24 mayo, 2007

Biología: Nuevas Formas de Vida Descubiertas en Fumarolas Oceánicas


22 de Mayo de 2007.

Foto: WHOIUna nueva "fumarola negra" (una chimenea submarina mineral que emite corrientes calientes de agua oscurecida por su contenido en hierro) ha sido descubierta a casi 2.600 metros de profundidad por una expedición que exploraba el fondo del Océano Pacífico frente a Costa Rica.

Los científicos, de las universidades de New Hampshire, Duke, y Carolina del Sur, y del Instituto Oceanográfico Woods Hole en Massachusetts, le han dado al lugar que han descubierto el nombre de Campo de Fumarolas de Medusa.

Los investigadores escogieron este nombre para destacar la presencia en ese sitio de una forma rosada única de las medusas Stauromedusae. La medusa se asemeja a "la cabeza coronada de serpientes de la Medusa de los mitos griegos", según palabras de la jefa de la expedición, Emily Klein, una geóloga de la Universidad Duke.

La medusa con forma de campana vista en las cercanías de las fumarolas puede pertenecer a una nueva especie, porque nadie nunca antes las había visto de ese color.

Por regla general, las Stauromedusae se encuentran bastante lejos de las fumarolas hidrotermales de altas temperaturas, donde las corrientes resultan un poco más frescas.

A bordo del buque científico Atlantis, los investigadores están estudiando la geología del fondo oceánico de la Dorsal del Pacífico Oriental, uno de los sistemas orográficos en mitad del océano donde se forma nueva corteza a medida que las placas tectónicas se separan liberando lava fundida.

Cada nueva ubicación de fumarolas tiene el potencial de brindar nuevos descubrimientos en las interacciones entre las rocas calientes bajo la superficie del fondo marino, así como los fluidos que interactúan con esas rocas y el agua, además de poder revelar también ricos ecosistemas que dependen de los procesos que se desencadenan en las fumarolas. Este descubrimiento es relevante para el avance del conocimiento sobre el origen de la corteza de nuestro planeta, su evolución en el tiempo, y cómo los organismos vivos son capaces de adaptarse a condiciones ambientales extremas.

Jason II, un vehículo robótico guiado por control remoto y equipado con cámara, que los científicos están empleando para sondear el campo de fumarolas, registró temperaturas del agua de 330 grados centígrados en la boca de una de las fumarolas. Jason II posteriormente encontró una segunda fumarola a unos 90 metros de allí.

Las mercierellas, tolerantes al calor, encontradas viviendo en las chimeneas de Medusa, y que pertenecen al tipo conocido como alvinélidos, suelen estar presentes en el Pacífico ecuatorial, y dependen de los fluidos ricos en hierro. Jason II también ha obtenido muestras de otro par de tipos de mercierellas, tevnia y riftia, en este campo de fumarolas.

El robot, capaz de recolectar especimenes biológicos con la ayuda de los brazos mecánicos que emplea para recoger muestras de rocas, ha aportado muestras de mejillones del área de las fumarolas.

Casi cada nueva fumarola geotérmica es diferente. Cada una tiene una química distinta y ecosistemas con diferencias, y eso ayuda a los científicos a comprender los procesos que están desarrollándose en la corteza oceánica. Cada fumarola aporta una pieza nueva del rompecabezas. Se han encontrado más de 500 nuevas especies en las fumarolas oceánicas, desde que éstas fueron descubiertas por primera vez en 1977.

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