ejemplo en ataques de epilepsia, por efectos de drogas alucinógenas, o por ataques al corazón. También en experiencias traumáticas tales como accidentes de tráfico. Se trata de una experiencia muy común, ya que alrededor de una de cada diez personas afirma haber experimentado una OBE alguna vez en su vida.

El trabajo ha sido dirigido por el Dr. Henrik Ehrsson, del Instituto de Neurología del University College de Londres.

Las experiencias extracorporales han fascinado a la humanidad a lo largo de milenios. Su existencia ha planteado incógnitas fundamentales acerca de la relación entre la consciencia humana y el cuerpo, y han sido debatidas en la teología, la filosofía y la psicología. Aunque estas experiencias se han producido en numerosos casos clínicos, la base neurocientífica de este fenómeno sigue siendo un enigma.

La invención de este método, de momento único en su cometido, por el cual se crea la ilusión, es importante porque revela el mecanismo básico que produce la sensación de estar dentro del cuerpo físico. Esto representa un avance significativo debido a que la experiencia de sentir el propio cuerpo como el centro de percepción es un aspecto fundamental de la autoconciencia.

El descubrimiento de esta forma de inducir una OBE puede tener también aplicaciones más allá de la investigación en psicología, como explica Ehrsson: "Ésta es esencialmente un medio de proyectarse uno mismo, una forma de teleportación. Si podemos proyectar a las personas hacia dentro de un cuerpo virtual, de modo que se sientan y respondan como si estuvieran realmente en una versión virtual de ellos mismos, imagínense las aplicaciones. La experiencia de jugar con videojuegos podría alcanzar un ámbito del todo nuevo. Pero el alcance de las aplicaciones va mucho más lejos. Por ejemplo, un cirujano podría realizar una intervención quirúrgica remota, controlando su persona virtual desde un lugar diferente".

La forma en que se logra realizar la ilusión se detalla a continuación. Los participantes en el experimento se sientan en una silla llevando puestos en la cabeza dos visores de video. Sobre los ojos se proyecta, por medio de unas pantallitas, lo captado por dos cámaras de video colocadas una al lado de la otra dos metros por detrás de la cabeza del participante. La imagen de la cámara de video de la izquierda se muestra en el visor del ojo izquierdo, y la imagen de la cámara de video derecha se muestra en el visor del ojo derecho. El participante observa una imagen tridimensional, de modo que se ve a sí mismo desde la perspectiva de alguien sentado detrás de él.

Entonces el investigador se sitúa justo al lado del participante (en la perspectiva de ellos) y utiliza dos varas de plástico para tocar simultáneamente el pecho real del participante fuera de su campo visual y el pecho del cuerpo ilusorio, moviendo esta segunda vara hacia donde el pecho ilusorio debería estar situado.

Los participantes han confirmado haber experimentado la sensación de estar sentados detrás de su cuerpo físico y mirándolo desde esta posición. Califican de fascinante la experiencia, y afirman haberla vivido como si fuera absolutamente real, y sin que les haya resultado atemorizante.

Para ir más lejos en las pruebas sobre el alcance de la ilusión, y aportar evidencias objetivas, Ehrsson ha realizado un segundo tipo de experimento, destinado a medir la respuesta psicológica de los participantes, específicamente el nivel de transpiración de la piel, en un escenario en el que ellos perciben que su cuerpo ilusorio está amenazado. La respuesta fisiológica de los participantes indica con toda claridad que sentían la amenaza como real.

Esta ilusión es diferente de cualquier otra inducida de modo artificial de la que se tenga noticia. Es la primera que incluye un cambio en la ubicación percibida de uno mismo, que deja de estar dentro del cuerpo físico. Difiere también de una instalación convencional de Realidad Virtual por cuanto examina lo que sucede cuando alguien se mira a sí mismo desde una ubicación que resulta del todo inusual para un montaje típico con espejos, y también por el tipo de información multisensorial que dispara la ilusión.

Psicología: Los Gestos de las Manos Parecen Mejorar Mucho el Aprendizaje

Boletín NC&T Vol. 1, No. 512 11 de Septiembre de 2007.

Foto: University of RochesterUna científica de la Universidad de Rochester sugiere que es posible ayudar a los niños a aprender conceptos difíciles mediante el uso de gestos, como una vía adicional y potente para introducir la información. En su estudio, los niños a los que se pidió que realizaran gestos físicos en los problemas de matemáticas presentaron casi tres veces más probabilidad de recordar lo aprendido que quienes no utilizaron gestos.

"Es bien sabido que usamos los gestos para agregar información, incluso en una conversación, cuando no queda del todo claro cómo esa información se relaciona con lo que estamos diciendo", explica Susan Wagner Cook, autora principal del estudio. "La pregunta que nos hicimos fue si lo inverso podía ser cierto, es decir, si emplear activamente los gestos cuando se aprende podía ayudar a retener la nueva información".

La estrategia resultó tener un efecto más acusado de lo esperado por Cook. En su estudio, el 90 por ciento de los estudiantes que habían aprendido conceptos algebraicos utilizando gestos, los recordaron tres semanas después. Sólo el 33 por ciento de quienes habían aprendido los conceptos utilizando exclusivamente el discurso oral durante la instrucción, retuvieron después la lección. Y quizás lo más asombroso de todo, el 90 por ciento de los estudiantes que habían aprendido utilizando sólo los gestos, sin emplear el lenguaje oral, recordaban lo que habían aprendido.

"Mi intuición me dice que los gestos mejoran el aprendizaje porque aprovechan nuestra experiencia de actuación en el mundo", explica Cook. "Tenemos una gran experiencia aprendiendo a través de la interacción con nuestro entorno a medida que vamos creciendo, y mi suposición es que gesticular satisface esa necesidad de experimentar".

Cook planea investigar cómo podría ser implementada con eficacia la gesticulación en las aulas para lograr una mejora notable en el aprendizaje de los niños.

14 junio, 2008

Psicología: La Ambigua Frontera de la Etica en la Psicología Humana

Boletín NC&T Vol. 1, No. 619 2 de Junio de 2008.

Foto: MITConexiones inesperadas y sorprendentes yacen en el corazón de la fascinante investigación conducida por Dan Ariely del MIT. Sus estudios de economía conductual han demostrado a través de distintos experimentos, que a menudo la gente toma decisiones que parecen desafiar a la lógica, pero que al mismo tiempo resultan bien predecibles y consistentes.

De ahí el título del nuevo libro de Ariely "Predictably Irrational" ("Predeciblemente irracional"), publicado por HarperCollins, y ya catapultado a la lista de bestsellers del New York Times después de su debut del 19 de Febrero.

Ariely ha estado fascinado con la forma en la que las personas racionalizan sus decisiones sobre lo que es ético o no. Sus tests simples y pequeños sobre las decisiones éticas de las personas en situaciones cotidianas han revelado patrones de pensamiento que podrían ser relevantes para asuntos de mucha más importancia. Los resultados de estos tests han sido a menudo muy llamativos. Un ejemplo:

Ariely y sus colaboradores dejaron paquetes de 6 latas de refrescos en minifrigoríficos de dormitorios destinados al alojamiento de estudiantes en el campus. La selección la hicieron al azar. Cuando Ariely hizo un chequeo pocos días después, todas las latas de refrescos habían desaparecido.

Pero cuando después colocó platos con seis billetes de un dólar en las mismas minineveras, ni un solo billete faltaba cuando hizo el chequeo. Aunque el valor era comparable y, por tanto, las situaciones se suponían equivalentes, las personas respondieron de maneras totalmente opuestas. ¿Por qué?

En otro experimento, entregó a las personas un test que consistía en una serie de preguntas muy simples de matemáticas, pero sin darles tiempo para terminar. En general, las personas respondían bien 4 preguntas del total de 20. Luego, en otra tanda de pruebas, hizo que cada persona corrigiera su propio examen, se autoadjudicase la puntuación que correspondiera, rompiera la hoja de respuestas y le dijera cómo le había ido. De pronto, el promedio subió hasta 7.

Repitió el experimento, pagándoles una suma de dinero a las personas según la cantidad de respuestas correctas que tuvieran. El resultado fue el mismo. "Todo el mundo hizo trampas, pero sólo un poco". Incluso cuando no había ninguna probabilidad de que se les pillase in fraganti, ya que la prueba del engaño (la hoja de respuestas) era destruida, y los participantes se pagaban a sí mismos de un recipiente de dinero con unos 100 dólares, nadie pretendió haber respondido correctamente las 20 preguntas. Sólo inflaron sus resultados ligeramente.

13 junio, 2008

Neurología: Analizando la Memoria de Trabajo

Boletín NC&T Vol. 1, No. 617 28 de Mayo de 2008.

Foto: UC DavisUn nuevo estudio muestra cómo opera a muy corto plazo nuestra "memoria de trabajo", la que permite al cerebro ensamblar de forma coherente la información sensorial. El sistema retiene un número limitado de imágenes de alta resolución durante unos pocos segundos, en vez de un nutrido número de impresiones borrosas.

Los seres humanos raramente movemos los ojos con suavidad. Según nuestros ojos saltan de objeto a objeto, el sistema visual se apaga brevemente para reducir el "ruido visual". De esta manera, el cerebro obtiene una serie de fotografías de alrededor de un cuarto de segundo, separadas por breves vacíos.

El sistema de memoria de trabajo suaviza esta aparatosa secuencia de imágenes reteniendo recuerdos de cada fotografía de manera que puedan ser unidas unas con otras. Estos recuerdos duran típicamente unos pocos segundos.

Usamos la memoria de trabajo cientos de miles de veces cada día sin notarlo. El sistema también parece estar relacionado con la inteligencia.

Steven J. Luck, profesor de psicología en el Centro para la Mente y el Cerebro, de la Universidad de California en Davis, y Weiwei Zhang quisieron comprobar si la memoria de trabajo almacena un número fijo y limitado de imágenes de alta resolución, o si es un sistema más flexible que pudiera almacenar ya fuera un pequeño número de imágenes de alta resolución o bien un gran número de imágenes de baja resolución.

Los resultados de sus experimentos con un grupo de voluntarios mostraron que la memoria de trabajo actúa como una cámara de alta resolución, reteniendo tres o cuatro tomas en gran detalle. Estas características permiten al cerebro relacionar las imágenes sucesivas en una secuencia única. Sin embargo, mientras que la mayoría de las cámaras digitales permiten al usuario escoger una menor resolución para sus instantáneas, y así aumentar el número de imágenes almacenadas, la resolución de la memoria de trabajo parece ser constante para un individuo dado.

Cada individuo difiere de otros en la resolución de las tomas y en el número de tomas que pueden ser almacenadas. Las personas que pueden almacenar más información en la memoria de trabajo tienen mayores niveles de "inteligencia fluida", la capacidad de resolver nuevos problemas. La memoria de trabajo también es importante para seguir la pista a los objetos que desaparecen temporalmente de nuestra vista, y parece ser empleada cuando necesitamos reconocer objetos mostrados en entornos inusuales o con los que no estamos familiarizados.

El trabajo realizado por Lisa M. Oakes, otra profesora de psicología de la Universidad de California en Davis, y sus colegas, ha demostrado que los bebés de muy corta edad tienen capacidades de memoria de trabajo muy primitivas. Entre las edades de 6 y 10 meses, sin embargo, desarrollan con rapidez un sistema de memoria de trabajo mucho más parecido al de un adulto.

17 mayo, 2008

Psicología: Los Cerebros Humanos Están "Programados" Para Ejercer el Altruismo

Boletín NC&T Vol. 1, No. 608 7 de Mayo de 2008.

Foto: Rockefeller U.Wesley Autrey, un trabajador de color del sector de la construcción, con 55 años de edad, veterano de la Marina y padre de dos hijos, no conocía al joven que estaba de pie a su lado. Pero cuando este joven tuvo un ataque epiléptico en el andén del metro y cayó hacia las vías, Autrey saltó detrás de él y le protegió con su propio cuerpo de un tren que se abalanzó sobre ellos. Autrey pudo haber muerto, ¿por qué arriesgó su vida de manera tan temeraria para salvar a este joven, un completo desconocido para él?

Donald Pfaff, el autor del nuevo libro "The Neuroscience of Fair Play: Why We (Usually) Follow the Golden Rule" (La neurociencia del juego limpio: Por qué (generalmente) seguimos la Regla de Oro), cree que tiene la respuesta. Nuestro cerebro, según él, está preparado para que hagamos a otras personas aquello que querríamos que nos hicieran a nosotros (la "regla de oro"). Los actos individuales de agresión y maldad se producen cuando este circuito se colapsa.

Dado que muchas religiones tienen este principio ético, en todos los continentes y en todas las épocas, entonces es más probable que dicho principio tenga una base neurológica común y no que sea meramente una costumbre entre vecinos, según Pfaff, cuyo laboratorio en la Universidad Rockefeller estudia varias hormonas y señales cerebrales que influyen sobre el comportamiento social positivo.

En este libro, Pfaff propone una teoría que explica cómo las personas se las arreglan para comportarse bien cuando lo hacen, y bajo qué condiciones se desvían de este buen comportamiento. Describe cómo los recuerdos del miedo, así como varias hormonas cerebrales, pueden desempeñar un papel vital en la decisión que lleva a las personas a escoger actuar con sus semejantes de forma ética o a optar por hacerlo de forma violenta. Pfaff describe la conducta de la persona como un equilibrio entre rasgos prosociales y rasgos antisociales, un equilibrio modelado por las experiencias anteriores en la vida.

"Hay personas que son prosociales; afrontan el mundo con una sonrisa y son uniformemente amables con los demás", explica Pfaff. "Otras se enfrentan al mundo con un gruñido y son rutinariamente agresivas y desconsideradas. La mayoría de nosotros estamos en equilibrio; casi todo el tiempo somos capaces de tratar con los demás de manera civilizada y considerada. Pero nadie es perfecto; incluso las personas del grupo prosocial han hecho trampas en sus impuestos".

09 abril, 2008

Neurología: Los 4 Aspectos Fundamentales Que Diferencian la Cognición Humana de la de Otros Animales

Boletín NC&T Vol. 1, No. 595 7 de Abril de 2008.
Foto: Harvard U.Los animales comparten muchos de los elementos fundamentales sobre los que se estructura el pensamiento humano, pero, paradójicamente, hay una gran brecha cognoscitiva entre los humanos y los animales. Un científico de la Universidad de Harvard ha identificado cuatro disparidades clave entre la cognición de los humanos y la de los animales, en una hipótesis sobre qué diferencia exactamente el pensamiento humano del animal.

Marc Hauser, profesor de psicología, antropología biológica, y biología evolutiva, en la Universidad de Harvard, presenta su teoría sobre los factores que hacen especial la cognición humana. Según él, cuatro mecanismos evolucionados del pensamiento humano nos dan acceso a una amplia gama de información y a la capacidad de encontrar soluciones creativas a nuevos problemas basándonos en el acceso a esta información.

Recientemente, los científicos han encontrado que algunos animales piensan de formas que alguna vez fueron consideradas exclusivas de los humanos: Por ejemplo, algunos animales tienen memoria episódica, o habilidad matemática no lingüística, o la capacidad de navegación valiéndose de señales en el terreno. Sin embargo, a pesar de estas claras similitudes, sigue habiendo un abismo cognoscitivo entre los humanos y los animales.

Hauser presenta cuatro ingredientes de la cognición humana que distinguen a ésta de las poseídas por los animales, y muestra cómo estas capacidades hacen único al pensamiento humano. Estos cuatro componentes del pensamiento humano son la habilidad de combinar y recombinar diferentes tipos de informaciones y conocimientos para acceder a un conocimiento o comprensión superiores; aplicar la misma "regla" o solución de un problema a una situación diferente y nueva; crear y entender con facilidad las representaciones simbólicas del cómputo y de datos captados por los sentidos; y establecer modos de pensamiento a partir de información sensorial y perceptual en bruto.

Antiguamente, los científicos vieron la capacidad de utilizar herramientas como única de los humanos, pero posteriormente se ha demostrado que algunos animales, como los chimpancés, también usan herramientas simples. Sin embargo, existen diferencias en cómo los humanos empleamos las herramientas comparados con otros animales. Las herramientas en los animales tienen una función, en tanto que ningún animal aparte del Hombre combina materiales para crear una herramienta con funciones múltiples. De hecho, dice Hauser, esta capacidad de combinar los materiales y los procesos del pensamiento es una de las operaciones mentales clave que distinguen al pensamiento humano.

Según Hauser, los animales tienen un tipo de inteligencia en el que una solución específica resuelve un problema específico. Pero estas soluciones no pueden aplicarse a nuevas situaciones o para resolver tipos diferentes de problemas. Por el contrario, los humanos tenemos una cognición más adaptativa, permitiéndonos utilizar los procesos del pensamiento de formas nuevas y aplicar la solución de un problema a otra situación. Si bien los animales pueden hacer transferencias entre los sistemas, esto sólo lo hacen de una forma limitada.

Para los seres humanos, estas habilidades cognoscitivas cruciales pueden haber abierto otros caminos de la evolución intelectual que los demás animales no han aprovechado, y esta evolución del cerebro es el fundamento sobre el cual se ha construido la evolución cultural del Ser Humano.

03 marzo, 2008

Psicología: Cómo Influyen Sobre las Decisiones del Sujeto Sus Búsquedas de Datos en Internet

3 de Marzo de 2008.
Foto: UNSWUnos investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, han descubierto que aunque las búsquedas en internet proporcionen diversos materiales útiles, la gente le presta más atención a la información que satisfaga sus creencias preexistentes.
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"Aún cuando la gente lea el material adecuado, se resiste a cambiar su punto de vista", explica uno de los autores, el profesor Enrico Coiera, de la citada universidad. "Esto significa que brindar a la gente la información correcta, es algo que, por sí solo, puede no ser suficiente".

En la investigación se analizó cómo la gente utiliza los motores de búsqueda de internet para encontrar información que responda a cuestiones de salud.

"Sabemos que la web es cada vez más utilizada por las personas para tomar decisiones sobre sus problemas de salud", explica el profesor Coiera. "Sabemos también que esto puede tener consecuencias negativas si la gente halla la información incorrecta, particularmente en aquellos países donde uno puede automedicarse comprando las medicinas online. Los australianos pueden solicitar medicamentos complementarios online y éstos pueden interferir con otros fármacos que ya estén utilizando".

La nueva investigación muestra que, aún cuando los motores de búsqueda sí proporcionen la información "correcta", la gente puede llegar a conclusiones erróneas; dicho de otra forma, sus conclusiones están influenciadas por prejuicios.

Según los resultados de la investigación, otros elementos importantes son también el lugar que ocupa la información en los resultados de la búsqueda y el tiempo que la persona permanezca analizándolos. "El primer o el último documento que el usuario encuentra tiene un mayor impacto en sus decisiones", explica Coiera.

Annie Lau trabajó con Coiera para diseñar una interfaz que ayude a la gente a analizar mejor la información a la que se enfrentan y a dejar de lado los prejuicios que alteran sus decisiones. "La nueva interfaz de motor de búsqueda que hemos diseñado podría formar parte de cualquier motor de búsqueda, y permite a la gente organizar mejor la información hallada, y, por tanto, organizar mejor sus pensamientos", explica el profesor Coiera.

Aunque la investigación se llevó a cabo en el campo de la salud, el profesor Coiera asevera que tanto los resultados como la tecnología son también aplicables a otros campos.

27 febrero, 2008

Psicología: Quienes Hablan Por Teléfono Mientras Conducen, Enlentecen el Tráfico

 
 
 
 
 
 
 
Boletín NC&T Vol. 1, No. 576 18 de Febrero de 2008.
Foto: Ivana VladisavljevicLas personas al volante de un vehículo que hablan a través del teléfono móvil no sólo son peligrosas por el riesgo de sufrir una distracción que provoque un accidente, sino que también circulan más despacio en la autopista, adelantan a vehículos lentos con menos frecuencia, y tardan más tiempo en completar sus viajes, según un estudio de la Universidad de Utah que sugiere que los conductores que utilizan teléfonos celulares congestionan el tráfico.
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"Al final del día, los trayectos diarios promedio de una persona entre el lugar de residencia y el del trabajo consumen más tiempo por culpa de esa persona que estuvo usando el teléfono móvil justo enfrente de ellos", explica Dave Strayer, profesor de psicología de la Universidad de Utah y jefe del equipo de investigación.

De modo que, si usted habla por teléfono mientras está conduciendo, le tomará más tiempo llegar desde el punto A hasta el punto B, y retrasará a todos los demás que vayan detrás suyo en la carretera.

Strayer realizó el estudio con Joel Cooper, Ivana Vladisavljevic, y Peter Martin, todos de la Universidad de Utah.

En el nuevo estudio, se utilizó un simulador de conducción PatrolSim. Una persona se sienta en un asiento delantero equipado con acelerador, frenos, y otros elementos de un automóvil Ford, y se proyectan escenas realistas de tráfico en tres pantallas alrededor del conductor.

Los participantes fueron 36 estudiantes de psicología de la Universidad de Utah.

Los resultados indicaron que, cuando los conductores conversaban por teléfono, realizaban menor cantidad de cambios de carril, tenían una velocidad general media inferior, y experimentaban un incremento significativo en el tiempo de viaje en condiciones de mediana y alta densidad de tráfico.

Bajo condiciones de mediana y alta densidad de tráfico, los conductores que hablaron por teléfono fueron, respectivamente, un 21 y un 19 por ciento menos propensos a cambiar de carril (aproximadamente seis cambios de carril por cada 14,8 kilómetros de conducción, frente a siete u ocho cambios de carril realizados por los conductores que no hablaron por teléfono).

Esto puede parecer poco relevante, pero si hay muchas personas que no están cambiando de carril cuando debieran, y conduciendo más despacio, se puede reducir de manera sustancial el flujo de tráfico.


Bajo condiciones de baja, mediana y alta densidad de tráfico, los usuarios de teléfonos móviles emplearon, respectivamente, un 31, un 16 y un 12 por ciento más de tiempo siguiendo a un vehículo lento a una distancia de cerca de 60 metros, que los conductores que no estaban distraídos. Si el conductor de esa clase no hubiese estado distraído hablando por teléfono, hubiera alcanzado y sobrepasado al vehículo lento y llegado antes a su destino.

Si dos o tres personas ralentizan a los conductores que vienen detrás, esto origina un efecto de cascada y se hacen más lentos los trayectos diarios entre el lugar de residencia y el del trabajo de todos los demás.

De por sí, permanecer en un carril sin adelantar vehículos podría ser interpretado como más seguro, al igual que conducir ligeramente más despacio o mantener una mayor distancia a otros vehículos también puede ser considerado más seguro. Pero si se hace esto debido a que se está distraído hablando por teléfono, entonces no es más seguro.

En comparación con los conductores no distraídos, los que hablaron por teléfono circularon, en promedio, unos 3 kilómetros por hora más despacio. Esto provoca un incremento en las demoras para todos los automóviles en un sistema, y las demoras se incrementan a medida que crece el porcentaje de conductores que hablan por teléfono.

27 enero, 2008

La Paradoja de Fermi, ¿Dónde Están las Civilizaciones Extraterrestres?

Boletín NC&T Vol. 1, No. 565 Miércoles 23 de Enero de 2008
Cincuenta años después de que el físico italiano Enrico Fermi planteara su famosa Paradoja, la Humanidad sigue preguntándose: ¿dónde están ellos?, ¿por qué no tenemos pruebas irrefutables de la visita o existencia de civilizaciones extraterrestres? Quien desee una respuesta a esta incógnita, se encontrará con una sorpresa: existen decenas de ellas entre las que elegir.

Stephen Webb, un físico que trabaja en la británica Open University, lleva años investigando y reuniendo las diversas "soluciones" aplicables a la Paradoja de Fermi. En su reciente libro, "Where is Everybody?", llega a una desalentadora conclusión: el problema sigue siendo tan intangible, tan huidizo debido a nuestros pobres conocimientos, que aún somos incapaces de determinar cuál de ellas es la verdadera -si es que realmente alguna lo es-.

Pero no nos desanimemos. Quizá sea usted una mente inquieta capaz de proporcionar una solución original y, por qué no, definitiva a la Paradoja. Sin embargo, si prefiere tomárselo con calma y averiguar primero lo que otros han dicho antes al respecto, siga leyendo y descubrirá algunas de las conclusiones más interesantes a las que han llegado expertos y estudiosos del tema.

YA ESTAN AQUI
Stephen Webb, en su profundo trabajo de recopilación, ha organizado las posibles soluciones a la Paradoja de Fermi en tres grandes grupos de optimismo decreciente. El primero de ellos es el que contempla la más sencilla resolución: los extraterrestres ya están aquí o nos han visitado alguna vez.

La primera contestación que recibió Fermi estuvo precisamente en esta línea, y procedía de su buen amigo Leo Szilard, con quien compartía mesa en Los Alamos. Aunque en honor a la verdad, no parece que hablara demasiado en serio: el científico dijo, medio en broma, que los extraterrestres ya tenían un nombre: húngaros. Szilard, que había nacido en Budapest, compartía ciudad natal con sus colegas Eugene Wigner, Edward Teller, John von Neumann o Theodore von Kármán, todos ellos auténticos genios en sus respectivos campos de la Ciencia. Tan brillantes eran (Neumann fue considerado el hombre más listo del mundo) que sus colegas los llamaban a menudo "los marcianos".

La siguiente solución aportada resultaba bastante más obvia. En el apogeo de la histeria provocada por la aparición de platillos volantes, parecía claro que éstos procedían del espacio exterior, que nos estaban visitando con frecuencia y que incluso se atrevían a entrometerse en nuestros asuntos. Si los famosos OVNIs están además tripulados por extraterrestres, la Paradoja de Fermi queda resulta de inmediato.

Suponiendo que no nos convenza demasiado el origen de los platillos volantes, aún no debemos renunciar a la existencia de civilizaciones extraterrestres (CETs). Quizá nos visitaron en un lejano pasado, y dejaron pistas sobre su presencia en nuestro planeta. Autores de dudosa fiabilidad, como Erich von Däniken, han escrito mucho sobre ello. En todo caso, dichas señales podrían encontrarse en nuestro planeta, la Luna, Marte o cualquier otro planeta del Sistema Solar.

En 1996, la NASA anunció la posible (y polémica) existencia de fósiles de vida marciana en un meteorito caído y recogido en la Antártida. Si existió vida en la historia remota del Planeta Rojo, y ésta consiguió llegar hasta aquí hace mucho tiempo, para después evolucionar, podríamos llegar a una nueva conclusión: los extraterrestres (marcianos) existen, pero somos nosotros. Algunos científicos, de hecho, insisten en que la vida terrestre procede del espacio (teoría de la panspermia). Si la "plantación" fue, además, deliberada, tendríamos otra prueba de que ahí afuera hay alguien que ya nos ha visitado, al menos una vez.

También resulta curiosa la propuesta de John Ball, que nos habla de la Tierra como un "zoológico" preparado por los extraterrestres. Civilizaciones muy avanzadas aparecerían y desaparecerían en la Galaxia, destruidas por sus enemigos o por sí mismas. Alguna de ellas podría haber deseado establecer una reserva en este planeta azul, alejada del "ruido galáctico", donde la vida pudiera desarrollarse sin verse afectada por los dramáticos acontecimientos del exterior. Así, nuestro mundo sería sólo un ente para ser observado, ajeno a todo lo demás. Una variación del escenario del zoológico, ideada por Martyn Fogg, propone que la Tierra podría estar bajo la esfera de influencia de alguna civilización tan avanzada que, no necesitando de sus recursos, no desea que su esencia sea contaminada por influencias exteriores.

En una línea similar, pero muy "matrixiana", Stephen Baxter sugiere que la Tierra y sus inquilinos viven en una especie de simulación de realidad virtual, que nos proporciona una impresión artificial del Universo semejante a la que tenemos cuando entramos en un planetario. Nos inculcarían así la ilusión de que estamos solos en el Universo, y nos alejarían de cualquier influencia que cambiara nuestra línea evolutiva natural.

La última solución de este grupo de propuestas nos acerca a la teología. Si creemos en su existencia y otorgamos un carácter omnipotente a Dios, es posible que, ante nuestros ojos, las civilizaciones extraterrestres más avanzadas no se distingan demasiado de este ser supremo. En este sentido, Edward Harrison propone que nuestro Universo, con sus leyes físicas y constantes particulares, habría sido creado artificialmente en un laboratorio, dentro de otro universo mayor.

NADA EN EL CONTESTADOR (AUN)
El segundo grupo de soluciones a la Paradoja de Fermi sigue otorgando visos de realidad a la existencia de CETs. Pero si bien deben estar ahí fuera, todavía no se han comunicado con nosotros.

¿Cómo justificar esta falta de contacto? La forma más directa es aquella que afirma de forma categórica que las estrellas están demasiado lejos; siendo esto rigurosamente cierto, el viaje interestelar podría no ser posible, lo que evitaría que los extraterrestres vinieran a visitarnos, aunque quisieran hacerlo.

Alternativamente, y esperando que, armados con una tecnología alejada de cualquier cosa imaginada, fueran capaces de recorrer tan vastas distancias, nuestros amigos podrían estar ya en camino: simplemente, no habrían tenido tiempo de llegar hasta nosotros. Tengamos en cuenta que, a la velocidad de la luz, tardaríamos más de 4 años en llegar a la estrella más próxima a nosotros, o millones de años si nos dirigiéramos hacia otras galaxias. Quizá nuestros hermanos espaciales viajan en naves-mundo preparadas para colonizar a medida que avanzan, vehículos que han asistido al nacimiento y muerte de innumerables generaciones de individuos.

Pero incluso si la colonización de la Galaxia estuviera tan avanzada, la Tierra podría haber quedado al margen. Geoffrey Landis opina que algunas civilizaciones podrían encontrar más atractivas unas zonas que otras, en función de su propia naturaleza. Si no pudimos ofrecer algo de interés para ellos, tal vez hayamos sido ignorados. Otra posibilidad es que los propios extraterrestres consideren viajar personalmente a otros mundos un acto de desgaste biológico injustificable. Siendo muy avanzados, puede que no nos visiten ellos, sino sus máquinas, en especial aquellas capaces de auto-replicarse y extenderse exponencialmente a través del espacio (como las sondas de Bracewll-von Neumann), asimilando la materia prima que encuentren en el camino.

Tampoco hay que desdeñar las peculiaridades que distinguirían a las civilizaciones extraterrestres. Algunas de ellas podrían haber encontrado sus fuentes de energía en ámbitos distintos al espacio normal, no teniendo ninguna necesidad de desplazarse a otros mundos. O acaso hayan decidido quedarse en casa y comunicarse sólo vía radio o un sistema equivalente.

¿Por qué querrían quedarse en su mundo sin explorar? Si antes hablamos de que podríamos estar viviendo en una realidad virtual creada por ellos, lo contrario podría ser asimismo cierto. Su sofisticación tecnológica les habría hecho edificar una realidad alternativa mucho mejor y más placentera que la real.

Algunos científicos, en cambio, creen que es culpa nuestra no haber detectado CETs. Estos seres podrían haber estado intentando comunicarse con nosotros desde hace tiempo, quizá desde siempre, sin que nosotros hayamos obtenido todavía las herramientas precisas para poder oírles. Las comunicaciones podrían hacerse no sólo a través de ondas de radio, algo que ya dominamos, sino también mediante ondas gravitatorias, partículas exóticas, o sistemas que aún no hemos descubierto. ¿Y si están utilizando un medio de comunicación que sabemos cómo utilizar, pero del cual carecemos la frecuencia exacta por la que transmiten? Las actuales búsquedas SETI se desarrollan por el momento casi "a ciegas".

Siendo más optimistas, imaginemos poseer ya las herramientas y la frecuencia de recepción. ¿Bastaría con ello? No. Deberíamos saber hacia dónde mirar y orientar bien nuestros instrumentos. Hay millones de estrellas ahí fuera y no estamos muy seguros de cuáles tienen mayores probabilidades de poseer planetas habitados. Actuamos basándonos en suposiciones más o menos científicas, esperando, por qué no, el apoyo de la suerte. Sin ella, buscar a tan escurridiza aguja en el inmenso pajar cósmico podría suponer millones de años de trabajo sin recompensa alguna.

Por fortuna, no faltan quienes creen que la señal que delatará la existencia de las CETs ha sido ya capturada por nuestros radiotelescopios. Nuestro problema sería que somos incapaces de identificar esa señal, separándola del ruido de fondo. No en vano el análisis de las señales, en investigación SETI, es tanto o más importante que su obtención. Otros prefieren pedir paciencia: a pesar de que hemos observado el cielo con detenimiento, lo hemos hecho durante relativamente poco tiempo. Peor aún, quizá prestamos atención a las señales de una determinada estrella cuando nuestros amigos alienígenas estaban "cambiándole los fusibles" a su antena de transmisión y por tanto ésta se encontraba inactiva. El éxito dependerá, probablemente, de nuestra constancia.

El auge alcanzado por la investigación SETI en nuestros días plantea otro curioso interrogante. ¿Y si todos escuchan y nadie transmite? Si descontamos nuestras señales de radio y televisión, nosotros lo hicimos brevemente hace tiempo, pero nuestro mensaje puede haber pasado totalmente desapercibido o requerir millones de años para llegar a un indeterminado punto de destino.

Existe otra desalentadora posibilidad: las CETs podrían NO querer comunicarse con otros mundos. La psicología extraterrestre se nos escapa, y no podemos esperar que cumplan con nuestro código de conducta. Quizá tienen miedo de ser descubiertos y colonizados por otras razas más a la vanguardia técnicamente, o puede que ya sean tan avanzados que no encuentren interés alguno en entablar relaciones con seres claramente inferiores.

Cambiando de registro, y desde un punto de vista científico, es posible que algunas civilizaciones empleen unas matemáticas demasiado distintas a las nuestras. Su concepto de la Ciencia y su descripción de la naturaleza serían tan diferentes que no sabemos si seríamos capaces de entendernos. Podrían estar transmitiéndonos señales en las que no sabríamos reconocer la artificialidad que los delatara. Esperemos que existan civilizaciones más semejantes a nosotros, o al menos, deseosas de ser comprendidas al más bajo nivel posible.

Otros autores denuncian nuestra relativa falta de conocimientos. Somos una especie joven, cuya ciencia apenas lleva acelerando progresivamente unos cientos de años. Todavía no hemos sido capaces de desarrollar una teoría del todo, que englobe gravitación, electromagnetismo, sistemas cuánticos... No podemos declarar saberlo todo sobre el Universo, ni sobre los fenómenos que en él se desarrollan. Podríamos especular aquí sobre universos paralelos, otras dimensiones..., lugares en los que no sabemos buscar y que podrían estar habitados por seres reales pero inalcanzables desde nuestro punto de vista.

Contemplando nuestros propios problemas como especie inteligente, tal vez debamos plantearnos si es posible convertirse en civilización avanzada sin autodestruirse en el proceso. Existirían muchas CETs tan avanzadas como la nuestra, pero también tan imposibilitadas como nosotros de viajar o comunicarse de forma apropiada. Ninguna de ellas alcanzaría ese umbral mágico, porque todas acabarían desapareciendo, destruidas por su propio potencial o sus defectos. Como ejemplo, consideremos el crecimiento exponencial en la capacidad de nuestras máquinas y ordenadores. Vernor Vinge considera que hacia 2030 nuestras computadoras habrán alcanzado un estado de inteligencia sobrehumana. En poco tiempo podrían tomar el control y provocar la desaparición del Hombre. Teniendo en cuenta que la computación es un requisito para mirar hacia las estrellas con ambición, este desastre podría estar ocurriendo ahora mismo en todo el Universo. Pero aún deberíamos preguntarnos: ¿dónde están esas súper-inteligencias mecánicas?

Otras civilizaciones jamás desarrollarán ordenadores que las destruyan. Su entorno (subterráneo, por ejemplo) podría no haber propiciado el desarrollo de las matemáticas o la astronomía. No sabrán ni se preguntarán nunca si existen otros seres vivos en el espacio.

Para cerrar este grupo de posibles respuestas a la Paradoja de Fermi, conviene mencionar la propuesta de Michael Hart, que concede que existen muchas CETs, pero ninguna en nuestro horizonte visible. Dada la velocidad finita de la luz, si el Universo, por su parte, fuera infinito, sólo podríamos tener acceso a una parte de él. Aunque estuviera lleno de vida, lo que estuviera demasiado lejos estaría siempre fuera de nuestro alcance.

SOLOS
El tercer y último grupo de soluciones a la Paradoja es el que contiene una visión más radical de nuestra singularidad. Seríamos únicos, y estaríamos solos, porque los extraterrestres no existen.

Fermi pensaba en las civilizaciones inteligentes, no en la simple vida más o menos evolucionada. Nosotros creemos serlo, pero quizá no sea tan fácil que otras aparezcan en el Universo. Si examinamos el encadenamiento de circunstancias que se han confabulado para que una especie de homínidos, en varias ocasiones cercana a la extinción (como muchos de sus congéneres de otras especies), haya alcanzado esta posición en la que nos encontramos, es lícito preguntarse si dicho proceso puede repetirse muchas otras veces. Escalas evolutivas, factores climáticos, materias primas, y tantos otros factores han sido como una carrera de obstáculos para el Hombre. Muchas cosas podrían haber sido un poco diferentes, y no estaríamos aquí para plantearnos esta duda existencial. ¿Nos ha tocado la lotería y somos los únicos seres que tratan de obtener la súper-inteligencia?

Suponiendo que este proceso de desarrollo que convierte a animales en seres muy listos sea mucho más factible de lo que pensamos, aún deberemos reconocer que la vida tardó mucho en aparecer desde el nacimiento del Universo, y que la nuestra bien podría ser la única civilización que ha tenido tiempo de alcanzar este grado de desarrollo. Las probabilidades dependen, como se ha dicho, de muchos factores. Por ejemplo, consideramos que la inteligencia necesita de un planeta apto para florecer. Algunas estimaciones nos hablan de un Universo muy grande, pero el número de sistemas planetarios (que se crean a partir de materiales previamente producidos por estrellas extinguidas) podría no serlo tanto, así que las oportunidades para la vida serían asimismo escasas (y menores aún para la inteligencia). Sobre todo si los únicos planetas adecuados deben ser rocosos, como la Tierra.

De forma similar, la vida tal y como la conocemos precisa de algunos elementos químicos muy concretos, algunos de los cuales son el producto de las reacciones nucleares de estrellas viejas. Si la vida ha tenido que esperar para reunir sus ingredientes, nosotros podríamos ser los primeros en gozar de este nivel de evolución.

Hay más limitaciones a la existencia de vida en un sistema planetario. La zona habitable es relativamente estrecha, y depende del tipo de estrella y de la distancia a su superficie. La clave se encuentra en mantener el agua en estado líquido, el elemento más esencial para la vida. En el Sistema Solar, la zona habitable se reduce a una franja que va aproximadamente desde la órbita de Venus a la de Marte, siendo la mejor región aquella donde se encuentra la Tierra. En otras estrellas, las zonas habitables no siempre estarán ocupadas por planetas adecuados. Y cuando lo estén, la variabilidad (variación en el brillo) de la estrella podría desplazar periódicamente dicha zona habitable a muchos millones de kilómetros de distancia, exterminando cualquier ser vivo que quedara atrás.

En nuestro Sistema Solar, Júpiter cumple una función muy importante. Su enorme atracción gravitatoria elimina escombros, como asteroides y cometas, que de otra forma podrían caer más frecuentemente contra la Tierra, produciendo extinciones masivas y retrasando el reloj del desarrollo biológico. Si otras estrellas no poseen planetas similares a Júpiter, podría ser muy difícil que la vida prosperara durante el tiempo suficiente. Eso no quiere decir que la caída de objetos contra un planeta vivo no sea necesaria, ya que éstos pueden proporcionar los impulsos evolutivos que permitan hacer un gran salto adelante. La historia de la Tierra está repleta de ejemplos de este tipo. Necesitábamos un nivel de impactos concreto, y esto también lo consiguió Júpiter, gracias a su influencia sobre el cinturón de asteroides.

Además de la variabilidad lumínica (energética) de muchas estrellas, hay otros peligros a considerar. Una supernova cercana (la explosión de una estrella vieja y muy masiva) o los famosos estallidos cósmicos de rayos gamma pueden barrer la faz de un planeta y esterilizarlo. La vida no puede prosperar ante estos dramáticos acontecimientos. En el propio planeta, acechan los impactos, las eras glaciares, las grandes erupciones volcánicas que envenenan el aire y causan cambios climáticos, etc. La Tierra ha sufrido estos percances y ha experimentado extinciones masivas que pueden volver a repetirse, acabando esta vez con nosotros.

Aspectos más sutiles de la constitución de nuestro planeta, pero muy importantes, han influido en el éxito de la vida terrestre hasta ahora. La Tierra posee un sistema tectónico de placas que transforma los continentes y renueva la superficie. Su núcleo interior está activo y provoca la aparición de un campo magnético que nos ha protegido de las radiaciones y partículas más letales procedentes del Sol. Sin este escudo, como el de la capa del ozono, la vida no habría podido desarrollarse al aire libre y evolucionar.

Incluso la Luna ha jugado un papel esencial en nuestra supervivencia. El sistema Tierra-Luna, casi un planeta doble, está íntimamente relacionado. Nuestro satélite no sólo provoca las mareas, también influye en la inclinación del eje de la Tierra, que a su vez es la responsable de la existencia de estaciones, un motor biológico inigualable. Hemos sido afortunados de tener a la Luna, y su origen no pudo ser más casual: un planeta parecido a Marte chocó contra la Tierra en el pasado más lejano, produciendo suficientes escombros para su formación.
Los científicos no sólo se preocupan de los acontecimientos que dieron lugar a una especie inteligente. La propia génesis de la vida es una incógnita que nos dificulta valorar cuán abundante puede ser en el Universo. Los pesimistas opinarán que, de nuevo, su aparición es una carambola cósmica de difícil repetición.

Suponiendo que la vida apareciera de forma sencilla, no es fácil explicar qué hizo que las células procariotas (como las bacterias) evolucionaran hacia las eucariotas (que componen a plantas y animales). Sin sistemas multicelulares no hay complejidad, y sin ella no se puede avanzar hacia la inteligencia.

Concediendo que este salto evolutivo es posible (ya ocurrió en nuestro planeta), aún estaremos lejos de obtener seres capaces de construir herramientas. El Hombre lo consiguió "pronto", pero sólo porque sus antecesores eran primates que vivían en los árboles, y que por tanto poseían extremidades (manos y pies) adaptados a este entorno. Un día, algo (un cambio climático, por ejemplo) les hizo bajar de los árboles y empezar a moverse a través de la sabana africana, donde se convirtieron en bípedos para así poder atisbar por encima de la vegetación en busca de enemigos y presas. Liberadas sus manos, aprendieron a transportar con ellas alimentos, a cuidar de sus hijos y a construir herramientas. Un proceso que proporcionó mejores medios para cazar, para cambiar su alimentación y para desarrollar su cerebro. Ahora construimos automóviles, armas de destrucción masiva y radiotelescopios para escuchar a los extraterrestres. ¿Han seguido estos últimos una ruta equivalente?

Si tenemos presente que hasta hace unas decenas de miles de años aún compartíamos escenario con otras especies de homínidos, como los neandertales, nos daremos cuenta de que nuestro alzamiento hasta una posición preponderante no era en absoluto inevitable. Los hombres de neandertal también tenían herramientas, eran listos y cazaban, pero se extinguieron. Los extraterrestres pueden haberse extinguido antes de ser conscientes de su presencia en el Universo.

Nuestra propia inteligencia es un parámetro cuestionable, ya que depende de nuestro enorme bagaje cultural, producto de incontables generaciones. Si lleváramos a la escuela de nuestros hijos a un joven Homo sapiens de hace 30.000 años, probablemente acabaría siendo tan listo como ellos y yendo a la universidad. Si uno de nuestros retoños viajara en el tiempo hasta una cueva de los hombres primitivos, y creciera entre ellos, sin duda no sería mucho mejor que sus nuevos amigos. Nuestro cuerpo y cerebro realizaron su último salto evolutivo importante hace todo este tiempo, y son sólo la sociedad y la cultura que nos inculcan lo que nos diferencia de los hombres de Cromañón. Alcanzar nuestro nivel de inteligencia no ha sido pues sencillo. Han sido precisas muchas generaciones de pensadores e inventores. Otorgando a nuestro gran invento, el lenguaje (y con él la escritura y la transmisión de conocimientos), un papel central en el desarrollo de nuestra inteligencia, comprenderemos que, sin este ingrediente, una civilización extraterrestre podría no aparecer jamás. Seres conscientes de su existencia, pero sin lenguaje, no podrían compartir conocimientos y experiencias más allá de los más elementales. Así es imposible esperar una revolución científica y la creación de una tecnología que permita intentar un contacto.

Son tantos los obstáculos en el camino hacia el desarrollo de la ciencia, el único mecanismo que conocemos para convertirnos en una civilización avanzada, que no es extraño que haya tanta gente que opine que somos los únicos seres inteligentes en el Universo. Stephen Webb finaliza su enciclopédica búsqueda de respuestas aportando su propia visión del problema: la Paradoja de Fermi sigue retándonos debido a nuestra ignorancia. A pesar de los avances producidos, seguimos sin conocer muchos detalles fundamentales que harían rechazar algunas de las soluciones presentadas aquí, y que crearían otras nuevas más próximas a la realidad.

Lo único claro por el momento es que hemos sido incapaces de probar, sin ningún género de dudas, que existen las CETs. Con la información de la cual disponemos en estos instantes, bien podríamos ser la única civilización inteligente, al menos en la Galaxia. Hasta que un día se produzca el primer y verdadero contacto, y todas nuestras especulaciones ya no sirvan para nada. La Paradoja habrá dejado de existir. (Copyright 2007 VICTOR ARENAS) (Reproducido con permiso del autor).

28 octubre, 2007

Antropología: Lo Que Buscamos Realmente al Buscar Pareja

 

 

 

 

15 de Octubre de 2007.

Foto: Indiana U.A pesar de que los humanos podemos enorgullecernos de ser una especie muy evolucionada, el comportamiento de la mayoría todavía es comparable al del Neandertal típico cuando se trata de escoger una pareja, según la investigación de Peter Todd, científico cognitivo de la Universidad de Indiana. En un nuevo estudio, Todd y sus colegas han encontrado que, a pesar de que los individuos implicados puedan afirmar lo contrario, la belleza es un ingrediente clave para los hombres; mientras que las mujeres, el más exigente de los sexos, aprecian la seguridad material y el compromiso.
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Esta fórmula ha sido útil para los humanos a lo largo del tiempo, y el modelo de hembras exigentes se refleja en la mayoría de los mamíferos.

"Las teorías evolutivas en la psicología sugieren que hombres y mujeres deberían ofrecerse cualidades de distinta clase uno al otro, y cuando observamos las elecciones de pareja que las personas hacen en la actualidad, ciertamente hallamos evidencias de esto", explica Todd. "Los individuos de épocas antiguas que hicieron su elección de pareja de tal manera (mujeres ofreciendo su atractivo físico a cambio de obtener hombres de mayor calidad, y los hombres buscando cualquier mujer atractiva que los aceptara) habrían tenido una ventaja evolutiva, con un mayor número de descendientes en debidas condiciones".

Esto no es políticamente correcto, pero es lo que demuestran las evidencias. Los participantes en el estudio de Todd estaban verbalmente de acuerdo en que ese enfoque "primitivo" a la hora de seleccionar pareja es incorrecto, pero sus acciones dijeron algo diferente.


El estudio usó una sesión de citas rápidas en Alemania para comparar lo que las personas afirman querer que tenga su pareja, con lo que tiene aquel o aquella a quien finalmente escogen. Las citas rápidas, una forma cada vez más popular de conocerse para solteros, constan de sesiones en las que hombres y mujeres tienen numerosas "minicitas" con hasta 30 personas distintas, que duran siempre de tres a cinco minutos. Después de cada cita, el hombre y la mujer seleccionan una casilla en una tarjeta para apuntar si desearían volver a ver a la persona otra vez. Todd y sus colegas describieron tales eventos de citas rápidas como un "microcosmos donde las selecciones de pareja se realizan secuencialmente de forma rápida y más formal que en la vida diaria".

Para el estudio de Todd, se solicitó a 46 adultos en una sesión de citas rápidas que, antes de que comenzara, rellenaran un cuestionario valorándose a sí mismos y a su pareja ideal de acuerdo a características evolutivamente relevantes, tales como su atractivo físico, estado financiero presente y futuro, salud, y calidad como progenitor.

Como Todd se esperaba, los participantes afirmaron que querían encontrar alguien similar a ellos, una respuesta socialmente aceptable. Pero una vez que las sesiones comenzaban, los hombres buscaban las mujeres más atractivas; y las mujeres eran atraídas por la riqueza material y la seguridad, fijando los requisitos que debía cumplir un hombre para que les interesara, de acuerdo a cuán atractivas se veían a sí mismas. Y otro dato inequívoco: mientras los hombres como promedio querían ver a la mitad de las mujeres nuevamente, las mujeres querían encontrarse de nuevo con sólo un tercio de los hombres.

04 octubre, 2007

POBLACIÓN-CUBA: La vejez fecunda

Por Dalia Acosta

LA HABANA, oct (IPS) - Llegar a la tercera edad en Cuba dejó de ser una tragedia, el fin de la vida útil y la espera resignada de la muerte. Asumir sin temor la vejez, con su dolor y su sabiduría, parece la divisa fundamental de miles de mujeres y hombres incorporados a las aulas de la Universidad del Adulto Mayor.

En un país que en 2025 podrá ser el más envejecido de América Latina y el Caribe, prepararse para enfrentar esa etapa resulta prácticamente una obligación, tanto para las instituciones encargadas de las políticas sanitarias como para quienes, por su juventud, aún ven el crepúsculo de sus días demasiado distante.

"Después del retiro, pensé que mi vida había terminado. Me consideraba un cero a la izquierda", confesó a IPS Ofelia Díaz, de 63 años. "Me preguntaba qué iba a hacer con mis conocimientos, qué nuevas motivaciones tendría", dijo.

La solución a su desaliento la encontró en 2002, cuando se matriculó en la filial de la Universidad del Adulto Mayor de San Agustín, un barrio periférico de la capital cubana. "Fue como tomar un segundo aire, como empezar de nuevo", recuerda esta mujer que ahora es profesora y presidenta de la sede de su localidad.

Para Magaly González, también de 63 años, la incorporación a esta iniciativa fue "una manera de obtener conocimientos para encarar una etapa a la que llegamos sin prepararnos". En las clases conoció a personas de su edad, con intereses similares a los suyos, y pudo aprovechar mejor el tiempo libre.

La Universidad del Adulto Mayor es un proyecto auspiciado por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), que agrupa a todos los sindicatos del país, el Ministerio de Educación Superior (MES), en particular la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana y la Asociación de Pedagogos de Cuba, vinculada al Ministerio de Educación.

A lo largo y ancho de esta isla caribeña existen alrededor de 900 filiales, por las que han pasado más de 50.000 personas, en general mayores de 60 años. Cada curso comprende seis módulos de conferencias sobre desarrollo humano, prevención de salud, seguridad social, desarrollo cultural y organización eficiente del tiempo libre.

"A los adultos mayores les aumenta mucho la autoestima", señala Díaz, quien se siente muy satisfecha por este retorno al aula como maestra, luego de haber dedicado 34 años a la enseñanza de la biología en un instituto preuniversitario, aunque ahora no recibe remuneración material alguna.

González agradece la vinculación a cursos de artes manuales en la casa de cultura de la comunidad y a los ejercicios del tai chi, un deporte tradicional chino que realizan en las mañanas. "Aprendes a defender tu espacio, borras de tu mente que eres el viejo de la casa y que sólo te queda esperar la muerte", indicó.

A pesar de contar desde su origen con al apoyo estatal, la Universidad del Adulto Mayor enfrenta dificultades para satisfacer necesidades como la instalación de las aulas, los materiales docentes y la integración de un equipo pedagógico estable, apunta Díaz, quien lamenta no haber conseguido aún un espacio fijo para las clases en San Agustín.

No pocos conferencistas son personas graduadas de la propia sede universitaria, o familiares de éstas que no cobran por las disertaciones. Las filiales no cuentan con un presupuesto para adquirir bibliografía o elementos esenciales como cuadernos, pizarrones y lapiceros, tampoco para pagar las colaboraciones.

Díaz considera que la sociedad cubana no está lista para asumir el envejecimiento poblacional inminente, aunque el gobierno está analizando medidas en los sectores de la salud, el transporte, la alimentación y el suministro de artículos esenciales como calzado y ropa adecuados a las demandas de la tercera edad.

"Los jóvenes piensan que no van a envejecer", sostiene la profesora. "Nuestra labor es enseñarles cómo tratar a las personas mayores y afrontar los retos de esa edad", asegura.

En opinión de González, "el ser humano no está preparado para el envejecimiento ni para la muerte". "Nadie piensa que llegará a viejo, lo ve como algo muy lejano, o no habla del tema porque la vejez es fea, porque empiezan los dolores", acotó esta enfermera retirada que en su juventud trabajó durante tres años en un hogar de ancianos.

Sin embargo, para Cuba la transición demográfica hacia una población menos joven se ha convertido en un asunto urgente. El 16,2 por ciento de sus 11,2 millones de habitantes ya superan los 60 años, una cifra que en dos decenios debe de superar 25 por ciento.

Aunque la fecundidad ha descendido desde la década del 30, la tasa de reemplazo poblacional, al menos una hija por cada madre, no se cubre desde 1978, a causa de la elevada instrucción de la mujer, sus crecientes responsabilidades profesionales y su acceso a métodos adecuados de salud reproductiva.

Además, la crisis económica iniciada la pasada década encareció productos de la canasta familiar básica y la alimentación infantil, agudizó el hacinamiento en muchos hogares y acentuó el balance negativo de la emigración.

La falta de previsión podría tener resultados dramáticos en una sociedad de signo patriarcal, donde el machismo aún es regla común en muchas familias. "Las mujeres somos más decididas que los hombres a esta edad, ellos no se adaptan a la vida sin trabajo cuando se jubilan", afirma Díaz.

El año pasado en su aula había apenas cinco hombres, frente a 56 mujeres. La generación actual de personas adultas mayores, nacida en la década del 40, creció con la idea de que "el hombre es de la calle y la mujer de la casa", un lastre machista que obstaculiza la incorporación masculina a esta alternativa de educación en la tercera edad.

"El hombre menos que nadie está preparado para envejecer", observa González. "El hombre se retira y trata de seguir trabajando, porque considera que quedarse en la casa es como morirse", aseveró.(FIN/2007)

26 septiembre, 2007

Psicología: ¿En Cuántos Objetos Puede Usted Pensar Simultáneamente?

 

 

 

 

23 de Agosto de 2007.

Foto: Jim BarlowAunque sentimos que tenemos ricas experiencias visuales, un equipo de investigadores ha encontrado que la persona media sólo es consciente de aproximadamente cuatro objetos en cada instante. Esta habilidad, según los investigadores de la Universidad de Oregón, varía de una a otra persona.

Como en la capacidad del sistema de la memoria de corto plazo parece residir un aspecto fundamental de la inteligencia, los psicólogos cognoscitivos se han interesado en determinar qué produce el límite de cuatro objetos para la mayoría de las personas. Una idea razonable que los investigadores han estado considerando consiste en que la capacidad de la memoria puede estar influenciada por la complejidad de los artículos que se almacenan.


¿La memoria humana trabaja de esta manera? El estudio bosqueja algunas conclusiones sorprendentes sobre el tema. Incluso cuando los sujetos participantes en los experimentos, de edades comprendidas entre los 18 y los 30 años, tenían que recordar objetos muy complejos, todavía podían mantener cuatro objetos en la memoria activa. Sin embargo, la nitidez de los objetos no era perfecta, y algunas personas tenían recuerdos mucho más claros que otras.

Un segundo hallazgo también sorprendió el equipo de la Universidad de Oregón. Si bien puede parecer razonable que las personas que piensan sobre más objetos simultáneamente también podrían tener recuerdos más claros que el promedio, los investigadores encontraron que esta suposición no era correcta.

Según los resultados, las personas que pueden recordar muchos objetos simultáneamente no tienen necesariamente los recuerdos más claros de esos objetos. Saber el número de cosas que una persona puede recordar no dice nada sobre cuán precisa puede ser la memoria de esa persona. Así, aunque aquellas con altos coeficientes intelectuales pueden pensar sobre más cosas simultáneamente, no hay garantías sobre cuán buenos podrían ser esos recuerdos.

19 agosto, 2007

Sociología: Los Científicos Pueden Ser Poco Religiosos, Pero Quizá la Ciencia No Sea la Causa

 

 

 

 

14 de Agosto de 2007.

Foto: MayoEl primer análisis sistemático en décadas llevado a cabo para examinar las prácticas y creencias religiosas de los académicos de élite en el campo de las ciencias, sostiene la noción de que los profesores de ciencia en las principales universidades son menos religiosos que la población en general, pero atribuye la causa de esto a una serie de variables que tienen muy poco que ver con su actividad científica.

El estudio, realizado del 2005 al 2007, fue conducido por Elaine Howard Ecklund, profesora de sociología en la Universidad de Buffalo. El estudio se basa en una encuesta realizada a 1.646 académicos científicos en 21 universidades de élite conocidas por su rica actividad en investigación científica, y también en entrevistas minuciosas realizadas a 271 de ellos.

La muestra escogida para las encuestas estaba constituida por académicos de 7 disciplinas diferentes de las ciencias sociales y naturales: física, química, biología, sociología, economía, ciencias políticas, psicología, y subcampos como la biología molecular, la bioquímica, la psicología social y las neurociencias.

Según Ecklund, este nuevo estudio no sostiene la idea de que los científicos simplemente abandonan su identidad religiosa ante el peso de su aprendizaje profesional, porque exista un conflicto inherente entre ciencia y fe, o porque haya presiones institucionales que así lo exijan.

"Es importante comprender esto, porque afrontamos controversias entre la religión y la ciencia respecto a la investigación sobre las células madre y hasta sobre la evolución, por ejemplo, y se ha incrementado el debate sobre el papel de la religión tanto en el ámbito de la política nacional como en el de las políticas públicas que influyen en la ciencia", explica Ecklund.

La encuesta incluyó preguntas sobre prácticas, creencias e identidades religiosas, así como otras cuestiones sobre prácticas espirituales, ética y la intersección entre la ciencia y la religión en la especialidad científica de cada encuestado. Además, se les preguntó sobre el rango académico, las publicaciones y datos demográficos.


Después, los autores analizaron las diferencias entre los científicos de ciencias naturales y los de ciencias sociales con respecto al público en general, y las diferencias entre ellos mismos en términos de religiosidad. También, tuvieron en cuenta algunos de los orígenes de esas diferencias.

Concluyeron que tanto los académicos de las ciencias sociales como los de las naturales, en las universidades de élite en el mundo de la investigación, son significativamente menos religiosos que la población en general. Casi un 52 por ciento de los científicos encuestados, declararon no tener ninguna afiliación religiosa real en la actualidad, en comparación con sólo un 14 por ciento de la población en general.

Según este nuevo estudio, crecer en una familia en la que la religión y las prácticas religiosas eran consideradas de gran valor, es el elemento más importante para predecir el grado de religiosidad actual de un sujeto, tanto entre los científicos como entre la población en general.

Ecklund piensa que la suposición de que convertirse en científico implica necesariamente la pérdida de la religiosidad, no es sostenible. Más bien, lo que ocurre es, en cierto modo, un proceso inverso. "Al parecer, aquellos que no tienen antecedentes religiosos eligen por sí solos, en porcentajes estadísticos significativamente mayores, seguir los caminos hacia profesiones científicas", explica Ecklund.