10 octubre, 2006

Más de 2.000 personas fueron ejecutadas en 2005, el 94 por ciento en China, Irán, Arabia Saudí y EEUU


Amnistía Internacional pide que la Constitución española prohíba expresamente la pena de muerte

MADRID, 10 (ATB Y AGENCIAS)

Al menos 2.148 ejecuciones se registraron en 2005 en 22 países del mundo, el 94 por ciento de las cuales se produjeron sólo en cuatro, China, Irán, Arabia Saudí y Estados Unidos, según indica un informe de Amnistía Internacional difundido hoy con motivo de la celebración del Día Mundial Contra la Pena de Muerte y en el que la organización reclama que la Constitución española prohíba expresamente la pena de muerte y que España ratifique el protocolo 13 del Convenio Europeo de Derechos Humanos por el que se quiere convertir a Europa en una zona libre de la pena capital.

"Es llamativo que el 94 por ciento de estas ejecuciones se produjera en cuatro países: China (1.770 ejecuciones conocidas, aunque según cálculos de expertos chinos, todos los años son ejecutadas entre 8.000 y 10.000 personas), Irán (94 ejecuciones conocidas), Arabia Saudí (86 ejecuciones conocidas) y Estados Unidos (60 personas)", indicó la organización.

En todo caso, a pesar de que en 68 países se mantiene la pena de muerte, en los últimos 30 años se ha registrado una tendencia clara hacia su abolición en todo el mundo y a lo largo de 2006 la tendencia ha continuado, según AI, ya que Filipinas y Moldavia se han unido a la lista de países abolicionistas. Un total de 43 Constituciones en el mundo prohíben expresamente la pena de muerte.

"Sin embargo", lamenta Amnistía, "hay que lamentar que en países como Estados Unidos se siga condenando a muerte y ejecutando a personas con enfermedad mental y que en otros como Irán y Pakistán se haya ejecutado a menores durante 2006".

"Los países que utilizan la pena de muerte lo hacen de una forma injusta, vulnerando las leyes y normas internacionales", afirmó el director de Amnistía Internacional en España, Esteban Beltrán. "La pena de muerte no es aceptable nunca, en ningún caso, y cada ejecución constituye una violación extrema del derecho a la vida", prosiguió. "Y esta violación se agrava cuando el Estado quita la vida a un ser humano por medio de un proceso judicial injusto", añadió.

PAÍS POR PAÍS

Según Amnistía, China destaca "por su terrible historial de violaciones de Derechos Humanos" y es el país donde más ejecuciones se realizan al año. "Se condena a muerte a presos en juicios injustos, sin que se respete la presunción de inocencia y con la tortura como medio para obtener testimonios", denuncia la organización.

Aunque se sigue ejecutando con un tiro en la nuca, cada vez es más común el uso de la inyección letal, lo que facilita la extracción de órganos. En marzo de 2006, asegura el informe, varios especialistas chinos en transplantes estimaron que los órganos procedentes de presos ejecutados suponen alrededor del 99 por ciento del total de órganos transplantados.

En cuanto a Estados Unidos, desde 1977 han sido ejecutadas 1.047 personas en este país (43 en 2006). Además, en Estados Unidos se sigue ejecutando a personas con enfermedades mentales. Desde 1977 hasta hoy han sido ejecutadas al menos un centenar.

Las ejecuciones en Irán continúan a "un ritmo alarmante", según el informe, que denuncia las lapidaciones y las ejecuciones de menores en este país. Amnistía Internacional ha tenido noticia de al menos 108 ejecuciones en lo que va de año, aparte de que Irán ha reanudado este años las ejecuciones por lapidación, algo que no sucedía desde diciembre de 2002, cuando el presidente de la Magistratura anunció una moratoria en el uso de este método. Actualmente, hay al menos siete mujeres iraníes en riesgo de ejecución por lapidación.

Otro país destacado en el informe es Indonesia, que llevaba más de un año sin efectuar ningún homicidio judicial hasta que el pasado 21 de septiembre ejecutó a los católicos Fabianus Tibo, Dominggus da Silva y Marinus Riwu. A día de hoy hay otras 90 personas condenadas a muerte.

Por otra parte, al menos 51 personas han sido ejecutadas en Iraq en 2006. "La pena de muerte fue aplicada ampliamente por el gobierno de Sadam Hussein, en 2003 fue abolida por parte de la Autoridad Provisional y fue restablecida en agosto de 2004", señala AI.

Asimismo, Pakistán es el único país que, junto a Irán, que ha ejecutado a menores en 2006. Actualmente, al menos 70 personas han sido ejecutadas en distintas provincias del país.

En lo que llevamos de año al menos tres personas han sido ejecutadas en Somalia, según el informe. El pasado mes de mayo, Omar Hussein fue atado a un poste, encapuchado y apuñalado hasta morir por un muchacho de 16 años, el hijo del hombre que Hussein había admitido haber matado. Esto se producía horas después de un juicio que de acuerdo con la 'sharia' no permite la asistencia letrada al acusado ni tampoco el derecho a apelación.

Por otra parte, al menos 13 personas han sido ejecutadas este año en Vietnam, aunque otras fuentes elevan esta cifra a 25. Actualmente, una persona puede ser ejecutada en este país por delitos económicos tales como el fraude y la malversación de fondos, el contrabando, la falsificación y el soborno. El pasado mes de febrero se presentó una propuesta para revisar el número de delitos punibles con la pena capital.

El informe llama la atención sobre el caso de Perú, cuyo Congreso están analizando tres proyectos de ley que ampliarían el ámbito de aplicación de la pena de muerte, ahora limitada a las personas declaradas culpables de terrorismo o por traición en caso de guerra, invirtiendo la tendencia abolicionista mundial. Asimismo, el pasado mes de julio el presidente del Gobierno polaco, Lech Kaczynski, hizo unas declaraciones en las que abogaba por la reinstauración de la pena de muerte no sólo en Polonia, sino en toda Europa.

A juicio de Amnistía Internacional, "este Día Mundial ofrece a los defensores de la pena de muerte la oportunidad de replantearse su apoyo a esta forma de castigo".

"El movimiento en contra de la pena de muerte ha sido espectacular y los pocos Estados que siguen realizando ejecuciones deberían preguntarse qué es lo que han conseguido con un acto tan brutal como matar a un preso indefenso", añade la organización.

ESPAÑA

El informe indica que el Código Penal Militar español derogó la posibilidad de aplicar la pena de muerte en tiempos de guerra, pero la Constitución española sigue haciendo una mención expresa a la pena de muerte en el artículo 15. Para Amnistía Internacional esta mención "debería ser eliminada e incorporar una prohibición expresa del uso de la pena de muerte en España".

Por otra parte, España aún no ha ratificado el protocolo 13 del Convenio Europeo de Derechos Humanos por el que se quiere convertir a Europa en una zona libre de pena de muerte, lamenta AI. Este Protocolo ha sido ratificado hasta la fecha por 33 Estados.

El informe llama también la atención sobre los dos españoles condenados a muerte en el extranjero, Pablo Ibar en Estados Unidos y Nabil Manakli en Yemen. Pablo Ibar fue condenado en el año 2000 a la pena capital. Desde entonces parmanece en el corredor de la muerte de la Penitenciaría de Starke (Florida). El 9 de marzo 2006 el Tribunal Supremo de Florida confirmó la sentencia. Actualmente, la familia está intentando que se repita el juicio.

En Yemen, Nabil Manakli, español de origen sirio, fue condenado a pena de muerte en 1997 acusado de organizar un grupo armado. Según Amnistía Internacional, Manakli pudo ser sometido a torturas antes del juicio, en el que admitió los cargos. Desde septiembre de 2003, fecha en que se le confirmó la condena, puede ser ejecutado en cualquier momento.

Amnistía se felicita de la reciente conmutación de la pena de muerte para otro ciudadano español, Paco Larrañaga, quien ha sido condenado en Filipinas a cadena perpetua.

09 octubre, 2006

Se elevan a 55 los fallecidos por dengue en India, en cuya capital se registran ya unos 900 afectados

 
  (EUROPA PRESS)  09/10/2006

A 55 se eleva el número de fallecidos por dengue en India durante las últimas seis semanas después de que otras seis personas murieran este fin de semana a causa de la enfermedad, que suele propagarse en estas fechas afecta ya a 900 personas en en Nueva Delhi.

Un joven de 23 años de edad murió ayer domingo en el principal hospital público del país, elevando a 22 el número de muertos por esta enfermedad que hasta el momento se ha registrado en Nueva Delhi.

Las otras 33 defunciones fueron confirmadas en diversas partes de India, con mayor incidencia en el norte del país, según informó la agencia de noticias Press Trust of India (PTI).

Las autoridades municipales de Nueva Delhi comenzaron hoy lunes a desinfectar los populosos barrios de la capital, donde realizaron inspecciones en cada domicilio buscando posibles focos de la enfermedad. Asimismo, fumigaron las calles de la ciudad para acabar con las larvas del insecto que transmite la enfermedad.

Los brigadistas internacionales agradecen el "cariño" que les brinda España en el 70 aniversario de su creación




MADRID, 9 (ATB Y AGENCIAS)

El medio centenar brigadistas internacionales que visitan España para conmemorar el 70 aniversario de su participación en la Guerra Civil recibió hoy un cálido homenaje en el Congreso de los Diputados, organizado por el grupo parlamentario de IU-ICV, que aprovecharon para agradecer las muestras de cariño que han recibido durante su estancia en España, 75 años después del nacimiento de la Segunda República que vinieron a defender.

El primero en dirigirse a los brigadistas y sus familias fue el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, quien reconoció que este colectivo es "parte fundamental en la recuperación de la democracia y la libertad" en España. Recordó que mientras el Gobierno republicano "fue abandonado por las democracias occidentales" tras el golpe de Estado de 1936, esos jóvenes llegaron a España "de todos los confines del planeta con un anhelo común: la defensa de la democracia y del socialismo", demostraron que "la legalidad y la razón estaban del lado de la Segunda República".

"No hablabais idiomas distintos, sino una sola lengua, la de la humanidad. Estabais unidos por el lazo rojo de vuestros ideales, sin distinción de países ni nacionalidades. Lo abandonasteis todo por la libertad de España porque erais conscientes del peligro que se cernía sobre la humanidad", proclamó el líder de IU.

Llamazares señaló que los "cruzados de la libertad" que no cayeron en lucha se convirtieron "en la vanguardia de lucha contra el nazismo" y subrayó que "lo que da verdadero sentido a la vida no es la victoria o la derrota sino haber luchado por una causa justa". "Sólo por haber luchado contra el fascismo y por la libertad habéis ganado. Sois historia y leyenda", apostilló.

"Cruzados de la libertad, con el corazón os decimos sentidamente ayer hoy y siempre, gracias. Estamos orgullosos de vosotros, sois el ejemplo más bello de fraternidad e internacionalismo que la Historia haya conocido", enfatizó Llamazares, quien hizo hincapié en que los valores de los brigadistas tienen que transmitirse a las generaciones futuras porque "la guerra, la explotación y el racismo amenazan el futuro de la humanidad".

DESEOS DE PAZ PARA EUSKADI

Tras arremeter en otro momento de su discurso, contra la ola revisionista que "pretende la impunidad del franquismo", señaló que este colectivo es "un estímulo" para toda la izquierda española y para IU, que quiere "una España definitivamente en paz que cierre del horroroso capítulo del terrorismo y una república federal". Llamazares cerró su intervención con un "Viva la República".

Lise London, hija de emigrantes aragoneses en Francia, que colaboró en la organización de las brigadas en su país y luchó en Madrid, Belchite y Albacete, alabó la "lucha por la libertad del pueblo español unido y orgulloso". También dejó claro que este colectivo se desplazó a España para luchar "por la libertad del mundo" y mostró su deseo de que el País Vasco consiga la paz.

El alemán Kurt Goldstain, de 92 años, agradeció las muestras de "amor y amistad" que han recibido durante estos días y aseguró que todos ellos llevan "a España en el corazón" y que durante su estancia en nuestro país germinó el "frente antihitleriano" que permitió a los aliados ganar la Segunda Guerra Mundial y "salvar a toda la humanidad". Como muestra de esa gratitud, se despidió con un "gran beso para todos los españoles, madrileños y madrileñas" y agradeció la concesión de la nacionalidad española a este colectivo en 1996.

AGRADECIMIENTO A ZAPATERO

Matías Arranz, uno de los miles de españoles que se unieron a los voluntarios extranjeros y que después estuvo recluido en el campo de concentración de Mauthausen, explicó que la "solidaridad y fraternidad" que existía entre todos los "camaradas de lucha" fue imprescindible para sobrevivir, tanto en la contienda como en los campos organizados por los nazis.

Arranz reivindicó que los republicanos que aún no han podido recuperar la nacionalidad española de la que fueron despojados al no ser reconocidos por el gobierno franquista puedan recuperarla y arrancó el aplauso de sus compañeros cuando agradeció al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que el año pasado visitara Mauthausen para, "después de 60 años", reconocer oficialmente a los 7.000 republicanos españoles asesinados allí.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Amaya Ruiz Ibárruri, hija de Dolores Ibárruri, 'Pasionaria', leyó el discurso que su madre leyó a los brigadistas en su despedida en 1938, alabando su "espíritu de sacrificio, abnegación, valor y disciplina". "Cuando el olivo de la paz florezca entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, volved a España, que aquí encontrareis patria los que no tenéis patria y todos encontrareis el cariño el agradecimiento de todo el pueblo español que hoy y mañana con entusiasmo gritarán: ¡Vivan las Brigadas Internacionales!", clamó, poniendo en pie a todo el auditorio.

Antes, la diputada de IU-ICV y secretaria cuarta de la Mesa del Congreso, Isaura Navarro, dio las gracias a los brigadistas por su "herencia" que, recalcó, sirve de estímulo a los que trabajan por "los valores de la República". "Sois historia de pasado, del presente y del futuro y las nuevas generaciones os quieren y admiran", comentó en la misma línea Gervasio Puerta, de la Asociación de Ex presos y represaliados políticos antifranquistas.

Los brigadistas, que antes del acto visitaron las dependencias parlamentarias, pusieron punto y final a su homenaje cantando 'La Internacional' puño en alto, en español y portando los claveles rojos que les habían repartido. Pero antes uno de ellos, norteamericano, de 91 años, tomó la palabra para recordar que también hubo estadounidenses y británicos voluntarios y saludar la decisión del Gobierno español de sacar las tropas de Iraq.

El presidente del Congreso, Manuel Marín, tiene previsto recibir esta tarde en el hemiciclo a la Comisión Ejecutiva de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, cuya presidenta, Ana Pérez, también participó en el homenaje de esta mañana.

Fragmento del libro de Bob Woodward sobre Iraq "Estado de negación" [Granma, La Habana, lunes 9 de octubre de 2006. Año 10 / Número 282]

"Hazlo bien esta vez," dijo Cheney a Rumsfeld

Fue decisión de Bush, pero Rumsfeld fue el que guió la dinámica de los hechos en Iraq. ¿Cómo es que el Secretario de Defensa echó a perder las cosas? Fragmentos del libro "Estado de Negación", publicado en exclusiva por Newsweek hoy 9 de octubre del 2006

BOB WOODWARD, Newsweek

Una película sobre la presidencia de George W. Bush pudiera comenzar en la Oficina Oval, el 26 de enero del 2001, cuando Donald Rumsfeld prestó juramento como Secretario de Defensa. Un fotógrafo de la Casa Blanca captó la escena. Rumsfeld usaba un traje oscuro de rayas y su mano descansaba sobre una Biblia que sostenía Joyce, su esposa de 46 años de edad. Su brazo derecho estaba levantado. Bush estaba parado casi en atención, con su cabeza inclinada hacia delante y sus ojos estaban ladeados hacia la izquierda, observando atentamente a Rumsfeld. El vicepresidente Dick Cheney estaba ligeramente desplazado hacia un lado, con su sonrisa característica en el rostro. Era un día seco y frío y las ramas de los árboles desprovistos de frutos se podían ver a través de las ventanas de la Oficina Oval.

¡Qué cuatro patas para una mesa! (Cheney, Rumsfeld, Rice y W. Bush).

Ya en el pasado, durante los días de la presidencia de Ford, a raíz de los sucesos del Watergate —el perdón de Nixon, la caída de Saigón— Cheney y Rumsfeld habían trabajado casi a diario en la misma Oficina Oval, donde una vez más estaban parados. El nuevo en la fotografía era Bush, cinco años más joven que Cheney y 14 más joven que Rumsfeld, quien había sido estudiante en Harvard Business School. Bush asumió la presidencia con menos experiencia y tiempo en el gobierno que cualquier otro presidente entrante desde la época de Woodrow Wilson, en 1913.

Ya bien adentrado en su séptimo decenio de vida, muchos coetáneos y amigos de Rumsfeld se habían retirado; sin embargo, ahora él estaba lleno de entusiasmo en la cúspide de su vida, listo para entrar de nuevo en la carrera.

Se parecía al personaje protagonista de las novelas de ficción del escritor John Le Carré, George Smiley, quien representaba al jefe de los servicios de inteligencia británicos durante la Guerra Fría y era un hombre de edad avanzada al que se le "había dado la oportunidad de regresar a las contiendas ya terminadas de su vida para volver a luchar en ellas."

Hace 31 años, en 1975, Cheney y Rumsfeld junto al presidente Ford en la Casa Blanca.

"Hazlo bien esta vez," dijo Cheney a Rumsfeld.

En su primer periodo de servicio en el Pentágono, como Secretario de Defensa del gobierno de Ford, de 1975 a 1977, Rumsfeld ya había adquirido cierto desdén hacia una parte importante del sistema que debía supervisar una vez más. Se había dado cuenta de que el Pentágono y la mayor parte del complejo militar estadounidense eran inmanejables. Una noche, en una cena que tuvimos en mi casa, doce años después de su salida del Pentágono por primera vez, Rumsfeld dijo que haber sido secretario era "como tener un equipo electrodoméstico en una mano y el enchufe de la corriente en la otra y andar corriendo y buscando un lugar para conectarlo." Fue una imagen que me quedó grabada, la de Rumsfeld cargando con aquello por toda la sección E del Pentágono: el hombre con el efecto electrodoméstico, buscando un tomacorriente difícil de encontrar, tratando de hacer que las cosas funcionaran y sintiéndose desconectado de los generales y almirantes.

"Después de dos meses en el trabajo, es evidente que los miembros de la cúpula dentro del Departamento de Defensa están enredados con la cadena de su ancla," escribió Rumsfeld en un memorando de cuatro páginas el 21 de marzo del 2001, dos meses después de comenzar en su cargo. Ya estaba frustrado. El Congreso exigía cientos de informes. Parecía que iba a haber más auditores, investigadores, grupos de prueba e inspectores vigilando que "soldados en la línea del frente con armas."

Paul Bremer y el general Jay Garner en Iraq.

El laberinto de limitaciones del Departamento de Defensa lo obliga a funcionar de una manera tan lenta, tan parsimoniosa y tan ineficiente que cualquier acción que termine realizando se hará inevitablemente con alrededor de diez años de tardanza."

Este memorando sobre la "cadena del ancla", que Rumsfeld revisó y adjuntó, se hizo famoso entre los miembros del equipo de trabajo de Rumsfeld siempre que lo observaban e intentaban ayudarlo a definir el universo de sus problemas. Parecía como si ya él casi se hubiera dado por vencido en su intento por organizar el Pentágono durante la presidencia de George W. Bush. La tarea era muy difícil, y tardaría tanto, escribió en una versión posterior, que "nuestra misión es, por tanto, trabajar juntos para afilar la espada que empuñará el próximo presidente."

Durante los primeros meses en su puesto en el año 2001, Rumsfeld insistía diciendo: "Yo soy el Secretario de Defensa. Yo estoy en la línea de mando." Él —y no los generales ni los jefes del estado mayor general conjunto— sería el que tendría relaciones con la Casa Blanca y con el presidente para abordar los asuntos operativos. Rumsfeld dirigía en detalle el quehacer diario del Pentágono y no tenía la menor consideración con las personas. Durante un enfrentamiento público en una audiencia del Senado con la Senadora Susan Collins, la ferviente republicana por el estado de Maine, Rumsfeld la humilló de tal forma que resultó apabullante incluso para él. La voz de Collins había temblado en un momento. Posteriormente, Powell A. Moore, subsecretario de defensa para asuntos legislativos, le sugirió a Rumsfeld que la llamara para tratar de suavizar la situación."

"Al diablo," dijo Rumsfeld, "ella es la que tiene que pedirme disculpas."

En una ocasión, Rumsfeld encabezó una delegación del Congreso al funeral en Columbia, Carolina del Sur, del Representante Floyd Spence, un republicano que había sido un halcón defensor del Pentágono durante tres decenios. Moore había dispuesto los asientos en el avión de Rumsfeld de la misma forma en que se hace en el Congreso, de acuerdo con el nivel de antigüedad.

"No lo quiero así," señaló Rumsfeld, y personalmente reorganizó la disposición de los asientos, ubicando en el fondo al representante republicano de California, Duncan Hunter, quien pronto sería el presidente del Comité de los Servicios Armados de la Cámara.

El 20 de enero del 2003, el presidente Bush firmó la Directiva Presidencial de Seguridad Nacional, NSPD-24, que tenía un carácter secreto. El tema era: el establecimiento de una "Oficina de Planificación para la posguerra en Iraq" dentro del Departamento de Defensa, para la esperada invasión a Iraq. Rumsfeld seleccionó a Jay Gamer, un general de tres estrellas retirado de 64 años de edad y ejecutivo de la industria militar, para que se encargara de esa oficina para asuntos de la posguerra. Seis semanas después, Garner fue a la Casa Blanca, el viernes 28 de febrero del 2003, a media mañana, a fin de reunirse con el presidente Bush por primera vez. En la Sala de Situación, Garner distribuyó las copias de sus notas, una presentación que incluía 11 puntos y se metió de lleno en el asunto.

Expresó que cuatro de las nueve tareas que su pequeño equipo debía realizar en Iraq, en virtud de la Directiva NSPD-24 de Bush, estaban claramente más allá de sus posibilidades; entre ellas se encontraban el desmantelamiento de las armas de destrucción en masa, la derrota de los terroristas, la reorganización del ejército iraquí y la reestructuración de las demás instituciones de seguridad interna en Iraq.

El Presidente asintió con la cabeza. Nadie más intervino, a pesar de que Garner les acababa de decir que él no podía ser responsable de las tareas decisivas que habría que emprender tras la guerra —sobre todo aquellas tareas que más tenían relación con las razones declaradas para ir a la guerra en primer lugar— porque su equipo no podía emprenderlas.

La trascendencia de lo que acababa de afirmar parecía arremeter contra las mentes de todos los participantes.

Posteriormente, Garner describió la forma en que él pensaba dividir el país en grupos regionales, y continuó hablando de los planes interinstitucionales.

"Un momento", interrumpió el Presidente. "¿De dónde tú eres?"

"De la Florida, señor".

"¿Por qué hablas de esa manera?" preguntó, aparentemente intentando ubicar la procedencia del acento de Garner.

"Porque yo nací y me crié en un rancho en la Florida. Mi papá era ranchero."

"Ya estás en el equipo", señaló con aprobación el primer ranchero. Su hermano Jeb era el gobernador del estado, y el Presidente lo visitaba con regularidad.

Uno de los puntos de la presentación de Garner era: "el uso del ejército regular iraquí en la posguerra", e indicó: "Vamos a utilizar el ejército. Necesitamos utilizarlo. Cuenta con las habilidades necesarias".

¿Cuántos miembros tendría el ejército?, preguntó alguien.

"Voy a darles un amplio margen", respondió Garner. "Será entre 200 000 y 300 000 soldados".

Garner miró a su alrededor en la habitación. Todas las cabezas hacían un movimiento de norte a sur. Nadie se opuso. Nadie preguntó sobre el plan.

"Muchas gracias", dijo Bush cuando Garner concluyó. La asesora para temas de Seguridad Nacional Condoleezza Rice comenzó a hablar sobre otro tema, por tanto Garner entendió que podía retirarse. Mientras salía de la habitación, el Presidente atrajo su atención.

"Dales duro en el trasero, Jay", dijo Bush.

Garner esperó a Rumsfeld afuera. Pronto, Bush y Rice salieron de la habitación y caminaron tres o cuatro pasos después de pasar junto a Garner. De repente, Bush regresó.

"Oye, si tienes algún problema con ese gobernador en la Florida, solo házmelo saber", dijo Bush.

Poco tiempo después de la invasión, cuando Garner estaba en Kuwait, esperando para entrar a Iraq, Rumsfeld seleccionó a L. Paul "Jerry" Bremer, un experto en materia de terrorismo de 61 años de edad y protegido de Henry Kissinger, para que sustituyera con eficacia a Garner, pero en calidad de enviado del Presidente. Durante su primer día de estancia en Iraq, el 22 de abril, Garner firmó un acuerdo para establecer un grupo asesor interino iraquí, que estuviera integrado por destacados kurdos, chiitas y sunitas, muchos de ellos expatriados, a fin de tener una representación iraquí en el gobierno de ocupación de la posguerra. Dos días después, Rumsfeld llamó para decirle que Bremer iba para allá y que él quería que Garner se quedara también en Iraq.

"Eso no funciona así", señaló Garner. "No puedes tener al tipo que estuvo a cargo y al tipo que está a cargo ahora, porque divides a las personas y afectas su lealtad. Por tanto, lo mejor que yo puedo hacer es irme de aquí".

Rumsfeld convenció a Garner para que se quedara temporalmente, y el general retirado y Bremer entraron en conflicto, cuando este último reveló un plan que prohibía que unos 50 000 miembros del Partido Baath, de Saddam Hussein, trabajaran para el gobierno.

"Al diablo", dijo Garner, "no podrás dirigir nada si vas tan lejos".

Al día siguiente, Bremer reveló un segundo proyecto de orden, la disolución de los ministerios de Defensa y del Interior de Iraq, de todo el ejército iraquí y de todas las organizaciones paramilitares especiales y los guardaespaldas de Saddam. Garner quedó perplejo. La orden de eliminar el Partido Baath era absurda, y eso sería un desastre.

"Siempre hemos hecho planes para que el ejército vuelva a ocupar sus labores", insistió Garner. Este nuevo plan salía de la nada para subvertir meses de trabajo.

"Bien, los planes han cambiado", respondió Bremer.

Entonces Bremer se reunió con el grupo asesor iraquí con el que Garner había acordado trabajar. "Una cosa de la que tienen que darse cuenta es que ustedes no son el gobierno", les dijo. "El gobierno somos nosotros y somos los que estamos a cargo".

Al día siguiente los miembros del grupo regresaron a sus lugares de origen.

Garner regresó a Estados Unidos en junio y básicamente se escondió durante unas semanas, sin querer ver a nadie en el Pentágono ni conversar sobre su experiencia en Iraq. Por último, el 18 de junio del 2003, sentado solo con Rumsfeld, alrededor de la pequeña mesa en el despacho del secretario, Garner sintió que era su obligación plantear la profundidad de sus preocupaciones.

"Hemos tomado tres decisiones trágicas", indicó Garner.

"¿En serio?", respondió Rumsfeld.

"Tres terribles errores", afirmó Garner. Se refirió a la eliminación del Partido Baath, la disolución del ejército y la expulsión sumarísima del grupo de dirección iraquí. El desmantelamiento del ejército había sido el mayor error. Ahora había cientos de miles de iraquíes armados, desempleados y desorganizados, diseminados por todas partes. Garner planteó una última cuestión. "Aún hay tiempo para rectificar. Aún hay tiempo para arreglarlo".

Rumsfeld observó a Garner por un momento con una mirada fija, como la de quien da la orden de no tener prisioneros. "Bueno", dijo Rumsfeld, "No creo que haya nada que podamos hacer, porque ya estamos donde tenemos que estar".

Rumsfeld y Garner fueron a la Casa Blanca a ver a Bush. Era la segunda ocasión en que Garner se reunía con el Presidente. "Señor Presidente, permítame contarle un par de anécdotas", expresó Garner. Describió las reuniones con los iraquíes y brindó una imagen positiva de estas. "Yo estoy listo para partir", afirmó Garner, "y es cierto, a mi salida todos estaban contentos y ahora dirían, `que Dios bendiga al señor George Bush y al señor Tony Blair. Gracias por sacar a Saddam Hussein del poder'. Eso lo expresaron en 70 reuniones. Esa era siempre la última respuesta".

"Oh, eso es bueno", afirmó Bush.

En su camino de salida, Bush da unas palmaditas en el hombro de Garner. "Oye, Jay, ¿quieres ir a Irán?"

"Señor, ya los chicos y yo hablamos sobre el tema y queremos esperar para ir a Cuba. Pensamos que el ron y los tabacos son mejores. Las mujeres son más bellas."

Bush sonrió. "Acertaste. Tienes a Cuba".

Por supuesto, con todas las historias, la jocosidad, la conversación entre compinches, las bravuconerías y la confianza en la Oficina Oval, Garner no había hecho referencia a su noticia de primera plana. No había mencionado los problemas que había visto, ni siquiera los abordó someramente. No le contó a Bush sobre los tres errores trágicos. Una vez más el halo que rodeaba al Presidente había hecho que se omitieran las noticias más importantes: las malas noticias.

Ese fue solo un ejemplo de uno de los visitantes que fueron a la Oficina Oval y no le contaron al Presidente toda la historia ni la verdad. Asimismo, en esos momentos, en los que Bush tuvo a alguien que venía del terreno, sentado a su lado, Bush no presionó, no intentó abrir él mismo la puerta y preguntarle al visitante lo que había visto o lo que pensaba. Toda la atmósfera de la reunión era a menudo muy similar a la que se vive en una corte real, con la asistencia de Cheney y Rice, algunas anécdotas optimistas, buenas noticias exageradas y todos pasaban un buen rato.

Muy pronto Rumsfeld se distanció de Bremer, quien debía informarle al Presidente por conducto del Secretario de Defensa. Más tarde, Rumsfeld me confirmó en una entrevista que Bremer solo le había informado "de manera técnica pero no real".

"No me llamaba mucho", decía Rumsfeld sobre Bremer.

Rumsfeld también se alejó de la cacería en busca de las supuestas armas de destrucción en masa de Saddam. El director de la CIA, George Tenet, le propuso a Rumsfeld que la persona encargada de la cacería en busca de las armas de destrucción en masa les debía informar a ellos dos.

"Por supuesto que no", dijo Rumsfeld.

Después de la reelección de Bush en noviembre del 2004, la mayor interrogante en la Casa Blanca era Rumsfeld. ¿Acaso debe quedarse? El jefe del gabinete en la Casa Blanca, Andrew H. Card, hijo, tuvo que abordar el tema con delicadeza. La voz que más pedía el cambio era la del saliente Secretario de Estado, Colin Powell. En una conversación, Colin había dicho a Card: "Si yo salgo, Don debe salir también". Bush había decidido sustituir a Powell por Rice, pero no estaba bien claro a quién él quería al frente del Departamento de Defensa.

Card extrajo su cuaderno de notas de espiral con hojas de 8 por 11, de media pulgada de grueso y con una carátula azul. En páginas separadas, tenía listas de posibles sustituciones para todos los puestos importantes del gobierno, incluido el suyo. Los nombres estaban enumerados sin un orden en particular. Card guardaba el cuaderno en su escritorio en la Casa Blanca y con frecuencia añadía o eliminaba nombres. Había utilizado un cuaderno escolar a propósito, él mismo lo había comprado, para que no fuera considerado un documento del gobierno o un archivo presidencial que tendría que abrirse algún día para conocer la historia. Era privado y personal.

Su lista de 11 posibles sustitutos para Rumsfeld incluía al senador demócrata de Connecticut, Joe Lieberman, quien había sido el compañero de campaña de Al Gore en el año 2000, y al senador republicano de Arizona, John McCain.

Sin embargo, a Card se le ocurrió lo que él consideró como una brillante idea: un candidato inesperado. El mejor sustituto de Rumsfeld sería James A. Baker III. "Todo el mundo diría, `¡Uf!'", pensó Card. "Ninguna curva de aprendizaje. Magnífico. Interesante." Baker tenía 74 años de edad, solo dos años mayor que Rumsfeld. Había prestado sus servicios como infante de marina. Había sido el mejor jefe de gabinete de la Casa Blanca en los últimos tiempos, pensó Card. Se había ocupado con éxito del segundo conteo de los votos en la Florida en el año 2000 para la reelección de Bush. Señor Presidente, este es un consejo sosegado que le doy, indicó Card. Ponga a un diplomático al frente del Departamento de Defensa.

El Presidente parecía sinceramente intrigado. No tiene que apurarse para tomar una decisión, le aconsejó Card. Sin embargo, el Presidente ni siquiera autorizó a Card para que enviara a alguien a tantear el terreno o que conversara con Baker.

Card conversó con Rumsfeld, que habló como si él supusiera que no iba a haber ningún cambio. Rumsfeld quería permanecer en su puesto.

Muy pronto intervino Kart Rove. Se acercaba una sesión polémica en el Congreso. Consideraba que los demócratas no estaban de buen humor como para estar en paz y armonía. Con la audiencia para la confirmación de Rice, con el esperado nombramiento para fiscal general del asesor de la Casa Blanca, Alberto González, ¿acaso otra confirmación del Senado agobiaría de trabajo al sistema? Evidente, el resultado de la guerra en Iraq sería el tema a tratar en las audiencias de confirmación para cualquier persona que Bush nombrara como nuevo Secretario de Defensa.

Rove estaba de acuerdo con que no deseaban hacer nada que provocara la realización de audiencias sobre la guerra. ¡Por Dios, no!

A mediados de diciembre, el Presidente tomo su última decisión. Rumsfeld seguiría en su cargo, le indicó a Cheney y a Card que no cambiaría a Rumsfeld.

"Ello no significaba que él no quería que eso ocurriera," afirmo Card posteriormente.

Card intentaba tener un encuentro privado y sincero con la primera dama, Laura Bush, cada seis semanas para escuchar sus preocupaciones. Reservaba una hora y media para cada reunión. A veces, solo duraban 30 minutos, otras veces una hora y media y en ocasiones hasta dos horas.

La primera dama estaba angustiada por la guerra, preocupada porque Rumsfeld estaba lastimando a su esposo y, al parecer, sus puntos de vista reflejaban también las preocupaciones de Rice por el estilo autoritario de Rumsfeld y su tendencia a ser dominante. Card sabía que la primera dama y Rice realizaban largas caminatas juntas a menudo durante los fines de semana en Camp David.

"Coincido con usted," señaló Card. Por una parte, él trataba de enseñarla y explicarle, pero al mismo tiempo cabildeaba. Entonces, le esbozaba sus problemas con Rumsfeld y decía que él pensaba que era hora de realizar un cambio. Sin embargo, afirmaba que hasta ese momento sus consejos sobre la situación de Rumsfeld habían sido analizados y rechazados.

"Él está contento con esto," afirmó la primera dama, "pero yo no lo estoy." En otra ocasión, ella expresó: "No sé por qué él no está enojado con esta situación."

Mientras tanto, la nueva Secretaria de Estado, Rice, contrataba a Philip Zelikow, un viejo amigo, como asesor jurídico en el Departamento de Estado, un cargo de alto nivel y mucho poder pero poco conocido, que le daría libertad para asumir tareas especiales que ella le orientaba, y muy pronto Rice lo envió para Iraq junto a un pequeño equipo de trabajo. El 10 de febrero, durante el décimo cuarto día de Rice en el cargo, Zelikow presentó a Rice un memorando de 15 páginas, escrito a un espacio entre líneas, que se clasificaba como SECRET/NODIS, es decir, "no distribuir" a nadie más. "Ya en este momento Iraq continuaba siendo un Estado fracasado, ensombrecido por una violencia constante y por cambios políticos revolucionarios en proceso," leyó Rice. Era una idea espeluznante, "un Estado fracasado," después de dos años, de miles de vidas perdidas y miles de millones de dólares gastados.

A mediados del verano del 2005, el general Jim Jones, el comandante de la OTAN, hizo una visita a su viejo amigo, el general Pete Pace, segundo jefe del Estado Mayor General conjunto. Era casi seguro de que Pace iba a ser ascendido para convertirse en el presidente, el número uno del ejército.

Los dos generales de la marina habían sido amigos durante más de tres decenios. Habían estado en Viet Nam aproximadamente durante la misma época, una experiencia fuerte y educativa para ambos, y después prestaron servicio juntos con grados de primer teniente en 1970 en el cuartel de la marina en el sudeste de Washington.

Jones expresó su disgusto porque Pace incluso quería llegar a ser el presidente. "Vas a enfrentar una debacle y ser parte de esa debacle en Iraq," dijo Jones. El prestigio mundial de Estados Unidos estaba a niveles muy bajos, similares a los de hace 50 ó 75 años. Dijo que estaba tan preocupado por Iraq y por la forma en que Rumsfeld dirigía las acciones, que se preguntaba si él mismo no debía renunciar en señal de protesta. ¿Cómo es que se pueden soportar ocho años en el Pentágono?, preguntó finalmente.

Pace dijo que alguien tenía que ser el presidente. ¿Quién más lo podría ser?

John no pudo responder. "Los asesores militares están recibiendo la influencia de los niveles políticos," afirmó. El Estado Mayor General conjunto se había "plegado" de manera indebida a Rumsfeld. "No debes ser como una cotorra posada en el hombro del Secretario."

Su preocupación era completa. Cuando los senadores John Warner y Carl Levin, presidente y un demócrata de alto nivel dentro del Comité de Servicios Armados del Senado, lo visitaron en su puesto de mando en Bélgica, Jones les contó todos los problemas. Indicó que necesitaban una nueva legislación que volviera a dar facultades a los jefes o que tuviera un poco de sentido dentro del descabellado sistema.

"Las facultades de los jefes del Estado Mayor General conjunto han sido sistemáticamente castradas por Rumsfeld," afirmó Jones.

Muy pronto, Pace se convirtió en presidente. En una entrevista, negó rotundamente que Jones le hubiera dicho que Iraq sería una debacle o que Rumsfeld había castrado sistemáticamente las facultades de los jefes del Estado Mayor General conjunto. "Es un buen amigo. Él estuvo en mi boda," dijo Pace, haciendo notar que eran amigos hacía 36 años. "Si Jim se sintiera así, él me lo diría."

Yo llamé a Jones al puesto de mando de la OTAN en Bélgica. Me dijo que le había hecho todos esos comentarios a Pace en la reunión que tuvieron en el año 2005. "Eso es lo que le dije," afirmó Jones.

En marzo del 2006, Rumsfeld invitó a seis de los asesores regulares externos del Pentágono para darles instrucciones y hacerles algunas preguntas. Uno de ellos era Ken Adelman, un viejo amigo de Rumsfeld y partidario vehemente de la guerra desde su comienzo, quien se había desilusionado totalmente por la forma en que el gobierno había manejado la situación después de la guerra. Su relación con Rumsfeld casi llegó a su fin.

"¿Cómo medirías el éxito en Iraq?" preguntó Adelman a Rumsfeld. "¿Tú sabes, para ganar la guerra?"

"Oh, hay cientos de formas," respondió Rumsfeld. "Es tan complicado que hay cientos de formas."

"Espere un momento," insistió Adelman. "Un ex jefe mío siempre decía que identificara tres o cuatro cosas, que preguntara sobre ellas, que decidiera las unidades de medidas y viera el avance logrado o, de lo contrario, nunca avanzaría." El ex jefe era el propio Rumsfeld, quien le había mencionado el tema a Adelman hacía 35 años, cuando él trabajaba para Rumsfeld en la Oficina de Oportunidades Económicas. ¿Cuáles son esas unidades de medida?, insistía Adelman.

Rumsfeld dijo que era tan complicado que no podría dar una lista de ellas. "Cientos," insistió.

Adelman consideraba que ello significaba que había una falta total de responsabilidad. Si Rumsfeld no estaba de acuerdo con ningún criterio, no se le podía decir entonces que había fallado en uno de esos criterios.

"Entonces no tiene nada," dijo Adelman y se marchó tan trastornado como nunca antes. No había ningún sentido de la responsabilidad.

El 16 de marzo, el general John Abizaid, comandante del Comando Central y, por tanto, el militar de más alta graduación en el Oriente Medio, estaba en Washington para prestar declaración ante el Comité de Servicios Armados del Senado. El general brindó una imagen cuidadosa pero optimista de la situación en Iraq. Después, fue a ver al congresista John Murtha, otrora infante de marina de 73 años de edad, que había presentado una resolución el pasado noviembre, que instaba a un redespliegue de las tropas en Iraq, tan pronto como fuera posible. Sentado a la mesa redonda oscura de madera en la oficina del congresista, Abizaid, el único comandante militar con uniforme que había participado de modo profundo en Iraq desde el comienzo y que aún se encontraba en la zona, expresó que él quería sostener una conversación franca. Según Murtha, Abizaid levantó sus dedos pulgar e índice en señal de énfasis, indicando una separación de un cuarto de pulgada entre ellos y dijo: "Estamos a esta distancia."

Rumsfeld circuló un memorando SECRETO de seis páginas el primero de mayo, en el que proponía algunas enmiendas, con el título: "Nuevo material ilustrativo sobre las instituciones y enfoques para el siglo XXI."

Era casi la última versión de los memorandos sobre "La Cadena del Ancla", que había escrito durante sus primeros meses como Secretario de Defensa en el año 2001: un reclamo de su corazón de naturaleza gerencial y burocrática. No solo era el Departamento de Defensa el que estaba enredado en la cadena de su ancla, sino también el resto del gobierno estadounidense y el mundo.

Rumsfeld dictó en el memorando: "La acusación sobre la incompetencia del gobierno de Estados Unidos es fácil de refutar si el pueblo estadounidense entiende hasta qué punto el sistema actual de gobierno hace todo lo posible por ser competente."

El miércoles, 24 de mayo del 2006, la división de inteligencia del Estado Mayor General conjunto, la J-2, circuló un estudio de inteligencia, clasificado como SECRETO, el cual mostraba que las fuerzas del terror en Iraq no estaban en retirada. Incluía las cifras sobre las tendencias que se le habían comunicado a Bush durante todo el año. Los ataques violentos se habían arreciado cada vez más. La insurgencia estaba teniendo éxito. El promedio de ataques semanales era ahora entre 700 y 800. Cada dispositivo explosivo improvisado que se encontraba —si detonaba y provocaba daños o bajas humanas o si era identificado y desactivado antes de que pudiera ocasionar daños— se contaba de todas formas como un ataque. Un gráfico que medía los ataques desde mayo del 2003 hasta mayo del 2006 mostraba descensos significativos, pero la cantidad actual de ataques era tan alta como nunca antes, más de 3 500 al mes.

Le dije a Rumsfeld que tenía entendido que la cantidad de ataques estaba creciendo.

"Es probable que sea cierto," dijo Rumsfeld. "También es probable que nuestros datos sean mejores, y estemos considerando más cosas como ataques. Un disparo al azar puede considerarse como un ataque al igual que 50 personas que mueren en algún lugar. Por tanto, tienes un gran frutero con diferentes productos: un plátano, una manzana y una naranja."

Me quedé enmudecido. Incluso con el uso más flexible y descuidado del lenguaje y una analogía, no lograba entender cómo el Secretario de Defensa podía comparar los ataques de los insurgentes con un "frutero", una metáfora que eliminaba todo tipo de urgencia o emoción. Las categorías oficiales que aparecían en los informes clasificados que Rumsfeld recibía con regularidad se referían a los dispositivos explosivos improvisados letales, los ataques a distancia con morteros y los enfrentamientos a corta distancia, como las emboscadas, los cuales estaban muy lejos de parecerse a los plátanos, las manzanas y las naranjas.

Durante una semana en mayo del 2006, los ataques iniciados por el enemigo aumentaron a 900, lo cual constituía una cifra récord. En junio, los ataques disminuyeron a cerca de 825 en una semana, pero volvieron a aumentar. En julio, eran más de 1 000 ataques a la semana, otro nuevo récord. Incluso era peor considerar que el nivel de violencia existía aún después de dos años de preparación, equipamiento y financiamiento de 263 000 soldados y policías iraquíes. El costo ascendía a 10 mil millones de dólares y había equipos de soldados estadounidenses mezclados con las unidades iraquíes durante más de un año. En igual período en 1971, después de varios años de Vietnamización, la violencia de los insurgentes tenía tendencia a decrecer y no a aumentar.

En julio del 2006, le realicé entrevistas a Rumsfeld dos tardes seguidas. Le pregunté acerca del nivel de las tropas: un problema clave y un punto de discordia. Los expedientes mostraban que el plan para invadir a Iraq incluía una cifra tope de 275 000 efectivos para el combate terrestre, incluidos cerca de 90 000 que debían llegar a Iraq algunas semanas o meses después del 19 de marzo del 2003, cuando comenzó la guerra. Rumsfeld afirmó que ese era uno de los grandes "rumores falsos" por los cuales él había decidido o había influido indebidamente para que se tomara la decisión de no enviar los 90 000 soldados. Todo dependía de las recomendaciones del general Franks, afirmó. Sin embargo, en el verano del 2006, Rumsfeld había suavizado su posición en cuanto al tema de si había suficientes soldados. "Es totalmente posible que en algún momento haya habido demasiados soldados y en otro momento demasiado pocos, porque nadie es perfecto," dijo Rumsfeld. "Mirando hacia atrás, no he visto ni he escuchado nada de otros censuradores que me indique que ellos tienen alguna razón para creer que estaban en lo cierto y nosotros estábamos equivocados. Ni tampoco puedo probar que nosotros estábamos en lo cierto y ellos estaban equivocados. Lo único que puedo decir es que ellos parecen tener más seguridad de la que puedo tener yo con la evaluación de los hechos que he realizado."

Al preguntarle sobre la batalla con la insurgencia iraquí, Rumsfeld respondió que "pudiera tardar entre 8 y 10 años. Las insurgencias tienden a hacer eso." En sentido general, él dijo: "Nuestra estrategia de retirada incluye el tener a un gobierno y a unas fuerzas de seguridad iraquíes que sean capaces de controlar y reducir a un menor nivel la insurgencia, y finalmente obtener la victoria contra la insurgencia y reprimirla con el paso del tiempo. Sin embargo, ese pudiera ser un período en el que muy bien podemos no necesitar grandes cantidades de personal allá."

Le dije que tenía entendido que el general George W. Casey, hijo, el comandante de más alta graduación en el terreno en Iraq, había informado que la insurgencia no había sido neutralizada —un objetivo clave del plan de su campaña—, sino solo contenida. Después de un poco de juego de palabras característico, pude preguntarle directamente: ¿Usted está de acuerdo con que se ha neutralizado?

"Es evidente que no," respondió Rumsfeld.

¿Solo ha sido contenida?

"Sí," respondió. "Hasta ahora."

Entonces le leí un documento de evaluación del 24 de mayo del 2006 que decía: "la insurgencia sunita árabe está ganando fuerza y elevando su capacidad." Le pregunté: ¿Eso le parece bien a usted?

Esa era una de las preguntas clave que había que hacerse en una guerra. ¿Acaso el otro bando está "ganando fuerza y elevando su capacidad"? El general Casey, la división de inteligencia del Estado Mayor General conjunto y la CIA habían dicho de manera categórica que la insurgencia estaba ganando fuerza. Es evidente que Rumsfeld lo sabía. También le mencioné una lista de 29 preguntas que le había enviado por adelantado, y sé que al menos él le había dedicado una hora del día anterior a la preparación para la entrevista.

¿Cuándo fue eso?, preguntó Rumsfeld.

Hace seis semanas, le respondí. La pregunta sobre la mesa era si él estaba de acuerdo o no con que la insurgencia en la guerra de Iraq estaba ganando fuerza. Estaba preparado para un momento al puro estilo Rumsfeld, y no me decepcionó.

"¡Caramba! No sé," respondió el Secretario de Defensa. "No quiero hacer comentarios sobre eso. Leo tantos de esos informes de inteligencia," —yo nunca dije que era un informe de inteligencia— "y son demasiados. En un día determinado, puedo ver informes de una u otra agencia, entonces le preguntaré a Casey o a Abizaid lo que piensan al respecto, o a Pete Pace. ¿Ese es tu punto de vista? Intentaré e indagaré y veré lo que piensan las personas. Pero eso cambia de un mes a otro. No voy a volver y decir que estoy de acuerdo o en desacuerdo con algo como eso."

Él estaba en lo cierto al decir que podía haber cambios de un mes a otro, pero —como era de su conocimiento— la evaluación y la tendencia general eran visibles, perceptibles y considerablemente peores.

Le pregunté a Rumsfeld cuál era la perspectiva mejor y más optimista para el logro de un resultado positivo en Iraq.

"Este negocio es feo," respondió. "Es duro. No existe el término mejor. Es una cuesta larga y difícil, creo que escribí hace algunos años. Estamos enfrentando una serie de desafíos que difieren de lo que nuestro país puede entender. Difieren de lo que nuestro Congreso puede entender. Difieren de lo que nuestro gobierno puede entender; es muy probable que una gran parte de nuestro gobierno lo entienda y esté organizado, entrenado o equipado para enfrentarlo o encararlo. Estamos lidiando con enemigos que pueden penetrar nuestros círculos." El enemigo puede moverse con rapidez, afirmó. "No tiene parlamentos ni sistemas burocráticos ni propiedades que defender, para interactuar, lidiar o enfrentar. Pueden hacer lo que desean. No tienen que responder por sus mentiras o por el asesinato de hombres, mujeres y niños inocentes."

"Hay algo en las decisiones políticas en Estados Unidos, no pueden aceptar al enemigo asesinando a hombres, mujeres y niños inocentes, y decapitando a personas, sin embargo, no son tolerantes con el soldado que hace algo que no debió hacer."

¿Es usted optimista?, le pregunté.

Rumsfeld me miró y continuó. Tres de sus colaboradores que estaban sentados con nosotros a la mesa en su despacho no pudieron evitar el sentirse sorprendidos al ver cómo Rumsfeld continuaba sin responder a mi pregunta.

"Estamos luchando en la primera guerra en la historia de este nuevo siglo," continuó diciendo, "y con todas estas nuevas realidades, con una organización de la era industrial en un entorno que no se ha adaptado ni ajustado, un entorno público que no se ha adaptado ni ajustado."

Al final de la segunda entrevista, cité al ex secretario de Defensa, Robert McNamara, quien afirmó: "Todo comandante militar que sea honesto con usted, dirá que ha cometido errores que han costado vidas."

¡Aja!, dijo Rumsfeld.

¿Eso es correcto?

"No sé. Supongo que un comandante militar..."

"Que es usted," lo interrumpí.

"No, no lo soy," dijo el Secretario de Defensa.

"Sí, señor," dije.

"No, no. Bueno."

"Sí. Sí." Dije yo levantando mi mano al aire y mostrando su jerarquía. "Es comandante en jefe, Secretario de Defensa, comandante combatiente."

"Puedo ver a un comandante militar vestido de uniforme, participando en un conflicto y teniendo que tomar decisiones que pueden dar como resultado que personas vivan o mueran y eso pudiera ser una verdad. Por cierto, veamos la línea de mando en la parte civil, la del presidente y la mía; usted pudiera, sin dirección alguna, a dos o tres pasos de distancia, presentar sus argumentos."

¿Sin dirección alguna? ¿A dos o tres pasos de distancia? Era inexplicable. Rumsfeld había dedicado tiempo a insistir en la línea de mando. Él era el que tenía el control, no el Estado Mayor General conjunto, ni el ejército uniformado, ni el Consejo de Seguridad Nacional ni su personal, ni los críticos, ni los censuradores. ¿Cómo es que él no podía ver cuál era su función y responsabilidad?

No pudiera pensar en nada más que decir.

Bill Murphy, hijo, y Christine Parthemore realizaron contribuciones a este artículo.

Adaptado de "Estado de Negación", escrito por Bob Woodward. Publicado por Simon & Shuster.

© 2006 Bob Woodward. Nota del autor: Casi toda la información que aparece en "Estado de Negación" ha sido tomada de entrevistas realizadas al equipo de Seguridad Nacional del presidente Bush, sus vicejefes y otros actores de alto nivel importantes en el gobierno, responsables del ejército, la diplomacia y de los servicios de inteligencia en la guerra en Iraq.

Woodward es uno de los periodistas más conocidos de Estados Unidos, gracias principalmente a su trabajo en ayudar a destapar el escándalo del Watergate.

La comunidad internacional condena la prueba nuclear de Corea del Norte y pide la acción inmediata de la ONU

 
Efe. Seúl
La comunidad internacional condenó hoy la prueba nuclear llevada a cabo por el régimen de Corea del Norte, y los Gobiernos de Seúl, Japón y EEUU han pedido una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para dar una respuesta a Pyongyang.

Corea del Norte efectuó hoy "con éxito" una prueba nuclear subterránea, según anunció la Agencia Central de Noticias del régimen comunista en un comunicado, mientras que el Ministerio de Defensa surcoreano indicó que el test se llevó a cabo en la localidad de Hwadaeri a las 10.36 hora local (01.36 GMT).

Posteriormente, un portavoz del ministerio de Defensa ruso confirmó que "las instalaciones de control nuclear de Rusia establecieron que a las 01.35 GMT tuvo lugar una explosión atómica en Corea del Norte. Fue un ensayo subterráneo". Las reacciones de condena no se hicieron esperar, especialmente en la región. Japón y EEUU, han pedido una reunión urgente del Consejo de Seguridad, mientras que es unánime la opinión de que se trata de una provocación.

El Gobierno de Seúl calificó de "provocación intolerable" la prueba nuclear realizada por Corea del Norte" y ordenó la suspensión del envío de ayuda de emergencia al país comunista como muestra de "firmeza" ante la grave situación.

La prueba fue detectada por los servicios de inteligencia de Corea del Sur, cuyo presidente, Roh Moo-hyun, convocó reunión de urgencia del Consejo de Seguridad Nacional y puso en alerta al Ejército surcoreano. Japón pidió una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en la que se condene la prueba nuclear realizada este lunes por el régimen comunista y que, según Tokio, supone una "grave amenaza" para la paz internacional.

"Hemos acordado seguir con atención la situación y trabajar juntos para llevar este asunto ante Naciones Unidas de cara a posteriores acciones", dijo el embajador de Estados Unidos en Japón, Thomas Schieffer. En Washington, el Gobierno de EEUU calificó de "provocación" la prueba nuclear surcoreana, y el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, señaló que el país "reafirma su compromiso para proteger y defender a sus aliados en la región".

Por su parte, China dijo estar "resueltamente en contra" de la prueba nuclear efectuada por Corea del Norte y pidió "firmemente" al régimen de Pyongyang que cumpla su compromiso de "desnuclearización en la península coreana". "La República Popular Democrática de Corea ha ignorado la oposición de la comunidad internacional y efectuó de manera flagrante una prueba nuclear. El Gobierno chino está resueltamente en contra", según un comunicado del Ministerio chino de Exteriores.

Rusia condenó también el ensayo nuclear efectuado por Corea del Norte, urgió a Pyongyang que retorne al Tratado de No Proliferación Nuclear (TPN) y llamó a consultas al embajador norcoreano en Moscú. "Al anunciar un exitoso ensayo nuclear, Pyongyang menospreció la voluntad de la comunidad internacional, que está interesada en una península coreana libre de armas nucleares", aseguró Mijaíl Kaminin, portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

La Presidencia de la Unión Europea (UE), que este semestre ejerce Finlandia, condenó duramente la prueba nuclear e instó a Corea del Norte a abandonar "todas las armas y programas nucleares". "La UE está trabajando en cooperación con la comunidad internacional para dar una respuesta contundente a este acto de provocación", advirtió la presidencia de los Veinticinco en un comunicado, en el que se indica que la prueba "pone en grave peligro la estabilidad regional y representa una seria amenaza a la paz y seguridad internacional".
 
El primer ministro británico, Tony Blair, calificó de "acto completamente irresponsable" la prueba nuclear de Corea del Norte y afirmó que este "acto de desafío" demuestra "la indiferencia de Corea del Norte ante las preocupaciones de sus vecinos y de la comunidad internacional".

España también condenó la prueba nuclear norcoreana, que fue calificada por el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, de "grave provocación", e instó a ese país a que "regrese de forma inmediata a la negociación diplomática".

A ese respecto, Corea del Norte abandonó las conversaciones con EEUU, Rusia, China, Japón y Corea del Sur en noviembre de 2005, y la comunidad internacional presiona al Gobierno de Pyongyang para que desista de sus ambiciones nucleares. Los Gobiernos de Australia y Nueva Zelanda se unieron a las voces de condena y según el primer ministro australiano, John Howard, "la prueba ha desestabilizado la región y erosionado la propia seguridad de Corea del Norte".

La India, país que dispone de armas nucleares, "deploró" también la decisión norcoreana de efectuar una prueba nuclear, de la que el portavoz del Ministerio indio de Exteriores, Navtej Sarna, dijo que "pone en riesgo" la paz y la estabilidad en toda la región. El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, pidió una "reacción decidida" del Consejo de Seguridad de la ONU e instó a Pyongyang a regresar a la mesa de negociaciones.

También el ministro sueco de Asuntos Exteriores, Carl Bildt, calificó la prueba nuclear de "grave y consciente provocación contra toda la comunidad internacional".

08 octubre, 2006

Marruecos rechaza el informe de la ONU a favor de la autodeterminacion del Sáhara


El Gobierno de Marruecos expreso su preocupación y su rechazo por el contenido del informe redactado por el Alto Comisionado de Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos que pide la autodeterminación en el Sáhara Occidental sin más dilación.


AGENCIAS. Rabat/ Naciones Unidas

La delegación del Alto Comisionado de la ONU visitó las ciudades del Sáhara Occidental, sobre todo El Aaiun en mayo pasado, después de visitar también los campamentos de Tinduf en Argelia, y criticó la gestión de Marruecos. Tras conocer el contenido del informe, el ministro marroquí de Exteriores, Mohamed Ben Aissa, acusó a los redactores del documento de apoyar la tesis del Polisario y Argelia.

El jefe del diplomacia alauí envió el pasado sábado una carta enviada al máximo responsable del Alto Comisionado de la ONU, Luise Arbour, para señalar que “el gobierno marroquí no está de acuerdo con el contenido de este informe por inclinarse a favor de Argelia y el Polisario”. A su juicio, “el informe está desequilibrado porque dedica gran parte al Sáhara marroquí y pone el énfasis sobre la autodeterminación sin mencionar el progreso notable y total de los derechos políticos, económicos y culturales".

Además, "las violaciones de derechos humanos en el Sáhara Occidental son infundadas, en cambio no se hizo nada para averiguar las violaciones de derechos humanos en los campamentos de Tinduf”, lamentó Ben Aissa. En su opinión, “la situación en los campamentos de Tinduf fue abordada con una ligereza incomprensible, la misión regional del alto comisionado no acertó por su parcialidad”.

Por ello, Rabat instó a la ONU a reconsiderar el análisis y los resultados de este informe porque está muy politizado porque el Alto Comisionado de Derechos Humanos utiliza unos términos que inconvenientes como la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), denominación no utilizada en ningún documento de la ONU, y la autodeterminación. El informe fue redactado en junio pasado y enviado a las partes implicadas en el conflicto del Sáhara Occidental, aunque presentado públicamente.

"Jugando con fuego"

Por su parte, el Frente Polisario reclamó el pasado sábado de nuevo ante la ONU un referendo de autodeterminación "justo, libre y organizado por las Naciones Unidas" en el Sáhara Occidental. El representante del Polisario ante la ONU, Ahmed Bujari, se dirigió al Comité de Descolonización de la Asamblea General, que como cada año trata durante estos días la cuestión saharaui.

Bujari rechazó categóricamente el plan de autonomía diseñado por Marruecos y dijo que el pueblo saharaui es el "único depositario" de su soberanía. En este sentido, indicó que el pueblo saharaui es el único legitimado por la Carta de la ONU y de la Unión Africana a decidir su futuro, a través de un referéndum de autodeterminación "justo, libre y organizado por las Naciones Unidas".

"Si este pueblo decide ser parte de Marruecos, es su derecho y debe ser respetado. En el supuesto que Rabat otorgue o no un estatus administrativo autonómico se convertiría en un asunto interno marroquí, que no lo es", indicó. El representante del Polisario indicó que el reino marroquí debe darse cuenta que desechar el Plan de Arreglo y el Plan Baker -ambos contemplan la celebración de un referéndum- implica necesariamente poner fin al alto al fuego que las partes habían acordado.

"Marruecos está jugando nuevamente con fuego, abusando de sus relaciones bilaterales con ciertas capitales, y podría terminar empujando el pueblo saharaui y a la región a una situación de extrema tensión y riesgos que se ha querido evitar hasta ahora", advirtió. "Para el Frente Polisario, la vía del referéndum de autodeterminación es algo esencial, irrenunciable y no negociable", aseveró.

Por su parte, el embajador marroquí ante la ONU, El Mostafa Sahel, arremetió contra Argelia, país que apoya al Polisario, por su "oposición dinámica encaminada a negar a Marruecos su legítimo derecho de recobrar su integridad territorial". Remarcó que "el proceso de recuperación territorial marroquí ya se hubiera completado, si Argelia no hubiera interferido de una manera extraña, enigmática y hostil".

Tras expresar la voluntad de Marruecos de colaborar con la ONU, Sahel indicó que las soluciones para resolver la disputa territorial no han producido resultados. En este sentido, dijo que el Plan de Arreglo fue declarado inaplicable por la propia ONU, mientras que el Plan Baker no logró el consentimiento de las partes, una condición "sine qua non" para su implementación.

De este modo, manifestó que el Consejo de Seguridad ha puesto los fundamentos para una "nueva dinámica", en base a la búsqueda de una solución política en la disputa regional. "Desafortunadamente esta dinámica ha sido frustrada por Argelia", señaló el diplomático, quien acusó al gobierno argelino de falta de cooperación con los enviados especiales de la ONU sobre el Sahara.

Ante el actual estancamiento, señaló que el Reino alauí ha presentado numerosas iniciativas, entre ellas la propuesta para un estatus autonómico "viable, creíble y definitivo para los habitantes de la región". Este plan autonómico permite a los saharauis "gestionar sus asuntos en el marco de la soberanía, la unidad nacional y la integridad territorial de Marruecos".

El embajador marroquí resaltó que esta propuesta demuestra "la determinación de Marruecos de responder a las legítimas aspiraciones de los habitantes de esta parte de su territorio". "En lugar de combatirla, debería ser una inspiración para Argelia que afronta también particularidades y reclamos locales desatendidos", agregó.

Periodista rusa asesinada preparaba artículo sobre tortura en Chechenia

Agencias

La periodista rusa Anna Politkovskaya, asesinada el sábado en Moscú, tenía en preparación un artículo sobre la tortura en Chechenia que debía ser publicado mañana, informó hoy el diario donde trabajaba, Novaia Gazeta.
 
"Esperábamos un artículo para la edición de mañana, debía escribir, y no excluimos que ya lo hubiese hecho", dijo a la televisión NTV Vitaly Yaroshevsky, subdirector del periódico.
 
Dmitry Muratov, director del diario, sostuvo que la periodista tenía "fotografías muy importantes" para demostrar las afirmaciones de su artículo.
Politkovskaya, de 48 años, mantuvo una posición crítica a la política rusa sobre Chechenia y fue defensora de la libertad de información en su país.
Ayer fue encontrada muerta en el ascensor del edificio donde vivía, con varios impactos de bala.
 
Politkóvskaya, que nació en Nueva York en 1958, era considerada la periodista más crítica con la política del presidente ruso, Vladimir Putin, especialmente sobre temas relacionados con Chechenia y el Cáucaso Norte ruso.

La periodista había confesado en varias ocasiones haber recibido amenazas de muerte de los servicios secretos rusos, el Ejército y otras agencias de seguridad del Estado a las que había criticado con dureza en sus artículos.

Autora de varios libros, traducidos a varios idiomas, entre ellos el español, comenzó a trabajar como periodista en el diario "Izvestia" en 1982 y desde 1999 escribía para "Nóvaya Gazeta", la publicación más crítica con el Kremlin.

Anna Politkovskaya presentó en febrero de 2005 en Madrid su libro "La Rusia de Putin", y ha publicado otros dos libros en España, "Terror en Chechenia" y "Una guerra sucia", ambos en 2003, y en 2005 recibió el premio Vázquez Montalbán de Periodismo Internacional

07 octubre, 2006

Se dispara el contrabando de material radiactivo, según «The Times»


Londres

El decomiso de material radiactivo susceptible de convertirse en una «bomba sucia» en manos terroristas se ha duplicado en los últimos cuatro años, publicó ayer el diario británico «The Times».

Desde 2002 se han practicado más de trescientas detenciones de contrabandistas de ese tipo de material, según revelan los datos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

El año pasado se registraron 103 casos de tráfico ilícito de material nuclear, treinta menos en 1996, 58 en el año 2002, 90 en 2003 y 130 en 2004, añade el periódico.

La mayor parte de esas detenciones se ha producido en Europa, señala el periódico, según el cual la organización islámica Al Qaeda está intensificando sus esfuerzos para conseguir una bomba radiactiva. El año pasado, los servicios de seguridad occidentales frustraron dieciséis intentos de contrabando de plutonio o uranio.

En dos ocasiones se registraron desapariciones de pequeñas cantidades de uranio muy enriquecido, agrega.

La UE entregará a las agencias de EEUU los datos de sus pasajeros aéreos

 

Las agencias estadounidenses con atribuciones antiterroristas tendrán un acceso más fácil a los datos personales de los pasajeros que vuelen a Estados Unidos a bordo de aerolíneas europeas, según el acuerdo provisional alcanzado este viernes entre la Unión Europea y Washington.


EFE. Luxemburgo

El acuerdo, que pone fin al vacío legal que afrontaban las aerolíneas europeas, establece que las autoridades de Washington dejarán de entrar, en un futuro próximo, en los sistemas de las aerolíneas europeas para extraer esos datos.

El compromiso supone que "garantizamos la continuidad legal" de los vuelos transatlánticos, destacó el comisario europeo de Justicia, Seguridad y Libertades, Franco Frattini, en una conferencia de prensa.

Los datos serán 34 por pasajero -entre otros, la dirección, número de teléfono, fecha de reserva, historial de viajes o si se trata de un billete de ida-, y serán entregados a la Oficina de Aduanas y Fronteras (BCP), del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

Sin embargo, el texto señala que las provisiones legales anexas autorizan al DHS a añadir más datos a los 34 establecidos "si esos datos son necesarios".

A su vez, este departamento facilitará, caso por caso, los datos a otras agencias de seguridad estadounidenses que trabajen en la lucha antiterrorista, pero el texto no precisa cuáles son esas entidades.

Esa posibilidad ya existía en el anterior acuerdo de 2004, anulado por el Tribunal de Justicia de la UE en mayo pasado debido a cuestiones técnicas, pero ahora el traslado de los datos a otras agencias será más fácil.

"No hablamos de dar más datos ni de hacer más intercambios, sino de hacer más fácil la transmisión de datos a otras agencias", señaló Frattini.

El director general de Justicia, Seguridad y Libertades en la Comisión Europea, Jonathan Faull, uno de los principales negociadores del acuerdo, explicó que "teníamos que aceptar las exigencias de la legislación estadounidense", que ha sufrido cambios desde 2004, y que afectan también a las aerolíneas de EEUU.

Aunque las demás agencias no se mencionan en el texto, Faull reconoció que una de ellas sería el FBI (policía federal con atribuciones antiterroristas).

Según la UE, los estadounidenses se han comprometido a garantizar la privacidad de la información personal de los pasajeros que pasen a otros organismos.

"Aceptamos la divulgación de los datos a otras agencias si tienen estándares comparables de protección", afirmó Frattini, quien explicó que hay "un nuevo principio de disponibilidad" de la información dentro de los mismos parámetros de seguridad de la privacidad.

Sin embargo, las autoridades de EEUU mantendrán la posibilidad de compartir los datos con otros países terceros "cuando sea necesario" por motivos policiales, dijo Faull.

El texto menciona el objetivo estadounidense de poder almacenar los datos durante más de los 3,5 años previstos actualmente, con el argumento de que información más antigua que esa cifra "puede ser crucial" para identificar vínculos entre presuntos terroristas.

Como el acuerdo habrá expirado antes de que los datos en poder de EEUU tengan que ser destruidos según las obligaciones de este compromiso, el período de retención formará parte de la discusión del futuro acuerdo definitivo.

Otra novedad es que las autoridades estadounidenses no tendrán la capacidad de acceso a los sistemas informáticos de la aerolíneas para extraer los datos, sino que serán las propias compañías aéreas las que enviarán la información a EEUU.

Sin embargo, la aplicación de este cambio esperará hasta que se ultimen los sistemas técnicos imprescindibles, y los primeros ensayos están previstos para finales de año.

A partir de entonces "no habrá acceso directo" estadounidense a los ordenadores de las aerolíneas europeas, destacó Frattini.

El acuerdo "hace posible dar los datos a las autoridades de EEUU y a la vez garantizar la protección de los datos", señaló la ministra de Justicia de Finlandia, Leena Luhtanen, en nombre de la presidencia de la UE.

El nuevo acuerdo, que ha recibido el visto bueno inicial de los embajadores ante la UE de los 25 estados miembros, será enviado a las capitales comunitarias y aprobado formalmente por el Consejo de Ministros, posiblemente la semana próxima.

Aunque se aplicará de forma inmediata, será de forma provisional, ya que algunos países de la UE deben someterlo al procedimiento de aprobación parlamentaria.

Este compromiso es provisional porque será válido hasta finales de julio de 2007, cuando se prevé que Washington y Bruselas hayan cerrado un pacto de carácter permanente.

Las nuevas negociaciones comenzarán rápidamente, y se espera que las conversaciones preparatorias comiencen en la visita de la troika comunitaria de Justicia e Interior a Washington, prevista para el 6 de noviembre.

04 octubre, 2006

China e India: ¿poco explotados?


Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo
 
 
China es la segunda potencia importadora en México.
 
Con sus altas tasas de crecimiento, China e India, no sólo están contribuyendo a mantener el equilibrio económico mundial, sino también generando una creciente y abultada demanda por materia prima en los mercados mundiales.

Hoy, China crece a una tasa anual cercana al 10% y ocupa el cuarto lugar entre las economías más importantes del mundo, detrás de Estados Unidos, Japón y Alemania, mientras que India crece al 8% y ocupa el octavo puesto en el mismo ranking.

Se hace lógico pensar entonces que economías que crecen a un ritmo tan acelerado (las tasas son altísimas si se las compara con el entre 2% y 4% que mantienen en promedio los países desarrollados), deban recurrir al intercambio comercial para abastecerse de la materia prima necesaria hacer frente a tan explosivo crecimiento.

Sin embargo, pese a que los países de América Latina y el Caribe han sido tradicionalmente exportadores de materia prima como soja, uvas o carne, no les han sacado el jugo a esos dos potenciales socios comerciales.

Así lo dice el más reciente informe de la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, titulado ¿Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe 2005-2006
 
Podría ser mayor
 
La fuerte necesidad por la materia prima ha convertido a China en la tercera mayor potencia importadora a nivel mundial, en 2005, y ubicado a India en el lugar 17.
 
Y, si bien los lazos comerciales entre América Latina y esas dos potencias se han incrementado en los últimos quince años, estos han sido, según la CEPAL, poco explotados.
 
Un 45% de las uvas de China provienen de Chile.
 
Las exportaciones de los países de América Latina y el Caribe hacia China superaron los US$19 mil millones en 2005, pero la cifra equivale a apenas el 3,5% de las exportaciones totales de la región.
 
China importa materia prima principalmente de Brasil, Chile, Argentina, Perú y México.
 
El 60% de la soja que China consume proviene de Brasil y Argentina. Perú y Chile la proveen con el 80% de sus necesidades de harina de pescado, mientras que de Chile viene el 45% de las uvas que consume y el 69% del despojo de aves en trozos proviene de Argentina y Brasil.
 
China compra soja y acero de Brasil, así como también, porotos (frijoles) y aceite de soja a Argentina, entre otras materias primas.
Con India, el intercambio comercial en el mismo año fue mucho menor. Las exportaciones de la región alcanzaron los US$3 mil millones, es decir, apenas el 0,5% del total exportado por América Latina y el Caribe en 2005.
 
La materia prima que necesita India proviene principalmente de Brasil, Chile, Argentina y México.
Asimétrico y complementario
 
Hasta el momento, el intercambio comercial entre China y América del Sur, dice el informe, ha sido complementario. Es decir, la región exporta productos primarios e importa manufacturas.
 
Con México y América Central, el comercio es más asimétrico. Estos países importan más de China que los que exportan.
 
Por ejemplo, mientras las exportaciones totales de México hacia China representan apenas el 1% del total que el país exporta en el año; la super potencia representa el segundo mayor origen de las importaciones mexicanas.
¿Cómo mejorar el comercio?
 
La CEPAL afirma en su informe que el intercambio podría ser mayor si la región tomara ventaja de la creciente necesidad de materia prima de China e India y buscara la complementariedad productiva.
 
Se han firmado acuerdos comerciales entre los líderes. ¿Son suficientes?
A grandes líneas, orientando su producción con el uso de la tecnología hacia las necesidades cada vez más crecientes de estas dos super potencias.
 
La CEPAL asegura que los acuerdos comerciales como el ya firmado entre Chile y China, y el negociado entre India y Mercosur, son un buen primer paso, pero que estos requieren de una mayor profundización y alcance.
La institución recomienda a México y América Central mantener un comercio intra-industrial más intenso con China e India, orientado a la incorporación de nuevas tecnologías.
 
¿Un arma de doble filo?
 
Es evidente que, por su materia prima, Latinoamérica es una manzana jugosa para China e India. Y que la región también se beneficia de esa creciente demanda.
 
Sin embargo, no hay que olvidar que China e India son dos superpotencias que tienen la capacidad de inundar los mercados con productos manufacturados elaborados a muy bajo costo (mano de obra barata).
Es por eso que el desafía para la región estará en lograr acuerdos inteligentes y que favorezcan a nuestras economías, sin dejar que las relaciones comerciales entre China, India y Latinoamérica se conviertan en el clásico ejemplo del gato y el ratón.

03 octubre, 2006

EL EXILIO COMO PEDESTAL

 

Alejandro Armengol

HAY EN MIAMI un grupo de individuos empeñados en mostrar, a los cubanos y al mundo, un exilio envenenado en el revanchismo, la estupidez y la intransigencia. Al frente de organizaciones con nombres pomposos —como Unidad Cubana y Foro Patriótico Cubano— se autoproclaman los líderes de una oposición “total y vertical” al régimen de La Habana.

No sólo resultan inofensivos al gobierno que pretenden combatir, sino que sirven de alimento fácil y diario para las críticas a la comunidad cubana por parte de La Habana. Su ineptitud para influir en algún tipo de cambio en la Isla es superada con creces por el daño que le hacen a la imagen del exilio.

Personas que no admiten una opinión en contra —basta escucharlos en la radio de Miami—, pretenden impulsar la creación de una sociedad democrática en Cuba.

Más allá del saludable fin terapéutico y de entretenimiento que proporcionan a sus seguidores y oyentes —quienes sin gastar un centavo encuentran un foro en que expresar desde las frustraciones y las viejas rencillas a los justos deseos de regresar a la patria, acumulados durante décadas— poco logran, salvo alimentar sueños.

En este sentido cumplen la función social —y hasta humanitaria— de brindar satisfacción y consuelo a una parte del exilio que se aferra al pasado. Pero sus intenciones van más allá de la tertulia, la reunión en el café y la conversación de esquina. Los principales dirigentes de estas organizaciones aspiran, de una manera o de otra, a influir en el futuro de Cuba.

Este último objetivo no lo han logrado nunca y ahora cuentan con menos esperanzas que antes para alcanzarlo. Sin embargo, su influencia negativa se ha hecho sentir en la política local y en la aprobación de medidas —especialmente desde la llegada del presidente George W. Bush al poder— que en nada han contribuido al avance de las condiciones para un cambio en la Isla.

Con una obstinación invulnerable al paso del tiempo, quienes pretenden representar al exilio apelando a fórmulas gastadas y alimentando rencores no se cansan de repetir que ha llegado el momento de la unidad y que está cerca el día en que ellos puedan regresar a Cuba para jugar un papel fundamental en los destinos de la nación. Día a día ajustan su discurso para obviar las señales en contra, pasar por alto los llamados a la discreción de sus propios aliados en Washington y olvidar hoy lo que ayer indicaron era una prueba irrebatible de la certeza de sus opiniones.

Nada detiene a estos “líderes del exilio”: ni las declaraciones de la Casa Blanca de que son los residentes de la Isla quienes deben decidir sobre su futuro, ni la situación internacional favorable al régimen y mucho menos la pasividad actual existente en Cuba.

Proclaman que su victoria está cerca sin detenerse en las noticias, aferrados a un plan inútil y una visión cada vez más alejada de la realidad cubana.
Esclavos de lo que vienen repitiendo año tras año, no tratan de ajustar su estrategia a las condiciones actuales, desprecian cualquier táctica que se aparte de su discurso aburrido y rechazan los puntos de vista ajenos con el fervor de los iluminados.

Sin embargo, tanta supuesta pasión por la “causa cubana” no les impide mantener su estilo de vida acomodada, alejada de los sacrificios a que se ve sometido un exiliado cualquiera, en los más diversos lugares del mundo, que sólo piensa en su país. La referencia constante a José Martí no ha significado nunca —para estos señores de la guerra contra Castro— el imitar su ejemplo.

El exilio como un pedestal desde donde alcanzar los mayores beneficios personales.

02 octubre, 2006

Gorbachov: Estados Unidos ya no es un país democrático

 
Entre sus críticas, el ex líder de la desaparecida URSS también apuntó al actual presidente ruso Vladimir Putin, de quien dijo que realiza "una democracia a su manera".

El último presidente soviético, Mijail Gorbachov, señaló que ya no se puede hablar de Estados Unidos como un país democrático y que es inaceptable que se ocupe de todos los problemas del mundo.

Según el ex mandatario, el país que gobierna George W. Bush debe "respaldarse más en las instituciones internacionales y en la opinión pública, y no sólo en sus aliados".

Además, Gorbachov, quien celebra su cumpleaños 75 en Croacia, indicó que una de las mayores amenazas del mundo moderno son las armas nucleares. "A fines del siglo XX, el 90 por ciento estaban en posesión de la Unión Soviética y Estados Unidos, mientras que hoy las poseen más de 30 países", afirmó.

Respecto al terrorismo, el ex líder soviético consideró que el problema radica en la brecha, cada vez mayor, entre ricos y pobres, y en el hecho de que millones de personas padecen hambre.

En cuanto a Afganistán, Gorbachov aseguró que después de la retirada de las fuerzas soviéticas de aquel país en la década de los 80, él habría querido que ese país fuera neutral. "Los americanos no nos creían y eso llevó a la aparición de los talibanes", manifestó.

Asimismo, agregó que el actual presidente ruso, Vladimir Putin, es un demócrata, pero que desea realizar "la democracia a su manera" ya que heredó un "caos" de su antecesor, Boris Yeltsin.

Por otra parte, a través de un video enviado a la reunión, George Bush padre calificó a Gorbachov como "héroe de la transición" y hombre "cuyo deseo por cambiar el mundo es glorioso". (EFE)

El Tribunal Supremo rechaza revisar la retirada de la nacionalidad americana a un guarda nazi

 
NUEVA YORK, 2 (del corresponsal de EUROPA PRESS Carlos López)

El Tribunal Supremo norteamericano apoyó hoy la decisión de un tribunal de apelación que retiró la nacionidad estadounidense a un antiguo guarda de un campo de concentración nazi cuya ciudadanía había sido anulada por decisión del Departamento de Estado norteamericano.

John Hansl vive en Del Moines (Iowa) y fue miembro de las SS alemanas ocupando un puesto de guarda en el campo de concentración de Sachsenhausen en Alemania y en Natzweiler en Francia entre los años 1943 y 1944.

La defensa del acusado mantiene que Hansl no ocultó su pertenencia a las SS durante su solicitud de visado para entrar en Estados Unidos y subrayó que este ex miembro de las SS no había colaborado en la captura de los perseguidos por el movimiento nazi.

Un tribunal de apelaciones había decidido con anterioridad apoyar la decisión de un tribunal inferior de retirar la nacionalidad estadounidense de Hansl basándose en que aunque no persiguió a prisioneros trabajó como guarda armado con órdenes de disparar a aquellos que intentaban huir.

01 octubre, 2006

Confiscan miles de documentos a presos de Guantánamo

 

WASHINGTON, 28 de septiembre.— Los militares estadounidenses han confiscado miles de documentos de los detenidos en Guantánamo, entre ellos correspondencias de los abogados y sus clientes, con lo que obstaculizan la capacidad de los reos de refutar las acusaciones, según lo mostró una audiencia en la que estuvieron la AP y otros medios de prensa extranjeros.

Ya ni siquiera les permiten las fotos de familia.

El Servicio de Investigaciones Penales Navales confiscó los documentos, mientras "investiga" si los suicidios de tres prisioneros en junio fueron alentados por terceras personas o contaron con la ayuda de alguien.

Los representantes legales de los detenidos sostienen que los militares están transgrediendo el derecho de los prisioneros a la confidencialidad con sus defensores, y exacerbando el aislamiento de los presos al apoderarse de las fotografías de sus familiares y de otros objetos personales.

"Los abogados que trabajan en Guantánamo nunca han pensado que pueden decirles a sus clientes con total seguridad que las comunicaciones abogado-cliente son verdaderamente confidenciales'', expresó el letrado Joshua Colangelo-Bryan en un mensaje de correo electrónico.

Kissinger pudo haber evitado el asesinato de Letelier

 

GABRIEL MOLINA

Funcionarios del Gobierno de Estados Unidos tuvieron en sus manos evitar el asesinato de Orlando Letelier, pero inexplicablemente no lo hicieron, según documentos desclasificados el miércoles 20 de septiembre por el Archivo Nacional de Seguridad.

Orlando Letelier había ocupado varios puestos en el Gobierno de Salvador Allende y era el superior de Augusto Pinochet en el momento del golpe fascista de septiembre del 73. En Washington, sobresalía como la figura más prominente de la oposición a la dictadura, cuando Pinochet orientó su asesinato.

En vísperas del aniversario 30 del atentado terrorista en Washington, donde perdieron la vida el ex Canciller chileno y su secretaria norteamericana, se conoció que Henry Kissinger, secretario de Estado del Gobierno, había encargado a los embajadores en los países partícipes del Plan Cóndor que demandasen de esos gobernantes el cese de los asesinatos políticos.

Pero la orden fue dejada sin efecto el 20 de septiembre, justo el día antes de que gánsteres cubanos y norteamericanos como Michael Townsend, Orlando Bosch, Guillermo Novo Sampoll, y otros, hicieran explotar la bomba del auto en que circulaban Letelier y Ronni Moffitt por Sheridan Circle, en pleno centro de la capital federal del poderoso país. El criminal atentado fue orientado por el general Pinochet.

El archivo desclasificó un memorándum a Kissinger en que se reportaba un acercamiento de la CIA, durante los primeros días de octubre del 76, al jefe de la policía secreta chilena, general Manuel Contreras, sobre los complots asesinos de la Operación Cóndor. El memo secreto, escrito por Harry Schlaudeman, segundo de Kissinger, hacía notar que Contreras negó otro propósito a la Operación Cóndor que el de intercambiar información de Inteligencia. Pero a pesar del enorme impacto que el atentado terrorista produjo en el mundo, ya que no habían respetado ni siquiera ese sagrado santuario, no se hacía la más mínima mención de discusión con Contreras, que era considerado el más probable perpetrador, tanto, que un jurado de Estados Unidos lo acusó en 1978 de dirigir el alevoso ataque. Posteriormente, Contreras admitió su culpabilidad y la de los ejecutores cubanos y norteamericanos.

Sin embargo, unos días antes del atentado, el 23 de agosto de ese año, la Oficina de Kissinger envió un cuidadosamente abordado mensaje a los embajadores de EE.UU. en Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay para que se dirigiesen a esos gobiernos en demanda de detener las misiones asesinas de la Operación Cóndor.

Así quedó el auto del ex canciller chileno, en pleno Washington, luego de que estallara la bomba colocada por terroristas cubanos y norteamericanos.

Pero al día siguiente el embajador en Chile, David Popper, eludió la gestión ante Pinochet, porque este "podría tomar como un insulto cualquier inferencia de que estuviese conectado con esos complots de asesinatos". En su lugar, Popper pedía permiso para enviar al jefe de la estación CIA a hablar con Contreras.

El embajador en Uruguay, Ernest Siracusa, también temía por su seguridad personal, de "convertirse en diana de la Operación Cóndor si cumplía la diplomática misión".

No se reportó que nadie haya intentado sacarlo de esa duda. Por el contrario, por razones aún clasificadas, no se autorizó esa gestión hasta el 4 de octubre, dos semanas después de la explosión del auto en Washington, de cuyo "éxito" se ufanaría Orlando Bosch para crear confianza en la operación de derribar días después el avión de Cubana.

Por el contrario, el día antes del atentado terrorista, el 20 de septiembre del 76, el propio Schlaudeman ordenó a los embajadores del Cono Sur, que no desarrollasen ninguna otra acción para presionar a los gobiernos. No se necesita mucha suspicacia para sospechar que hubo algo sucio, tanto que algunos documentos desclasificados en tiempos de Clinton fueron desestimados en la primavera del 2000 por W. Bush como evidencia para una investigación del Departamento de Justicia sobre la responsabilidad del retirado tirano.

Peter Komblush, quien dirige los Archivos de Documentación sobre el Proyecto Chile, al dar a conocer los papeles secretos, dijo que aún hay muchos que no han sido liberados, como el memo de la CIA sobre la conversación con Contreras.

Ronnie Moffit, la secretaria estadounidense de Letelier, murió luego de que un pedazo de metal arrancado del auto por la explosión le cortara la yugular. Apenas había cumplido los 25 años.

El conocido funcionario del Archivo Nacional de Seguridad instó al Gobierno de Bush a desclasificar todos los documentos, pues "después de seis años es hora de cesar ese ocultamiento, ya que si bien no van a servir para una acusación legal, los documentos pueden proveer una acusación de la historia".

Francisco Letelier, hijo del ex Canciller asesinado, se trasladó a Washington desde Los Ángeles, donde reside trabajando como artista, para participar en una protesta pública en ocasión del aniversario 30 de aquel atentado terrorista, en contraste con las largas condenas a los Cinco cubanos de Miami que fueron encarcelados allí por combatir a los mismos terroristas que mataron a su padre. El artista chileno denunció en la ciudad donde se cometió el horrendo delito que Guillermo Novo fue liberado por un tecnicismo jurídico, después de hallársele culpable. Añadió que Luis Posada Carriles, también participante en el hecho, no ha sido procesado aunque se halla guardando prisión provisional por haber entrado ilegalmente al país.

Letelier clamó por que Posada sea catalogado en Estados Unidos como terrorista y, por tanto, sea intensamente investigado.


Un periodista del «Watergate» pone en apuros a Bush con los secretos de la guerra de Irak

Las nuevas amenazas del «número dos» de Al Qaeda resaltan la desaparición de Bin Landen
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Washington
Un libro del periodista Bob Woodward, uno de los dos que tumbó a Richard Nixon en 1974 por el escándalo «Watergate», ha vuelto a poner en jaque a los republicanos en la Casa Blanca, esta vez por las «mentiras» sobre Irak.

El libro denuncia que el presidente George W. Bush miente y oculta el nivel de violencia contra las tropas estadounidenses. «The Washington Post» está publicando extractos de «State of Denial». Estas acusaciones sobre la guerra en Irak han causado un revuelo político en EE UU y ha llegado en un momento poco oportuno para la Casa Blanca, que se esfuerza por promocionar la política antiterrorista de Bush a seis semanas de las elecciones legislativas del 7 de noviembre y ve cómo ahora se le abre un nuevo frente.

Woodward asegura que el ex jefe de Gabinete, Andrew Card, pidió a Bush en dos ocasiones sin éxito que cesara al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. En una entrevista que la CBS emitirá hoy, el periodista denuncia que la violencia en Irak es mucho mayor de la que admite la Casa Blanca y pronostica que en 2007 será peor.

El periodista sostiene que cada 15 minutos se comete un ataque contra los marines. «Está llegando al punto de que hay 800 o 900 a la semana. Eso es más de 100 al día. Son cuatro ataques cada hora contra nuestras fuerzas», precisa .

En la última conferencia de prensa el portavoz de la Casa Blanca se vio acribillado a preguntas. Tras indicar que algunas partes del libro son «cotilleo», subrayó Snow, dijo que era incorrecto que Card estuviera «molesto» por la invasión de Irak y por tener que dejar el Gobierno.

El periodista acusa también a la Casa Blanca de hacer caso omiso, en septiembre de 2003, a las advertencias de uno de los principales asesores sobre Irak, en el sentido de que eran necesarias miles de tropas adicionales para hacer frente a los insurgentes en Irak.

Según «The New York Times», que también ha adelantado algunos extractos, el libro subraya que Bush no sólo obvió el aviso sino que llegó a decir: «No quiero que nadie en el gabinete diga que hay insurgentes. No creo que hayamos llegado a eso todavía».

Woodward desvela que, en un encuentro con dirigentes republicanos, Bush llegó a decirles: «No me retiraré (de Irak) ni aun en el caso de que sólo me apoyen Laura (su esposa) y Barney (su perro)». El libro se publicará mañana, lunes.

Alentado por la aprobación de la ley para enjuiciar en tribunales militares a los detenidos bajo sospechas de terrorismo, Bush dijo ayer que «la presencia en Irak es crucial», al rechazar las críticas de la oposición a un informe que asegura que la guerra ha ayudado a expandir el terror. «Seguiremos a la ofensiva hasta que los terroristas sean derrotados y ganemos esta pelea», precisó.

La declaración de Bush se produce después de que el «número dos» de Al Qaeda, Al Zawahri, apareciera en un nuevo vídeo en el que, entre amenazas, insulta al presidente de EE UU y al Papa y llama a la guerra santa.

Con la nueva cinta, al Zawahri adquiere cada vez mayor protagonismo, mientras que su jefe, el desaparecido Bin Laden, lleva tres meses sin dar señales. La última vez fue el 30 de junio para lamentar la muerte del representante de Al Qaeda en Irak, Al Zarqaui. Al Zawahri ha emitido siete declaraciones en cuatro meses.

El primer ministro indio refuerza lazos con Sudáfrica en una visita marcada por la figura de Ghandi


DURBAN (SUDÁFRICA), 1 (EP/AP)

El primer ministro indio, Manmohan Singh, siguió este sábado la senda pacifista de Mahatma Gandhi en el primero de sus cuatro días de visita oficial a Sudáfrica, donde abogó por reforzar las relaciones diplomáticas entre los dos países.

Después de su aterrizaje en el puerto de Durban, en la costa Este del país africano, Singh viajó a la estación de Pietermaritzburg, donde Gandhi rechazó la imposición de los compartimentos "exclusivamente para blancos" en 1893.

Fue el principio de la estancia de 21 años de Gandhi en Sudáfrica, y marcó uno de los pasajes más recordados de su vida. "Vine para respirar un poco del aire que transformó a Gandhi", señaló Singh. El mandatario indio puso una corona en la estatua de Gandhi en Pietermaritzburg.

"La filosofía de Gandhi de oponerse a la injusticia y a la opresión persiguiendo el camino de la verdad y de la no violencia nació en Sudáfrica y es una herencia poderosa compartida por la gente de India y Sudáfrica", declaró Singh.

El mandatario se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores sudafricano, Nkosazana Dlamini-Zuma, y con el jefe de gabinete, Essop Pahad.

El presidente Thabo Mbeki tiene previsto reunirse con Singh en varios de los actos conmemorativos de este domingo para, posteriormente, firmar una serie de acuerdos bilaterales el lunes que refuercen los lazos entre sus respectivas naciones.