03 mayo, 2007

Qué pasa en Venezuela...EN CUANTO A RCTV

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No es el texto que sigue un razonamiento jurídico ni político en relación con las medidas del gobierno de Venezuela ante el final de la concesión radioeléctrica de Radio Caracas TV. Se trata de un recuerdo.

La hija del mito –que lo es de la televisión venezolana Renny Ottolina– recuerda. De su memoria se desprende, si algo, un retrato moral. Que el retratado sea el director de RCTV no es, desde luego, mera coincidencia.

Estamos, pues, ante la presencia de un rebaño, que no de ovejas; más bien de una manada feroz sin otro dios ni otra ley que su beneficio. Y lo que les duele es el corte del beneficio. Aquellos que en el continente defienden a Marcel Granier bien harían en leer este artículo.

Rhona Ottolina


Debido a la convulsión nacional que se ha generado en cuanto al cierre de RCTV, es mucho, y han sido muchos, los que me han preguntado, e inclusive invitado a expresar mi opinión al respecto; sin lugar a dudas por el nexo que durante años mantuvo mi padre con el Canal 2.

Así que, con respecto a esta coyuntura, a todas luces "histórica", permitanme compartir con ustedes mi opinión y posición; pues nunca antes, ni después será un mejor momento. Les voy a contar historia, y para ello, me valgo de las palabras de papá en su último programa de televisión, cuando, en 1973, le fueron cerradas las puertas para siempre a su Show de Renny y Renny Presenta y fue literalmente corrido de la televisión venezolana, por decisión y voluntad conjunta de todos los dueños de Plantas de televisión, decisión auspiciada, tramada y promovida por Marcel Granier y Hernán Pérez Belisario:

foto "Hoy es mi último Día en la televisión Venezolana... Los dueños de las plantas han decidido quitarme la concesión como productor independiente... No me sera renovada... Están en su derecho... pero ellos pretenden que yo sea empleado de ellos y que sean ellos los que me digan a mí que puedo decir y que no puedo decir en televisión... ¡Censurarme!

"...Me muero de la risa de sólo pensar que un Marcel Granier o un Peter Bottome me digan a mí que puedo o no decir... Y mucho menos que me vengan a dar órdenes de cómo puedo yo hacer o no hacer mi programa de televisión... No ha nacido en Venezuela quien me pueda decir a mi, cómo hacer televisión.

Así pues a partir de hoy, quedo fuera de la televisión Venezolana".

En 1973, Renny Ottolina fue retirado de la televisión Venezolana. Fue el golpe mas duro que hasta ese momento hubiese experimentado en su vida.

¿Porqué? Por que así lo quiso Marcel Granier. En 1973, se le vencía a Renny Ottolina su contrato como productor independiente de RCTV por dos años renovable, tal como lo venía haciendo desde 1961. Con el tiempo se hizo del criterio de Marcel Granier de que Renny representaba una carga económica para la planta y que por consiguiente no les era rentable. Por demás alegaba, que Renny se les había convertido en "un problema" pues "no podían controlarlo" y representaba una amenaza a los intereses del canal.

Según Marcel Granier, había que sacar a Renny de la televisión, pero no solo del Canal 2, sino de todas las plantas de televisión. Renny se había constituido, según el, en una amenaza y no se le podía dejar seguir creciendo. Así pues, Marcel Granier, junto con Hernán Pérez Belisario, se dieron a la tarea de reunir a todos los dueños de Plantas de Televisión y venderles la idea de que debían actuar en conjunto y acordar el no renovarle la concesión o espacio de televisión a Renny Ottolina para producir sus programas independientes.

Resolvieron, que si Ottolina quería hacer televisión, tendría que aceptar trabajar como empleado del canal sujeto a las restricciones que el canal le impusiese. Es decir, que Renny, dejaría de tener su programa propio e independiente, sin censura ni restricciones –mas que aquellas que manda la Constitución– y debía aceptar someterse a las restricciones y censura del Canal.

¡Y hoy reclaman libertad de expresión!

Sabía Marcel Granier, que estas condiciones jamás serían aceptadas por Renny. Esto, queridos venezolanos, es historia cierta.

Esta es la razón única y absoluta por la cual los venezolanos dejaron de tener "el Show de Renny" y les fue despojada la posibilidad de tener a Renny en televisión. Ciertamente, Renny con su hora diaria ganaba mas que el canal entero con todas sus horas de programación juntas pues el era el mejor; y ciertamente, Renny tenía y ejercía plenamente su derecho a la libertad de expresión dentro y fuera de su programa de televisión, ¡pues no podía ser de otra manera! ....

Eso parecía molestar a Marcel Granier.

Renny hablaba y decía lo que pensaba. Era un severo crítico del gobierno; de la universidad con sus sempiternos repitientes; de la corrupción campeante; de los abusos de poder; de la negligencia ciudadana; de los compadrazgos cómplices de privilegios y prebendas; de la discriminación en ciudadanos de primera y de segunda según la afiliación partidista o compadrazgos y amiguismos; de los servidores públicos flojos; de los estudiantes de 0,9; de los ciudadanos que no respetaban las normas cívicas... etc, etc.

No había tema del interés Nacional, que Renny no tocara. Y, asimismo, Renny era el mayor crítico de la mediocridad e irresponsabilidad de la televisión venezolana. Decía y pregonaba sobre la importancia de la responsabilidad de los medios de comunicación ante el público. Señalaba el inmenso poder de los mismos como un indicativo de su misión y respeto para con la audiencia.

Le preocupaba que los canales les interesaba mas vender y facturar con chabacanería y bajezas con las cuales, lejos de enaltecer, des-educaban enseñando y exaltando los mas bajos instintos del ser humano; que contribuir a elevar y mejorar la condición de un pueblo.

A papá siempre le preocupó la irresponsabilidad de los medios televisivos que en vez de subir en calidad, escogían siempre igualar hacia abajo y mantener a un televidente ignorante y embrutecido con tal de usarlo. Así lo manifestó en su Juicio a la Televisión Venezolana. No había posibilidad alguna de que a Renny lo callaran para proteger los subalternos intereses de un canal por encima de los intereses del país. Y eso parecía molestar a Marcel Granier. Pero Renny educaba, enseñaba buenos modales, estimulaba la buena conducta ciudadana y reclamaba tanto a los medios, como al gobierno y gobernantes responsabilidad pública, decencia e integridad.

También hacía un constante llamado al ciudadano común a tomar conciencia y ser buenos ciudadanos; pues decía Renny que sólo con una toma de conciencia colectiva y con buenos ciudadanos, podríamos comenzar a construir un mejor país. La televisón, no era un trabajo para papá: era su vida.

Con la salida de Renny de la televisión, se le negó al país y a las generaciones por venir, el poder disfrutar de un talento excepcional; nutrirse de la vanguardia de un hombre, que no solamente daba brillo y prestigio a la television, sino que entretenía con dignidad y clase. Hacia reír y sonreír, como también reflexionar y pensar.

Renny educaba, era ductor y tocaba el corazón, espíritu e inteligencia de los venezolanos porque era un profesional de altura que conocía y comprendía el sentir de su gente, de su país, y la gran responsabilidad que tenia el poder de la television y porque, por encima de todo, Renny lo que hacia lo hacia con entrega total, pasión y un amor incuestionable por su Patria.

Renny amaba a Venezuela. Renny, respetaba a los venezolanos.... pero eso, parecía molestar a Marcel Granier.

Con la salida de Renny de la televisión, comenzó para él, el principio de su fin. ...Fue como si le cortasen las manos a Beethoven en plena producción musical: o las piernas a Pelé; o como impedirle bailar ballet a Margot Fontaine, o también, como despojar de sus alas a un colibrí... Papá comenzó a morir el día que le cerraron las puertas de la televisión. Eso hizo Marcel Granier ...con la aceptación, concurso y anuencia de todas las plantas de televisión venezolanas.

¿Saben porqué? ... Por que siempre impusieron sus intereses por encima de los intereses del país.

2 comentarios:

parapiti pora dijo...

HUGO CHÀVEZ Y RCTV: ESCÀNDALO Y HUMILLACIÒN EN LA PRENSA DE PARAGUAY

Luis Agüero Wagner
(http://luisaguerowagner.zoomblog.com)

Desearía poder obviar tanto como sea posible en estas líneas los sucesos acaecidos una semana atrás en el Caribe (a miles y miles de kilómetros), donde un urticante jefe de estado se negó a renovar licencia a empresarios de la prensa comprometidos con el golpismo militar contra su gobierno, para concentrarme en la sospechosamente desproporcionada reacción que le siguió en los medios de comunicación paraguayos. Reacción hipócrita que no descansó hasta humillar a su propio sindicato, donde brillaron entre los antichavistas muchos de los que en más de una ocasión visitaron las embajadas de Venezuela y Cuba mendigando la solidaridad caribeña, para después condenar un comunicado favorable a lo actuado por la revolución bolivariana.
Primero quiero aclarar que asisto con bastante frecuencia al local del Sindicato de Periodistas del Paraguay, sin ejercer profesionalmente el periodismo, por la proximidad que tiene con el lugar donde resido y sobre todo porque con frecuencia soy convocado para participar allí de eventos benéficos, rifas y otras primarias modalidades de recaudar modestas sumas de dinero, para ayudar a periodistas desempleados, enfermos, carentes de seguro médico, asistencia social y muchas otras vitales coberturas que hoy se ofrecen en cualquier país mìnimamente organizado a los trabajadores y ciudadanos en general.
Con dolor en el alma debo decir que en ninguna de las ocasiones en que acudí a la sede en cuestión, pude reconocer por el lugar haciendo causa común con un miembro de su gremio a Pepa Kostianovsky, a Alcibíades González Delvalle ni a la numerosa y bien ubicada familia Rubìn. Una sola moneda jamás vi caer de sus bolsillos para solidarizarse con algún colega en desgracia en estas frecuentes colectas organizadas por el Sindicato de Periodistas, cuya radio comunitaria fue sospechosamente asaltada en una oportunidad en las mismas narices de un destacamento policial situado en pleno Centro de esta capital sin que nadie se escandalice por ello.
Esta falta de conciencia gremial resulta por demás agravada por el hecho de que estas personas son cada vez más conocidas por la solvencia económica que adquirieron, tras interminables años de administrar bienes inmuebles de generales de Stroessner, recibir tierras en retribución por animar los cumpleaños del dictador, engrosar sus cuentas bancarias con importantes sumas de dinero público recibido por propaganda oficial adjudicada de manera arbitraria e ilegal, e incluso por embolsar dinero de gobiernos extranjeros para emprender campañas siguiendo directivas de lejanos centros de poder.
Tampoco me parecen estas personas dotadas de la suficiente autoridad moral para censurar y fustigar a un sindicato al que hace tiempo dejaron de pertenecer para convertirse en simples propagandistas del gobierno que ocasionalmente ejercen un poder paralelo en la sociedad paraguaya. Una de estas personas a las que mencioné más arriba es bastante conocida por su desequilibrio mental-emocional y adicción a psicofármacos, en tanto otra de ellas participó inclusive de un homicidio por torturas perpetrado en dependencias del Ministerio del Interior, en tiempos en que servía como oficial de policía a los cuadros represivos de Edgard L. Ynsfràn.
En cuanto al señor Humberto Rubìn, me consta de su doble discurso y participación en internas partidarias a favor de quienes le pagan publicidad, así como de sus nefastos antecedentes que hoy oculta y falsea en busca de conservar lo que queda de un fraudulento prestigio. Aunque repita una y mil veces que Stroessner le clausuró la radio, quienes se ocupen algo del tema podrán descubrir que en realidad apagó sus equipos para ahorrar los 341.000 dólares que la Nacional Endowment for Democracy le facilitó para seguir pagando sueldos a sus empleados. En cuanto a su interna estronista con Cáceres Almada y otros personajes, es bueno recordar que el 29 de Septiembre de 1969 Humberto Rubìn galardonó a su tío Adán Godoy Jiménez con el “Micrófono de Oro”. Entre los méritos del premiado figuraban haber sido locutor de “La Voz del Coloradismo” y “Habla el partido colorado”, además de haber demostrado una increíble y cruel frialdad como médico del Policlínico Policial, lugar donde se revivía a los torturados, para que la víctima no muriera antes de declararse comunista. Con tristeza debemos decir que auténticos luchadores por la democracia como Monseñor Ismael Rolòn recibieron tiempo después de manos de Rubìn un premio de categoría inferior, “El Micrófono de Plata”, entregado en el auditorio Jacinto Herrera en 1987.
También alguien debe recordar que las tan mentadas interferencias a radio Ñandutì, inaugurada por Stroessner y gracias al dinero del pueblo -que alguna vez debe retornar a sus legítimos dueños-, las hacía el recordado “Manito Duarte”, gran amigo de Rubìn y también galardonado en otros tiempos y no precisamente por Juan Carlos Amoroso.
No pretendo aquí condenar a RCTV, menos aún con el fuste y número de sus abogados, aunque no estaría demás recordar que negó el derecho a la libre expresión a su propio presidente (Chávez) en abril de 2002, cuando éste quiso aclarar al aire que no había renunciado, por lo cual el jefe de estado venezolano debió llamar a Atlanta y hablar por la CNN de Ted Turner, que mostró mayor pluralismo y objetividad en esa ocasión. Tampoco desearía se interprete esta carta como una defensa de lo actuado por Chàvez, que no necesita mi apoyo teniendo la solidaridad del Premio Nòbel de Literatura Harold Pinter, o de los parlamentarios britànicos Jeremy Corbin, Jon Crudas y Colin Burgon. Sencillamente como una llamada de atención ante quienes pretenden fabricar consensos silenciando a los disidentes, y no me refiero precisamente a Hugo Chàvez.


LUIS AGÜERO WAGNER

HugoRueda dijo...

Luis, agradezco su aporte y la visita del blog.